¿Hasta cuándo una empresa es PYME? Requisitos y criterios en España
En el mundo empresarial, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) son consideradas el motor de la economía, representando una parte significativa del tejido productivo de la mayoría de los países. A pesar de que representan alrededor del 98% del tejido productivo español, no todo el mundo sabe concretar lo que es una pyme, por paradójico que parezca.
Sin embargo, para acceder a las diferentes ayudas y subvenciones disponibles, es fundamental entender qué se considera exactamente una PYME desde el punto de vista legal y administrativo. Dada su relevancia, la definición de lo que es una “pyme” es importante para garantizar que las ayudas se concedan exclusivamente a aquellas empresas que las necesiten y cumplan con los requisitos establecidos. “Es un término acuñado hace ya varias décadas”, explica María Pérez Pereira, profesora de Derecho Mercantil en la Universidad Francisco de Vitoria.
¿Cuáles son los requisitos para ser PYME?
En el contexto de las subvenciones, la Unión Europea (UE) ha establecido una definición precisa de lo que se considera una PYME, recogida en la Recomendación 2003/361/CE. De manera específica, se define a las pymes (en el Reglamento 651/2014 de la Comisión Europea) como empresas que ocupan a menos de 250 personas y cuyo volumen de negocios anual no excede de 50 millones de euros o su balance general anual no excede de 43 millones de euros.
Esta clasificación se basa principalmente en tres aspectos: el número de empleados, el volumen de negocio anual y el balance general. Además, es importante tener en cuenta si la empresa forma parte de un grupo empresarial.
- Número de empleados (UTA): Una PYME es una empresa que tiene menos de 250 empleados.
- Volumen de negocio o balance general anual: Además del número de empleados, otros requisitos legales para ser PYME que se deben cumplir son, al menos, una de las siguientes condiciones financieras:
- Un volumen de negocio anual que no exceda los 50 millones de euros.
- El volumen de negocios anual se determina calculando los ingresos recibidos por una empresa durante el año en cuestión mediante la venta de productos y la prestación de servicios en el marco de las actividades ordinarias de la empresa, previa deducción de los descuentos aplicados por esta.
- Independencia de la empresa: La empresa debe ser independiente (empresa autónoma), es decir, no debe estar controlada por otra empresa o grupo de empresas que no sean PYMEs.
Cumplir con los requisitos para ser considerado PYME es fundamental, ya que permite acceder a ayudas y subvenciones específicas para este tipo de empresas. Además, facilita el acceso a líneas de financiación y a programas de apoyo empresarial que fomentan el crecimiento y la competitividad de las pymes en el mercado. Esta distinción es relevante porque muchas subvenciones están dirigidas específicamente a una de estas subcategorías.
Al efectuar los cálculos, debería utilizar los datos que figuren en las últimas cuentas anuales aprobadas de la empresa. El artículo 4, apartado 2, proporciona estabilidad y certidumbre a las empresas que se encuentran próximas a los umbrales definidos y corren el riesgo de superarlos temporalmente durante un ejercicio excepcional o en mercados volátiles.
Así, en el caso de que una empresa supere los niveles máximos establecidos para los efectivos o el ámbito financiero durante el año de referencia, este hecho no afectará a su situación y conservará la condición de pyme que tenía al inicio del ejercicio contable. La finalidad del artículo 4, apartado 2, de la definición de pyme es garantizar que las empresas que crezcan no resulten penalizadas con la pérdida de condición de pyme a menos que superen los umbrales pertinentes durante un período prolongado.
Las empresas que experimentan un cambio de propiedad deben evaluarse examinando su estructura accionarial en el momento de la transacción, no en el del cierre de las últimas cuentas. Se considera empresa «toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad económica». Según la categoría en la que encaje una empresa, puede ser necesario que incluya datos de una o varias empresas al efectuar el cálculo de las condiciones para ser pyme. Según la categoría en la que encaje una empresa, puede ser necesario que incluya datos de una o varias empresas al efectuar el cálculo de la condición de pyme.
Que una empresa sea reconocida como PYME le garantiza una serie de ventajas significativas que pueden ser cruciales para su desarrollo y crecimiento. Es fundamental que las empresas interesadas se aseguren de cumplir con los criterios establecidos y se mantengan informadas sobre las posibles modificaciones en la normativa vigente.
Las pymes constituyen una parte esencial de la economía global. Los últimos datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) demuestran que estos negocios suponen más del 99 % de las compañías de la UE. El esfuerzo de definición y clasificación de las pymes para que reciban el apoyo que necesitan es importante. Según datos del Foro Económico Mundial, estas compañías generan más del 70 % del empleo en el Sur Global (países en vías de desarrollo) y crean dos de cada tres puestos de trabajo en la UE.
“La intención detrás de todo esto es facilitar que se desarrolle un negocio, se monte una empresa o se cree una startup para generar y crear riqueza”, explica María Pérez.
Ser una pyme tiene una serie de ventajas respecto a una gran empresa pero, también algunas desventajas. En cualquier caso, ser una pyme conlleva para sus gestores un abanico de obligaciones, principalmente tributarias, que es necesario conocer para cumplir debidamente con los requerimientos que pide la Administración.
Tipos de PYMEs
Como se ha visto anteriormente, las compañías se pueden clasificar en microempresas, pequeñas, medianas y grandes empresas.
