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Comunicación

La Evolución del Concepto de Emprendimiento: Una Mirada Histórica y su Impacto Global

by Admin on 19/05/2026

La palabra "emprendimiento" evoca ideas de innovación, riesgo y recompensa. Derivada del francés "entreprendre", que significa "empezar, iniciar o dar comienzo a algo", su concepto ha evolucionado significativamente a lo largo de la historia, reflejando la capacidad humana para transformar desafíos en oportunidades.

Orígenes y Primeras Manifestaciones del Espíritu Emprendedor

Aunque el término "emprendimiento" fue acuñado formalmente en el siglo XVIII por el economista francoirlandés Richard Cantillon, la práctica de emprender es tan antigua como el ser humano. Cantillon usaba la palabra "entrepreneur" para referirse a personas que fundaban pequeños negocios, a quienes veía como aventureros que generaban cambio y progreso económico.

El Trueque y la Especialización en la Antigüedad

Mucho antes de Cantillon, nuestros antepasados ya practicaban el emprendimiento a través del intercambio de mercancías entre sociedades tribales. Es fácil imaginar cómo pudo empezar todo: tal vez, en alguna tribu, alguien aprendió a cultivar zanahorias prehistóricas, en lugar de simplemente recolectarlas. Esa persona se convirtió en el proveedor estrella de zanahorias, el especialista, y luego tuvo la idea de comerciar con otras tribus. Esta es la esencia del emprendimiento: detectar una necesidad y satisfacerla mejor que ningún otro. Este tipo de especialización les dio a los emprendedores su primera base real, ya que los seres humanos de la antigüedad no solo se limitaron a la comida. En poco tiempo, el ser emprendedor se convirtió, literalmente, en un oficio, intercambiando de todo, desde herramientas hasta joyas hechas a mano, expresando su ingenio a través de la creatividad humana.

Las raíces del espíritu empresarial se remontan a las primeras civilizaciones, cuando los individuos reconocieron por primera vez oportunidades para intercambiar bienes y servicios. Nuestros antepasados descubrieron que sus habilidades o recursos únicos podían intercambiarse por artículos de valor, lo que marcó el comienzo de las transacciones comerciales. El desarrollo del comercio surgió como respuesta a una mayor especialización, fomentando un entorno donde los artesanos calificados podían colaborar y comercializar sus productos dentro de sus respectivas comunidades.

La Era de la Exploración y los Mercados

A medida que las ciudades florecían, también lo hacía el emprendimiento, trascendiendo el ámbito local. La gente comenzaba a aventurarse en viajes lejanos a caballo y en barco, recorriendo el mundo entero, lo que impulsó aún más la expansión del emprendimiento. Las ciudades se establecieron como centros de negocios, atrayendo a comerciantes con sus mercancías en una era de mercados bulliciosos y llenos de actividad económica, con rutas comerciales por tierra y por mar.

Sin embargo, aunque el sistema de trueque resultaba útil, también tenía sus limitaciones. Aquí es cuando entró en escena el dinero, provocando una revolución en el mundo del comercio. Comenzando con piedras y conchas, el concepto del dinero fue evolucionando hasta las monedas de metal y los billetes de papel, facilitando aún más el comercio. Y con el dinero surgió la idea de los bancos, un lugar seguro donde guardar la riqueza.

Primeros Conceptualizaciones y Desafíos

Emprender, entendido como una actividad innovadora, no era aprobada en los siglos XIII y XIV y acarreó como consecuencia que muchos mercaderes medievales sobrellevaran condenas por parte de los nobles y religiosos. Consecutivamente, según Gómez A. (2009), en los siglos XVI y XVII las personas que generaban nuevas ideas, que experimentaban y profundizaban para crear nuevas artefactos que permitieran aumentar la producción, eran rechazados, se alegaba que afectaban económicamente a los artesanos y campesinos que debían emigrar porque su trabajo iba a ser sustituido por una máquina.

