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Comunicación

Irlanda y Luxemburgo: Nodos Clave en la Arquitectura Fiscal del Comercio Electrónico Europeo

by Admin on 16/05/2026

La Unión Europea enfrenta un complejo desafío fiscal: mientras formalmente no existe ningún país comunitario catalogado como paraíso fiscal, el Comité Especial de Delitos Financieros, Evasión Fiscal y Elusión Fiscal del Parlamento Europeo concluyó en 2019 que siete países de la Unión presentaban rasgos de refugio fiscal. Estos incluyen Bélgica, Chipre, Hungría, Irlanda, Luxemburgo, Malta y Países Bajos. De este grupo, Irlanda, Países Bajos y Luxemburgo son particularmente relevantes por sus prácticas y el volumen de capital que transita a través de sus fronteras.

Estos países atraen a un gran número de empresas multinacionales ofreciendo ventajas fiscales que les permiten reducir significativamente sus obligaciones tributarias. Estas prácticas de elusión fiscal transfronteriza drenan recursos de otros países comunitarios y generan tensiones entre los estados miembros. Un paraíso fiscal, en esencia, es una jurisdicción que ofrece beneficios impositivos notables. El uso de estos centros plantea preocupaciones éticas sobre la equidad y la transparencia fiscal.

Es fundamental diferenciar la elusión fiscal de la evasión fiscal. La elusión fiscal consiste en utilizar prácticas legales para evitar pagar determinados impuestos o reducir al máximo una factura tributaria, aprovechando vacíos legales para obtener exenciones, deducciones y bonificaciones. En contraste, la evasión fiscal busca el mismo objetivo pero mediante prácticas ilegales, constituyendo un delito penal.

Irlanda: El "Puente" Fiscal de las Gigantes Tecnológicas

Irlanda ha encontrado un papel estratégico dentro de la Unión Europea, posicionándose como un "puente" fiscal y económico. Como definió el nuevo presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, Irlanda conecta las distintas sensibilidades fiscales y económicas dentro de la UE de los 27, así como con el Reino Unido post-Brexit y las grandes tecnológicas americanas. Esta posición, con parada previa en jurisdicciones como Bermuda, ha llevado a muchos a considerar a Irlanda como una suerte de paraíso fiscal con creciente influencia en Bruselas.

Irlanda es uno de los países que aplica un impuesto de sociedades del 12,5% para ingresos comerciales, una de las tasas más bajas dentro de la UE. Posee una amplia red de acuerdos de doble imposición y una fuerte integración en la UE. De esta forma, el país se ha convertido en la meca de las grandes tecnológicas, financieras y farmacéuticas, atrayendo a más de 1000 multinacionales de estos sectores, en parte gracias a su benévola política fiscal corporativa. Muchos gigantes tecnológicos multinacionales han establecido sus sedes regionales en Irlanda para Europa, Oriente Medio y África (EMEA), proporcionando una percepción de "dirección sin riesgos" para inversores, clientes corporativos y bancos, con alta reputación y cumplimiento normativo.

Un claro ejemplo de cómo estas empresas se benefician es el caso de Apple, que el año pasado apenas pagó 6,9 millones de euros en impuestos en el Reino Unido a pesar de que su actividad movió 1.560 millones. En España, a pesar de los esfuerzos por aumentar el control fiscal, Apple sigue ingeniándoselas, año tras año, para pagar cada vez menos gracias a su filial irlandesa. "Nosotros siempre pagamos lo que debemos", responde la compañía de Cupertino por medio de un portavoz.

El propio Paschal Donohoe, plenamente consciente de esta situación como exministro de Finanzas de Irlanda, ha intentado calmar los ánimos y ha asegurado que las tecnológicas "tendrán que pagar más impuestos ahora y en el futuro, e Irlanda desempeñará un papel para lograrlo."

Mecanismos de Elusión Fiscal: El "Doble Irlandés" y Estrategias Similares

Para comprender cómo las grandes empresas tecnológicas minimizan su carga fiscal en la UE, es útil analizar estrategias como el extinto "Doble Irlandés". Imaginemos una empresa estadounidense llamada TecnoUSA que produce un software a un coste de 10 dólares y lo vende por 110 en España a través de su filial, TecnoEspaña. El primer paso de ingeniería fiscal es falsear el coste de producción para reducir el beneficio. Para ello, TecnoUSA constituye una empresa en las Islas Bermudas (un paraíso fiscal) y le cede a precio de coste todos sus derechos de propiedad intelectual.

