La Formación en Emprendimiento Social y Educativo: Impulsando el Impacto y el Desarrollo
El emprendimiento social está emergiendo rápidamente como una nueva manera de entender los negocios y el bienestar social, lo hace desde una perspectiva en que organizaciones con y sin ánimo de lucro plantean modelos innovadores para hacer frente a problemáticas sociales y medioambientales. Una persona emprendedora es alguien que pone en marcha una nueva empresa o proyecto que puede tener como finalidad lograr ganancias económicas o no. En este contexto, la formación en emprendimiento se ha vuelto más necesaria que nunca, especialmente para abordar los desafíos del desempleo juvenil y la necesidad de innovación empresarial en el siglo XXI.
¿Qué es el Emprendimiento Social?
El emprendimiento social es un proceso mediante el cual los ciudadanos construyen o transforman instituciones o sistemas para resolver problemas sociales. Implica la creación de nuevos equipos y recursos que mejoren la capacidad de la sociedad para abordar problemas y así maximizar el impacto social a través de la sustentabilidad y la sostenibilidad. Aunque en sus orígenes fue concebido con el objetivo de atender necesidades y requerimientos de la sociedad sin perseguir utilidades, hoy en día el paradigma ha cambiado y se le visualiza como un campo generador de oportunidades de negocios, que beneficien tanto a los habitantes de la comunidad como a quien emprende, según Gómez et al. (2018).
El Perfil del Emprendedor Social
Las personas dedicadas al emprendimiento social son capaces de identificar oportunidades sociales y de mercado, presentes y futuras, y brindar soluciones en forma de productos o servicios. La creatividad y la proactividad son dos de los rasgos esenciales que los caracterizan. Para Ţigu et al. (2015), un emprendedor o emprendedora social es una persona apasionada, determinada, perseverante y creativa, que persigue una misión social. La idea concebida en el emprendimiento social parte de querer resolver una problemática, donde el emprendedor está (o debe estar) enamorado del problema social e inicia su empresa con la intención de darle una solución al mismo.
Sin embargo, esta mentalidad y el "enamoramiento del problema" a menudo llevan a que estas personas emprendedoras se lancen a crear un negocio sin tener los conocimientos y habilidades necesarias para iniciarlo con probabilidades firmes de éxito, como señala Ricardi (2015). Por lo tanto, quien emprende un proyecto social necesita valorar todos los esfuerzos y recursos que implica esa decisión y tener disposición a asumirlos.
| Característica | Emprendimiento de Negocios | Emprendimiento Social |
|---|---|---|
| Objetivo Principal | Lograr ganancias económicas | Resolver problemas sociales |
| Motivación | Retribución financiera a largo plazo | Pasión por una misión social, determinación |
| Enfoque | Creación de empresa con fines de lucro | Construcción o transformación de sistemas para el bienestar social |
| Generación de Oportunidades | Busca oportunidades de mercado | Identifica problemas sociales y de mercado para brindar soluciones con impacto |
| Visión de Ganancias | Esencial para el inicio del proyecto | Inicialmente no perseguía utilidades, ahora se visualiza como generador de oportunidades de negocio con beneficios comunitarios |
La Importancia de la Formación en Emprendimiento
La formación en emprendimiento no solo equipa a los jóvenes con habilidades empresariales, sino que también promueve la innovación social y la sostenibilidad económica, herramientas clave para impulsar su trabajabilidad. De hecho, según la última EPA del primer trimestre de 2024 elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, el 27,5% de los desempleados son menores de 30 años, la tasa más alta entre los países de la Unión Europea, lo que subraya la urgencia de esta formación.
Esta formación facilita el acceso a recursos financieros que permiten la creación y crecimiento de PYMEs y proyectos de emprendimiento social, generando impacto positivo en la economía y en el empleo y contribuyendo a la implementación de estrategias nacionales de emprendimiento y responsabilidad social empresarial. El marketing digital, por ejemplo, es una herramienta indispensable en el arsenal de cualquier emprendedor, ya que facilita la expansión de negocios a nuevos mercados y permite una interacción directa y personalizada con los consumidores. Programas de formación específicos preparan a los jóvenes para utilizar estas herramientas de manera efectiva, lo que es vital en un mundo donde la presencia digital puede determinar el éxito o fracaso de una empresa.
