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Comunicación

Felipe González: Un Líder Clave en la Historia de España

by Admin on 22/10/2025

Felipe González nació el 5 de marzo de 1942 en el barrio de Bellavista de Sevilla, España. Cursó el bachillerato en el colegio de los Padres Claretianos y el preuniversitario en el Instituto San Isidoro. Durante sus años de estudiante colaboró con las Juventudes Universitarias de Acción Católica y las Juventudes Obreras Católicas.

En 1962 se afilió a las Juventudes Socialistas, en el momento de su reorganización clandestina en Andalucía. Dos años después, ingresó en las filas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) -y al año siguiente ya formaba parte del comité provincial del partido-, que estaba prohibido en España desde el final de la Guerra Civil en 1939 y cuyos dirigentes históricos operaban en el exilio.

Obtenido el título de abogado, abrió un bufete especializado en litigios laborales, lo que le permitió conocer de primera mano los problemas de los trabajadores en los años del desarrollismo de la dictadura franquista. González ingresó en el Comité Provincial del PSOE de Sevilla en 1965, en 1969 accedió al Comité Nacional y en 1970 fue elegido miembro de la Comisión Ejecutiva.

Ascenso al Liderazgo del PSOE

En esos años se iniciaba un movimiento de renovación en las filas socialistas. En agosto de 1972, en representación de la Ejecutiva del interior (PSOE Renovado), que pugnaba con la Ejecutiva del exterior (PSOE Histórico, integrado por los veteranos del exilio y encabezado por el secretario general desde 1944, Rodolfo Llopis), participó en el XXV Congreso del partido, celebrado en la localidad francesa de Toulouse.

En febrero de 1977 el PSOE fue legalizado por el gobierno de Adolfo Suárez y Felipe González pudo concurrir a las primeras elecciones generales democráticas, de carácter constituyente, el 15 de junio de ese mismo año. En el XXVIII Congreso, el 17 de mayo de 1979, González presentó una ponencia transformadora.

Por ello dimitió y una gestora interina se hizo cargo de la dirección. Sin embargo, en septiembre del mismo año, un Congreso Extraordinario le repuso en la Secretaría General con el 86% de los votos y además vio refrendada su propuesta de renunciar a la ideología marxista por la socialdemocracia reformista: unos postulados que pretendían hacer del PSOE un partido moderno e interclasista, como en el resto de Europa.

En las elecciones legislativas del 1 de marzo de 1979 (I Legislatura), el PSOE se consolidó como una alternativa de gobierno alcanzando el 30,5% de los votos y 121 diputados. La crisis progresiva de la UCD y el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 agudizan en la opinión pública la necesidad urgente de un cambio político.

Se convocan elecciones generales para el 28 de octubre de 1982 y el PSOE obtiene una victoria arrolladora con el 48,3% de los sufragios y 202 diputados, la primera mayoría absoluta de un partido.

Transformación Social y Económica de España

En el terreno social, el país empezó a experimentar claros progresos para cimentar el Estado del Bienestar. De una parte, se modernizaron los tramos escolares básicos mediante la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) de julio de 1985, a la que siguió en octubre de 1990, ya en la tercera legislatura socialista, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), que reestructuró la enseñanza secundaria y universalizó la educación pública gratuita hasta los 16 años.

De otra parte, se desarrolló un amplio sistema de Seguridad Social integral y sostenido por las cotizaciones de los afiliados. La Ley General de Sanidad (1986) reguló el funcionamiento de un Sistema Nacional de Salud que brindaba asistencia sanitaria pública, gratuita, universal y de alta calidad.

El nuevo marco cambió el modelo de sanidad pública en España: la prestación del servicio dejó de depender de la cotización de los trabajadores, es decir, dejó de concebirse como un seguro social, y se reformuló como un derecho ciudadano universal, de carácter ineludible.

En el ámbito económico el Gobierno desató en el sector productivo unas reformas estructurales que consideraba ineludibles para la modernización del país.

Política Exterior y Proyección Internacional

Mensaje de don Felipe González adhesión de España a la UE

En cuanto a relaciones internacionales, los gobiernos de González confirieron el impulso definitivo a la apertura al exterior iniciada por los primeros gobiernos democráticos. El 20 de junio de 1983, se desplazó en visita oficial a Washington, donde fue recibido por el presidente Ronald Reagan. Éste, según hizo constar en su diario, vio en su huésped español a un «agudo, brillante, con personalidad, joven, moderado y pragmático socialista».

