Liderazgo de la Mujer en la Iglesia Evangélica: Estudios y Perspectivas
La reivindicación del rol de la mujer en la iglesia evangélica es un tema de creciente relevancia y debate. A lo largo de las múltiples luchas en todos los frentes que ha librado el movimiento feminista, la defensa de los derechos de la mujer es el hilo de oro con que se enhebran todos los temas abordados.
La teología feminista se ha esforzado en denunciar una matriz patriarcal y sexista en la interpretación de la Biblia y las prácticas de los diferentes cristianismos a lo largo del tiempo. El objetivo principal de esta tesis es investigar la interacción entre la mujer gitana y la Iglesia Evangélica Filadelfia para averiguar cómo las mujeres han influido en la reconfiguración de la denominación pentecostal. A continuación, exploraremos el impacto de la institución religiosa en la percepción que tienen las mujeres gitanas de sí mismas, en la superación de la exclusión social, en la revalorización del estatus de la mujer y en la superación de la desigualdad y la violencia de género.
Un análisis profundo revela que el tema del rol de la mujer en la iglesia contiene una trampa mortal, ya que el simple hecho de discutir si la mujer tiene un rol diferenciado del hombre implica una negación o cuestionamiento de su plena participación. ¿Por qué todavía, en este siglo, estamos discutiendo si la mujer tiene un “rol”, tiene un “papel” y, lo que es peor, es que si lo estamos discutiendo es porque no lo tiene y porque creemos que tenerlo es “discutible”? Ahí está el meollo de la cuestión. Pensar que la mujer tiene un “rol” afirma, reafirma y sostiene el binarismo hombre/mujer que permea la sociedad en su conjunto y que resulta de una construcción cultural patriarcal y machista. Y la iglesia es una microsociedad que no escapa a esa construcción y que incluso la refuerza con textos bíblicos.
3 cosas que toda mujer cristiana debe ser y hacer - Sugel Michelén
Fundamentos Bíblicos y Teológicos
En Hechos 2, el día de Pentecostés, el Espíritu Santo llenó a los discípulos, capacitándolos para comunicar el mensaje del Reino de Dios. La profecía de Joel es el reflejo de la desarticulación de las dicotomías sociales, por eso aboga que el ministerio profético ya no es de carácter privado o selectivo, sino universal; la acción del Espíritu Santo rompe con las estructuras de clases: es para hijos y siervos, y las estructuras de género: hijas y siervas. El apóstol Pablo afirma en Gálatas 3:27-28 que la igualdad es un componente esencial del evangelio: “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.
En el primer sermón apostólico, Pedro explicó que Dios había iniciado un nuevo período en la historia humana, cumpliendo la profecía de Joel: “Derramaré de mi espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán… y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré mi Espíritu, y profetizarán”. El pasaje enfatiza dos veces el propósito de la venida del Espíritu Santo, la labor profética, un ministerio perfectamente establecido por Dios.
El apóstol Pablo afirma en Gálatas 3:27-28 que la igualdad es un componente esencial del evangelio: “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.
Con base en lo anterior, Pedro considera el cumplimiento de la profecía de Joel con su visión del sacerdocio universal de los creyentes (2:4-5), desde la óptica reformada, se afirma que hombres y mujeres son llamados a ser sacerdotes o ministros de Jesucristo con la finalidad de proclamar la Palabra de Dios y ministrar todos los recursos espirituales de la fe. De esta manera el ministerio de la enseñanza y proclamación de la Palabra, así como la administración de los medios de gracia, los ejecutan hombres y mujeres, puesto que ambos recibieron la misma salvación y la misma fe en Jesucristo el Sumo Sacerdote el que llama a quien quiere.
Muchas mujeres siguieron a Jesús entre toda la población de discípulos, encomendándolas a la misma misión que los doce (Juan 4:21-29; Mr. 16:7). Algunas de ellas sostuvieron económicamente el ministerio de Jesús (Lucas 8:1-3); otras fueron capacitadas para el ministerio con el mismo método pedagógico de los rabinos de la época (Lc. 10:28-42, cf. Hch.
Jesús da otro vuelco a las tradiciones familiares durante su visita a Marta y a María, aunque no seguían a Jesús desde los tiempos de Galilea, pueden ser consideradas como discípulas. Explícitamente, Jesús reconoce que una mujer puede ser discípula, situación bien contraria a las costumbres establecidas. María estaba, en efecto, en la misma actitud que Pablo a los pies del gran rabino Gamaliel (Hch. 22:3). La tradicional función de “ama de casa” no es la única posible para una mujer. Jesús declara que es una función secundaria. Pone fin, no a la familia, a la rigidez de las tradiciones y de las atribuciones estereotipadas de “papeles”.
El Ministerio de las Mujeres en los Evangelios
Los evangelios dicen de ellas que “servían”, “ayudaban” y “asistían” a Jesús con sus bienes. Pero διακονια también tiene el sentido de expresar la predicación del evangelio (2Co. 3:3; 1P. 1:12). El “servicio” (διακονια), lejos de la explicación anterior, ha sido visto en ocasiones como una función doméstica que la misma sociedad y cultura han establecido y, por supuesto, muy diferente de la de los discípulos-varones.
