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Comunicación

El Experimento del Liderazgo Democrático de Kurt Lewin: Un Análisis Profundo de la Conducta Grupal

by Admin on 24/05/2026

El experimento de liderazgo de Kurt Lewin, realizado en 1939, fue una revolución en su época y es un claro ejemplo práctico de psicología social. Este campo estudia el modo en que las personas se influencian entre sí. Somos seres sociales y el entorno social es un punto de referencia para nuestro desarrollo. El experimento de liderazgo surge de la necesidad de explicar cómo dicho entorno puede volverse adverso en el contexto de una Europa golpeada por el fascismo.

Este experimento psicosocial explica de qué manera es condicionado el comportamiento de los individuos según el estilo de liderazgo con el que se les dirija. Su misión fue averiguar los diferentes comportamientos de los grupos dependiendo de cómo se lideraban. ¿Por qué había grupos que eran más tranquilos, mientras otros eran más agresivos? ¿Por qué unos grupos eran más productivos que otros? ¿Por qué algunos líderes eran respetados, casi adorados, mientras otros eran soportados con sufrimiento?

Kurt Lewin: Fundador de la Psicología Social Moderna

Para conocer la relevancia de dicho experimento, es indispensable conocer a su autor. Lewin fue un destacado psicólogo y filósofo alemán del siglo XX. A este psicólogo alemán se le conoce por ser el fundador de la psicología de la Gestalt y por su destacada contribución al campo de la psicología social, con formulaciones tan importantes como la teoría del campo (las variaciones individuales del comportamiento humano con relación a la norma están condicionadas por la tensión entre las percepciones que el individuo tiene de sí mismo y el ambiente psicológico en el que se sitúa).

Lewin, un refugiado de la Alemania nazi, se propuso demostrar experimentalmente el poder de los líderes. En los años 30 y 40 del siglo XX, se fundaron las bases de la psicología social moderna. Lewin y sus colaboradores centraron sus estudios en experimentos con personas mientras otras ramas de la ciencia se limitaban a estudios con animales. La inquietud que motivó dichos estudios fue la capacidad de los dictadores de controlar a los sujetos, otorgándoles un uniforme y dándoles una identidad como miembros de un grupo.

El Experimento de Liderazgo

Obediencia, control social y masas ciegas y dispuestas a justificar cualquier atrocidad fueron los síntomas del siglo XX que motivaron el experimento. Dentro de la psicología social, surgió la pregunta: ¿Qué condiciones llevan a los sujetos a ser tan influenciados por un líder?

En 1939, Lewin, Ronald Lippitt y Ralph White realizaron el experimento, el cual fue repetido con nuevos niños de la misma edad, esta vez durante cinco meses, además se añadió el tipo de liderazgo permisivo. Para analizar las consecuencias que tienen para la conducta los diferentes estilos de liderazgo, se formaron 3 grupos de niños de edades comprendidas entre los 8 y los 10 años aproximadamente que se reunían después de clase para realizar trabajos de manualidades.

Cada seis semanas, el líder cambiaba de grupo. Dicha rotación se produjo para que cada grupo de niños experimentara los tres tipos de liderazgo. A cada grupo se le asignó un monitor que fue previamente adoctrinado para desempeñar un estilo de liderazgo específico.

EXPERIMENTOS PSICOSOCIALES – Nº 5: ESTILOS DE LIDERAZGO (KURT LEWIN, 1939)

Estilos de Liderazgo Analizados

Kurt Lewin identificó tres tipos principales de liderazgo, cada uno con características distintas que afectan la forma en que un líder interactúa con su equipo y toma de decisiones:

  1. Liderazgo Autocrático: El líder no formaba parte del grupo, permanecía al margen y solo impartía las directrices. El líder decide lo que hay que hacer, cómo y cuándo. El líder es más un comandante que un guía. El líder autocrático es aquel que toma decisiones de manera unilateral y sin consultar a su equipo. Determina qué se debe hacer, cuándo y cómo. A pesar de las connotaciones negativas de la palabra “autoritario”, Lewin insiste en que este tipo de líder no siempre genera un entorno socioemocional desagradable; las críticas a los empleados son habituales, pero también lo son las alabanzas. Sin embargo, este estilo de liderazgo conlleva el riesgo de que se produzca una “revolución” por parte de los subordinados.
  2. Liderazgo Democrático: El líder forma parte del grupo, busca la participación activa de cada individuo, examina colectivamente las decisiones. La subdivisión del trabajo dentro del grupo es elegida por los propios miembros. El líder democrático fomenta la participación y el intercambio de ideas, lo que a menudo resulta en un ambiente de trabajo más colaborativo y donde las decisiones se toman en conjunto con el equipo. Aunque este estilo tiende a ser más inclusivo, puede ser lento y poco eficaz en situaciones donde se requieren respuestas rápidas. Los líderes dispensan más objetivamente las alabanzas y críticas.
  3. Liderazgo Permisivo (Laissez-faire): El líder hace lo menos posible en el grupo, la libertad es extrema, deja libertad para decidir y actuar. Proporciona materiales y lo que es necesario, después cada uno tiene que autogestionarse. El líder solo interviene si es necesario o si lo llaman. El líder ofrece muy poca orientación o supervisión, permitiendo que los miembros del equipo tomen las riendas. Se concede a los miembros del grupo libertad de acción total. El líder apenas participa, dejando la toma de decisiones en manos del grupo, que establece los objetivos, plazos y procedimientos sobre cómo hacer el trabajo. Aunque puede ser efectivo con equipos altamente capacitados y autónomos, también puede generar problemas si los empleados no tienen claro cuál es su papel o no están lo suficientemente motivados.

