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Comunicación

El impacto del liderazgo femenino durante la pandemia de coronavirus

by Admin on 25/05/2026

La pandemia del coronavirus y las medidas implementadas para controlarla representaron una profunda cesura a nivel global, afectando todas las dimensiones de la vida cotidiana. Sin embargo, su impacto no fue uniforme, evidenciando y acentuando las inequidades de género preexistentes, especialmente en América Latina. Al mismo tiempo, el liderazgo femenino emergió como un factor crucial en la respuesta a esta crisis sin precedentes.

El liderazgo femenino en la gestión de la crisis global

En todo el mundo, las mujeres han estado al mando de instituciones que ejecutaron respuestas efectivas e inclusivas al COVID-19, desde los ámbitos de decisión más altos hasta la prestación de servicios en la primera línea. Aunque las mujeres representan el 70% de los trabajadores sanitarios a nivel global, y son generalmente más vulnerables en tiempos de crisis, solo constituyen el 25% de los legisladores y el 6% de los líderes estatales y gubernamentales.

A pesar de esta subrepresentación, la forma en que países como Alemania, Finlandia, Nueva Zelanda, Taiwán, Islandia, Dinamarca y Noruega gestionaron la pandemia se caracterizó por medidas efectivas, rápidas e inteligentes, y su denominador común es que todos estos países están actualmente gobernados por mujeres. Las cifras avalan su capacidad de gestión.

  • En Alemania, Angela Merkel activó todos los recursos sanitarios del país y movilizó a empresas de biotecnología y facultades de medicina.
  • Erna Solberg, primera ministra de Noruega, organizó una rueda de prensa dirigida exclusivamente a los niños, contestando a sus preguntas sin ocultarles nada.
  • Sanna Marin, primera ministra de Finlandia, usó a los influencers de las redes sociales como agentes para sensibilizar a la población, difundiendo masivamente la información facilitada por el gobierno.

Estos ejemplos demuestran que el liderazgo femenino tiene mucho que aportar a la toma de decisiones. Un estudio de Michelle K. Ryan y Alex Haslam en “Reacciones al precipicio: diferencias de género en las explicaciones de la precariedad de las posiciones de liderazgo de las mujeres”, asegura que el liderazgo masculino está más ligado a la gestión, mientras que el liderazgo femenino está más vinculado a la crisis. Otro factor común en la gestión de estas dirigentes es la gran unidad política lograda a nivel regional y nacional. Los discursos de estas líderes fueron coherentes desde el principio, sin exceso de optimismo ni retórica belicista. Como señaló Arjen Boin, politólogo de la Universidad de Leiden, en situaciones de crisis es fundamental desarrollar una narrativa adecuada.

El poderío del liderazgo femenino | Patrycia Centeno | TEDxTarragona

El impacto de la pandemia en la vida de las mujeres en Latinoamérica

La pandemia del COVID-19 y sus ramificaciones han expuesto y profundizado las desigualdades de género preexistentes en Latinoamérica. Las mujeres fueron las más afectadas, no solo por el efecto directo de la infección, sino también por el aumento de la violencia doméstica y la reducción de los servicios de salud sexual y reproductiva. Además, enfrentaron una mayor carga de atención, ya que representan a la mayoría de los trabajadores y cuidadores de atención médica de primera línea en hogares y comunidades.

Independientemente del género, la pandemia afectó todas las dimensiones de la vida cotidiana. Entre otros aspectos, la necesidad de articular el trabajo remoto y la vida familiar se hizo patente. Sin embargo, la pandemia se tradujo en una involución en el pedido de igualdad de oportunidades para las mujeres, lamentablemente, debido a la persistencia del rol tradicional de "ser para el cuidado de los otros".

En Latinoamérica, las escuelas estuvieron cerradas, los niños y las niñas en casa, y su cuidado recayó mayoritariamente en las mujeres, situación que no cambió en 2021. Las mujeres son las principales encargadas de mantener la limpieza del hogar, organizar la actividad de los hijos y la logística de compras. Aunque los hombres colaboraron más, no es lo mismo ayudar que asumir la responsabilidad. Esta inequidad se acentuó, obligando en muchos casos a las mujeres a quedarse en el hogar.

