Filosofía del Emprendedor: Definición y Características Clave
La filosofía del emprendedor abarca la forma en que piensa, actúa y se distingue un individuo capaz de imaginar y realizar lo posible. Un emprendedor no solo se dedica a los negocios, sino que también siembra mentes y conciencias, compartiendo experiencia, conocimientos y un modelo de vida inspirador.
Aquí intentaremos analizar cuál es la filosofía del emprendedor. Saber cómo piensa, actúa, y qué lo hace ser... ¡Un ser muy especial! Capaz de imaginar lo posible de realizar y capaz de realizar lo posible de imaginar.
Análisis de la Filosofía del Emprendedor
El análisis de la filosofía del emprendedor implica la descomposición del todo para comprender mejor sus partes. Un emprendedor es un sembrador incansable de nuevas ideas, que ayuda a germinar con talento, trabajo conjunto y pasión total, hasta convertirlas en la realidad transformadora de su tiempo.
La visión del emprendedor no radica en los ojos comunes. Él puede mirar, también, a través de la imaginación. Ve el futuro con la “lámpara maravillosa” del ingenio, que proyecta esa luz única de la anticipación. Don, que ocupa, para dar cumplimiento a su importante misión: Abrirle nuevos caminos a la humanidad.
El emprendedor siente propia la misión de emprender (empezar), darle origen y principio a la gran obra de constituir, responsablemente su legado a la sociedad. Para el beneficio tangible, de los hombres y mujeres, de su tiempo.
Empresa: -nos indica- La acción de emprender y cosa que se emprende.
Empresario: -nos indica- Quien reúne a los factores de la producción y los dispone con arreglo a un plan para obtener su mejor rendimiento.
Piensa que toda gran obra humana consiste en transformar los sueños, ¡siempre realizables! del autor. En realidades útiles y positivas para sus congéneres.
Sabe que esas, solamente llegan a concretarse, en función directa del interés colectivo. Y nunca, por el capricho individual o la exclusiva ganancia unilateral.
El emprendedor toma la iniciativa de comenzar todo lo que se proponga lograr, con la sincera intención de hacerlo y el legítimo deseo de concluirlo exitosamente, sea a título personal o a través de otros individuos a quienes él pueda guiar, como líder.
El Perfeccionismo y la Insatisfacción Crónica
Su naturaleza intrínseca, regularmente, es idealista y muy perfeccionista. Por esta causa proviene su estado, casi permanente, de insatisfacción crónica.
Su mente abierta, creativa, y repelente a fincarse límites convencionales, los estimula a ser pro-activos, ante cualquier situación que se les presente.
Su libre pensamiento es un agente disparador o generador espontáneo de opciones e ideas primigenias, acuñadas con la intención de vencer al reto permanente de concretar, o al menos, de intentar cubrir metas pre-establecidas.
Su entera disposición para abrir nuevos caminos, aún en donde nadie antes pensó que estos fueran posibles, convenientes, o simplemente, necesarios.
Su decisión inquebrantable, por intentar algo innovador y diferente, sin condicionarlo o someterlo, a la probabilidad circunstancial, del éxito o fracaso.
Su compromiso realizador, sin permitirse nunca, los puntos de retorno: “Hay que hacerlo”... ¡Y punto! No importa, quién sea al final, el beneficiario real, del esfuerzo emprendido.
Su optimismo al actuar, como la principal base, que no le deja tiempo para considerar derrotas prematuras o posibles fracasos. Prefiere a los errores por comisión, que a las fallas por omisión.
No teme a los riesgos, ni a las consecuencias decisionales, por intentar hacer lo que él cree más conveniente, por graves o amenazantes que se le revelen. Actúa conforme al sentido común y a la intuición, desarrollada en él.
Su fe, seguridad, confianza y convicción, de poder alcanzar el objetivo pretendido, a veces, le hacen parecer inconsciente o irresponsable, siendo él, todo lo contrario.
El emprendedor es el único ser capaz de hacer posible lo hasta entonces imposible, constante, metódico, paciente e imbatible. Cree en la posibilidad de la victoria, porque no le arredran las derrotas. Lleva su persistencia, hasta zonas limítrofes con la terquedad, pero sin transformarla.
Cualidades y Características de la Naturaleza Humana del Emprendedor
La personalidad del emprendedor es compleja, con un carácter adquirido, forjado para luchar, sin doblegarse nunca ante ninguna circunstancia, y un fuerte temperamento innato.