- Microempresas: “Las microempresas tienen un volumen anual de negocio inferior a los dos millones de euros”, afirma María Pérez. En el caso de la UE, las microempresas son aquellos negocios cuyos activos no superan los 2 millones de euros.
- Pequeñas sociedades: Una empresa pequeña suele tener un número menor de 50 trabajadores. En el caso de la UE, se consideran pequeñas empresas las que no llegan a 10 millones.
- Medianas empresas: Una empresa mediana no debe sobrepasar los 250 empleados en su plantilla.
Estos límites se aplican únicamente a las empresas individuales. En el caso de que la pyme continuara creciendo y superara estas cifras pasaría a considerarse una mediana empresa.
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Ventajas de ser una microempresa
Si estás pensando en emprender o ya tienes un negocio pequeño, es importante que conozcas los requisitos para una microempresa y cómo se diferencian de los autónomos, las pymes y las grandes empresas.
- Tributación reducida.
- Simplificación contable.
- Se pueden acoger al Plan General de Contabilidad para Pymes, lo que facilita la gestión contable y financiera.
- Facilidades en la contratación.
PYME vs Autónomo
Aunque a menudo se confunden, un autónomo y una PYME no son lo mismo. Un autónomo es una persona física que realiza una actividad económica por cuenta propia. No tiene personalidad jurídica distinta a la suya y asume directamente las obligaciones fiscales, laborales y legales de su negocio.
En cambio, una PYME es una entidad con personalidad jurídica propia (como una sociedad limitada o cooperativa), que puede estar formada por uno o varios socios. Un autónomo puede considerarse microempresa si cumple con los criterios de número de empleados e importes financieros y ejerce una actividad económica.
La decisión de España sobre los umbrales de la UE
La reciente decisión del Ministerio de Economía de no adoptar los nuevos umbrales de la Unión Europea para definir cuándo un negocio es pequeño o mediano ha generado controversia en el entorno empresarial. Aunque la UE había propuesto aumentar los límites para considerar cuándo los negocios entran en una u otra categoría, permitiéndoles seguir beneficiándose de ayudas específicas y reduciendo su carga administrativa, España ha optado por mantener los criterios anteriores, de 2013.
Guillermo Dorronsoro, profesor de Estrategia en Deusto Business School, señaló a este diario que esta situación coloca a muchas empresas en una encrucijada: “Es evidente que hay algunas pymes que, en el momento en que tienen que pasar el escalón y subir a la siguiente categoría, se lo piensan y retrasan para evitar el esfuerzo normativo adicional”. El impacto de esta decisión se extiende en especial a los negocios de tamaño medio, que podrían verse obligados a limitar su crecimiento para no perder su clasificación como pyme. Juan Carlos Higueras, director del máster Global MBA en EAE Business School, destacó este riesgo al afirmar que “esta situación puede llevar al conocido como ‘enanismo empresarial’, por el cual las empresas evitan crecer para no perder los beneficios de ser pyme”.
En comparación con otros países de la UE, que sí han adoptado los nuevos límites, las empresas españolas se estarían enfrentando a una cierta desventaja competitiva. Marta Grañó, profesora de OBS Business School, explicó a este medio que en los países de la UE que adopten los nuevos umbrales, “sus negocios de tamaño medio podrán beneficiarse de un entorno regulatorio más favorable, manteniendo su estatus de pymes y accediendo a ayudas y simplificaciones administrativas”.
Además, Dorronsoro planteó que la regulación excesiva es un problema europeo generalizado, que afecta especialmente a los pequeños y medianos negocios. “El uso excesivo de la regulación y las normas de información se convierten en una tarea que aporta poco valor a las pymes y a los negocios de mediano tamaño”, comentó, resaltando la necesidad de simplificar la normativa para que las empresas puedan dedicar sus recursos a actividades productivas y no a cumplir con trámites regulatorios.
El debate sobre si la UE debería imponer una normativa homogénea o permitir que cada país adapte los criterios a sus necesidades locales también es un punto de discusión. Higueras sostiene que un enfoque uniforme sería beneficioso para aquellos negocios que operan en varios países, pues “si todas compitieran con las mismas reglas del juego, sería más atractiva la inversión en estas compañías al mejorar su transparencia y uniformidad regulatoria”.
Por otro lado, Grañó opina que la decisión de Economía no debería desincentivar la expansión de los negocios de tamaño medio. A su juicio, aunque implica asumir “mayores cargas administrativas y fiscales, el crecimiento es una necesidad imperiosa para muchos negocios”. Esta experta considera que, a pesar de los obstáculos, las empresas no dejarán de expandirse si su objetivo es mantener su cuota de mercado.
Respecto a la flexibilidad para adoptar los umbrales en cada país, Dorronsoro sugirió también un equilibrio entre normativas comunes y adaptaciones nacionales. “Tenemos que avanzar en la construcción de un espacio común europeo”, indica, aunque subraya que aún existen “diferencias significativas entre los países del Norte y del Sur de Europa”.
A nivel práctico, la decisión de mantener los umbrales antiguos representa un reto para las pymes que desean crecer sin perder su estatus y los beneficios asociados. Higueras advierte de que, “al no elevar los umbrales, los pequeños negocios que los superen se verán obligados a cumplir con normativas adicionales de contabilidad, auditoría y otras legales”.
En última instancia, el debate sobre los umbrales de clasificación de las pymes tiene implicaciones profundas para el futuro de la economía española y su competitividad en el mercado único.
