Joseph Oughourlian: Un Empresario con Visión Global
Joseph Oughourlian es un empresario franco-armenio que ha ganado notoriedad por su liderazgo en el Grupo Prisa, un conglomerado de medios y educación con una gran influencia en España y Latinoamérica. Su trayectoria, filosofía y desafíos en el mundo de los negocios y los medios de comunicación son dignos de análisis.
Monsieur Oughourlian saluda con un gesto enérgico: un choque de puños. Viste traje azul oscuro, sin corbata, y sonríe ensanchando su distintiva mandíbula cuadrada. Detrás de sus gafas de pasta asoma una mirada vivaz. Tiene 49 años, pero aparenta algunos menos. Y habla un español perfecto que salpica con algunos giros afrancesados y expresiones como “cabrearse” o “no tener un duro”, que delatan haberlo aprendido en otro siglo, en sus vacaciones infantiles en la Costa Brava.
El artífice de buena parte de ese cambio recibe a Forbes en la cuarta planta del edificio, la zona noble que acoge el despacho del jefe de todo esto. Es un espacio nada pomposo, limpio, práctico.
Orígenes y Formación
“Mi padre nació en Líbano, pero como echaba de menos el Mediterráneo y no podía volver por la guerra, en los años setenta se compró allí una casa humilde, y las vacaciones de verano, que duraban tres meses, las pasábamos allí”, recuerda.
Hay otro referente importantísimo en su vida que vino marcado no por los viajes, sino por una temprana e inusual afición por la ópera. Esta ha sido su gran pasión desde niño, cuando soñaba con ser director de orquesta (“después de unos años tocando el violín, me di cuenta de que me gustaba más escucharlo que practicarlo”, apunta). Por eso también aprendió italiano y algo de alemán, para entender los libretos.
“No sé de dónde me viene esto, porque a mis padres no les gusta la ópera. Pero un día ves una ópera o una peli. Recuerdo haber visto Don Giovanni (Joseph Losey, 1979), en los ochenta, con Ruggero Raimondi en el papel protagonista y debí de verla unas cien veces. Son de esas cosas que haces cuando eres joven, no me cansaba de ella y me iba a la escuela escuchando ópera, como mis niños escuchan hoy rap”, confiesa.
Una afición inusual, reconoce, pero que mantiene hasta estos días. “Yo iba siempre con música clásica en mi walkman y recuerdo una vez, de vacaciones en una estación de esquí, que alguien me dijo: ‘¿Puedes prestarme tu walkman, que voy a descansar?’. Y yo, bueno, pero es que estoy escuchando ópera… Y cuando se lo di, claro, no se lo podía creer”. Tenía 12 años.
“La música me relaja, me ayuda a salir un poco del día a día. Al margen de la música, su biografía también resulta clásica en un hombre de negocios. Se graduó en las escuelas HEC y de IEP (Sciences-Po), ambas en París, obtuvo su postgrado en Economía por la Sorbona y enseguida comenzó su carrera como especialista en fondos de la mano de Société Générale, donde trabajó durante siete años. En 1996, se trasladó a Nueva York, y allí vivió más de una década. En 2001 creó Amber Fund y en 2005 Amber Capital y a partir de ese momento no ha parado de crecer. En 2012, la empresa se trasladó a Londres -donde hoy vive con su mujer y tres hijos- conservando oficinas en Nueva York y operando también desde Milán. Su empresa controla hoy cerca de 1.000 millones de dólares en activos e invierte en empresas de varios países de Europa, además de España. En Francia, en Nexans, Suez, Solocal o Lagardère y, en Italia, en una veintena de corporaciones. Con su empresa también ha invertido en fútbol, como hizo con el Millonarios Fútbol Club, de Bogotá, el Calcio Padova de Padua o el francés RC Lens, club del que es además presidente.
Volviendo a la dirección de orquesta, en este punto Oughourlian hace una reflexión sobre un razonable parecido con su cometido actual. “Un buen director de orquesta lo que hace es poner en pie algo, pero luego lo ideal es que esta pueda tocar también sin que estés. Si tienes que estar permanentemente o meterte en los detalles, es que has fracasado”, reflexiona.
“Lo ideal es rodearte de gente mejor que tú, y tener la confianza de que lo van a hacer bien. Es más, mejor de lo que tú lo harías.
Confianza es lo que parece tener este hombre para orquestar la nueva etapa de un grupo que ha crecido con el país desde los primeros años de la Transición hasta nuestros días. Sólo que ahora lo hace con un millonario lastre económico acumulado en la última década. Sin embargo, parece que salvar negocios es lo suyo desde hace años: “A mí me encantan la economía, la política, el derecho”, dice sobre su vocación.