Cumpliendo con un compromiso electoral, González convocó para el 12 de marzo de 1986 el referéndum sobre la OTAN. Éste no tenía carácter vinculante y sólo era consultivo, pero corría el riesgo de convertirse en un plebiscito sobre la gestión del Gobierno; si lo perdía, su situación, con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, se tornaría muy comprometida.

Además, se había producido un cambio de posición de su gobierno respecto de la OTAN, ya que el PSOE se había manifestado en contra de su ingreso antes de entrar en el Gobierno. La decidida implicación del presidente, resultó decisiva para el vuelco de la opinión del electorado, que finalmente aprobó la permanencia en la OTAN en las condiciones fijadas por el Gobierno.

La piedra angular de su política exterior fue la entrada en las Comunidades Europeas, una meta perseguida por todos los gobiernos españoles desde 1962, aunque sólo con verdadero ahínco, una vez removidas las desconfianzas y reticencias propias del nacionalismo franquista, a raíz de la solicitud oficial presentada por Adolfo Suárez en 1977.

El 12 de junio de 1985, tras seis años de arduas y sinuosas negociaciones, en las que Madrid hubo de abrazar el ámbito jurisdiccional del Consejo de Europa, adaptar sus estructuras productivas sometidas a proteccionismo y vencer las resistencias francesas por la competencia que entrañaba el potente sector agrario español, González firmó en el Palacio Real de Madrid el Acta de Adhesión a la Comunidad Económica Europea (CEE), la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM).

Entre la primera presidencia de turno del Consejo, en el primer semestre de 1989, y la segunda, en el segundo semestre de 1995, el peso específico de España y la influencia de González en la nueva Unión Europea (desde noviembre de 1993) fueron parejos a su adscripción a las tesis más europeístas. En mayo de 1993 fue galardonado con el Premio Carlomagno, que recogió en la ciudad alemana de Aquisgrán por su contribución a la unidad europea.

Era el tercer español en recibir este prestigioso premio, después del pensador y diplomático Salvador de Madariaga en 1973 y del rey Juan Carlos en 1982. El relanzamiento de las relaciones diplomáticas de España durante los 14 años de gobierno socialista excedió con mucho el contexto euro-atlántico.

España se convirtió en un país que inspiraba confianza tanto a árabes como a israelíes, un país que podía hacer de puente intercultural por haber sido en el pasado patria multisecular y de convivencia entre musulmanes y judíos. De hecho, fue su gobierno, en enero de 1986, el que reestableció las relaciones diplomáticas con Israel reconociéndolo como Estado.

Esta singular dualidad fue reconocida con la elección de Madrid como la sede de la histórica Conferencia que, bajo la égida de Estados Unidos y con el patrocinio compartido de la URSS, puso en marcha el proceso de paz en Oriente Próximo. Tan importante evento se desarrolló en el Palacio Real de Madrid entre el 30 de octubre y 1 de noviembre de 1991.

En América Latina, España tuvo una implicación importante en los procesos de paz para Centroamérica tras la creación del Grupo de Contadora y de su Grupo de Apoyo. Entre 1989 y 1991 González figuró en el grupo de «presidentes amigos» que prestó sus buenos oficios para el resultado positivo del proceso de paz de El Salvador.

Por otro lado, los lazos políticos y culturales entre España y el subcontinente adquirieron una dimensión multilateral con la activación de las Cumbres Iberoamericanas, la segunda de las cuales tuvo lugar en Madrid el 23 de julio de 1992, en el emblemático año del Quinto Centenario.

No podemos olvidarnos de 1992 que fue para España el año de las grandes celebraciones: los Juegos Olímpicos en Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla y el Quinto Centenario del descubrimiento de América. Esos acontecimientos de éxito indiscutible situaron a España dentro del reducido círculo de naciones con reputación de solidez y modernidad.

Pero además fueron, de manera muy directa, el motor de la modernización de las infraestructuras de esas dos ciudades, aunque ello también redundó en beneficio de toda España. En diciembre de 1995, en la recta final de su mandato y coronando la presidencia semestral española del Consejo de la UE, el protagonismo exterior de España fue muy destacado.