Georges Wierusz Kowalski (Tunc, 1999) ha mostrado, en La ruta que nos cambia, que estas mujeres simbolizan en realidad a las Iglesias de nuestros tiempos. Así, Marta representaría a las iglesias domésticas, cuya tarea era acoger, poner orden en las cuestiones y en los conflictos internos, hacer realidad la unidad de las comunidades y, sin duda, presidir las reuniones de oración; mientras que María sería el símbolo de las iglesias misioneras, en las que los profetas son portadores de la palabra de Dios, después de haberla escuchado y meditado. De esta forma, sin realizar una revolución espectacular, sin poder, sin modificar las costumbres establecidas ni las reglas sociales, la actuación de Jesús sugería, sin embargo, una transformación, cuya comprensión y realización paulatina es cosa que pertenece hacer a sus discípulos, tanto en la vida social como en la vida eclesial.
Por añadidura, como las mujeres eran “excluidas” en aquella época, su aceptación en el círculo de los discípulos, la verdadera familia de Cristo, significaba que su Reino debía incluir a todos los excluidos.
En la gracia de Dios, la autoridad ministerial, conlleva la autoridad espiritual, más que hablar de jerarquía, dominio o poder sobre el otro, debemos afirmar en todo momento que la función vocacional de cada creyente es de servicio y entrega a los demás (Montemayor, 2000).
El ministerio es la expresión de una vocación (llamamiento) otorgada por Dios a cada creyente, cuyo objetivo es servir. Así también, el ministerio no es individualista, sino comunitario, pues apunta siempre, hacia la edificación y el compromiso con los otros. Es multifacético, porque hay diversidad de funciones, que surgen de una vocación, con rostros distintos (Rom 12:6-8). Y es creativo, porque hay tantos ministerios, como necesidades que requiera de cuidado (1 Pe 4:10).
No podemos determinar ministerios únicamente para hombres y otros para mujeres, no podemos decir que hay ministerio femeninos o masculinos; la Palabra nos enseña que hay diversidad de dones… diversidad de ministerios… diversidad de operaciones… “pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (Rom 12).
La mujer es llamada por Dios a forjar una identidad ministerial, no en razón de su sexo, para que no la use ni como bandera de lucha, pero tampoco corona de lágrimas, sino por la vocación de Dios.
En el pensamiento reformado se incluye en el “sacerdocio universal de los creyentes” (1 Pe 2:9-10) a quienes han alcanzado la misericordia de Dios y forman ahora parte del nuevo pueblo, que incluye tanto mujeres como hombres, gente de todas las etnias, edades, condición física, económica, cultura, redimidos por Jesucristo.
Las mujeres al igual que los varones, son parte del pueblo de Dios y, por tanto, también están incluidas para ejercer el sacerdocio en cuidar, aconsejar, consolar a otros; tienen la viabilidad de ser capacitadas por el Espíritu para hacer teología; están dispuestas y preparadas a que nuestro mundo sea transformado, asumiendo con esperanza los desafíos presentados.
Por tanto, una mujer llamada por su vocación de servicio a Dios para algún oficio debe ser respaldada por la ordenación para ese oficio ya que es el Espíritu que se derrama en hombres y mujeres (Jl.
Iglesia Evangélica Filadelfia y Mujeres Gitanas
Esta tesis doctoral analiza la interacción entre las mujeres gitanas y la Iglesia Evangélica Filadelfia. Esta denominación pentecostal asentada en España, ha experimentado un importante crecimiento desde su inicio. A pesar de ser un movimiento religioso reciente, destaca por el éxito alcanzado entre la comunidad gitana, convirtiéndose en el movimiento que reúne a la mayor proporción en España. Sin embargo, apenas ha sido objeto de estudio y la literatura científica al respecto es escasa. Así pues, esta investigación aporta conocimiento científico nuevo.
Esta tesis identifica tres niveles de impacto. En primer lugar los hallazgos a nivel institucional evidencian los cambios liderados por las mujeres en la institución religiosa en beneficio de la libertad, la participación y el liderazgo femenino. En segundo lugar, los resultados a nivel personal ilustran el impacto en las propias mujeres, producto de la formación en valores pentecostales, del aumento de expectativas, de la consolidación de redes femeninas de apoyo y de la mejora de la autonomía.
Metodología de Investigación
Para cumplir con este objetivo se emplea la Metodología Comunicativa que parte de la existencia de elementos exclusores y elementos transformadores. Los primeros, se corresponderían con las barreras que enfrentan las mujeres gitanas, mientras que los segundos consistirían en las estrategias desarrolladas para la superación de dichas barreras. Además cabe destacar que esta metodología ha sido avalada por la Comisión Europea y está especialmente indicada en las investigaciones sobre colectivos vulnerables como el pueblo gitano.
Entre las técnicas de recogida de la información destaca el análisis documental, la observación participante llevada a cabo entre 2014 y 2017 así como el trabajo de campo realizado, compuesto de 15 Relatos Comunicativos de Vida Cotidiana (RCVC) a mujeres gitanas y 2 RCVC a hombres gitanos, todos ellos miembros de la Iglesia Evangélica Filadelfia.
Impacto y Transformación
Esta disertación analiza la interacción entre las mujeres romaníes y la Iglesia Evangélica de Filadelfia. Esta denominación pentecostal, establecida en España, experimentó un importante crecimiento desde sus inicios. A pesar de ser un movimiento religioso reciente, destaca por el éxito alcanzado entre la comunidad romaní. Se ha convertido en el movimiento que reúne a la mayor proporción de población romaní.
Esta tesis identifica tres niveles de impacto. Primero, los hallazgos a nivel institucional demuestran los cambios liderados por las mujeres romaníes en la institución religiosa en beneficio de la libertad, participación y liderazgo de las mujeres. En segundo lugar, los resultados a nivel personal ilustran el impacto en las propias mujeres de la formación en valores pentecostales, el aumento de las expectativas, la consolidación de las redes de apoyo de las mujeres y la mejora de la autonomía.
