La Responsabilidad Social Empresarial: Un Pilar para la Sostenibilidad y el Éxito Corporativo
En el panorama empresarial actual, el concepto de “Responsabilidad Social Empresarial (RSE)” está cobrando especial relevancia. Ya no se acepta socialmente que una entidad solo busque generar ganancias, sino que cada vez más consumidores y clientes exigen un compromiso con el planeta y una contribución al desarrollo sostenible. La RSE se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y medioambiental de las empresas, buscando un equilibrio entre el interés económico y el interés social. Las empresas que no entienden este precepto, no tendrán futuro.
La RSE es la responsabilidad que cada empresa tiene con la sociedad y el medio ambiente, a través de acciones éticas y una ganancia justa. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la responsabilidad social de la empresa es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas, para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos, como en su relación con los demás actores. De este concepto se derivan, entre otras, dos cuestiones esenciales: ¿Qué gestión hace la empresa de sus impactos? ¿De qué manera la empresa devuelve beneficios a la sociedad?
El Foro de Expertos en RSE, constituido en el seno del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, definió en 2005 la Responsabilidad Social Empresarial como: “La integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés. Responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se derivan de sus acciones”. En resumidas cuentas, lo que se persigue es que las empresas, a la hora de desarrollar su actividad empresarial, tengan en cuenta otras variables como las cuestiones sociales y medioambientales.
Objetivos y Beneficios de la Responsabilidad Social Empresarial
El objetivo principal de la responsabilidad social empresarial es que el impacto positivo que causan estas prácticas en la sociedad se traduzca en una mayor competitividad y sostenibilidad para las empresas. Esto permite crear lazos y lograr un buen clima laboral, lo cual es muy importante en la producción. Si los empleados se sienten a gusto en su trabajo, los resultados serán positivos.
La RSE favorece la confianza y el sentido de pertenencia de los empleados, lo cual permite que aumente la disposición hacia el trabajo, que disminuya la rotación de personal y, por consiguiente, los costos de reclutamiento. Se beneficia la calidad y con ella la satisfacción de clientes. Además, se mejora la imagen de la empresa, lo que contribuye a mantener la clientela y el acceso a nuevos mercados. Se incrementa el apoyo de la comunidad y de autoridades locales, lo cual facilita el flujo de procedimientos y la seguridad. Se reducen, reciclan y reutilizan muchos recursos, permitiéndose así el ahorro de grandes sumas, la recuperación de inversiones y la optimización de recursos.
Por todo ello, no cabe duda de que la RSE puede influenciar positivamente la competitividad de las empresas de múltiples maneras. Entre otras:
- Mejorando los productos y/o procesos de producción
- Dando visibilidad a la empresa
- Ahorrando en costes
- Motivando y fidelizando a los trabajadores desde sus departamentos de recursos humanos
- Fomentando la gestión del talento
- Resaltando la imagen y reputación
- Facilitando el acceso a capital
- Incrementando la facturación
La conducción socialmente responsable de una empresa genera mejores decisiones de negocios, construye fidelidad, enriquece la imagen y favorece, en forma cuantitativa, a la rentabilidad de esta.
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Sin embargo, un error muy común en las empresas es creer que son socialmente responsables por financiar fundaciones y organizar actos benéficos. La RSE es más que iniciativas filantrópicas y actividades periféricas que no están en el centro empresarial. Lo ideal es que la responsabilidad social de las empresas se integre en la propia visión de la compañía a fin de impactar positivamente en la sociedad y en las comunidades locales. Esto se realiza a través de procesos que sean beneficiosos para quienes trabajan en ella, sus clientes, el medio ambiente y la comunidad en general. De lo contrario, estaríamos haciendo esfuerzos en vano.
La clave para ello es integrar los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y los Diez Principios del Pacto Mundial de la ONU en el corazón de las estrategias en lugar de quedarse simplemente en acciones aisladas. Es decir, convertirse en empresas sostenibles que trabajan por generar un impacto positivo en la sociedad y el planeta, sin olvidar la economía, por supuesto.
Dentro de este contexto, aparece un nuevo concepto llamado “Mercadeo Social”, que consiste en generar beneficios sociales como factor de diferenciación. Y es que las empresas que dedican esfuerzos notables con nuevos tipos de responsabilidad empresarial llegan a tener un alcance considerable. Dicho alcance abarca diversas vertientes:
- Social y de desarrollo: contribuyendo a la sociedad y la comunidad externa.