Más adelante, en el siglo XVI, según Cesar, C. y Viveros, H. (1996), el término emprendimiento hacía referencia a los viajeros que cruzaban hacia el Nuevo Mundo en busca de oportunidades, entre ellos se encontraban Cristóbal Colón, Francisco Pizarro, Blasco Núñez de Balboa, entre otros. Richard Cantillon, en 1755, fue un economista que conceptualizó el término de emprendimiento como: “un individuo que asume riesgos en condiciones de incertidumbre” (Rodríguez, A. 2009). Se cree que Cantillon fue el primero en introducir formalmente el término y lo relacionaba con el factor económico y su crecimiento. Es un agente de cambio que reúne y combina los medios de producción, recursos naturales, humanos y financieros, para construir un ente productivo y encuentra el valor recibido de los productos, la recuperación del capital invertido, de los gastos que incurrió y de las utilidades que busca.

La palabra emprendimiento proviene del francés "entrepreneur" (pionero), y se refiere a la capacidad de una persona para hacer un esfuerzo adicional por alcanzar una meta u objetivo, siendo utilizada también para referirse a la persona que iniciaba una nueva empresa o proyecto, término que después fue aplicado a empresarios que fueron innovadores o agregaban valor a un producto o proceso ya existente. Su origen moderno proviene del francés entrepreneur que finalmente se conceptualizó como pionero, lo que implica iniciar de manera novedosa un proyecto.

Esta idea de emprendimiento que acabamos de expresar tomó fuerza en el siglo XIX y hasta ahora es una de las ideas predominantes acerca del concepto cuando se pregunta ¿qué es emprender? La mayoría de la gente aún lo asocia a una visión económica relativa a generar un negocio, empresa o proyecto financiero. Es así es como se entiende en la mayoría de las universidades y escuelas de negocios.

Las Revoluciones Industriales y el Impulso Emprendedor

Las revoluciones industriales, aunque las primeras impulsaron la transición de la agricultura a la industria, las de hoy día vienen marcadas por la transformación tecnológica. Pero al margen de la época, cada revolución ha provocado un gran cambio social y económico, y todas ellas han sido fruto de la innovación de emprendedores.

La Primera Revolución Industrial: Fábricas y Vapor

La Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX marcó un período transformador en el espíritu empresarial. Las fábricas comenzaron a aparecer en los Estados Unidos de finales del siglo XVIII y principios del XIX, llevando la producción a niveles nunca vistos. Las máquinas empezaron a encargarse del trabajo pesado, y con la llegada del motor a vapor, ya no solo íbamos a pie o a caballo, sino que empezamos a viajar en tren, a todo vapor, descubriendo nuevos territorios donde comerciar. Innovaciones como la máquina de vapor y la producción textil mecanizaron industrias que antes eran artesanales, lo que provocó el rápido crecimiento de las fábricas y la producción en masa.

La Segunda Revolución Industrial: Electricidad y Producción en Masa

A partir de 1870, las cosas empezaron a verse más claras, gracias a la electricidad. Esta época vio nacer al telégrafo, permitiendo que las ideas se extendieran rápidamente y abriendo la puerta a la globalización. Con la invención del automóvil, las distancias se fueron reduciendo y empezó la producción en masa. Los emprendedores transformaron industrias como el acero y el petróleo en motores de la economía, y también dieron comienzo a Hollywood, capturándolo todo en celuloide. Empresarios como Andrew Carnegie y John D. Rockefeller saltaron a la fama, dando forma a industrias como la del acero y el petróleo y amasando inmensas fortunas en el proceso.

