La Función Esencial del Mentor en el Laboratorio Clínico y la Formación Médica
La figura del mentor es fundamental en diversos ámbitos, especialmente en aquellos que requieren un alto grado de conocimiento, experiencia y desarrollo profesional. En el contexto del laboratorio clínico y la formación médica, el rol del mentor adquiere una relevancia crítica para garantizar la calidad y la evolución de la especialidad.
¿Qué es un Mentor?
Según la Real Academia Española, la palabra mentor (ra) es un «consejero o guía, maestro, padrino» (1). El término «mentor» procede de Méntor, un personaje de la mitología griega que era el consejero de Telémaco en la Odisea. Por extensión, el concepto de mentor se refiere a quien actúa como guía o consejero de otra persona. En sentido amplio, el mentor es una persona que, con mayor experiencia o conocimiento, ayuda a otra persona de menos experiencia o conocimiento. Es una práctica que se lleva a cabo desde hace miles de años.
A la persona que recibe estas enseñanzas se la conoce tradicionalmente como "mentee" en la literatura anglosajona. Este término no se encuentra incluido (al menos por el momento) en el diccionario de la lengua española, habiéndose propuesto varias alternativas en castellano, como discípulo o aprendiz. El "mentoring", que es el término que se acuña a la puesta en marcha de estas prácticas, se ha convertido en una profesión muy demandada en algunos ámbitos laborales.
El Papel del Mentor
El mentor debe ser una figura de referencia con una gran experiencia en el ámbito profesional y contar con los valores humanos que hacen que sea un modelo para el discípulo. Se preocupará por transmitir esta experiencia y estos valores a la persona que esté guiando en ese momento. Su cometido no es dirigir las actividades del mentee, sino únicamente tratar de dar consejo y aportar diferentes puntos de vista. Un buen mentor hace preguntas, escucha, es accesible, comparte su red de contactos y proporciona feedback. La mentoría implica un cambio de comportamiento. Por lo tanto, es ideal tener un mentor que sea persistente, paciente y con una actitud positiva, junto con la pasión por la mejora del laboratorio clínico.
Características de un Buen Mentor
Ser un mentor no es una profesión que se estudia en la universidad o en un posgrado. Hay profesionales que disponen de habilidades innatas para ello, pero otras cualidades -la mayoría de las necesarias para desarrollar adecuadamente una mentoría- dependen de la actitud. Aquí, como en todo, la inteligencia emocional y la empatía desempeñan un papel fundamental. Es necesario elegir a un mentor que tenga características que inspiren confianza y compromiso:
- Experiencia: Es esencial.
- Conocimiento emocional: Es imprescindible transmitir e inculcar inteligencia emocional y empatía. Un mentor eficaz «no tiene miedo de mantener conversaciones difíciles si ve que un discípulo va por el camino equivocado» (4).
- Fomentar los retos: Esto ayudará al discípulo a crecer y motivarse para poder ir sacando lo mejor de sí mismo a través de las enseñanzas recibidas.
- Resolver las dudas: Para que el mentorizado siga aprendiendo es necesario que pueda solucionar cualquier duda o problema que le surja.
- Profesionalidad, ante todo: Ser un buen profesional es imprescindible. Transmitir valores positivos y coherentes es de gran ayuda en la relación entre discípulo y mentor. Una de las cualidades más necesarias es la honestidad, que también está relacionada con la autenticidad y la integridad.
Características de un Buen Discípulo
El éxito de una relación de mentoría depende en gran parte del mentor, pero también requiere un considerable esfuerzo por parte del discípulo. El primero puede orientar al segundo en diferentes aspectos de su vida personal y profesional, pero este no debe convertirse en la copia del mentor, porque eso limitaría el desarrollo de sus propias capacidades y destrezas. Además, es peligroso que el discípulo trate de complacer al mentor simulando estar interesado en un tema o un área que no le apasiona. Un buen discípulo estará abierto a que su mentor lo aleje de su zona de confort y a recibir su feedback.