- Solidaridad e igualdad: reconociendo la existencia implícita de derechos y deberes por parte de las empresas y la sociedad.
- De auto referencia: estableciendo una relación entre la empresa y los accionistas, clientes y trabajadores.
- La ético sistémica: considerando las acciones socialmente responsables como perdurable en el tiempo.
- La ética y de valores: que fomenta una ética corporativa que sustenta el proceso de toma de decisiones en la empresa y la cultura organizacional.
Diferencia entre RSE y RSC
La diferencia entre la responsabilidad social corporativa (RSC) y la responsabilidad social empresaria (RSE) es muy pequeña. Se habla de RSC cuando las iniciativas se promueven de manera general y global por la empresa, mientras que en la RSE se aplican a una actividad concreta de la organización. Pero ambas son iguales en forma y fondo.
Implementación de la RSE en las Empresas
Aquellas empresas que deseen comenzar a tener políticas de RSE, deben tener en cuenta algunos factores para poder definir un plan acorde a estas. Lo primero será definir entre los grupos de interés las actividades que desean activar, especificar en qué comunidades quieren actuar y de qué manera. Otro de los aspectos a considerar es el seguimiento continuo de los resultados para evaluar si el plan se está ejecutando correctamente.
Un buen ejemplo de la importancia de la RSE se vio con la llegada del Covid-19. Cuando en 2020 sorprendió al mundo el nuevo virus, muchas compañías decidieron destinar parte de su producción a la fabricación de insumos necesarios para detener el avance del coronavirus. Algunas empresas empezaron a producir alcohol en gel, barbijos, material para insumos médicos y todo aquello que podía contribuir a la sociedad y, en especial, al personal de la salud. Como contrapartida, las empresas también se ven beneficiadas con este tipo de acciones de RSE.
La Responsabilidad Social Corporativa puede integrarse en prácticamente todas las áreas de una organización o empresa, pero bien es cierto que el departamento de Recursos Humanos tiene un mayor impacto. Implementar las iniciativas y comunicarlas tanto dentro de la organización como al exterior puede ser todo un desafío para cualquier empresa que no tenga experiencia en esta área.
Ejemplo Práctico: Ecoembes y su Plan Director de RSC
Un claro ejemplo de una organización que integra la RSE en su razón de ser es Ecoembes, una organización sin ánimo de lucro cuya misión es reducir el impacto ambiental de los envases puestos en el mercado, gestionando este proceso en un marco económico de costes razonables y considerando el impacto en la sociedad.
En el Plan Director de RSC 2012-2015 de Ecoembes se compagina la responsabilidad social corporativa (RSC) con las prioridades estratégicas de la compañía y las expectativas del entorno en el que opera, teniendo en cuenta cinco grandes compromisos:
- La ética y buen gobierno: Gestión orientada a la equidad en el trato a las empresas adheridas, colaboración con la administración pública, rigor técnico, excelencia operativa y lucha contra la corrupción empresarial.
- La eficiencia y calidad: Desarrollo de un Sistema Integrado de Gestión Ambiental y de Calidad (UNE-EN ISO 14001:2004 y UNE-EN ISO 9001:2008) para procesos eficaces, sostenibles y la satisfacción de grupos de interés.
- El medio ambiente y la innovación: La innovación está presente en todo el ciclo del envase, desde la prevención y el ecodiseño hasta la transformación en producto final.
- El desarrollo de las personas: Fomento de un clima laboral favorable, desarrollo y formación continua, conciliación laboral y familiar, cuidado del talento e igualdad.
- La relación de los stakeholders y la acción social.
Impacto en Pequeñas y Medianas Empresas
A diferencia de las grandes corporaciones, las pequeñas y medianas empresas no suelen enfrentarse a una demanda social explícita de RSE. Sin embargo, las relaciones con su entorno geográfico y con sus grupos de interés suelen ser estrechas y tener un impacto muy directo en la identidad y prestigio de las mismas. En este caso, la RSE, como "forma de gestionar", suele estar muy ligada a los valores personales y las actitudes empresariales de sus propietarios o gerentes.
En conclusión, la Responsabilidad Social Empresarial es un componente esencial para cualquier organización que aspire a la sostenibilidad y al éxito a largo plazo en el mundo actual. Integrar los principios de la RSE no solo beneficia a la sociedad y al medio ambiente, sino que también fortalece la reputación de la empresa, mejora su competitividad y fomenta la lealtad de sus empleados y clientes.