Resultados del Experimento

Los resultados mostraron una gran variación de la conducta del grupo en torno a la modalidad del líder de turno:

Estilo de Liderazgo Conducta de los Niños Productividad Satisfacción Agresividad
Autocrático Agresivos y exageradamente competitivos, descalificando a compañeros. Hostilidad hacia compañeros, sumisión al líder. Se superaron los objetivos con creces, pero solo trabajaban cuando el monitor estaba presente. Alto incremento de productividad a corto plazo. Menos iniciativa. Baja. Hostilidad entre miembros, mayor agresión contra compañeros.
Liberal (Laissez-faire) Actitud de pasotismo absoluto, conducta anárquica e imposible de controlar. Hacían el mínimo trabajo posible. No se alcanzaron los objetivos, poca productividad y de peor calidad. Menor satisfacción, más frustración y desánimo. Más hostilidad que en el estilo democrático, pero menos gestionada.
Democrático Altos niveles de motivación, originalidad y dinamismo. Muestran un desarrollo positivo de la conducta humana. Se alcanzaron los mismos objetivos que en el Grupo 1, pero las diferencias fueron notables respecto a la actitud. El trabajo se realizaba a la perfección por voluntad propia, no por obligación. Alta. La actividad gustó porque todos la decidieron y la compartieron. Comportamientos agresivos mejor gestionados.

Los grupos dirigidos democráticamente eran los mejores en estos aspectos y además eran los más preferidos por la mayoría de los niños. Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional.

Conclusiones del Experimento

Quedó probado que, entre estos tres tipos de liderazgo, el democrático fue el más idóneo tanto para el desarrollo de las tareas como para la conducta de los niños. Esto se debe a que desarrolla aspectos muy positivos de la conducta humana, haciendo a los individuos más productivos y manejables. Por otro lado, bajo el liderazgo autocrático los sujetos se convierten en una amenaza tanto para sus compañeros como para ellos mismos.

El estilo liberal quedó completamente descartado como forma válida de liderazgo, puesto que los sujetos fueron incapaces de establecer sus propias guías de trabajo, demostrando que son necesarias unas pautas normativas para el comportamiento grupal. Pautas que sí que fueron capaces de crear por sí mismos los individuos bajo el liderazgo democrático, que al final del experimento no necesitaban ningún control hacia su trabajo puesto que lo realizaban a la perfección por voluntad propia, no por obligación.

Volviendo al objetivo principal del experimento (explicar algunas facetas de la conducta de los nazis) se pudo comprobar cómo un liderazgo autocrático, férreo, con una total ausencia de democratización y capacidad de decisión, puede llevar a conductas sumamente egoístas, violentas y con un alto grado de necesidad de satisfacción al líder, hecho que puede acarrear graves consecuencias, puesto que se pierde la perspectiva racional y puede desembocar en conductas obsesivas.

Por otro lado, es importante señalar que, tanto en el liderazgo autocrático como en el democrático, se consiguieron los mismos objetivos, pero con conductas radicalmente opuestas. Los resultados indicaron que, con la aplicación del estilo autocrático, la toma de decisiones fue poco creativa. Aparecieron reacciones hostiles entre los miembros del grupo, en lugar de conductas cooperativas. Esta hostilidad, sin embargo, no se proyectaba hacia el líder, ante el que se evidenciaban comportamientos de sumisión. El estilo participativo es generalmente el más efectivo.

Reflexiones Actuales sobre los Estilos de Liderazgo

Hoy en día es difícil imaginarnos un experimento de este tipo, ya que el mundo no se encuentra tan polarizado respecto al modelo de dirección de la sociedad. Sin embargo, no estamos exentos de malestar y desigualdad social, lo que en conjunto, añadiendo una mala memoria, genera las condiciones para la reaparición del fascismo en diversos países de Europa. Las agrupaciones donde hay un líder autoritario tienden a ser muy efectivas al principio, pero la falta de libertad e imposibilidad de intercambio provoca malestar y hostilidad social. La democracia es el único modelo en el que se fomenta el intercambio y la participación.

Según los análisis, parece que el mejor estilo de liderazgo sea el democrático, pero esto no es siempre así. Si bien parece que, ante un trabajo normal, en un grupo estándar y con unas situaciones normales, el estilo democrático es el más efectivo, hay diversas situaciones en las que los más efectivos son el autoritario y el permisivo.

  • El estilo autoritario, por ejemplo, es más efectivo cuando tenemos una situación estratégica de alto riesgo para la empresa y las decisiones se tienen que tomar de inmediato y deben de ser “sí o sí”.
  • El estilo permisivo, por ejemplo, se puede usar cuando se trabaja con un grupo donde todos los miembros son expertos y tienen grandes habilidades, de esta manera se libera de carga de trabajo al líder.

Los líderes más efectivos son aquellos que son capaces de adaptar su enfoque en función de las circunstancias y las necesidades de su equipo. Fomentar un entorno donde cada miembro se sienta valorado y empoderado no solo beneficia al equipo, sino que también promueve una cultura organizacional saludable y productiva.

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