El segundo paso es crear un entramado societario en Europa para trasladar beneficios al paraíso fiscal, aprovechando la flexibilidad de la legislación irlandesa. TecnoBermuda constituye una empresa en Irlanda, TecnoHolding, "gestionada y controlada" desde Bermudas. Para operar en Europa y evitar ser considerada instrumental por la hacienda estadounidense, TecnoHolding constituye una filial "normal" en Irlanda, TecnoIrlanda, que realizará las operaciones en el continente. Juntas, estas dos empresas irlandesas conformaban el "doble irlandés", permitiendo que TecnoHolding quedara en una "tierra de nadie fiscal": para Estados Unidos era una empresa irlandesa no instrumental, y para Irlanda, una empresa de Bermudas no sujeta a tributación irlandesa.

El tercer paso implicaba crear una cadena de licencias de uso de propiedad intelectual (software) a precio de coste desde Bermudas a Irlanda, y desde allí a todos los países europeos. TecnoIrlanda vendía el software a la empresa española por 110, obteniendo solo unos beneficios de 10, ya que pagaba a su matriz 100 en concepto de royalties. Esos 100 terminaban, río arriba, en poder de TecnoBermuda.

El cuarto y último paso era eliminar las pérdidas en el camino. Se constituía una filial instrumental en España, TecnoEspaña, que no generaba ingresos y se limitaba a trasladar costes de servicio técnico y marketing facturados desde TecnoIrlanda. Así se vaciaba la base imponible y el impuesto de España se trasladaba a Irlanda. En paralelo, para evitar las retenciones por royalties, TecnoHolding constituía una segunda empresa en Holanda, haciendo que la cadena de licencias de software pasara por ella. Con esta operación, TecnoUSA obtenía un beneficio de 100, pagando un impuesto efectivo del 1,25%.

La elusión fiscal y la evasión fiscal como obstáculos en los países en desarrollo.

Afortunadamente, estas figuras se están agotando. A partir de 2021, Irlanda no permite el uso del "doble irlandés", y Países Bajos, que reconoce abiertamente que el 60% de los pagos de royalties desde su país terminan en Bermudas, ha comenzado a practicar retenciones. De hecho, Google anunciaba en 2020 que reestructuraría su compañía para no seguir utilizando el "doble bocadillo irlandés", simplificando su estructura corporativa y haciendo las licencias de propiedad intelectual desde Estados Unidos, no desde Bermudas. Sin embargo, siguen surgiendo nuevas figuras societarias y acuerdos bilaterales secretos con multinacionales para facilitar la elusión.

Otros Centros Europeos con Fiscalidad Reducida

Además de Irlanda, otros estados miembros de la UE y países cercanos ofrecen entornos fiscales atractivos para empresas multinacionales:

  • Luxemburgo: No tributa los repartos de dividendos y otros instrumentos de inversión como fondos y SICAV. Es un centro utilizado durante muchos años para productos financieros de alto valor agregado, fondos y gestión de activos. Las estructuras de holding tipo SOPARFI pueden ofrecer una planificación efectiva sobre dividendos y ganancias de capital.
  • Países Bajos: Aunque su tasa nominal de impuesto de sociedades es relativamente alta, los beneficios obtenidos por royalties o derechos de marca de otros países no pagan impuestos. Esta exención es clave, por ejemplo, para ITX Merken, una filial holandesa de Inditex que posee los derechos de todas las marcas del grupo. Las filiales en otros países de la UE pagan un canon a ITX Merken, erosionando el beneficio en los países donde realmente venden la ropa.
  • Malta: La tasa legal de impuesto de sociedades es del 35%, pero gracias a un mecanismo de reembolso fiscal, la tasa efectiva puede reducirse a entre el 5% y el 10%. Es un miembro completo de la UE y un centro conocido para estructuras reguladas como fondos, seguros, juegos y fintech. En Malta, apenas tributan las empresas de publicidad y otros servicios de internet, convirtiendo a la isla en un centro clave para las empresas de apuestas online.
  • Chipre: Con una tasa de impuesto de sociedades del 12,5%, Chipre es también uno de los países con menor tributación dentro de la UE. Los ingresos por dividendos y las ganancias de la venta de valores suelen estar exentos de impuestos, y las ganancias de la venta de bienes inmuebles en el extranjero tampoco se gravan. Además, cuenta con más de 60 acuerdos de doble imposición.