La Mentoría en el Ámbito Médico y el Laboratorio Clínico
En el ámbito de la medicina, el mentoring se asocia a un mayor grado de satisfacción profesional del mentorizado, a unos mayores niveles de promoción y a un mayor número de publicaciones. En el entorno de los hospitales universitarios, la relación de mentoría habitualmente se establece entre el mentor y un estudiante, un residente o un médico adjunto joven.
En el Perú existe una necesidad de profesionales de salud, problemática que viene cobrando relevancia en la agenda nacional, donde inclusive se ha identificado como una de las prioridades nacionales de investigación en salud. Dentro de los aspectos a considerar se encuentra la escasez de profesionales de la salud y la calidad de su formación, siendo un tópico particular de interés lo concerniente a los médicos especialistas.
En el caso de los futuros médicos Patólogos Clínicos, profesionales que tendrán la responsabilidad de liderar los Laboratorios Clínicos y Bancos de Sangre de los establecimientos de salud públicos y privados, deben ser conscientes de fortalecer sus competencias profesionales y prepararse para los nuevos retos de la especialidad. El reconocido médico Patólogo Clínico, Dr. Ricardo Álvarez Carrasco, en su última publicación menciona: «En ese contexto cabe una profunda reflexión de los médicos de la especialidad, en cuanto a su rol y responsabilidad para hacerla visible en el concierto de la orden médica peruana, ocupando activamente los espacios académicos, científicos y laborales que le corresponden».
Los programas de tutoría requieren un compromiso de recursos. El recurso más crítico para una tutoría eficaz es el tiempo. Los mentores pasan períodos prolongados de tiempo dedicado a trabajar de manera integrada, una inversión de semanas a meses de presencia en el laboratorio clínico en beneficio de sus estudiantes. La educación continua es una necesidad para el ejercicio profesional.
Barreras Externas de los Programas de Mentoría y Posibles Soluciones
Para que la mentoría sea exitosa se requiere que el entorno dentro de la institución (generalmente el hospital) sea favorable. Como refiere Gisbert (5), el valor de la mentoría debería ser explícitamente reconocido e integrado en la estructura organizativa, como parte integral de la necesaria formación médica continuada. Las tareas y el tiempo dedicado a las funciones de mentoría deberían ser reconocidas formalmente como parte del trabajo rutinario.
Ejemplos de Mentoría en Cardiología y su Aplicación General
Existen pocos datos sobre la naturaleza de las relaciones mentor-discípulo entre los cardiólogos que inician su especialidad y sobre cómo la mentoría influye en los resultados cuantitativos y cualitativos del éxito en el ámbito académico y en la práctica habitual (1,2). El mentor de cardiología comparte rasgos comunes con el de cualquier especialidad, salvo en lo estrictamente relacionado con la especialidad y sus procedimientos. Es razonable pensar que la orientación de múltiples mentores, cada uno centrado en un área específica, puede ser necesaria para el éxito.
El cardiólogo Valentín Fuster, en su discurso tras ser nombrado doctor honoris causa por la UAX, manifestó que es hoy quien es gracias, entre otros factores, a la influencia externa que fue marcando su camino como médico, científico y persona. «La decisión de los mentores es fundamental, yo soy el resultado de la mentoría. He tenido la suerte de conocerlos y hacer caso de sus consejos». Y, en su caso, su primer mentor fue -según manifestó- el doctor Pedro Farreras, quien le animó a estudiar medicina y por el que se dedicó a la cardiología cuando este falleció a los 49 años víctima de un infarto, momento en el que surgieron otros maestros que le impulsaron a formarse en grandes centros de investigación de Europa y Estados Unidos.
El fallecido Dr. Alfonso Castro Beiras fue maestro, consejero y mentor de cardiólogos gallegos, como han manifestado muchos de ellos. Cardiólogos de prestigio, como el Dr. José Ramón González Juanatey, o el Dr. Javier Escaned, han reconocido el papel decisivo que jugaron sus mentores en su trayectoria profesional.