Cuando comenzaron las medidas de aislamiento, se observó que la mujer pasó a ser menos capaz no solo de trabajar, sino incluso de buscar un trabajo. La caída de la participación económica de la mujer fue de diez puntos porcentuales, la mayor en toda la historia. Esto significó que, por ejemplo, en Argentina, casi dos millones de mujeres, sobre todo madres jóvenes, no trabajaron ni pudieron buscar empleo. Aunque se ha recuperado, el retroceso es enorme, dejando a las mujeres en el mismo nivel de 1986. En contraste, los hombres, especialmente los jóvenes, retomaron rápidamente su actividad y pudieron mantener sus espacios de interacción social, económica y política.

Desafíos para el liderazgo femenino en Latinoamérica

El liderazgo de la mujer se vio sacudido y su rol continuó siendo incompatible con sus funciones laborales. En Latinoamérica, el activismo feminista tiene un pie muy fuerte en la tierra y los territorios tradicionales, refiriéndose a las asambleas, los espacios de encuentro y la conexión física, precisamente lo que se vio afectado por la pandemia. Por ejemplo, en Argentina, los comedores populares en las villas están liderados por mujeres, creando lazos comunitarios en torno a la preparación de alimentos. Pero si terminas encerrada día y noche en un edificio de quince pisos, desaparecen los espacios de interacción que caracterizan al liderazgo femenino. El feminismo latinoamericano se expresa mucho en la calle, y el espacio virtual no puede igualar eso.

A nivel de representación política, Latinoamérica sigue estando lejos de un avance significativo. Solo ha habido diez mujeres presidentas en la historia, y actualmente no hay ninguna. En 2014, hubo un "momento de oro" con cuatro presidentas: Dilma Rousseff (Brasil), Michelle Bachelet (Chile), Laura Chinchilla (Costa Rica) y Cristina Fernández (Argentina). Sin embargo, si se observan capas inferiores del poder, la situación es similar: Argentina tiene veinticuatro provincias, pero solo cuatro mujeres gobernadoras, una situación que se repite en México. En los municipios, las estructuras son aún más pequeñas, alcanzando apenas el 1 por ciento. Esto indica que las mujeres en Latinoamérica están en el poder, pero solo a partir de la cuarta, quinta o sexta fila.

El motor económico más directo en Latinoamérica es siempre el sector industrial, energético, de transporte, de construcción y de obra pública, todos ellos sectores masculinizados. Por lo tanto, si no se toman medidas, la reactivación económica volverá a dejar por fuera a las mujeres. Es necesario trabajar veloz y coordinadamente con el sector privado para garantizar su participación.

Por otra parte, es central revalorizar las actividades feminizadas, que fueron fundamentales durante la pandemia. Esto incluye a las mujeres que trabajan en el hogar, así como a las que representan ocho de cada diez trabajadores en salud y enseñanza. La gran mayoría de las personas que alimentaron a once millones de personas en el último año son mujeres. Estos datos subrayan la importancia de incorporar una perspectiva de género en todas las decisiones de respuesta y recuperación para garantizar una respuesta óptima sin comprometer la seguridad y los derechos de las mujeres. Las políticas sensibles al género no solo beneficiarán a las mujeres, sino a la sociedad en general.

Mercedes D’Alessandro, nacida en Posadas, Argentina, es un ejemplo de liderazgo en este ámbito. En 2015, bajo el influjo del movimiento Ni Una Menos, fundó la plataforma de divulgación económica Eco Femini(s)ta. En 2019, fue invitada por el Ministerio de Economía argentino a crear la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, el primer espacio institucional de Economía y Género en la historia argentina, de la cual es directora. Esta dirección produce información y análisis, y estimula el debate en torno a la construcción de políticas públicas con perspectiva de género.

En este momento de crisis sin precedentes, es crucial que los gobiernos y los responsables de la toma de decisiones incluyan una perspectiva de género en todas sus acciones, ya que la seguridad y el bienestar de las personas están determinados por quienes toman las decisiones.

Participación de mujeres en el poder en Latinoamérica (porcentajes estimados)

Nivel de Poder Porcentaje de Mujeres
Presidentas 0% (actualmente)
Gobernadoras/as ~17% (Argentina, México)
Legisladoras ~25%
Líderes Estatales/Gubernamentales ~6%
Municipios ~1%

Esta tabla se basa en el material proporcionado en el texto, mostrando la baja representación de las mujeres en diferentes niveles de poder en Latinoamérica.

El liderazgo femenino ha demostrado su valor durante la pandemia, no solo en la gestión de la crisis sanitaria, sino también al poner de manifiesto la necesidad urgente de abordar las desigualdades de género que persisten y se acentúan en tiempos de emergencia. Incorporar la perspectiva de género en la toma de decisiones es esencial para construir una recuperación más equitativa y resiliente para toda la sociedad.

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