La Tercera Revolución Industrial: El Amanecer de la Era Digital

Avanzando hasta finales de los años 60, la era atómica dio paso a la era digital con el auge de las computadoras y, finalmente, del Internet. Los emprendedores tecnológicos inventaron nuevas tecnologías y fundaron empresas globales para venderlas al gran público. Desde los inicios de Apple hasta el nacimiento de las redes sociales, estos emprendedores se sirvieron de los unos y los ceros para levantar auténticos imperios digitales. La aparición de Internet a finales del siglo XX fue algo que lo cambió todo, permitiendo a muchas personas iniciar negocios con poca inversión y un alto rendimiento. Con esta nueva tecnología, muchas empresas creadas en los años '90 y 2000 han cambiado el curso de la historia. Visionarios como Steve Jobs y Bill Gates revolucionaron la industria tecnológica, siendo pioneros en el desarrollo de software y computación personal. Esta era también marcó la expansión de los capitales de riesgo, donde los inversores respaldaban ideas innovadoras y arriesgadas a cambio de retornos potencialmente altos.

La Cuarta Revolución Industrial: El Despertar de la Tecnología Inteligente

Y aquí estamos hoy, en medio de una revolución marcada por la transformación digital, los análisis de datos, la Inteligencia Artificial y las energías renovables. En otras palabras, ahora nuestro refrigerador Energy Star nos puede decir qué tenemos que comprar en el supermercado. Y ahí tienen puesto el foco los emprendedores de hoy, en mantenernos conectados y crear negocios más inteligentes, eficientes y ecológicos.

¿Cómo transformar a las empresas con Inteligencia Artificial? (Con Clínica Internacional)

El Emprendimiento en la Historia Global

El Sueño Americano al Estilo Emprendedor

Estados Unidos siempre ha sido un terreno fértil para los emprendedores, cuyos orígenes se remontan a la misma fundación del país. Su historia está llena de ejemplos de emprendedores como Henry Ford, que montó en coche a toda la nación, o Madam C.J. Walker, que desde cero construyó todo un imperio de la belleza. Es esta capacidad de tener una idea, fundar un negocio y lograr tener éxito lo que ha hecho que Estados Unidos sea el centro global de la innovación y la creación de riqueza.

Otras Culturas y el Espíritu Emprendedor

Si bien el mundo occidental experimentó su propia evolución empresarial, otras culturas también contribuyeron a la narrativa global. La Ruta de la Seda, que se extendió desde China hasta el Mediterráneo, fomentó el comercio entre Oriente y Occidente, dando origen a personas emprendedoras que reconocieron oportunidades al conectar culturas y mercados. Este intercambio no solo facilitó el flujo de bienes sino también el intercambio de conocimientos, ideas y tecnologías.

En la India, el concepto de emprendimiento está profundamente arraigado en su historia. Textos antiguos como el Arthashastra, que data del año 300 a. C., ofrecían conocimientos sobre principios económicos y estrategias comerciales. Los comerciantes conocidos como “shroffs” desempeñaron un papel crucial en la gestión de las transacciones financieras y en la habilitación del comercio en todo el subcontinente indio.

Como se puede ver, el emprendimiento y la expansión de los negocios son los principales factores que permiten el intercambio e interacción entre diferentes culturas. Con el dinero como lenguaje universal, las empresas han impulsado la interacción de diferentes culturas. La globalización podría ser el mayor ejemplo de ello.

El Emprendimiento en Panamá: Una Trayectoria Reciente

Hablar de emprendimiento en Panamá implica conocer sus orígenes y su desarrollo. Aunque el término se popularizó en el siglo XVIII con el capitalismo industrial, la capacidad de observar oportunidades donde los demás solo ven problemas es una constante en la historia humana.

Marco Legal e Institucional

Lo que se convirtió en una actividad informal empezó a encontrar una estructura legal y organizada a través de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME), entidad autónoma del Estado creada mediante la Ley No 8 del 29 de Mayo del año 2000. La AMPYME cuenta con patrimonio propio y es rectora en materia de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (MIPYME). La finalidad de esta institución es el fomento del desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa, mediante la ejecución de la política nacional de estímulo y fortalecimiento del sector, para contribuir con la generación de empleos productivos, el crecimiento económico del país y una mejor distribución del ingreso nacional.

