La Anatomía del Liderazgo: Perspectivas de Goleman, Boyatzis y McKee sobre la Inteligencia Emocional
Los autores Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee, con su obra publicada en el año 2002, profundizan en conceptos ya esbozados en trabajos anteriores de Goleman, como la definición de inteligencia emocional, sus cuatro componentes, y los estilos de liderazgo resonantes o disonantes. Sostienen que el liderazgo es primordial y esencialmente emocional, destacando que los grandes líderes motivan a las personas, avivan sus pasiones y despiertan sus emociones.
Para tener una organización emocionalmente inteligente, un requisito fundamental es convertirse en un líder emocionalmente inteligente. El rasgo distintivo de los mejores líderes reside en su comprensión del extraordinario papel que desempeñan las emociones en el entorno laboral, siendo personas capaces de influir en las emociones de los demás. En este sentido, la clave del liderazgo primal son las competencias de la Inteligencia Emocional (IE) que posean los líderes, tanto en relación consigo mismo como con los demás.
La Dimensión Primal del Liderazgo y el Contagio Emocional
La dimensión primal del liderazgo es su función esencialmente emocional, ya que el líder es la persona a quien los demás recurren en busca de la convicción y claridad necesaria para hacer frente a una amenaza, superar un reto o llevar a cabo una determinada tarea. Los líderes son personas movilizadoras de emociones, despertando entusiasmo y alentando lo mejor de cada individuo. La competencia del líder en esta dimensión emocional primal determina, en gran medida, que la organización florezca o se marchite.
Generalmente, los líderes producen dos tipos de impacto emocional:
- Resonancia: Es el efecto emocional positivo del liderazgo, donde los seguidores de un líder resuenan en armonía con sus emociones, movilizando lo mejor de las personas. Cuando las emociones se orientan en una dirección positiva, el funcionamiento del grupo alcanza cotas muy elevadas.
- Disonancia: Se produce cuando las emociones se orientan hacia el lado negativo, en dirección del resentimiento o la ansiedad, llevando al grupo hacia su desintegración, pues socava los cimientos emocionales de un grupo.
La explicación de la importancia de las acciones del líder, según Goleman, reside en el “circuito abierto” del sistema límbico, que hace que nuestra estabilidad emocional dependa, en parte, de las relaciones que establecemos con las demás personas. Este circuito abierto constituye un sistema de regulación que transmite señales capaces de modificar la tasa hormonal, las funciones cardiovasculares, el ciclo del sueño y el sistema inmunológico.
Otra manera de entender este sistema abierto es a través del concepto de contagio emocional, que se relaciona con la creación de un clima emocional colectivo. El líder es especialmente relevante en este contagio del grupo o en la creación de una "norma emocional del grupo" debido a varias razones:
- Las miradas convergen en el líder en busca de orientación emocional, concentrando más la atención que el resto.
- Los líderes suelen hablar más y sus palabras se escuchan con mayor atención.
- Generalmente, son los primeros en sacar a colación determinados temas.
- Los comentarios de los demás suelen referirse con más frecuencia a las palabras del líder.
- Opera como “gestor de significado”, ya que su punto de vista proporciona pautas para que los demás interpreten y reaccionen emocionalmente ante una determinada situación.
Es importante aclarar que el liderazgo emocional no siempre se halla en manos del líder oficial del grupo, considerando líder a la persona que modela las reacciones emocionales de los integrantes de un determinado grupo.
Goleman y sus colaboradores hacen una distinción entre emociones y estados de ánimo, señalando que “las emociones son muy intensas, fugaces y en ocasiones hasta perturbadores, mientras que los estados de ánimo tienden a ser más suaves y duraderos y no suelen interferir con el trabajo”. Las emociones han tenido un enorme valor para la supervivencia, alertando sobre peligros inminentes, aunque en los últimos milenios se ha producido un desajuste debido a los cambios de la civilización.
Los estados de ánimo positivos o negativos son importantes porque sesgan las percepciones y los recuerdos. Esto se refiere al concepto de sesgo perceptual, donde “cuando las personas se sienten optimistas, se centran más en los aspectos positivos y recuerdan las cosas buenas, mientras que, por el contrario, cuando se sienten mal, la atención se dirige hacia los aspectos negativos”.
Las emociones negativas, como el enfado, la ansiedad o la sensación de inutilidad crónica, pueden “secuestrar la atención” y dificultar el trabajo. La ansiedad, por ejemplo, erosiona las capacidades mentales y disminuye la Inteligencia Emocional, ya que una persona angustiada tiene más dificultad en interpretar adecuadamente las emociones de los demás, lo que reduce su empatía y obstaculiza sus habilidades sociales.
De lo anterior, se derivan conclusiones relevantes:
- El arte del liderazgo consiste en saber forzar la realidad laboral sin incomodar innecesariamente a nadie.
- Las personas trabajan mejor cuanto mejor se sienten; los estados de ánimo positivos ayudan a percibir más positivamente los hechos y a los demás, contribuyendo a una mayor conciencia de los recursos disponibles, alentando la creatividad, favoreciendo la toma de decisiones y predisponiendo a la acción.
