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Comunicación

La paradoja de las promesas energéticas: Un análisis crítico de la producción de petróleo en Irak

by Admin on 22/05/2026

Cada año, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) suele preceder la publicación de su informe anual, el World Energy Outlook (WEO), con noticias de corte positivo. Estas promesas de un futuro brillante, sin embargo, a menudo son rápidamente desmentidas por la realidad. Hace dos años, se hablaba del fantástico futuro del gas natural con la explosión del gas de esquisto en EE.UU., una expectativa que se ha revelado limitada y económicamente poco rentable fuera de Estados Unidos. El año pasado, el énfasis se puso en las buenas perspectivas para el crecimiento de la producción y consumo de energía renovable, aunque su despliegue masivo enfrenta retos considerables de capital, materiales, ubicaciones, potencial máximo y Tasa de Retorno Energético (TRE).

La AIE, con estas noticias, busca transmitir una imagen de normalidad y tranquilidad, dado que el lector medio no suele verificar los datos tras el fragor mediático inicial. Sin embargo, para aquellos que recuerdan los anuncios de años anteriores, surge una sensación extraña de que las fanfarrias no concuerdan y que cada vez se presenta una narrativa diferente.

Las sorpresivas previsiones de la AIE sobre Irak

Este año, la AIE ha sorprendido con el anuncio de las excelentes perspectivas de producción de Irak en los próximos años, publicando un informe temático casi un mes antes del WEO. Este anuncio es sorprendente no por el maravilloso futuro que ofrece, sino por lo magro de sus perspectivas al situarlas en su justo contexto.

Según el informe, la AIE espera que Irak sea capaz de duplicar, e incluso triplicar, su producción actual de aquí a 2020. En la mejor de sus previsiones, con hasta 9 millones de barriles diarios (Mb/d) para esa fecha, la AIE estima que Irak podría convertirse en el segundo productor del mundo, superando a Rusia. Incrementar la producción de petróleo en hasta 6 Mb/d en un plazo de tiempo relativamente breve, y encima de petróleo crudo (no los sucedáneos conocidos como petróleos no convencionales con tantos problemas y limitaciones), ha sido recibido con entusiasmo por la prensa, especialmente la económica. Es importante destacar que la prensa generalista, centrada en la crisis económica, no siempre comprende cómo esta es arrastrada, en buena medida, por la crisis energética.

El drama histórico de la producción petrolera iraquí

La historia productiva de Irak refleja su propio drama como país. La primera gran caída ocurrió a principios de los 80, durante la guerra contra Irán, que destruyó muchos pozos e instalaciones críticas. Cuando estaba a punto de recuperar los niveles productivos de los 70, invadió Kuwait en 1991, lo que resultó en un intenso castigo por parte de EE.UU. y una reducción de la producción prácticamente a cero. Una nueva recuperación, curiosamente en forma de "L", se produjo a finales de los 90, lo que sugiere una gran inversión favorecida por intereses occidentales. En 2003, un nuevo capítulo bélico, esta vez directamente contra EE.UU., evidenció una rapidísima recuperación de la producción, demostrando que EE.UU. tenía un papel diferente al de conflictos anteriores.

Consumo interno y el Modelo de Territorio Exportador

Una anomalía en los datos disponibles, y que arroja sombras sobre las predicciones de la AIE, es la falta de información sobre el consumo interno de Irak por parte de BP. Esta parte queda a la especulación, inferida indirectamente por la experiencia de quienes han vivido en Irak. Pedro Prieto, vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos y cofundador de la web Crisis Energética, relata cómo las sucesivas guerras, particularmente las contra los americanos, han degradado la incipiente industria del país, reduciéndolo a un estado donde el consumo es solo una fracción ínfima de lo que podría haber sido. Así, la mayoría de su petróleo puede ser exportado. Si esta destrucción del autoconsumo iraquí ha sido deliberada o accidental, queda a la interpretación del lector. Sin embargo, parece que Irak ha logrado esquivar el destino del Modelo de Territorio Exportador, según el cual los países productores tienden a disminuir rápidamente sus exportaciones, cayendo típicamente al doble de la tasa de caída de producción. Pero, ¿a qué precio para los iraquíes?