El Impulso Institucional y Educativo
Tanto la OCDE como la UE se han mostrado proclives a la inclusión de la “iniciativa emprendedora” en las distintas etapas de la educación. En el año 2000, la formación para la adquisición de la cultura emprendedora se constituyó como uno de los pilares centrales que deben guiar las políticas educativas de los países europeos. En España, con el RD 1147/2011, de 29 de julio, se introdujo el módulo profesional de empresa e iniciativa emprendedora. La Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, también incorpora medidas para que los jóvenes adquieran, a través del sistema educativo, las competencias y habilidades requeridas para emprender.
Asimismo, las instituciones europeas consideran “la promoción de la economía social como motor clave del desarrollo económico y social en Europa” (Resolución del Consejo Europeo de ministros de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores de 7 de diciembre de 2015). El 23 de mayo de 2017, los gobiernos de 11 países de la UE firmaron la 'Declaración de Madrid', en la que destacaron la relevancia de promover e incluir el emprendimiento bajo fórmulas de economía social en los currículos de las diferentes etapas educativas.
Las Claves del Emprendimiento Social | Rafa Fergom | TEDxAlcoi
El Ecosistema del Emprendimiento Social: Un Caso Práctico en México
Desafíos Socioeconómicos y la Respuesta del Emprendimiento
En México, graves problemas sociales afectan a una gran cantidad de sus habitantes, destacando la pobreza y el desempleo. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL, 2021) estimó que en el año 2020 se presentó un incremento de entre 8.9 y 9.8 millones de personas en situación de pobreza por ingresos, alcanzando 70.9 millones de pobres (56.7% de la población). Además, la encuesta nacional de ocupación y empleo (ENOE) reportó que en el primer trimestre del 2021 la tasa de desocupación aumentó 0.9 puntos porcentuales, llegando al 4.3% a nivel nacional, afectando en mayor proporción a personas con estudios de nivel medio superior y superior.
Ante este panorama, el emprendimiento constituye un elemento potenciador del crecimiento de la economía con beneficios como la creación de empleos formales, la obtención de ingresos y grandes apoyos para la sociedad. Quienes emprenden empresas sociales ligadas al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030, trabajan para generar un impacto a nivel mundial, erradicando problemáticas que mantienen a las personas en desventaja con sus alcances económicos, de salud o de desarrollo social. Señala Huberts (2015) que, aunque las personas que emprenden socialmente frecuentemente inician solas con su proyecto, para lograr un impacto real en la comunidad necesitan un ecosistema que brinde respaldo para escalar las buenas ideas y contrarrestar los puntos débiles. En México, el ecosistema que envuelve al emprendimiento frecuentemente enfrenta cambios que lo desestabilizan, afectando mayormente a los proyectos sociales. De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor 2019/2020, México ocupó el lugar 23 de 54 en el índice de contexto de emprendimiento nacional, lo que demuestra la apremiante necesidad de consolidar un ecosistema que soporte e impulse la actividad emprendedora del país.
Apoyo Gubernamental y Organizacional
A pesar de que el Plan Nacional de Desarrollo de México (PND) 2018-2024 considera de forma limitada al emprendimiento, existen iniciativas de apoyo. Por ejemplo, el Programa de Apoyo Financiero para Microempresas Familiares (Crédito a la Palabra) 2021 otorga diversos apoyos. El Instituto Nacional de la Economía Social (INAES, 2021) cuenta con el Programa de Fomento a la Economía Social, que incluye el Sistema Nacional de Capacitación y Asistencia Técnica Especializada (SINCA), orientado al fortalecimiento organizacional y empresarial del sector social. Desde 2019, el SINCA creó la Red Nacional de Nodos de Impulso a la Economía Social y Solidaria (NODESS), que busca agrupar alianzas para fortalecer el Sector Social, permitiendo la transmisión de información y experiencias para homologar conceptos y transferir metodologías.