- Las acciones del líder, especialmente cómo gestiona sus estados de ánimo, impactan en el clima emocional de un equipo y, a su vez, en los resultados de la organización.
Liderazgo Resonante y Liderazgo Disonante
Goleman y su equipo realizan una distinción fundamental entre dos maneras de liderar: el liderazgo resonante y el liderazgo disonante, profundizando en una clasificación de estilos dentro de cada categoría.
Liderazgo Resonante
Resonante, de la palabra latina “resonare” (resonar), se refiere a la vibración sincrónica que se produce cuando dos o más personas sintonizan en la misma “longitud emocional”, sintiéndose en sincronía y prolongando el tono emocional positivo. La resonancia amplifica y prolonga el impacto emocional del liderazgo. Las personas más resonantes son aquellas que sintonizan mejor con los demás y mantienen relaciones más transparentes, minimizando el ruido del sistema.
Los líderes con mayor Inteligencia Emocional despiertan de manera natural la resonancia, y su pasión y entusiasmo reverbera por todo el grupo. Saben movilizar el estado de ánimo más adaptado a las circunstancias, utilizando la empatía para sintonizar con el tono emocional de sus subordinados. Alientan un grado de bienestar que lleva a las personas a compartir ideas, aprender unos de otros, asumir decisiones grupales y permitir que las cosas funcionen. Este vínculo resonante permite que las personas permanezcan centradas en su actividad, incluso en medio del cambio y la incertidumbre, y les infunde un significado especial al trabajo.
Liderazgo Disonante
El término disonancia se refiere a un sonido desagradable y discordante, implicando falta de armonía. Un líder disonante crea grupos emocionalmente discordantes, donde las personas tienen la continua sensación de hallarse desconectados de los demás. En este tipo de liderazgo, el líder no sabe empatizar ni interpretar adecuadamente las emociones ajenas, transmitiendo mensajes perturbadores, lo que desvía la atención del grupo de su misión y la centra en el malestar colectivo.
El mayor indicador de un liderazgo disonante es el alto grado de malestar de los empleados y la disminución de su rendimiento. Adicionalmente, indicadores de disonancia son el enfado, el miedo, la apatía y la hosquedad. La disonancia tiene un alto costo biológico, ya que la manifestación desproporcionada aumenta el grado de toxicidad emocional de un determinado entorno. Goleman y sus colaboradores citan los trabajos de John Gottman, quien propone el concepto de “inundación”, referido a la intensidad de la reacción de lucha o huida que pueden desencadenar los mensajes despectivos. Según Gottman, cuando una persona se ve desbordada, le resulta imposible escuchar sin distorsionar, su pensamiento se vuelve confuso, no puede responder con claridad y es más proclive a emitir reacciones más rudimentarias.
Un líder disonante carece de habilidades fundamentales de la Inteligencia Emocional que le ayudarían a movilizar la resonancia, pudiendo manifestarse desde un tirano que grita hasta un sociópata que manipula. Aunque a veces los líderes disonantes pueden parecer eficaces a corto plazo, e incluso generar una mejora aparente del desempeño temporal, acaban quemando a sus equipos al despertar emociones negativas.
Cómo es el Modelo de Liderazgo Resonante | Daniel Goleman LIDERAZGO RESONANTE 🚦
La siguiente tabla resume las características principales de ambos tipos de liderazgo:
| Característica | Liderazgo Resonante | Liderazgo Disonante |
|---|---|---|
| Impacto emocional | Positivo (armonía, entusiasmo, conexión) | Negativo (malestar, desconexión, resentimiento) |
| Clima grupal | Colaborativo, de bienestar, productivo | Discordante, tenso, desmotivado |
| Habilidades de IE | Altas (empatía, autoconciencia, gestión) | Bajas (dificultad para empatizar y gestionar) |
| Resultado a largo plazo | Organización que florece, equipos comprometidos | Grupos desintegrados, equipos quemados |
| Enfoque | Moviliza lo mejor de las personas, inspira | Desvía la atención, genera malestar colectivo |
Las Cuatro Dimensiones de la Inteligencia Emocional
Las habilidades del liderazgo resonante están comprendidas en los cuatro dominios de la Inteligencia Emocional, esenciales para que un líder sea efectivo y genere un impacto positivo.
1. Conciencia de Uno Mismo
Consiste en la comprensión profunda de nuestras emociones, así como de las propias fortalezas, limitaciones, valores y motivaciones. Los líderes conscientes de sí mismos conocen sus valores, objetivos y expectativas; saben hacia dónde se dirigen y por qué, y también saben conectar con lo que resulta más adecuado. Un signo claro de autoconciencia es la tendencia a la reflexión y la meditación. La “intuición” es una habilidad que se deriva de la autoconciencia y que permite a un líder recurrir no solo a conocimientos técnicos sino a aplicar la sabiduría de la vida a sus decisiones laborales.
2. Autogestión
Se trata de la intensa motivación que todo líder necesita para alcanzar sus objetivos, la cual se deriva de la autoconciencia. Difícilmente podrá un líder gestionar eficazmente las emociones de los demás si antes no hace lo mismo con las suyas propias. Un líder que se ve desbordado por las emociones negativas no puede movilizar adecuadamente las emociones positivas de su equipo.