- Audacia: Su decisión de hacer todo lo posible para alcanzar el objetivo no tiene ni conoce fronteras.
- Persistencia: Su deseo de superar la meta trazada lo impulsa a insistir hasta lograrla, sin confundirla con terquedad.
- Auto-motivación: La capacidad de estimularse para sacar fuerza de la flaqueza y encontrar razones para actuar con entusiasmo.
- Optimismo: La certeza de que todo lo iniciado resultará positivo y saldrá muy bien.
- Liderazgo: La fuerza para guiar a los demás y ejercer influencia basada en la confianza y el respeto.
- Intuición: Un sentido especial para actuar y caminar en el sentido correcto, evitando errores comunes.
- Experiencia: Vivencias previas que acumulan y perfeccionan capacidades empíricas de administración general.
- Responsabilidad: La aptitud de saber responder plenamente por todo lo que se le confía.
- Persuasión: La capacidad de convencer a los demás y persuadirlos de aceptar sus ideas o acciones.
- Comunicación: La capacidad de crear y mantener el intercambio de información, transmitiendo ideas, conocimientos y sentimientos.
- Pasión al hacer: Realizar apasionadamente todas las cosas emprendidas, trabajando por amor y amando al trabajo.
- Imaginación: Capacidad de construir en la mente ideas que posteriormente habrá de materializar, con creatividad para diseñarlas e implementarlas.
Filósofos y el Pensamiento Emprendedor
Las conclusiones de algunos filósofos han sido capaces de perdurar y de ser útiles en la actualidad para los empresarios dentro del área particular de la filosofía llamada pensamiento económico. Son afirmaciones que inspiraron a los grandes empresarios de la era industrial pero que siguen estando vivas a la hora de crear de la nada un negocio propio.
- Karl Popper: Fomenta la creatividad a través del ensayo y error.
- Friedrich Hayek: Destaca el orden espontáneo que surge del caos.
- Joseph Schumpeter: Enfatiza la destrucción creativa y la renovación constante.
- Daniel Kahneman: Subraya la importancia de la toma de decisiones meditadas.
Estas lecciones son de aprendizaje obligado para emprendedores. Pero también para las grandes multinacionales. Sin ellas, no existirían referencias mundiales como Apple o Sony. Y tampoco Zara sería lo que es en la actualidad. Todo debe ser probado para resolver los problemas y dar con la solución o colección, en el caso del grupo textil gallego, perfecta.
Competencias Emprendedoras
Para que un proyecto empresarial tenga éxito es necesario conocer las competencias emprendedoras de la persona o personas que van a estar al frente del mismo. En numerosas ocasiones se ha comprobado que una misma idea empresarial puede ser un éxito o un fracaso en función del emprendedor que la ponga en marcha, encontrándose así con personas que pueden convertir en éxito casi cualquier proyecto que inicien.
Si pensamos que el emprendedor “nace, no se hace”, cualquiera que reúna las características adecuadas está prácticamente predestinado a ser emprendedor y a la larga, un empresario. Sin embargo, lograrlo está en función del contexto que le rodee y la influencia de factores culturales, económicos, sociológicos y psicológicos. En este sentido, la formación tiene un papel clave en el desarrollo de las competencias emprendedoras.
Rasgos de Personalidad del Emprendedor
Los determinantes importantes del comportamiento emprendedor son los rasgos de personalidad que presentan los individuos.
- Locus de control interno alto: Creer que uno es capaz de controlar los resultados.
- Autoeficacia: Confianza en la capacidad de organizar y ejecutar acciones para producir resultados.
- Propensión al riesgo: Disposición a asumir riesgos calculados.
- Proactividad: Tendencia a iniciar y mantener acciones que cambian el ambiente circundante.
El emprendedor se enfrenta a innumerables obstáculos que pasan por la falta de cultura emprendedora, falta de recursos y falta de conocimientos y consecuentemente inseguridad en el terreno empresarial. Todo esto constituye un reto permanente para los emprendedores, que se puede y se debe apoyar en la formación continua.
Los proyectos de emprendeduría que adoptan formas de organización colectiva tipo cooperativas, sociedades laborales, empresas familiares, organizaciones no gubernamentales, etc., son otras formas de organización, que, a pesar de sus importantes puntos fuertes, no dudaría incluir entre las de alto riesgo de mortalidad o de infrarendimiento.
