La Gestión Conjunta de Equipamientos: Más Allá del Edificio, Hacia la Arquitectura Social y de Intemperie
Cuando se habla de equipamientos cívicos, culturales, deportivos y recreativos, a menudo se muestran imágenes de los edificios, destacando su arquitectura física y los premios recibidos por su diseño. Sin embargo, la esencia de un equipamiento de proximidad, un equipamiento público barrial, no reside únicamente en su estructura. Un equipamiento es, en realidad, un proceso ciudadano, un proceso de alianzas público-comunitarias y un proceso de construcción de confianza y relaciones entre diversos actores de la sociedad.
Equipamientos: Procesos Vivos, No Solo Edificios
Es fundamental dejar de hablar de "equipamientos polivalentes o de proximidad" como una mera denominación oficial. En un barrio, la gente no utiliza estos términos; simplemente dicen: "vamos a la cancha", "vamos a la biblioteca", "vamos a la ludoteca", "vamos al centro cívico", "vamos a la sede comunal" o "vamos al centro cultural". El desafío radica en que, para que ese "vamos al centro barrial" ocurra, no siempre es suficiente con que el equipamiento exista y que el edificio esté en pie.
Nuestras ciudades están llenas de ejemplos de edificios vacíos, donde el tiempo pasa sin que suceda casi nada: centros de juventud sin jóvenes, centros culturales sin creadores, centros cívicos sin ciudadanos. En el mejor de los casos, solo hay "usuarios" o, peor aún, "consumidores". Estos equipamientos polivalentes a menudo tienen más oferta que demanda, sin un impacto real en la vida cotidiana de las personas cercanas a ellos.
Un ejemplo elocuente de esta problemática se vivió en Buenos Aires, Argentina. Los responsables de un gran centro cívico, construido en medio de un barrio tradicional y cercano a una villa miseria, consultaron cómo lograr que los vecinos lo usaran y participaran en sus actividades. Llevaba varios años funcionando, pero los vecinos no lo asimilaban ni lo incorporaban a su cotidianidad.
La pregunta clave que surgió fue: "Ustedes quieren que los vecinos vengan al centro, pero ¿ya el centro ha ido a los vecinos? ¿El centro se ha metido en el barrio, en las casas de los vecinos, en sus tiendas, en sus cafeterías, en sus talleres? ¿Conoce el centro la geografía física del barrio, la geografía social de la comunidad, la geografía humana de sus habitantes? ¿Ha trabajado el centro cívico sobre la memoria del barrio, sobre las múltiples memorias de sus vecinos?".
Esta anécdota nos lleva a reflexionar sobre la palabra "proximidad". ¿La proximidad es del centro o es de los vecinos? ¿Cuándo podemos decir que un equipamiento es de proximidad? ¿Solo por estar enclavado en un barrio? En el caso de Buenos Aires, la pregunta era si el centro había sido realmente próximo a sus vecinos. Un modelo de gestión de un centro barrial, de cualquier índole, debe tener como criterio principal de actuación cuatro palabras esenciales: conocer, reconocer, valorar y potenciar.
La Arquitectura de Intemperie: Contenido Antes del Continente
La arquitectura de intemperie, o arquitectura social, consiste precisamente en conocer, reconocer, valorar y potenciar todo lo que ocurre en un barrio mientras se construye el edificio físico. O, mejor aún, todo lo que ya sucede sin la intervención del Estado, sumado a lo que el Estado logra que suceda, en una confluencia de compromisos, proyectos y recursos.
Para ilustrar este concepto:
- En Buenos Aires, Argentina, la Secretaría de Hábitat e Inclusión realizó un inventario de entidades públicas y organizaciones comunitarias con proyectos en las villas (barrios con menor índice de desarrollo humano).
- En Medellín, Colombia, el colectivo de Cultura Viva Comunitaria ha mapeado las agrupaciones y colectivos culturales existentes en los barrios de la ciudad.
Reconocer va más allá de la identificación, llevándonos a un inventario calificado que nos permite saber "quién es quién en el barrio". Valorar implica generar una conciencia pública sobre la importancia de esos proyectos, lo que debería ser el resultado de la búsqueda del sentido que tendrá el centro barrial: para qué ese centro barrial. Y potenciarlos significa hacerlos visibles para el resto de la ciudad, apoyarlos con recursos públicos, incorporarlos a circuitos de circulación más amplios y contribuir a la mejora de su calidad, procesos y productos, diseñando programas desde el centro barrial que permitan su crecimiento colectivo e individual.
A todo lo que ya existe se suma lo que se desea que comience a existir, diseñado en conjunto con la comunidad para que sea el contenido y la programación de los nuevos equipamientos: espacios de lectura, abuelos cuentacuentos, pedagogías digitales, proyectos semilla, emprendimientos económicos, talleres de arte, circulación de agrupaciones, proyectos de fortalecimiento de organizaciones barriales, aeróbicos, jornadas de estilos de vida saludable, encuentros de redes, capacitación en diversas áreas y espacios de encuentro. Todo lo que sea posible construir en y con la comunidad.
