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Comunicación

Liderazgo en Tiempos Turbulentos: Características Esenciales

by Admin on 17/10/2025

Liderar organizaciones nunca ha sido fácil, pero actualmente, con la Revolución 4.0, la pandemia, la guerra y otros acontecimientos, nos encontramos en un entorno muy complicado. En este contexto, ¿cuáles son las características que un buen líder debe poseer para liderar a través de la incertidumbre? Ahora más que nunca, las empresas y el mundo en general necesitan que los líderes ejerzan su liderazgo enfocado hacia el bien.

Cuando muchos sectores todavía no se han recuperado del todo de los efectos de la pandemia, la escasez de recursos (materias primas, empleados bien preparados…) y las tensiones inflacionistas añaden problemas adicionales. Por eso, se hace aún más difícil liderar una organización.

Cómo navegar la incertidumbre en Yate - Izanami Martínez - Charlas Motivacionales Latinoamérica

Valores Fundamentales del Liderazgo en la Incertidumbre

La transparencia, el espíritu de servicio y el sacrificio son esenciales. Mahatma Gandhi dijo: «Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos en tus palabras, tus palabras en tus acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores. Tus valores se convierten en tu destino». Estas palabras sirven para definir los tiempos de incertidumbre que vivimos y cómo deberían enfrentarse a ellos aquellos que nos lideran, en la empresa o en la política.

La pandemia, la guerra y la inflación han sacudido los cimientos de la sociedad y el liderazgo es un factor crucial para la seguridad y el éxito de las empresas. Muchas compañías se vieron desbordadas ante la falta de un plan cuando comenzó la pandemia y muchos líderes recurrieron a la formación de comités de crisis para tomar decisiones cruciales en relación al negocio y a las personas. Pero, ¿qué ocurrió después? ¿Cómo deben actuar hoy los líderes?

Ejemplaridad y Coherencia

La ejemplaridad se vuelve más crucial que nunca. Si un equipo necesita un referente, quién mejor que su propio CEO para asegurarse de que se siguen los patrones correctos. El liderazgo radica en ser un ejemplo de coherencia entre lo que se propone y cómo se alcanza. En palabras de Antonio Urcelay, ex-CEO de ToysRUs, un consejero delegado debe ser "un potenciador de talentos ajenos e inspiración para los demás".

Es importante recordar que todos somos propensos a cometer errores, nadie es infalible. Sin embargo, si un líder desea crecer, debe estar dispuesto a reconocer y aprender de sus propias equivocaciones. La crítica constructiva enriquece y genera empatía, y la humildad es el puente que conecta ambas dimensiones.

Habilidades Clave para el Liderazgo Efectivo

Visión, pensamiento claro, buen juicio, habilidades comunicativas, autoconocimiento e inteligencia emocional. Estas son algunas de las cualidades más importantes que debe tener un buen líder. ¿Y cómo cultivarlas? La herramienta más infravalorada es la lectura. Leer es pasar tiempo y escuchar la mente de las personas en sus momentos de reflexión. Leer muestra el mundo en toda su amplitud y complejidad. Un lector vive mil y una vidas, mientras que alguien que no lo es solo vive la suya propia. No hay que limitarse a libros de negocios. Ciencia, filosofía, psicología, literatura, ficción o no ficción.

La Importancia de la Comunicación y la Colaboración

En lugar de quedarse personalmente con la presión, ahora más que nunca, los líderes deben aprovechar la sabiduría y energía de toda la organización. Numerosas investigaciones ya han demostrado que los grupos toman mejores decisiones que los individuos por sí solos.

Por otro lado, también es responsabilidad de la Dirección crear una cultura organizativa y un contexto ideal que empujen a las personas a compartir y contribuir con ideas e iniciativas. Con esto en mente, deberán implicarse en las ideas y sí, también las que son distintas. Garantizar la seguridad psicológica. La intimidación y las faltas de respeto deben quedar fuera de la conversación.

Responsabilidad y Habilidades Sociales

En épocas difíciles, es vital que los líderes tomen decisiones estratégicas teniendo en cuenta las necesidades de sus stakeholders. Hay dos requisitos clave para convertirse en un líder responsable y efectivo en momentos así. En primer lugar, la responsabilidad debe estar integrada estructuralmente en toda la organización, desde las prácticas, la cultura y los valores hasta la rendición de cuentas ante los stakeholders. Para ello, esta responsabilidad debe traducirse y monitorizarse a lo largo de las distintas funciones de la compañía.