El emprendedor líder, con capacidad para arrastrar con el ejemplo, se convierte, en estos contextos donde todos quieren mandar, en una figura clave imprescindible para asegurar el rendimiento y la sostenibilidad en este tipo de proyectos.
El Emprendedor y el Fracaso
A (casi) nadie le gusta perder. Mucho menos, fracasar. Este verbo arrastra una serie de connotaciones a primera vista terribles: equivocarse, fallar, sentir frustración, a veces vergüenza incluso… No obstante, ¿qué es fracasar? ¿Qué optimismo, no? Pero es que Edison, igual que tantas otras figuras históricas responsables de grandes inventos (Henry Ford, Bill Gates, Alexander Graham Bell…), era un emprendedor.
En primer lugar, ser una persona emprendedora no resulta sencillo. Entre los atributos que se requieren, destacan el compromiso, la valentía y una fe inquebrantable en la innovación. ¿Y ya estaría? No, aún quedan otros valores y cualidades también imprescindibles en el equipaje de alguien decidido a emprender.
Características Adicionales del Emprendedor
Las personas emprendedoras se hallan detrás de muchas de las grandes y pequeñas empresas cuyos bienes de consumo a diario compras o contratas.
Sin duda, aquella persona que decide ser emprendedor/a asume los riesgos que esta senda implica pero, si salen airosas y logran obtener éxito, terminan percibiendo los beneficios fruto de haber emprendido con valentía.
Como se apuntaba de Thomas Edison al comienzo de este post, las personas emprendedoras parecen ser optimistas, pero también son soñadoras, visionarias, constantes y sin miedo a la incertidumbre, según puede verse al ir analizando algunos de los atributos de quienes emprenden.
Creativas, con iniciativa, innovadoras, activas, motivadas, planificadoras, que se esfuerzan e inspiran a los demás… Son varias las características y los valores (tesón, responsabilidad, determinación, resiliencia…) de un emprendedor en su rutina cotidiana. Y es que hablar de emprender conlleva hacer referencia a una fuerte dedicación, enormes dosis de convencimiento y horas y más horas de reloj.
- Innovación y liderazgo: Las personas emprendedoras sirven de ejemplo y espejo en el que mirarse para otras.
- Pasión y compromiso: Quien es emprendedor lo es las 24 horas del día.
- Curiosidad y optimismo infinitos: Por supuesto, son optimistas y gente curiosa.
- Constancia y ganas de mejorar: La perseverancia es básica para poder emprender. Muy pocas cosas salen bien a la primera y siempre existe margen de mejora.
- Independencia y no tener miedo a cometer errores: Perder el temor a fallar resulta una exigencia para las personas emprendedoras.
- Un aprendizaje continuo: La persona emprendedora aprende algo nuevo casi cada día.
- Crecimiento constante y posibilidad de trascender: Alguien que emprende nunca deja de crear valor para él y las personas que lo rodean.
Disponemos de los instrumentos. Ahora, solo hace falta estar dispuestos a convertir en realidad nuestra idea. Pero con las ganas no basta.
Diez Características Clave de la Comunidad Emprendedora
- Vocación: El entusiasmo ayuda a que el sacrificio que conlleva toda actividad profesional no implique padecimiento, sino deseo de superación.
- Inventiva: La imaginación nos da alas para mostrarnos ambiciosos y captar oportunidades en lugares inhóspitos.
- Sensatez y seriedad: Llegar el primero al puesto de trabajo y marcharse el último. La toma de decisiones requiere compromiso.
- Tolerancia a la incertidumbre: Aceptar que el mundo evoluciona a pasos agigantados.
- Resolución de problemas: Encontrar las soluciones antes de que irrumpa el problema.
- Tenacidad: No claudicar ante las adversidades. La osadía, el ímpetu, el arrojo, la persistencia y la audacia son fundamentales.
- Planificación: Para enfocar los esfuerzos hacia aquellos aspectos que sustentarán los logros de nuestra compañía.
- Liderazgo: Tolerar errores, establecer metas, dar ejemplo, fomentar el potencial de cada uno de los miembros de la empresa.
- Habilidad para persuadir: Crear un tejido de contactos nos permitirá vender más y vender mejor.
- Formalidad: Proyectar una imagen seria. La formalidad implica sensatez y solvencia.
Estas características de la comunidad emprendedora resultan básicas y claves para potenciar tu negocio.
