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Comunicación

La Importancia del Liderazgo Coherente y el Mentoring Efectivo en las Organizaciones

by Admin on 09/01/2026

En el mundo empresarial, la coherencia entre las palabras y las acciones de los líderes es fundamental para construir una cultura organizacional sólida y fomentar un ambiente de respeto y confianza. Nadie, en ninguna organización, realmente cree lo que lee o escucha en términos de creencias y valores de la organización. Sólo creen en lo que ven.

Y la persona que ven con más frecuencia y que representa la influencia más significativa en su comportamiento es su jefe directo. Como gerente, directivo o encargado, tus subordinados observan tus acciones con un escrutinio que a menudo se te escapa. Emerson dijo una vez: "No puedo oírte hablar porque tus acciones son muy ruidosas".

El Poder del Ejemplo

En una ocasión realicé algunos trabajos en una empresa que había realizado un análisis importante a nivel directivo para determinar su visión, misión y valores. Uno de los resultados de este ejercicio fue una cartelería, colocada en cada oficina y en cada pasillo, citando los ocho valores de la organización. La tercera línea decía: "Respetamos a nuestros empleados y los trataremos como recursos valiosos".

El problema era que en un día cualquiera, uno podía observar a los directivos abroncando y maltratando a los empleados, a menudo justo en frente de uno de los carteles. ¿Adivinas lo que los empleados creían que era el verdadero sentimiento de aquellos dirigentes, lo que leían en el cartel o lo que veían en los pasillos?

La Comunicación No Verbal y el Impacto en el Equipo

Un comentario casual como "¿No te estás arriesgando demasiado al promocionar a alguien así?" como una afirmación sin ningún apoyo o base objetiva, revela mucho más sobre tus creencias que simplemente tu opinión sobre ese candidato. No tienes que ser necesariamente el generador de un chiste, calumnia o humor de mal gusto; simplemente estando presente sin hacer ningún comentario sobre comportamientos o afirmaciones de ese tipo le traslada a la gente un mensaje del tipo "no es asunto mío poner fin a eso".

He escuchado a muchos directivos jactarse de que "no me reí de la broma y lancé una mirada de censura al que hizo ese comentario fuera de lugar” o decir "ya hablé con la persona en privado sobre su comentario". Lo siento, pero esos comportamientos son totalmente insuficientes, porque no envían ningún mensaje al resto de personas presentes, incluyendo las afectadas… si no es que permitiste que el incidente ocurriera sin ningún comentario público por tu parte.

La Responsabilidad del Líder: Condenar Comportamientos Inapropiados

Por más incómodo que pueda ser, es deber de todos, y en particular de aquellos que dirigen a otros y que están en posiciones de liderazgo de cualquier tipo, condenar de manera proactiva y pública los comentarios que se hacen a expensas de los antecedentes, raza, sexo, grupo social, nacionalidad, apariencia o sistema de creencias de otra persona. Es mejor pasarse por el lado de la precaución.

Por ejemplo, preguntarle a una mujer si tiene la intención de tener familia bien puede ser un comentario amistoso y social que muestra interés en su vida. Sin embargo, tal comentario hecho por un superior en relación con su posible nombramiento o selección para un puesto clave puede tener una connotación muy diferente desde su punto de vista. Ante una pregunta así sería importante poner de manifiesto por tu parte de inmediato algo así como: "Por supuesto, la vida personal de uno no tiene relación alguna con la consideración para este puesto, y estoy seguro de que la pregunta no tenía la intención de relacionarse con esa posibilidad, ¿no es así?"

El Desafío del Crecimiento Empresarial y el Rol del Líder

Hace unos días tuve una conversación con un empresario agroalimentario. Se trata del propietario de una empresa familiar de tamaño mediano, con 50 trabajadores y 5 millones de facturación. Es una de las empresas de conservas vegetales que tanta importancia han tenido y siguen teniendo en articular el tejido económico y social de la Ribera de Navarra. Hubo un tiempo en el que casi cada pueblo tenía alguna de ellas y, en ocasiones, incluso varias.

La conversación fue abierta y franca. En un momento determinado, mi interlocutor dijo una frase que me llamó mucho la atención: “Aprendo de hablar de vez en cuando con los de Primera División. Pero, ¿existen empresarios de Primera y de Segunda? En España hay unas 29.200 industrias alimentarias. Sin embargo, es cierto que muchas de nuestras empresas agroalimentarias, aun teniendo oportunidades reales de crecimiento, con clientes y mercados satisfechos que les piden más, tienen auténticos problemas a la hora de afrontar este reto.

En el sector agroalimentario, en muchísimas ocasiones el empresario no aborda esta transformación (por no saber cómo hacerlo, por no poder, o por no querer), lo que lastra de forma orgánica las opciones reales de desarrollo de la empresa. Es decir, aunque tengan opciones y posibilidades en el mercado, la empresa no crece por falta de recursos internos: equipo humano, y herramientas de gestión. Ser empresario de Primera no está relacionado con gestionar una organización más o menos grande, con más o menos facturación/empleados, o con gastar mayor o menor presupuesto en marketing/publicidad.

Un empresario es una persona que reúne una serie de características muy claras. Por un lado, debe poseer capacidad innovadora, o conocimientos capaces de marcar una diferencia competitiva en la forma de producir bienes o servicios. Además, debe tener iniciativa emprendedora, o decisión de crear/mantener la empresa, y el coraje, la fuerza y el compromiso personal para llevarla adelante. Sin duda, debe ser capaz y tener autoridad para gestionarla, esto es, para tomar decisiones y controlarla.

Las cuatro características son inherentes a la figura del empresario pero, de todas ellas, la iniciativa emprendedora (coraje, fuerza y compromiso para llevar adelante el proyecto empresarial) es el aspecto más auténtico. La aportación más genuina del verdadero empresario se sitúa en el ámbito de la voluntad, del dinamismo y la determinación. Empresario se nace, es algo que se lleva en los genes.

Sin duda existen dirigentes empresariales que concuerdan con la imagen estereotipada del empresario, ligada a una persona fría y calculadora, instalada en la racionalidad financiera para conseguir el máximo beneficio en el menor tiempo posible. Y la verdad es que las escuelas de negocio fomentan esta idea: sólo basta con mirar sus planes de estudio.

Cómo Tener un EQUIPO COMPROMETIDO y Ser un LÍDER de GRAN INFLUENCIA

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