Algunos ejemplos de mentoría en cardiología:
- La Asociación de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología ha puesto en marcha el proyecto Aula RC Mentoring, con el que se persigue la promoción, el impulso y la creación de iniciativas que puedan ser consideradas proyectos de éxito en rehabilitación cardiaca.
En el intervencionismo estructural ha surgido la figura del "proctor", el experto que asiste a los procedimientos hasta que se adquiere la habilidad necesaria para llevar a cabo el procedimiento de forma autónoma. El proctor con su experiencia muestra y enseña detalles del procedimiento y está disponible para cualquier eventualidad que no pueda resolver el grupo médico durante el procedimiento.
En el campo de la investigación en cardiología lo importante es tener un buen mentor. Es crucial para guiar al discípulo hasta que pueda ser un investigador independiente, como pone de manifiesto el Dr. Borja Ibáñez, cardiólogo e investigador del CNIC, cuyo mentor fue el Dr. Valentín Fuster. La mentoría tiene una importante influencia en el desarrollo profesional, la orientación sobre la carrera y la productividad investigadora, incluyendo el éxito en la publicación de artículos científicos y en la obtención de becas de investigación.
Consejos Generales para los Nuevos Mentores
- Aceptar que habrá aciertos y errores.
- Establecer prioridades. No preocuparse tanto, aprender a decir que no y lograr un equilibrio entre la vida laboral y la personal.
El Programa Mentor Clínico (PMC) en la Universidad de Alcalá
Los estudios de medicina se caracterizan por un componente de enseñanzas prácticas muy elevado, tanto de prácticas de laboratorio y anatómicas, como de prácticas clínicas, implementadas en entornos diferentes y complejos. En el Plan de Estudios de la Titulación de Medicina de la Universidad de Alcalá (UAH), en los 2 primeros cursos, los estudiantes reciben una variada formación teórica en la que cada materia tiene asociada una parte práctica que es impartida en la facultad. Tras este primer contacto y adaptación al entorno universitario (facilitado por los programas de Tutorías Personalizadas y Mentorías para estudiantes de 1.er curso), a partir del tercer curso deben adaptarse a una nueva realidad: el hospital universitario (HU) y otros centros asistenciales, en los que recibirán formación práctica clínica durante el resto de la titulación.
Para optimizar el desarrollo, la integración en el equipo asistencial y la coordinación de las prácticas clínicas, se ha diseñado una estructura formativa (Programa Mentor Clínico [PMC]) que pretende facilitar la enseñanza-aprendizaje de las habilidades y competencias clínicas, de comunicación y transversales, como capacidades docentes, con la participación del profesorado y estudiantado. Esta estructura es dinámica y permite incorporar innovaciones para mejorarla, así como detectar desviaciones y corregirlas. Se caracteriza por ser piramidal y cooperativa, y pretende incorporar al estudiante como parte activa del sistema educativo, fundamental en cualquier programa o proyecto que persiga motivar y facilitar el trabajo de aprendizaje de los estudiantes (1).
El PMC comenzó en el curso 2018-2019, tras un ensayo piloto desarrollado en el curso 2017-2018, en el cual estudiantes de 6.° curso actúan como mentores de estudiantes de 3.er curso en sus prácticas clínicas, todos ellos tutelados por docentes, con actividades formativas y de evaluación, con el objetivo general de que ambos grupos de estudiantes establezcan una relación que sea beneficiosa para ambos y redunde en una mejoría de su proceso de enseñanza-aprendizaje, como debe ocurrir en las relaciones de mentorías (2).
Objetivos Específicos del Programa
- a) Favorecer la adaptación del estudiantado de 3.er curso al sistema de prácticas clínicas tuteladas en los distintos centros asistenciales.
- b) Incorporar al estudiantado de 6.° curso en actividades como mentor/formador, dentro de su programa de aprendizaje en el Rotatorio Clínico de sexto curso.