“El mundo de los negocios me interesa mucho, me fascina ver cómo cambian las cosas, cómo surgen nuevas empresas y empresarios. Es lo que explica cómo es el ser humano. Y me atrae eso de tener una idea y convertirla en algo, lo que a veces es contraintuitivo. Uno se propone hacer algo, aunque parezca que no tiene sentido desde el punto de vista estadístico o económico… A veces sale”.
Este empresario es sereno en su discurso, pero dialécticamente profundo. Nada de lo que dice parece forzado y argumenta cada respuesta con explicaciones históricas o filosóficas. Hay un dato biográfico que tal vez lo explique. Joseph es hijo de Jean-Michel Oughourlian, neuropsiquiatra y escritor de origen libanés, que despertó en él desde muy joven -gracias, entre otras cosas, a la amistad y colaboración de su padre con el filósofo francés René Girard (1923-2015)- su interés por el comportamiento humano.
“Cuando eres psiquiatra y ves a unos 10 pacientes cada día durante 40 años, aprendes mucho de la vida, porque ves toda la patología humana, y eso forma parte del ser humano. Me recuerda la frase de aquel filósofo romano, Terencio, que decía: ‘Soy humano y nada de lo humano me es ajeno’. Para mí eso es mi padre. “Mi padre es también un poco filósofo”, reconoce. Y luego se refiere a Girard como el primer “genio” que conoció en su vida, durante los años en los que la familia se trasladó a vivir a Baltimore, en Estados Unidos.
“Él tenía varias ideas interesantes que a mí me han servido en la vida. La primera, y en la que mi padre como psiquiatra también se enfocó muchísimo, es que el principio fundamental del deseo es mimético, que indica que en realidad no somos dueños de nuestros deseos, sino que son los deseos del otro”.
Este y otros aspectos de las investigaciones del filósofo definieron buena parte de su manera de entender el mundo: “Aparte de este principio de imitación, hay otro problema fundamental de la sociedad humana, que es la violencia. Y es que nosotros nos matamos sin necesidad. Nos matamos porque deseamos lo que tiene el otro. Según explica la teoría evolutiva de Girard, esa violencia es fruto del deseo y la rivalidad, algo que la sociedad antigua resuelve con la figura del chivo expiatorio. Y la figura de la víctima por excelencia, al menos en el pensamiento cristiano, la encarna la figura de Jesús.
De su experiencia vital, incluida la vasta geografía emocional que le otorgan sus raíces armenias, inglesas, libanesas y colombianas, dice haber aprendido un rasgo ineludible: la humildad.
“Cuantas más cosas vas viviendo, vas conociendo gente y viajando, vas teniendo más experiencias de vida… Y lo primero que aprendes es que te equivocas mucho en muchas cosas. Los mercados financieros son muy buenos para eso: te enseñan que te equivocas todos los días, y que no puedes tener mucho ego porque el mercado cada día te da una lección. Y con eso te vuelves más humilde. Lo raro es que la gente de finanzas no sea más humilde, no entiendo por qué.
Sin entrar en detalles de su llegada al Grupo Prisa, Oughourlian sí recuerda cómo llegó hasta aquí: “Al principio entré con una participación muy pequeña, y yo no debía estar en el consejo, lo natural es que lo hiciera mi socio español, pero él no quería, le parecía demasiado mediático. Así que entré un poco como un elefante en una cacharrería. Mirando el negocio, los números. En 2018 decidí entrar en la ampliación de capital, monté un vehículo especial para esto y una cosa llevó a la otra”, relata.
“Pero me gusta mucho esta empresa. Es muy interesante, algo que se ve en sus dos líneas de negocio, que son medios y educación. Son dos cosas súper relevantes e importantes, diría que son los dos principales pilares de una sociedad y del buen funcionamiento de una democracia. Los medios porque ayudan mucho a entender lo que pasa, y eso conlleva una responsabilidad. Y la educación… qué voy a contar, es la base de todo. Desde este punto de vista, es una compañía fantástica y tiene retos importantes. A mí me parece un proyecto muy apetecible, por su historia, por sus marcas, por lo que hace, por lo que representa en este país y en muchos países de Latinoamérica, así que tratar de recomponer esto es un proyecto muy interesante.
Él parece confiar en ese “a veces sale”. Dice que le pasó algo parecido con el fútbol. Oughourlian también es el accionista mayoritario y presidente de Racing Club de Lens, el icónico club del norte de Francia.