Como parte del ecosistema, la Asociación de Emprendedores de México (ASEM, 2021), una asociación civil sin fines de lucro, promueve el emprendimiento a través de un modelo de trabajo enfocado en las principales necesidades de las personas emprendedoras en etapa temprana. Brinda asesoría legal y fiscal, cursos de capacitación y genera vínculos con otros actores del ecosistema para acrecentar el capital social. Además, otorga descuentos para la adquisición de plataformas de gestión empresarial, mercadotecnia, transporte y facturación. Conjuntamente con el ecosistema nacional, cada entidad federativa en México posee elementos que suman para crear un entorno de apoyo, con algunos gobiernos estatales impulsando proyectos, predominantemente orientados a micro, pequeñas y medianas empresas. El Ayuntamiento de Toluca, por ejemplo, impulsa el espíritu emprendedor con el programa Premio Municipal al Emprendedor.
El Rol de la Educación Superior
La formación para emprender una empresa se viene impartiendo en las Instituciones de Educación Superior (IES) en México desde hace algunas décadas, y las IES forman parte del ecosistema para el emprendimiento social. Sin embargo, no existe normatividad, lineamientos y contenidos académicos que se apliquen de forma generalizada en todo el sistema educativo a nivel profesional. A pesar de esto, el desarrollo de la vocación y la preparación hacia el emprendimiento social es responsabilidad de universidades, centros tecnológicos y otras instituciones afines, particularmente en las carreras de negocios, sin excluir las demás áreas profesionales.
Por citar un caso, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) cuenta con áreas específicas para apoyo y asesoría en materia de emprendimiento, incluyendo un Programa Emprendedor que busca fomentar el desarrollo de una cultura emprendedora y empresarial. Dentro de este programa, la UAEMex realiza actividades como concursos emprendedores, campamentos, y foros, que funcionan como catalizadores para el desarrollo de iniciativas de proyectos de emprendimiento social por parte de la comunidad universitaria. De acuerdo con la Red Internacional de Cooperación Universitaria Universia, la formación ofrecida en las universidades debe garantizar la adecuada preparación del alumnado para su desempeño profesional y para la vida diaria. Montañez (2017) afirma que la educación superior debería contribuir a impulsar el espíritu empresarial, fomentando una actitud favorable y una mayor sensibilización hacia la profesión de empresario, lo cual redundaría en un mayor número de empresas.
Investigaciones como “El emprendimiento social de base universitaria en Latinoamérica ¿Están las universidades haciendo lo suficiente?” de la Universidad de San Martín de Porres, identifican oportunidades de mejora en la formación universitaria ante las nuevas demandas sociales y de desarrollo. Este estudio encuestó a estudiantes de ciencias administrativas en 26 universidades de 8 países latinoamericanos, revelando que existe una brecha de género en perjuicio de las mujeres, quienes consideran tener menos acceso a recursos y asesoría, además de poco apoyo familiar y del ecosistema. La educación superior debe, por tanto, orientarse a la implementación de procesos de transformación y bienestar social, cumpliendo así su verdadera función y retribuyendo a la sociedad lo que de ella recibe.
Diseño y Metodología de la Formación en Emprendimiento Social
La formación en emprendimiento social busca dotar a los futuros emprendedores con las herramientas necesarias para transformar su pasión social en proyectos viables. Este proceso de aprendizaje debe ser continuo durante toda la vida profesional, especialmente para quienes apuestan por esta opción laboral.
Contenidos Clave de los Programas de Formación
Los programas de formación suelen cubrir desde una introducción al emprendimiento social hasta la profundización en cómo atraer financiación de productos de inversión de impacto. Se abordan temas como:
- Proceso y pensamiento del emprendedor/a.
- Desarrollo de metodologías de autoconocimiento y técnicas de creatividad y discusión.
- Fases de creación y planificación, incluyendo la creación del Producto Mínimo Viable (MVP) Social.
- Gestión básica del proyecto y gestión emocional de los/as emprendedores/as sociales.
- Redes de apoyo y recursos prácticos para el proyecto.
Además, se exploran preguntas fundamentales como:
- ¿Qué es una empresa social y qué una ONG?