De esta forma, el centro barrial empieza a existir incluso antes de que aparezca el edificio. Esta arquitectura de intemperie, esta arquitectura social, permite una apropiación comunitaria profunda, porque es su proyecto, no un "meteorito gubernamental o privado" en medio de su barrio. El edificio es el envoltorio para lo que ya tienen, para lo que ya han logrado; el edificio los envuelve. Ese contenido es un proceso y un producto que ya existe, pero que se ha ido creando. Y el centro barrial permitirá que ese proceso se fortalezca, que esos contenidos se potencien y que estos procesos, proyectos y productos se hagan visibles a otros. Esto es la arquitectura de intemperie, la arquitectura social, y se desarrolla de forma acompasada con la arquitectura física. Es crucial presupuestarla desde el principio: el costo del centro barrial es la suma de lo que cueste hacer el continente y lo que cueste hacer el contenido.
La arquitectura física de un edificio requiere un diseño de proyecto detallado: ideas, bocetos, volúmenes, metros cuadrados, cantidades de materiales, cronogramas de obra, interventorías, urbanismo complementario, etc.
El Caso de los Parques Biblioteca de Medellín
En Medellín, Colombia, entre 2005 y 2013, el gobierno municipal construyó nueve parques biblioteca: grandes equipamientos en barrios con bajos índices de desarrollo humano y altos índices de violencia. Estos edificios son emblemáticos, algunos han ganado premios de arquitectura y se han convertido en íconos de la transformación de la ciudad y parte fundamental de su agenda turística. Pero el éxito de estos parques biblioteca radica, en gran medida, en la arquitectura social y de intemperie, ya que la participación y apropiación de la comunidad logra que más de 100 mil personas los habiten cada semana. Esto equivale a llenar semanalmente dos veces y media el estadio de fútbol de la ciudad.
Los equipos de los parques biblioteca comenzaron a trabajar al menos un año antes de la inauguración de cada edificio. Gestores culturales, bibliotecólogos, sociólogos, trabajadores sociales, recreacionistas, educadores físicos, artistas de todas las disciplinas, antropólogos y, sobre todo, vecinos de los barrios de influencia de estos parques biblioteca, trabajaron paralelamente a los albañiles, ingenieros, arquitectos, pintores, diseñadores, carpinteros, artesanos y cerrajeros. Juntos construyeron el parque biblioteca, demostrando que no es solo un edificio.
Cuando se cortó la cinta de inauguración de esos nueve Parques Biblioteca, la arquitectura física "se retiró", dejando de ser el centro de atención (aunque siempre queda un margen para el mantenimiento físico y posibles reparaciones estructurales). En ese momento, la arquitectura de intemperie se transformó en una "condena a cadena perpetua": el edificio debía ser, de ahí en adelante, un enorme proyecto social, educativo, recreativo y cultural.
Para esta arquitectura social, fue clave conocer los proyectos culturales barriales del entorno, donde no solo hay cultura, sino también seguridad y convivencia, inclusión social, hábitat, desarrollo económico, educación y oportunidades. Estas organizaciones comunitarias no esperan financiación; están ofreciendo y ofreciéndose en la construcción de mejores caminos sociales y reales de transformación.
Equipamientos de Uso Público en Espacios Protegidos
Un equipamiento de uso público es una instalación fija o móvil que presta soporte físico a las actividades y programas de uso público. Estos equipamientos son esenciales en la gestión de los espacios protegidos. Permiten acercar a los visitantes el inmenso patrimonio natural y cultural que atesoran estas frágiles áreas, fomentando el conocimiento, la sensibilización y el compromiso con la conservación. También dinamizan socioeconómicamente el territorio al proporcionar información actualizada sobre la oferta de alojamientos, restaurantes o actividades en la naturaleza que ofrecen las empresas locales.
En este grupo se incluyen equipamientos cuya función principal es prestar, mediante atención personalizada, servicios de información, interpretación y promoción de los espacios naturales protegidos y su entorno.