- c) Optimizar el tiempo y los aprendizajes en las prácticas clínicas y mejorar la satisfacción de los estudiantes y docentes en estas actividades formativas prácticas.
Estructura y Coordinación del PMC
La estructura permite la integración de los estudiantes en un equipo clínico y docente, y se caracteriza por ser piramidal y por una cooperación estrecha entre el profesorado y el estudiantado. Cada uno de los componentes del equipo tiene una labor asignada, tanto en el diseño, la tutorización de actividades y la evaluación de los resultados de aprendizaje y de opinión, así como diferentes grados de responsabilidad.
Miembros del Equipo
- Coordinador del programa mentorías clínicas: Responsable del programa.
- Delegación de estudiantes de Medicina (DEM): Delegados de 3.° y 6.° cursos. Facilitan la conexión entre ambos grupos de estudiantes.
- Equipo decanal a través de los vicedecanos HU y departamentos clínicos: El decano es el responsable de nombrar al coordinador del PMC. Los vicedecanos HU son los responsables de la organización junto con los departamentos clínicos de las prácticas asistenciales, formando los grupos, calendarios de rotaciones, asignación de tutores clínicos, y en concreto los vicedecanos recaban los informes y opiniones de los tutores clínicos sobre el desarrollo de las prácticas y del programa valorando su evolución.
- Equipo Directivo/Gerencia y unidades docentes de los HU: Ponen a disposición del profesorado clínico y de los estudiantes los recursos para llevar a cabo el programa, facilitando la colaboración con los servicios de medicina preventiva, comunicación, espacios y medios materiales para el desarrollo de talleres.
Un instrumento fundamental para la coordinación del programa es el espacio virtual "Mentor Clínico" del Aula Virtual de la plataforma Blackboard de la UAH, con herramientas de información, comunicación individual y grupal, y evaluación.
Desarrollo del Programa
Valoración de la Participación Estudiantil
- Los estudiantes del 6.° curso participan en el programa de forma voluntaria. A través de los delegados de curso en cada uno de los HU se solicita su participación al inicio del curso académico.
- Los estudiantes del 3.er curso, una vez que disponen de los listados de mentores, eligen a su mentor (2 estudiantes de 3.° con un estudiante de 6.° curso). Es muy útil para realizar esta selección el espacio virtual creado «Mentor Clínico» en la plataforma del Aula Virtual Blackboard de la UAH (auto asignación de mentor).
Valoración del Desarrollo de Actividades, Evaluación y Opinión
- El estudiante mentor facilitará la incorporación y adaptación del estudiantado de tercer curso con diferentes acciones, como la participación en la «Jornada de bienvenida al centro sanitario», visitas guiadas, presentación a tutores clínicos y colaboración en el diseño de guías y videos-tipo de centros asistenciales.
- Mentor y mentorizados se mantendrán en contacto periódicamente (presencialmente y virtualmente a través de las diferentes herramientas de comunicación del espacio virtual) para resolver dudas y comentar el desarrollo de las prácticas clínicas.
- Colaboración en la impartición de talleres preparatorios al inicio de las prácticas clínicas de los estudiantes del 3.er curso, bajo la supervisión de los profesores clínicos de los distintos departamentos implicados.
- Evaluación: Al finalizar las prácticas clínicas de los estudiantes del 3.er curso, los mentores deben realizar una evaluación mediante la observación de cómo realizan una historia clínica los estudiantes de tercero que tienen a su cargo. Para realizar esta evaluación se ha diseñado, en colaboración docentes y estudiantes del 6.° curso, un Listado de Evaluación Objetivo y Estructurado (LEOE) que se cumplimenta a través del aula virtual.
- Retroalimentación: Mediante la cumplimentación de encuestas de opinión por parte de estudiantes de ambos cursos.
- Informes anuales: Del proceso en cada HU a cargo de los vicedecanos y valoración global y presentación de resultados y de acciones de mejora por parte del coordinador del programa.