Fuera de la UE, pero geográficamente conectados, encontramos opciones como:

  • Gibraltar: La tasa de impuesto de sociedades es aproximadamente del 15%, pero se aplica solo a las ganancias obtenidas en Gibraltar o generadas desde allí, con un sistema fiscal territorial. Las ganancias fuera de Gibraltar no están sujetas a impuestos y no hay IVA, impuesto sobre ganancias de capital ni impuesto de sucesiones. Sin embargo, al estar fuera de la UE post-Brexit, el acceso directo al mercado único es limitado.
  • Georgia: Aunque no es miembro de la UE, su proximidad a Europa y su bajo coste operativo, legislación sencilla y política abierta a inversores extranjeros la han convertido en una alternativa regional de "offshore/nearshore". El establecimiento de empresas es relativamente rápido y los costos operativos son considerablemente más bajos que en países de la UE.

A continuación, se presenta una tabla comparativa de algunos centros destacados para la planificación fiscal en Europa y sus alrededores:

País/Jurisdicción Tasa Impuesto Sociedades (Nominal/Efectiva) Membresía UE Ventajas Clave Ejemplos de Uso
Irlanda 12,5% Sí Baja fiscalidad, amplia red DTA, alta reputación. Empresas tecnológicas, SaaS, farmacéuticas.
Luxemburgo ~24,94% (exenciones para holdings) Sí Exención de dividendos, gestión de activos, fondos. Holdings, inversión, fondos financieros.
Países Bajos ~25% (exenciones para royalties) Sí Exención de royalties y beneficios de PI, amplia red DTA. Holdings de PI, grandes reestructuraciones.
Malta 35% (efectiva 5-10% por reembolso) Sí Baja tasa efectiva, centro de juegos, fintech, fondos. Gaming online, fintech, empresas holding.
Chipre 12,5% Sí Baja fiscalidad, exención dividendos/capital, amplia red DTA. Empresas holding, propiedad intelectual, comercio internacional.
Gibraltar 15% (territorial) No (post-Brexit) Fiscalidad territorial, no IVA, no ganancias de capital. Consultoría internacional, servicios online, trading.
Georgia 15% (regímenes especiales) No Bajo coste operativo, legislación sencilla, rápido establecimiento. Software, servicios (sensibles a costos).

El Impacto en la Recaudación y la "Carrera a la Baja"

Un buen ejemplo de elusión fiscal es lo que hacen muchas multinacionales españolas que tienen filiales en países con baja fiscalidad para reducir la carga de su arquitectura tributaria. Según el último informe “país por país” de la Agencia Tributaria, los trabajadores más "productivos" de las empresas españolas se encuentran en sus filiales situadas en Irlanda, Luxemburgo, Malta y Países Bajos. La productividad de estas filiales de las 123 multinacionales más grandes de España osciló entre los 1,2 millones y los 1,9 millones de euros por trabajador, mientras que en otros países europeos, este indicador rondó los 450.000 euros por asalariado. Esto no significa que los empleados sean más eficientes, sino que estas delegaciones no son centros productivos, sino pequeñas oficinas con poco personal que gestionan mucho dinero, inflando las cifras de productividad.

Con estas prácticas, España pierde más de 4.700 millones de euros en impuestos al año. La caída de la recaudación empobrece al erario público, lo que se traduce en una incapacidad de las políticas públicas para llevar a cabo inversión y gasto público en áreas esenciales. En el Estado español, el Impuesto de Sociedades (IS) es el único que no ha recuperado su nivel de recaudación de 2007, el año anterior a la crisis financiera. En 2007, el IS aportaba 44.823 millones de euros, un 22,3% del total; en 2019, solo 23.733 millones, un 11,9%.

Esta "carrera a la baja" fiscal no es nueva en la UE. En las últimas dos décadas, 27 de los 28 Estados miembros han reducido el tipo impositivo a las empresas, mientras que 20 de ellos han elevado el IVA en el mismo período. Esta tendencia, donde las empresas pagan menos y los consumidores soportan más a través de un impuesto regresivo, ha sido la tónica general en Europa. La competencia fiscal entre estados puede llegar a la tributación nula, lo que conduciría a una recaudación fiscal del IS también nula, con graves consecuencias para las arcas públicas y el estado del bienestar.

