Programas de emprendimiento e innovación: el papel clave de Javier Sanz y la formación especializada
El paso de convertir una idea en un proyecto no es tarea fácil. Ante esta tesitura, los posgrados de emprendimiento tratan de ofrecer al alumno las herramientas y los conocimientos para que aquello que sobrevuela su mente, como crear una nueva empresa o un área de negocio novedosa dentro de una compañía, se convierta en algo tangible.
Muchas de las maestrías más reputadas dentro de este ámbito son las que se imparten en la Universidad Complutense (UCM) y la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). En el caso del MBE Emprendedores Business Entrepreneurship de la Complutense, los alumnos extranjeros suponen el 50% del total, explica su director, Javier Sanz Viejo.
Metodología y enfoque innovador
Javier Sanz asegura que el máster que dirige es el único con una metodología 100% experiencial y orientado a la innovación y la creación de modelos de negocio. Entre los puntos fuertes de este enfoque se incluyen:
- Contar entre los profesores con empresarios de prestigio.
- El 75% de los alumnos crean ya una empresa durante el máster.
- Existencia de becas remuneradas en Europa con dotaciones de 1.000 euros al mes.
Al respecto del perfil del alumnado, los docentes señalan que los estudiantes cada vez cuentan con más capacidades y competencia. En cuanto al aumento de la demanda, se achaca a la dificultad de encontrar un empleo que cumpla con sus expectativas laborales y a que las empresas tradicionales a veces no atienden las iniciativas de sus trabajadores, provocando que estos busquen emprender por su cuenta.
Radiografía del emprendedor universitario
Uno de cada cinco universitarios quiere crear su propia compañía o negocio, exactamente el 18,8%, según el estudio Radiografía de la universidad española: liderazgo emprendedor e innovación. A continuación, se presenta un desglose del interés emprendedor según ramas de conocimiento:
| Rama de estudio | Porcentaje de intención emprendedora |
|---|---|
| Ingeniería y Arquitectura | 32,7% |
| Ciencias Sociales y Jurídicas | 28,5% |
| Artes y Humanidades | 24,8% |
| Ciencias | 19,2% |
Respecto al perfil más habitual, se trata de un hombre de 24 años de media. La motivación que le lleva a querer emprender es la de dedicarse a algo que le gusta, tener un puesto asegurado, trabajar en algo relacionado con sus estudios o hacer realidad un sueño o una idea personal.
El valor del impacto social y la tecnología
La creatividad y el hacer las cosas por ti mismo son un valor añadido para las empresas. Como señala Javier Sanz, el capitalismo es la mejor herramienta que existe para generar impacto social. Bajo esta premisa, la formación actual no solo busca el éxito económico, sino la capacidad de transformar sectores, como sucede con los nuevos modelos de alimentación sostenible y las iniciativas de economía social que integran a colectivos vulnerables.
La apuesta por la innovación es imprescindible, aquí y ahora, para tejer un nuevo entorno favorable al desarrollo. Este entramado de innovaciones sociales conforma una ecotopía posible, impulsando la creación de nuevas formas de organización colectiva y prácticas socioeconómicas sostenibles.