“El fútbol es un poco curioso y un poco macondiano, es un lugar en el que pasan cosas raras, como en ese mundo de García Márquez”, adelanta. Explica cómo llegó a él de la mano del Atlético de Madrid, interesados en salvar de la quiebra a ese club que podría ser su primo hermano. La idea era que echara una mano económica y también jurídica, pero en ese proceso con mimbres propios de una película, con oligarca azerbaiyano incluido, sus socios se echaron atrás y él se vio con un club de fútbol entre manos. Se enamoró del proyecto, de la gente del equipo, de la afición.
“Lo que me pasó en el club en aquellos primeros momentos es un poco lo que me está pasando aquí. Mucho estrés, mucho trabajo, mucho lío, mucha gente que trata de decirte lo que deberías hacer… muchas voces que te llegan de todas partes”.
Pero él no es de la clase de personas que se amedrentan. Joseph Oughourlian, presidente y propietario mayoritario de Grupo Prisa, posa en exclusiva para el objetivo de Forbes.
Aquella jugada le salió bien. “La gente en la que confié lo está haciendo muy bien. El club está mucho mejor, ha pasado de Segunda a Primera, y está muy bien gestionado. Pero al principio fue un proceso muy duro, porque echamos a la calle a la mitad de la plantilla”, asegura. Explica “que era muy antiguo”, vivían del pasado.
Y aquí, de nuevo apela a ese aprendizaje constante del mercado: “Aprendí castellano en el colegio leyendo los artículos de Cambio 16”, haciendo referencia a una época del pasado que ya no existe. “La economía te da lecciones cada día. Así que no nos podemos desconcentrar ni podemos olvidarnos del lector o del oyente. Tenemos que poner al cliente en el centro de nuestras preocupaciones. Tenemos que dejar ese mantra de que ‘como soy El País, la gente me va a leer”.
Lo que no quita para que haga algunas reflexiones cholistas: “Aquí hay un estrés importante. Yo me estoy jugando mucho dinero y no me ha salido bien… todavía. Pero espero que me salga bien, es un reto muy importante para mí y voy a jugar como lo hice en otras empresas. En Amber, en el Lens.
Él reconoce que ser de fuera y tener cierta perspectiva sobre el negocio, le da un margen de libertad para cambiar las cosas. “Esto, en el fútbol, desde luego me ayudó mucho. Ni soy del norte de Francia ni era del Lens. El problema es que, si vives ahí y vas por la calle, todo el mundo te dice: ‘Presidente, presidente’, y con eso te vuelves un poco loco y empiezas a hacer tonterías. Porque entras en esa espiral de tener que ganar todos los partidos y empiezas a comprar jugadores equivocados o a hacer cosas que económicamente no tienen ningún sentido. Siempre tienes que tener distancia y perspectiva.
“Siempre tienes que tener distancia y perspectiva. Pero esto no quita que te puedas enamorar del proyecto.
Vivir en Londres, reconoce, también le ayuda: “Conviene mantener cierta distancia con los hechos, tanto en la vida como en la política o la economía”. Aunque esto suponga un ir y venir constante, con una media de cuatro PCR a la semana. Él le resta importancia a estas nuevas condiciones de vida pospandémicas.
“Te acostumbras a muchas cosas. La vida te enseña también que las cosas pueden cambiar en cualquier momento. Lo he visto en mi familia. Mi abuelo nació en Armenia, en el Imperio otomano, y perdió a toda su familia en el genocidio. Diecisiete miembros de su familia fueron asesinados y él se encontró con nueve años en Beirut, solo con su madre y sus dos hermanas, sin hablar árabe, sin saber nada de esa cultura… Si eres un niño en una ciudad extraña y sin un duro, te tienes que reinventar, pero rápido. Y él se reinventó, estudió mucho, y lo hizo muy bien, y acabó teniendo el puesto más importante del banco central del país.
Joseph Oughourlian da esa respuesta certera del cambio con respecto al dólar en apenas un segundo. Lo hace con naturalidad, como si mirara a diario la cotización de una moneda y de un país que en España nos resultan tan ajenos. También ofrece algunos apuntes históricos sobre ese país reconstruido tras el genocidio del siglo pasado cuyas raíces se dividen entre una rama ligada a Oriente Medio, como la de su familia que acabó en Líbano, y otra de corte soviético.
“Armenia es un país muy interesante, aunque no tengo lazos con él. Mi abuelo, que se casó con una colombiana, era muy libanés. La familia siempre estuvo muy agradecida a su país de adopción, de haber acogido a todos esos refugiados. Mi padre, nacido en Líbano, salió en los años setenta y siempre pensó en volver, pero tampoco lo ha hecho. Y yo, a pesar de no tener una gota de sangre francesa, soy francés”, dice sobre sus orígenes.