El día 3 Madrid fue el escenario de la firma de la Nueva Agenda Transatlántica con Estados Unidos, junto con el presidente Bill Clinton y el presidente de la Comisión Europea Jacques Santer; los días 15 y 16, de la firma del Consejo Europeo que aprobó el nombre de euro para la futura moneda común europea; y el día 15, de la firma por los respectivos ministros de Exteriores del Acuerdo Marco Interregional de Cooperación entre la Comunidad Europea y el MERCOSUR.

El 14 de diciembre de 1995, además, Felipe González, en tanto que presidente de turno del Consejo Europeo, representó a la UE en la solemne firma en París del Acuerdo General para la Paz en Bosnia-Herzegovina adoptado el mes anterior en Dayton, Estados Unidos, por los tres presidentes ex-yugoslavos involucrados en el conflicto, el bosnio Alija Izetbegovic, el serbio Slobodan Milosevic y el croata Franjo Tudjman, máximos protagonistas de la cita.

“La unidad europea no puede hacerse solo hacia dentro, sino también hacia fuera de Europa. El 3 de marzo de 1996 se celebrarían las elecciones para la VI Legislatura y Felipe González era candidato al Gobierno por séptima vez consecutiva.

Después de la Presidencia

En diciembre de 1996 encabezó en Belgrado el equipo de la OSCE que investigó las denunciadas irregularidades en las elecciones municipales serbias y asumió también labores de mediación entre el régimen de Milosevic y la oposición democrática. El 20 de junio de 1997 anunció su renuncia a la Secretaría General del PSOE en el arranque del XXXIV Congreso.

En las elecciones de 2000 (VII Legislatura) renovaría su acta de diputado en el Congreso, pero no por Madrid, sino por Sevilla. Esta sería su última legislatura ya que no volvería a presentarse en las elecciones del 14 de marzo de 2004.

A finales de 1998 se reprodujo la situación de 1994 con Delors al acercarse la hora del relevo del luxemburgués Jacques Santer como presidente de la Comisión Europea. En 1999 abandonó la vicepresidencia de la Internacional Socialista, que ostentaba desde 1978, pero antes la organización lo designó responsable de la Comisión sobre Progreso Global, con la misión de redactar un nuevo manifiesto del ideario socialdemócrata en respuesta a la globalización.

El texto, visto como una síntesis de la Tercera Vía del británico Tony Blair y el socialismo más clásico del francés Lionel Jospin, sirvió de base para la Declaración que cerró el XXI Congreso de la Internacional Socialista, celebrado en París en noviembre de 1999.

En octubre de 2001, bajo el impacto de los atentados del 11-S, Felipe González fue uno de los 35 líderes mundiales en activo o retirados que participaron en Madrid en la Conferencia sobre Transición y Consolidación Democráticas (CTCD), evento que fue inaugurado por Mijaíl Gorbachov.

Como expresidente, pudo ingresar como consejero nato o vitalicio en el Consejo de Estado, pero renunció a ser miembro. Alejado de la vida política española, seguía inmerso en una densa agenda internacional.

En 2005 medió discretamente entre el Gobierno colombiano de Álvaro Uribe y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para sacar adelante un acuerdo de paz que finalmente no se concretó. El 27 de julio de 2007 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a propuesta del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, lo nombró Embajador Extraordinario y Plenipotenciario para la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas.

El 14 de diciembre de 2007 los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, reunidos en Consejo Europeo en Bruselas, designaron a su colega español retirado presidente del Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa, también llamado Comité de Sabios. De diciembre de 2009 a diciembre de 2012 fue Presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural de Doñana, órgano colegiado de carácter predominantemente consultivo y deliberante adscrito a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.

En diciembre de 2014 el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, le otorgó la nacionalidad colombiana. Desde marzo de 2016 asume la titularidad de la Cátedra iberoamericana ‘José Bonifacio’ de la Universidad brasileña de Sao Paulo, la mayor universidad de Latinoamérica.

También ha publicado varios libros, entre los que se encuentran Qué es. El Socialismo (1976), Memorias del futuro. Reflexiones sobre el tiempo presente (2003), Mi idea de Europa (2010) o En busca de respuestas.

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