Resultados del PMC (Universidad de Alcalá)
Los datos del PMC en la Universidad de Alcalá muestran una participación significativa y resultados positivos en el aprendizaje y la satisfacción de los estudiantes. La tabla siguiente resume la participación de los estudiantes del 6.º curso (mentores voluntarios) a lo largo de los años:
| Curso Académico | Participación Promedio (%) | Mujeres (%) | Hombres (%) |
|---|---|---|---|
| 2017-2018 (Piloto) | 50% | 70% | 30% |
| 2018-2019 | 70% | 68% | 32% |
| 2019-2020 | 76% | 69% | 31% |
| 2020-2021 | 74% | 67% | 33% |
| 2021-2022 | 70% | 72% | 28% |
| 2022-2023 | 67% | 62% | 38% |
| Promedio Total | 71,4% | 67,6% | 32,4% |
Estos datos indican un incremento en la participación voluntaria de los mentores durante los primeros años y posteriormente una estabilización, aunque la diferencia no es significativa estadísticamente (χ² = 2,51; p < 0,05). La distribución en cuanto al género es similar a la distribución en este aspecto del estudiantado que cursa la carrera de Medicina en la UAH.
Desarrollo de Actividades que Facilitan la Formación e Integración
- Diseño colaborativo entre estudiantes y profesores de las Guías de acogida y orientación a los HU, que se actualizan anualmente y se publican.
- Diseño colaborativo entre estudiantes y profesores de las jornadas de bienvenida a los centros sanitarios, estructuradas y homogéneas, para todos los centros.
- Diseño e impartición colaborativa, de talleres homogéneos para todos los centros, entre estudiantes y profesores (estudiantes 6.° curso, residentes y profesores asociados en ciencias de la salud, tutelados por coordinadores docentes). Los talleres impartidos han ido aumentando progresivamente; tanto el número de talleres como la implicación de los estudiantes en su diseño y número de horas impartidas. Hasta el momento son:
- Realización de historia clínica completa, con variaciones de entorno (urgencias, consulta, servicios).
- Interpretación de radiografía de tórax y abdomen.
- Realización e interpretación de exploración ecográfica básica.
- Interpretación de electrocardiograma.
- Diseño y actualización continua del espacio virtual «Mentor Clínico» como herramienta/instrumento de coordinación, que está facilitando la implantación del programa.
- Diseño colaborativo entre estudiantes y profesores del LEOE, para evaluar la realización de una historia clínica (tabla 1), con 46 ítems y 60 puntos máximo que corresponderían a una calificación de 10.
- Creación de grupos de trabajo (estudiantes y profesores) para el diseño de vídeos formativos sobre centros asistenciales, ya realizado en algunos de los centros asistenciales hospitalarios y en preparación en centros asistenciales de atención primaria.
- Diseño colaborativo entre estudiantes y profesores de encuestas de opinión para ambos grupos de estudiantes.
Evaluación de la Historia Clínica (LEOE)
La media y desviación estándar de las puntuaciones obtenidas tras la cumplimentación del LEOE son: curso 2018-2019: 56,3 y 3,6; curso 2020-2021: 57 y 4,8; curso 2021-2022: 58,9 y 1,6; curso 2022-2023: 52,4 y 11,3 (en el curso 2019-2020 no se pudo realizar esta actividad por el cese de docencia teórica y práctica presencial por la pandemia de COVID-19). El promedio de los 4 cursos es 56,1 (máxima 60 puntos). Se detecta una diferencia estadísticamente significativa entre las medias de los cursos (χ² = 56,41; p < 0,001).
Opinión sobre el PMC
Las encuestas son, en ambos casos, anónimas, se cumplimentan online. En el curso 2019-2020 no se pudo realizar por la pandemia. Los resultados a lo largo del tiempo de la encuesta de opinión sobre PMC, de los estudiantes del 6.° curso, indican que de las 5 cuestiones planteadas se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los diferentes cursos académicos respecto a las habilidades docentes (χ² = 8,99; p = 0,029), y organización de la prueba (χ² = 17,94; p < 0,001).