“Es lo que toca cuando vas de país en país. Llamarse Oughourlian, desde luego marca carácter. Él recuerda divertido cómo, hace años, buscó su apellido en una web que localizaba a individuos con el mismo apellido en Francia, y a él le salieron cuatro. Sin embargo, resulta llamativo el apelativo con el que muchos medios se han referido a él: “El armenio”. El empresario no elude la cuestión: “Bueno, en algún...
Joseph Oughourlian y Fran Llorente en el Grupo Prisa
En el contexto del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian ha tomado decisiones estratégicas para reestructurar la empresa y mejorar su rentabilidad. Un cambio significativo fue el nombramiento de Fran Llorente, exdirector de Informativos de TVE, como sustituto de Montserrat Domínguez en la Cadena SER.
Fue quizás el cambio más importante de una profunda reestructuración de los equipos de gestión y editorial que impulsó el presidente, Joseph Oughourlian, tras ganar la batalla a los accionistas rebeldes que intentaron apartarle de la compañía. El empresario franco-armenio sofocó la rebelión forzando la salida del entonces CEO de Prisa Media, Carlos Núñez, y el entonces director de Contenidos, José Miguel Contreras, porque entendió que la televisión que ellos dos proponían no era rentable.
El resto de la historia es conocida: el presidente lanzó una ampliación de capital, canjeó bonos convertibles y reunió los apoyos accionariales necesarios para que nadie pudiera destituirle. Fue la principal apuesta editorial de Oughourlian que posteriormente replicaría en El País con la designación de Jan Martínez-Ahrens en sustitución de Pepa Bueno.
En el caso de la SER, sorprendió el nombramiento de Llorente, que fue fichado en la época de Contreras en Prisa para reforzar el área audiovisual del grupo, germen de la cadena de televisión que generó la ruptura definitiva.
Quienes conocen a Llorente indican que nunca creyó realmente en el proyecto televisivo y que su idea siempre fue reforzar la producción audiovisual del grupo, pero como complemento de sus grandes marcas (El País y Cadena Ser) y generador de contenidos para otras televisiones.
Y así, su relación con Contreras lleva meses ‘congelada’ tras desencuentros por la forma en la que se debía enfocar la gestión del departamento audiovisual de Prisa.
Pero el camino no ha sido fácil. Fuentes consultadas por TO dentro de la emisora indican que hay una profunda decepción por la forma en la que el director editorial ha gestionado los equipos y ha tomado las decisiones desde que tiene plenos poderes para dirigir el buque insignia radiofónico del grupo. Incluso llevan enviado señales nada disimuladas a los gestores de Prisa Media (en manos de Pilar Gil) para que tomen cartas en el asunto.
Las fuentes consultadas insisten en que todo se torció casi desde que Llorente desembarcó en la emisora. El directivo convocó a toda la redacción a principios de septiembre para exponer su hoja de ruta, aunque realmente no se refirió a ningún proyecto y no entró en detalles de nada. Quienes asistieron al encuentro relatan que no se dirigió directamente a la redacción, sino que leyó un discurso como si estuviera recibiendo un premio. Al término de su alocución se produjo un silencio sepulcral y -pese a que se abrió un turno de preguntas- nadie hizo uso de la palabra. Solo habló el recientemente designado director general, Jaume Serra, quien inquirió sobre los detalles del proyecto audiovisual, recibiendo por parte de Llorente solo líneas generales, una declaración de intenciones más que un proyecto concreto y trabajado.
Al finalizar no se escuchó casi ningún aplauso y la gran mayoría abandonó la sala con cara de sorpresa e incredulidad. Y el tiempo les dio la razón. Han pasado casi cinco meses desde entonces -con las vacaciones mediante- y las cosas no mejoran. La principal crítica que se hace es que Llorente intenta controlarlo todo, lo que ha terminado por asfixiar a los equipos y a los programas. Algo que se nota en el fondo, pero también en las formas. Esto ha generado la parálisis en la toma de decisiones (ya que todas deben pasar por él y su equipo) y problemas para sacar adelante proyectos concretos. Y agregan que además intenta gestionar la SER como si fuese una cadena de televisión, olvidando las especificidades, el lenguaje y las formas que caracterizan al mundo radiofónico.