Entre los años 2010 a 2015 la AMPYME fue creando los espacios en los distintos sectores del comercio, a fin de posicionarse como la regente del emprendimiento nacional. Ahora bien, el proceso formal de apoyo al crecimiento del emprendimiento en nuestra república, se inicia en enero de 2016. Para el año 2017 AMPYME presentó oficialmente el 14 de noviembre del 2017, la Política Nacional denominada “Panamá: Emprende y Crece”. Tres días después, el 17 de noviembre, se crea en Gaceta Oficial No. 28414-B el Consejo Nacional de Emprendedores (CNE).

Ejes Estratégicos y Legislación

El Consejo Nacional de Emprendedores realizó su primera reunión ordinaria el 22 de marzo de 2018, activando cinco ejes estratégicos:

  • Eje de Servicios para el Crecimiento
  • Eje de Financiamiento para el Crecimiento
  • Eje de Identificación de Oportunidades y Fomento de la Inversión
  • Eje de Gobierno y Contexto Nacional
  • Eje de Educación, Mentalidad y Cultura

El 2020 llegó con la aprobación de la Ley 186 de diciembre de 2020, mediante la cual se regulan las Empresas de Emprendimiento en la República de Panamá. Sucesivamente, el CNE dio su apoyo a otras leyes como la Ley No. 128 del 03 de marzo de 2020 para enseñanza obligatoria de cultura empresarial y emprendimiento en planes de estudio del sistema educativo, y la Ley No. 153 del 08 de mayo de 2020 que regula las contrataciones públicas en apoyo a la inserción de emprendedores y MIPYMES como proveedores del estado.

El Emprendimiento Panameño frente a la Crisis del COVID-19

La prueba de fuego del emprendimiento en Panamá llegó a mediados del año 2020 con la crisis sanitaria por Covid-19, que hizo que el panameño se reinventara de muchas maneras. El confinamiento provocado por la pandemia llevó al cierre de muchas empresas, y cientos de trabajadores pasaron a la informalidad tras ser despedidos u enviados de vacaciones. Pero como reza el dicho “en las crisis están las oportunidades”, el espíritu emprendedor de los panameños hizo su mejor gala en medio de la pandemia del coronavirus. Durante el 2021 y 2022 crecieron las compras en línea, y sectores como los servicios funerarios, mensajería y deliverys vieron un crecimiento exponencial en sus ingresos. Otros innovaron con la confección personalizada de mascarillas y demás accesorios propios de esta crisis; los barberos y estilistas salieron de sus negocios para atender a domicilio. Uno de los emprendimientos que más llamó la atención de los panameños durante la crisis fue el de los Coaster o las conocidas “chivas” del transporte público. La crisis sanitaria global fue sin lugar a dudas una gran oportunidad para los diversos sectores de emprendimiento. En Panamá, la crisis abrió la ventana y permitió a los emprendedores gestionar sus labores desde casa, utilizando las redes sociales y llevando sus negocios a la era digital. El nuevo año 2023 está por hacer su entrada triunfal y con él grandes retos y transformaciones de emprendimiento serán puestos en marcha.

El Emprendedor Actual: Un Agente de Cambio Global

De las revoluciones industriales al auge de la tecnología, los emprendedores han cruzado las fronteras y alterado las industrias, trayendo innovaciones que han transformado el mundo. Los emprendedores de hoy día son tan diversos como lo son sus ideas. Ya estén trazando un plan de negocios en Silicon Valley para la próxima gran aplicación o abriendo una novedosa cervecería en una pequeña ciudad, todos forman parte de una rica tradición. Son los que sueñan, son los que hacen, son los que están cambiando el mundo a todas horas, de innovación en innovación.

Para entender qué es un emprendedor, hemos de remontarnos al origen más profundo de la palabra. Aplicando un enfoque más global al concepto y no centrándonos solo en lo económico. Muchos especialistas entienden que un emprendedor es “un constructor del entorno y un facilitador de cambios”. Este nuevo enfoque es lo que permite entender la rápida adaptación de muchas empresas tras la crisis sanitaria.