Según la red internacional Tax Justice Network, en su último análisis sobre datos de la OCDE, los paraísos fiscales empresariales son responsables de que los gobiernos del mundo dejen de ingresar 117.000 millones de dólares en impuestos de sociedades. El ranking de los países más lesivos lo encabeza Países Bajos (24.000 millones de dólares), seguido por Bermudas (10.900 millones), Puerto Rico (9.000 millones), Luxemburgo (8.000 millones) e Irlanda (7.900 millones). Entre Países Bajos, Irlanda y Luxemburgo, se pierden 39.900 millones de dólares en ingresos fiscales para el resto de países.

Jurisdicción Pérdida de Ingresos Fiscales (miles de millones de USD)
Países Bajos 24.000
Bermudas 10.900
Puerto Rico 9.000
Luxemburgo 8.000
Irlanda 7.900

Fuente: Tax Justice Network, datos OCDE.

Hacia una Armonización Fiscal en la UE

La pujanza de grandes potencias de la UE como Alemania, Francia, Italia, Grecia y Portugal por consolidar un ambicioso Fondo de Reconstrucción y llevar a cabo una ansiada reforma fiscal ha chocado de frente con quienes, como Irlanda, fundamentan su crecimiento en un papel fronterizo y una fiscalidad atractiva. Los avances hacia una política fiscal armonizada dentro de la UE deben producirse de forma que no afecten al "comercio global", por lo que es necesario "encontrar la forma de hacerlo con la contribución de todos los grandes países del mundo y reduciendo riesgos para Irlanda y Europa."

La Comisión Europea es perfectamente consciente de esta situación. Aunque evita llamar a ningún Estado miembro "paraíso fiscal", en sus informes-país utiliza el eufemismo: "Las reglas tributarias de este país son utilizadas por multinacionales involucradas en estructuras de planificación fiscal agresivas." Esta descripción se incluía en los informes de 2019 de Chipre, Holanda, Hungría, Irlanda, Luxemburgo y Malta, y en 2018 también en los de Bélgica y Estonia.

El Proyecto BEPS de la OCDE, con el apoyo del G20, ha contribuido a desmantelar algunas de estas figuras fiscales. La armonización del impuesto de sociedades que requiere la UE no exige necesariamente igualar los tipos, sino establecer un terreno de juego equilibrado para la competencia (level playing field). La Comisión Europea ha declarado que buscará reajustar sus criterios de inclusión en la lista negra para que reflejen el nuevo estándar global. Es probable que se alcance un acuerdo a nivel mundial a finales de octubre, cuando los líderes del G20 se reúnan para acordar el paquete BEPS2. Este paquete contiene dos pilares: el Pilar 1 introduce el derecho a gravar a las grandes multinacionales donde realizan sus ventas, y el Pilar 2 establece un tipo impositivo corporativo mínimo global del 15%.

Sin embargo, la organización Oxfam ha expresado su preocupación por lo injusto de la propuesta de la OCDE/BEPS2. Este acuerdo corre el riesgo de favorecer principalmente a los países ricos e ignora las reivindicaciones de los países de bajos ingresos. El Pilar 2 canaliza casi todos los ingresos del impuesto mínimo a los países de "residencia" (donde las empresas multinacionales tienen su sede), que son principalmente países de ingresos altos, más que a los países de "origen" (donde operan las multinacionales), que son principalmente países de ingresos bajos. Además, para firmar el acuerdo, los países deben renunciar a cualquier impuesto unilateral sobre las empresas tecnológicas (como los impuestos digitales), que son una fuente importante de ingresos para algunos países de bajos ingresos, como Kenia.

Los países de la UE y la Comisión Europea están revisando los criterios de inclusión en las listas negras, con el objetivo de evaluar mejor la falta de actividad económica real de las empresas como señal de alerta de la evasión de impuestos corporativos. Oxfam Intermón también pide a la UE que evalúe adecuadamente a los propios países de la UE, ya que actualmente no están sujetos al mismo proceso de selección que los países no pertenecientes a la UE, a pesar de que algunos de ellos tienen características de paraísos fiscales. Deben evaluarse de acuerdo con los mismos estándares, si no más altos, que los de los países no pertenecientes a la UE.

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