El problema es que el cansancio de la redacción también comienza a llegar a las estrellas. Fuentes que han presenciado reuniones de programas con Llorente advierten de «evidentes discrepancias» con presentadores como Àngels Barceló, Carles Francino, Aimar Bretos y Javier del Pino. Los nuevos gestores tienen la orden de no tocar el equipo de presentadores para evitar movimientos bruscos y mantener el liderazgo en el Estudio General de Medios (EGM), pero Llorente intenta amoldar los programas a su estilo.
Los consultados también coinciden en que se está tomando «decisiones incomprensibles», como el nombramiento de Pablo Tallón como coordinador de Emisoras y Especiales, una designación que ya ha despertado muchas ampollas por la poca concreción de las funciones y la intromisión en la labor de las radios.
«Esto es inaguantable», dicen algunos redactores. Y agregan que «es inexplicable que en los puestos ejecutivos de la SER y de Prisa no se estén dando cuenta de la situación. Es algo que no se había visto jamás en la radio.
«La obsesión de Fran Llorente por el control absoluto ha provocado el ahogamiento de los equipos y su parálisis». La frase corresponde a un mando medio de la Cadena SER y su valoración representa el sentir de buena parte de la redacción -y de las grandes voces- de la emisora generalista del grupo Prisa. Unos desencuentros que han ido a más desde que el pasado mes de mayo Fran Llorente, exdirector de Informativos de TVE de la época de José Luis Rodríguez Zapatero, fuese nombrado para sustituir a Montserrat Domínguez.
Es importante mencionar que Oughourlian también ha estado en el centro de la atención mediática debido a su relación con figuras públicas como Carla Barber.
Relación con Carla Barber
La vida personal de Carla es igual de destacada que su carrera profesional. Sus relaciones sentimentales han estado desde siempre en el centro del ojo público, desde la que tuvo con futbolista Álvaro Morata, seguida de su matrimonio con el compañero de profesión Camilo Esquivel, y sus posteriores romances con Diego Matamoros y un empresario llamado Joseph Rodríguez, con el que tuvo dos hijos.
Joseph Oughourlian: "Un grupo de medios me vale solamente si es independiente"
Su última relación ha sido con el cirujano Carlos Rubí, aunque esta ha llegado a su fin en abril tras un año de duración. A pesar de las dificultades, Carla ha mantenido su enfoque en su carrera y en ser una madre dedicada a sus hijos, Bastian y Bosco.
Carla Barber es una figura multifacética cuya trayectoria profesional y personal ha capturado la atención de millones de seguidores en España e incluso fuera de nuestras fronteras. Desde sus comienzos como camarera en un restaurante italiano en su ciudad natal de Las Palmas de Gran Canaria, hasta alcanzar el estrellato en el mundo de la medicina estética y la televisión.
Nacida el 18 de mayo de 1990, Carla comenzó su carrera en el mundo del modelaje y la belleza, destacándose en concursos desde temprana edad. En 2015, fue coronada Miss España, lo que marcó un punto de inflexión en su vida. Este título no solo le abrió las puertas de la fama en el mundo de la moda, sino que también la llevó a participar en Miss Universo ese mismo año, lo que la llevó a tener presencia en el ámbito internacional.
A pesar de sus logros en el mundillo del desfile, Carla siempre tuvo claro que su verdadera pasión era la medicina. Se graduó en Medicina por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y, aunque comenzó su residencia en cirugía plástica en Alemania, su carrera tomó un giro inesperado cuando entró en el reality show ‘Supervivientes’ en 2016. Su participación en el programa la catapultó a la fama nacional, convirtiéndose así en una persona mediática y destacada en el sector del entretenimiento.
En 2017, Carla abrió su primera clínica de medicina estética en Gran Canaria, y desde entonces, su carrera ha despegado. Hoy en día, dirige clínicas en Madrid, Valencia y Bilbao, ofreciendo una amplia gama de tratamientos estéticos. Además, su línea de productos, ‘Carla Secrets’, refleja su compromiso con la belleza y el cuidado personal.
Amber Capital
En 2001 creó Amber Fund y en 2005 Amber Capital y a partir de ese momento no ha parado de crecer. En 2012, la empresa se trasladó a Londres -donde hoy vive con su mujer y tres hijos- conservando oficinas en Nueva York y operando también desde Milán. Su empresa controla hoy cerca de 1.000 millones de dólares en activos e invierte en empresas de varios países de Europa, además de España. En Francia, en Nexans, Suez, Solocal o Lagardère y, en Italia, en una veintena de corporaciones. Con su empresa también ha invertido en fútbol, como hizo con el Millonarios Fútbol Club, de Bogotá, el Calcio Padova de Padua o el francés RC Lens, club del que es además presidente.