4 CONFLICTOS INTERNACIONALES por el PETROLEO

Retos técnicos y económicos para la producción futura

Las dificultades sobre el terreno afectan a la propia industria petrolera en Irak. Los pozos, especialmente los más maduros, requieren un mantenimiento continuo y costoso, bajo pena de quedar inutilizados, a veces de forma definitiva. Además, algunas estrategias de explotación que se pretenden aplicar en Irak, exportadas de otros territorios, se basan en el uso de abundantes cantidades de agua. En un país desértico como Irak, donde muchos campos están en zona continental, tales estrategias tienen una aplicación muy limitada, y no es solo una cuestión de dinero.

Incluso para quienes creen que la única limitación es el dinero, el reto es formidable. Según el propio informe de la AIE, sería necesaria una inversión de 25.000 millones de dólares al año. Actualmente, se invierten 9.000 millones de dólares anuales, lo que implica un incremento del 278%. Este incremento debe producirse ya para que el aumento de producción llegue a tiempo de revertir los efectos adversos de un peak oil cada vez más próximo, o incluso ya pasado.

Tabla: Inversión anual necesaria en la industria petrolera iraquí (estimación AIE)

Concepto Inversión Actual (millones USD) Inversión Necesaria (millones USD) Incremento (%)
Inversión anual 9.000 25.000 278%

Inseguridad y la Tasa de Retorno Energético (TRE)

Uno de los mayores problemas para atraer inversionistas a este presunto gran negocio del petróleo iraquí es la falta de seguridad en el país. Para explotar este petróleo, se deben prever pérdidas materiales y humanas, convertidas en dinero en el balance de las empresas, o bien fuertes gastos en seguridad. Todo esto disminuye el rendimiento económico de la inversión. Esta disminución también se podría contemplar desde la perspectiva de la TRE, como un sobrecoste energético asociado a la inestabilidad.

Lo que se presume como una buena noticia oculta grandes retos técnicos, económicos y una cantidad de inversión tan elevada que hace dudar de cuál es la TRE real de la explotación pretendida. A medida que la TRE se acerca a 1, la energía neta que nos deja el petróleo se acerca a 0. Si para producir petróleo al ritmo deseado por la AIE tenemos que reducir la TRE, podemos encontrarnos ante una situación en la que la cantidad de barriles nominales aumenta, pero la energía aprovechable de ellos disminuye porque se consume más en su producción.

Perspectivas globales y la implacable realidad del declive

En realidad, el mensaje implícito de la AIE es desesperanzador. Al dar por hecho que Irak logrará aumentar tanto su producción (algo difícil, como se ha explicado), el lector asume que todo lo demás se mantendrá igual. Desgraciadamente, de aquí a 2020, los campos actualmente en explotación en el mundo van a perder unos 36 Mb/d de producción, según Peter Voser, CEO de Shell, hace un año. Esto no significa que el mundo vaya a producir 36 Mb/d menos en 2020, ya que nuevos campos y pozos entrarán en producción. Sin embargo, compensar completamente este declive es prácticamente imposible. Un debate público en la web francesa Oil Man lo dejó claro, señalando cómo la Administración Obama desmintió rotundamente previsiones similares sobre Irak hace un año.

Las previsiones más razonables indican que hacia 2020, la producción de petróleo será entre 10 y 20 Mb/d inferior a la actual. El incremento de la producción ni se contempla. Mientras la producción de petróleo no se incremente, se producirá una transferencia neta de consumo de petróleo desde Occidente hacia las economías emergentes, uno de los factores que explican la persistencia de la crisis. Si la producción declina, la crisis será aún más grave de lo que ya es. Ante estas consideraciones, los 6 Mb/d que la AIE presenta como una gran maravilla parecen un mal sarcasmo.

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