3. Conciencia Social o Empatía
Los líderes con Inteligencia Emocional saben activar las emociones positivas y movilizar a las personas articulando una aspiración común que fomente el optimismo, la compasión y la sensación de conexión. Gracias a la empatía se fomenta la resonancia, a través de la cual un líder puede decir y hacer lo más apropiado, como disipar el temor, calmar el enojo o elevar el estado de ánimo. Un líder que comprende los sentimientos puede asumir los puntos de vista de los demás, poseyendo una especie de brújula emocional que le ayudará a llevar a buen puerto sus palabras y sus acciones.
4. Gestión de las Relaciones
Es una habilidad que contribuye a la adecuada gestión de las emociones de los demás. Se basa en la autenticidad, mostrando sentimientos verdaderos. Se trata de una amabilidad que moviliza a las personas en la dirección adecuada. Por ello, un líder diestro socialmente tiende a resonar con un amplio abanico de personas y posee la habilidad para encontrar elementos comunes sobre los que asentar las relaciones. Esta habilidad pone la Inteligencia Emocional al servicio del trabajo.
Estilos de Liderazgo Resonantes y Disonantes
Los líderes eficaces son capaces de usar varios estilos de liderazgo en función de las circunstancias, alternando entre aquellos que fomentan la resonancia y evitando aquellos que generan disonancia.
Estilos de Liderazgo Resonantes
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Liderazgo Visionario
Este estilo alienta la resonancia estableciendo un objetivo común movilizador para los seguidores. Para ello, “dispone de una imagen clara del objetivo a alcanzar” y muestra “el lugar preciso que ocupa un determinado trabajo”, proporcionando a los empleados “una visión concreta de lo que se espera de ellos”. La sensación de que todos contribuyen al objetivo común alienta el compromiso del equipo y hace que las personas se sientan orgullosas de pertenecer a la organización. A juicio de los autores, este estilo logra la ventaja de impedir la fuga de los buenos empleados, ya que compartir valores, objetivos y misión tiene un efecto motivador.
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Liderazgo Coaching
En esta modalidad, el líder contribuye a que las personas identifiquen sus fortalezas y debilidades peculiares, integrándolas en sus aspiraciones personales y profesionales. El líder ayuda a los empleados a determinar los objetivos a largo plazo de su proceso de desarrollo y a esbozar un plan para alcanzarlos. También “delega responsabilidades y determina objetivos que vayan más allá de las tareas a realizar y estimulen el desarrollo y superación personal del empleado”, lo cual tiene un efecto positivo en el estado de ánimo al invitar a superar limitaciones.
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Liderazgo Afiliativo
Se trata de un estilo de liderazgo interesado en “alentar la armonía y promover la amistad, estableciendo relaciones con sus empleados”. Este líder tiene en cuenta los periodos de reposo del ciclo de una organización, “lo cual le proporciona el tiempo necesario para atesorar un capital emocional al que acudir cuando la ocasión lo requiere”. Este estilo se centra por igual en los objetivos y en las necesidades emocionales de los empleados, por ello se asienta fuertemente en la empatía.
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Liderazgo Democrático
Muchas veces el líder no sabe bien la dirección a seguir y necesita recabar las propuestas de los empleados más capaces. “Muchas veces el líder tiene una visión clara y el estilo democrático le ayuda a poner de relieve las ideas necesarias para ponerla en marcha”. Para que ello ocurra, debe tener disposición a escuchar tanto las buenas como las malas noticias.
Estilos de Liderazgo Disonantes
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Estilo Timonel
Se enfoca en alentar y ejemplificar niveles elevados de rendimiento. Este líder “tiene una obsesión por hacer las cosas mejor y más rápidamente, lo que lo lleva a pretender que todo el mundo haga lo mismo, con lo cual detecta con facilidad a los trabajadores menos productivos, exige más de ellos y, en el caso de que no estén a la altura de las circunstancias, se apresta a resolver personalmente los problemas”. Por ello, puede acabar degenerando en opresión, sobre todo cuando no expresa con claridad sus directrices, ya que sus subordinados tienen que adivinar sus deseos, decayendo la moral en picada. Son muchas las ocasiones en que estos líderes generan un clima de temor.
El Impacto del Líder en la Organización
Las acciones del líder, y cómo gestiona sus propios estados de ánimo, impactan directamente en el clima emocional de un equipo, lo que a su vez impacta en los resultados de la organización. Un ambiente anímico positivo o negativo, difundido por el líder, determina en gran medida el éxito o el fracaso. Los estados de ánimo de un grupo o una organización son influidos fuertemente por ellos.
El liderazgo no debe basarse tanto en el principio de autoridad como en la excelencia en el arte de las relaciones. En este contexto, un liderazgo deficiente puede llevar a que la gente no deje empresas, sino malos jefes, y que el talento se desplace a otro lado porque no congenia con el líder. Este es un talento que, a menudo, es desperdiciado por organizaciones que no vislumbran este tema.