Diversificación del Emprendimiento Moderno

Esta extensión del concepto de emprendimiento ha afectado a la manera en la que se emprende o incluso, se ha producido a la inversa. Nuevas formas de emprender han generado que se replantee el concepto de emprendimiento. Esto se ve reflejado en los numerosos artículos y taxonomías existentes relativas a clasificar a los emprendedores o los proyectos de emprendimiento.

Según el tamaño del proyecto, anteriormente, se entendía el emprendimiento como pequeño o grande. Aunque más tarde surgieron esos pequeños avances que se introducían en una empresa y que mejoraban su producción o efectividad (microemprendimiento). Pero ha surgido, además, una nueva tipología gracias a la tecnología, el emprendimiento escalable. En cuanto al objetivo de los proyectos, años atrás, eran eminentemente empresariales, financieros o económicos. Así destaca la aplicación de lo tecnológico en proyectos sociales o sanitarios sobresaliendo la tendencia del healthtech. También destacan la e-culture o cultura digital que ha generado una nueva forma de entender el ocio, arte y cultura.

En relación al abordaje o aproximación del enfoque, ya no solo se entiende el emprendimiento como innovador o hacia afuera. Ya que existen exitosos casos de emprendimiento de imitación en otros mercados y hacia adentro, como el intraemprendimiento. Por último, en lo relativo a la financiación para iniciar el proyecto hoy en día se conocen nuevas formas de obtener fondos. Como la mezcla de financiación pública y privada que se obtiene de desconocidos que quieren apoyar tu causa a través de internet el crowdfunding. Esto ha supuesto una revolución. Además, hay formas de que un emprendedor genere ingresos para su proyecto por sí mismo, como el bootstrapping. Emprender a raíz de la generación de ingresos de un recurso ya existente o el ahorro. O, por otro lado, el bartering, algo parecido al antiguo trueque.

El Emprendimiento Social

Sin embargo, el emprendimiento moderno no se trata solo de ganancias; también se trata de propósito. El siglo XXI ha visto el surgimiento de emprendedores sociales que combinan visión para los negocios con el compromiso de abordar los desafíos sociales y ambientales. Estas personas y organizaciones se esfuerzan por crear un impacto positivo mientras buscan una rentabilidad sostenible. Además, el acto de emprender ya no es tan socialmente castigado como solía serlo, convirtiéndose en una opción válida frente a un trabajo estable en una empresa. En la actualidad, representa una alternativa para quienes toman la decisión, sin importar la edad, el género ni la raza.

En medio de la evolución del paisaje emprendedor, ha surgido una tendencia cada vez más notable: el Emprendimiento Senior. A medida que las personas viven más tiempo y disfrutan de una mejor calidad de vida en la vejez, muchos están buscando nuevas oportunidades para seguir siendo activos y productivos, logrando fortalecer su sensación de pertenencia con la sociedad.

Hitos en la Evolución del Emprendimiento
Época Característica Principal Ejemplos/Figuras Clave
Prehistoria Trueque, especialización tribal Cavernícola innovador
Antigüedad Mercados urbanos, dinero, rutas comerciales Mercaderes fenicios, comerciantes romanos
Edad Media / Renacimiento Financiamiento de viajes, exploración, banca Cristóbal Colón, Francisco Pizarro, Familia Médici
Siglo XVIII - XIX Revolución Industrial (vapor, fábricas, producción en masa) Richard Cantillon, Henry Ford, Andrew Carnegie, John D. Rockefeller
Finales Siglo XIX - Mediados Siglo XX Electricidad, telégrafo, automóvil, globalización Coco Chanel, Madam C.J. Walker
Finales Siglo XX - Principios Siglo XXI Era Digital (computadoras, Internet, software) Steve Jobs, Bill Gates
Actualidad Transformación digital, IA, emprendimiento social, diversificación Emprendedores de Silicon Valley, healthtech, e-culture

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