En segundo lugar, las habilidades sociales de los líderes son cruciales para liderar una organización responsable que cree valor y ofrezca un impacto social positivo. Los líderes deben desarrollar confianza y empoderar, alentar, motivar e inspirar a sus colaboradores para que se hagan responsables de su forma de trabajar y de cómo se implican en la sociedad.

Gestionando en Tiempos de Turbulencia

El valor de un buen liderazgo aparece en tiempos difíciles, cuando los colaboradores buscan claridad en la dirección adecuada a la que dirigirse. Los líderes deben establecer una dirección estratégica clara que recoja un conjunto de decisiones consistentes y que, además, se refuercen mutuamente. Es su responsabilidad, pues, así como de la Dirección en primera instancia, comunicarlas al resto de la organización y elegir la estructura, procesos y sistemas de incentivos que se ajusten al conjunto de decisiones estratégicas.

Alinear el equipo directivo y toda la organización: Una vez que la visión y la estrategia están claras hay que conseguir que todo el mundo esté alineado. En tiempo de turbulencias se debe inspirar confianza y proyectar calma.

Gestionar riesgos: Como los riesgos no paran de aumentar (posibles ciberataques, falta de suministros, incrementos de costes…) debemos priorizar su identificación y gestión.

Tomar decisiones difíciles: Los cambios acelerados y las disrupciones que se están produciendo en muchos ámbitos requieren decisiones para no quedar atrás.

Gestionar conflictos: El número de conflictos en las organizaciones acostumbra a aumentar cuando las cosas van muy mal (o muy bien) puesto que las personas se pelean para influir en cómo se reparten las pobrezas (o las riquezas). Por eso, en tiempo de turbulencias suelen producirse más conflictos que deben gestionarse para que la organización y sus personas no se hagan daño. En este tema hay que recordar a menudo una obviedad: los competidores están fuera de la organización, no tienen sentido las luchas fratricidas o las filias y fobias que hacen tanto daño.

Conseguir que las decisiones se ejecuten: Un riesgo creciente ante la complejidad es la reunionitis y la falta de ejecución. Hay un exceso de reuniones que, a menudo, son demasiado largas y costosas. Y también existe el hábito de convertir las reuniones en sesiones donde la mayoría toca el violín y después no pasa nada relevante. Lo importante es convocar las reuniones cuando son necesarias, con los asistentes adecuados y con un seguimiento de las decisiones tomadas.

Gestionar las partes interesadas: También es muy importante dedicar tiempo para gestionar muy bien las partes interesadas (equipo directivo, plantilla, propiedad, clientes, proveedores, sociedad…).

Conseguir una organización inclusiva: Es un reto de importancia creciente.

Liderar con el ejemplo: Tenemos que conseguir coherencia entre lo que decimos y lo que hagamos.

Gestionarse un mismo: Y también hay que superar el pánico en entornos difíciles como el actual. Debemos hacer el esfuerzo de no comunicar nuestros miedos sino nuestras esperanzas y confianzas.

En definitiva, se trata de lograr objetivos muy difíciles y conseguir el sueño con las personas y posibilidades disponibles.

Adaptabilidad y Curiosidad

La vertiginosidad del cambio puede abrumar. No sabemos a qué nuevas tecnologías, expectativas y contextos tendremos que hacer frente dentro de cinco años. Pero hay algo bueno en todo esto: cuando las cosas cambian rápido, el liderazgo basado en el miedo ya no funciona. Si los líderes quieren que los colaboradores den lo mejor de sí para trabajar e innovar, deberán estar a su servicio mientras hacen y crecen; porque lo que funciona en entornos de muchos cambios es liderar con humildad y despertar la curiosidad.

En Resumen

En conclusión, el liderazgo en tiempos turbulentos exige una sólida base de valores y una ejemplaridad constante. La capacidad de convicción, el servicio a los demás y la transparencia son cualidades esenciales que deben guiar las acciones de un líder. Además, la integridad, el sacrificio y la resiliencia son virtudes clave para afrontar los retos futuros con confianza. En este momento de oportunidad, es el momento de fortalecer nuestros valores y ejercitar un optimismo basado en la resiliencia humana.

Seguro que hay muchos más retos, pero si gestionamos bien estos diez, posiblemente dispondremos de un mejor estilo de liderazgo.

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