- ¿Cuál es el perfil del emprendedor social?
- ¿Es ético obtener ganancias de la oferta de bienes y servicios sociales?
- ¿De qué recursos financieros disponen los emprendedores sociales para crear sus empresas?
- ¿Es posible medir el impacto social generado por una empresa social y cómo conciliarlo con el rendimiento económico?
- ¿Qué importancia tienen las redes y una correcta difusión para el éxito de un emprendimiento social?
La Asamblea de la Asociación Latinoamericana de Facultades y Escuelas de Contaduría Pública (ALAFEC, 2014) propuso áreas básicas de conocimiento para la formación en el emprendimiento social, basándose en el análisis de 20 programas académicos. Un ejemplo de los objetivos de formación es ofrecer a educadores/as sociales el conocimiento teórico-práctico necesario para que puedan desarrollarse en el campo de la Educación Social como emprendedores.
Modalidades y Evaluación
Muchos cursos se imparten por el sistema de enseñanza a distancia, permitiendo al alumno compatibilizar el estudio con sus ocupaciones laborales o profesionales. La metodología didáctica a distancia se apoya en materiales didácticos y canales de comunicación (correo postal, teléfono, correo electrónico, videoconferencia, foros de debate on-line) para facilitar una constante interacción entre los participantes y el equipo docente. El método de estudio consiste en trabajar con materiales didácticos enriquecidos con el análisis de experiencias personales y profesionales, promoviendo la autonomía y el liderazgo docente.
Un ejemplo de programa se fundamenta en cuatro grandes bloques de estudio y uno de aplicación práctica. En los bloques de estudio se analiza la definición, financiación, medición del impacto y forma jurídica de las empresas sociales. En el quinto bloque, el estudiante debe aplicar los conocimientos adquiridos en la resolución de un problema social real, presentando su propuesta ante un tribunal compuesto por emprendedores e inversores sociales reales. El sistema de evaluación suele ser mixto, incluyendo actividades de evaluación a distancia y la elaboración, exposición y defensa de un plan de negocio social.
Para acceder a estos cursos, generalmente se requiere estar en posesión de un título universitario de Grado, Licenciatura, Diplomatura, Ingeniería, o Arquitectura. De forma excepcional, y previo informe favorable, el Rectorado puede eximir del requisito de titulación a estudiantes que presenten un Curriculum vitae de experiencias profesionales que avalen su capacidad, siempre y cuando dispongan de acceso a la universidad. Las personas con titulación extranjera o de universidades no oficiales deben solicitar una autorización previa para la matrícula.
La Formación Continua y la Superación de Brechas
En Fundación máshumano se reconoce la importancia de la formación y el aprendizaje continuo en la vida profesional. La profesora y consultora Celia Martín, con más de 20 años de experiencia, enfatiza que este proceso de aprendizaje debe ser continuo, especialmente para las personas que apuestan por el emprendimiento. Un ejemplo de ello es Anna Riera, alumna de la ‘Formación Jóvenes máshumano’, quien encontró el programa útil por su situación personal y profesional, aprendiendo mucho y ganando motivación. Durante las sesiones, se puso foco en diferentes temáticas del marketing digital como inbound y outbound, posicionamiento SEO y SEM, planes de Social Media, nichos de clientes, analítica digital y publicidad. Sin embargo, no todo es el aprendizaje de las hard skills.
De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor en México, aunque la tasa de actividad emprendedora aumentó de 9.6% a 21% entre 2011 y 2015, y el mayor porcentaje que visualiza estas oportunidades tiene un grado de escolaridad de nivel superior (49.8%), el 36.6% considera que no posee las capacidades, habilidades y experiencia necesaria para emprender. Es una realidad que no se puede esperar que todo el estudiantado que decide emprender al egresar se encamine a la parte social, pero proporcionar las bases académicas y morales adecuadas puede detonar la vocación en gran parte de ellos hacia este tipo de emprendimiento. El emprendimiento social es una realidad en nuestra sociedad y cada vez más el perfil de la Educación Social se abre paso en este ámbito, concretamente en proyectos de desarrollo social y economía social.