Tipos de Equipamientos de Uso Público en Espacios Protegidos
| Tipo de Equipamiento | Descripción y Función |
|---|---|
| Casa del Parque | Punto de referencia de toda la oferta de uso público. Destinado a la recepción, información e interpretación de los valores naturales y culturales del espacio protegido, así como a la orientación para la visita y promoción de actividades y servicios de educación ambiental. |
| Punto de Información | Destinado a la recepción e información del visitante sobre actividades, oportunidades de uso público, ofertas de alojamiento, instalaciones disponibles y material de apoyo para el conocimiento del espacio protegido. |
| Vía Ciclista/BTT | Vía o carril acondicionado para la práctica de cicloturismo en el medio natural. |
| Mirador | Espacio acondicionado en un punto de interés paisajístico con buen acceso, que facilita la contemplación e interpretación de una vista panorámica o elementos singulares del paisaje. |
| Merendero | Espacio al aire libre acondicionado para comer y pasar un rato en el campo. |
| Camping/Campamento de Turismo | Equipamiento turístico en un espacio al aire libre para la estancia temporal de usuarios en tiendas de campaña, caravanas, etc., mediante pago. |
| Exposición Interpretativa | Exposición instalada en un centro de visitantes o itinerante, para estimular la visita al espacio protegido y revelar el significado de sus valores, transmitiendo un mensaje atractivo, breve y claro. |
La afluencia de visitantes a las áreas protegidas exige la mejora de la red de equipamientos de uso público existentes (miradores, observatorios, áreas recreativas, senderos señalizados, zonas de acampada controlada, refugios, etc.). También es crucial la modernización de las instalaciones en los equipamientos existentes (vallados, aseos, aparcamientos, aparcabicis, barbacoas, mesas y bancos, etc.) para mejorar su funcionalidad y evitar elementos de riesgo.
Normalización Técnica en Instalaciones y Equipamientos Deportivos
La normalización técnica en materia de deportes es la actividad de elaboración y revisión de normas y especificaciones técnicas en el ámbito deportivo. Este es un proceso técnico de carácter voluntario cuyo objetivo es mejorar la calidad de los productos, servicios y empresas, promover la seguridad, permitir la intercambiabilidad de los productos y disminuir las barreras al comercio. Es una herramienta fundamental para lograr la calidad, siempre considerando la seguridad.
Según el censo nacional de instalaciones deportivas de 2005, publicado por el Consejo Superior de Deportes, España contaba con 79.059 instalaciones deportivas. Respecto al censo de 1975 (18.088), las instalaciones deportivas en España se han incrementado en un 77,18%. Estos datos reflejan un cambio significativo en el país en los últimos 30 años, cuyo origen se puede situar en el artículo 43.3 de la Constitución Española de 1978, que establece que "los poderes públicos fomentarán la educación física y el deporte", y en el artículo 148.1.19, que prevé que "las Comunidades Autónomas puedan asumir competencias en materia deportiva".
Este incremento en el número de instalaciones deportivas se ha acompañado de cambios muy significativos en los hábitos deportivos de la población española, como lo demuestra la evolución del número de piscinas cubiertas en el país.
Los gestores actuales, tanto públicos como privados, de las instalaciones deportivas en España enfrentan una gran complejidad: mayor diversidad de usuarios con mayores exigencias de calidad, seguridad y accesibilidad, la aparición de nuevos deportes y modalidades deportivas, y mayores exigencias de rentabilidad de las instalaciones. Todo esto en un marco normativo técnico y reglamentario cada día más complejo.
Los profesionales involucrados en el diseño, planificación, gestión y mantenimiento de las instalaciones deportivas han manifestado la necesidad de armonizar el marco normativo y técnico en España. En este contexto, y atendiendo la petición de las Asociaciones y Organizaciones empresariales del ámbito industrial del deporte, el Consejo Superior de Deportes propuso y desarrolló el Proyecto MAID (Mejora y Armonización de las Instalaciones Deportivas Españolas). Una de sus derivaciones fue la reactivación y reorganización de los Comités Técnicos de Normalización de UNE (Asociación Española de Normalización) en materia de deportes, en torno al comité técnico de normalización UNE/CTN 147 “Deportes. Equipamientos e instalaciones deportivas”.
Este comité debe contemplar aspectos para el desarrollo y análisis de los procesos que tienen lugar en las instalaciones deportivas y de los servicios que en ellas se prestan, independientemente de la titularidad de la instalación (pública o privada). El C.S.D. preside el citado Comité técnico de normalización UNE/CTN 147 “Deportes. Equipamientos e instalaciones deportivas”, y la Secretaría la ostenta el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV).
Actualmente, hay representantes nacionales en algunos grupos de trabajo de los comités internacionales (CEN e ISO). Además de mantener este grupo de expertos, existe la oportunidad de nominar a otros representantes nacionales, ya que es de vital importancia que España cuente con vocales expertos en materia deportiva que puedan poner en valor los intereses de nuestras Comunidades Autónomas y nuestras empresas en los comités europeos de normalización. Es conveniente recordar que, una vez iniciado un proceso de normalización desde Europa (comités CEN), los diferentes países pueden y deben colaborar en el desarrollo normativo, ya que, una vez aprobado el documento normativo europeo, los organismos nacionales de normalización solo podrán transponer la norma a nivel nacional. Por ello, es importante actuar directamente en el ámbito europeo.
