La Escala de Liderazgo de Chelladurai: Explicación y Aplicación en el Deporte
El liderazgo es un proceso por el que un individuo influye a un grupo de individuos para lograr una meta común, siendo un bien social valorado en nuestras sociedades. En el ámbito deportivo, el liderazgo es tradicionalmente considerado un medio para el desarrollo en niños y jóvenes. Su definición implica ser un proceso interactivo, la existencia de una influencia que sucede en un grupo (contexto), y tiene como objetivo guiar al grupo hacia una meta. Es fundamental considerar el liderazgo de forma específica o contextual, ya que un líder en una situación podría no serlo en otra. Las diferentes teorías acerca del liderazgo parten de tres enfoques: (1) consideran al líder como poseedor de características psicológicas particulares; (2) apuntan a que el líder lo es en determinados contextos; y (3) el enfoque interaccionista considera al líder fruto de la interacción de factores psicológicos y situacionales.
Tipos de Liderazgo: Transaccional y Transformacional
Burns (1978) fue el primer autor en distinguir entre liderazgo transaccional y transformacional. En el liderazgo transaccional, el líder delimita claramente las tareas y cómo deben hacerse, y los seguidores le siguen en base a incentivos, recompensas psicológicas o materiales. Por otro lado, el líder transformacional tiene la habilidad de inspirar a sus seguidores mediante un proceso empático y un fuerte compromiso con la misión, lo que resulta en mayores niveles de rendimiento individual, grupal y organizacional. En el ámbito deportivo, los líderes percibidos con un liderazgo transformacional son más efectivos, generan mayor satisfacción y son capaces de estimular el esfuerzo en mayor medida. Sin embargo, el estilo transaccional activo es uno de los más empleados por los entrenadores eficaces, quienes recurren a él, por ejemplo, en las correcciones técnicas.
Liderazgo transformacional como herramienta | Francisco Navarro | TEDxGamboa
El Modelo Multidimensional de Liderazgo de Chelladurai y Saleh
El liderazgo en el deporte ha sido explorado desde diferentes perspectivas, dando lugar a modelos como el Multidimensional de Liderazgo (Chelladurai y Saleh, 1980), el Mediacional de Liderazgo (Smoll y Smith, 1989) o, en el ámbito español, el Modelo de los Perfiles de Entrenador de Ibáñez (Feu, Ibáñez, Graça y Pinto, 2007). No obstante, el Modelo Multidimensional de Liderazgo de Chelladurai (1990, 1993, 2007 y 2012) ha recibido mayor atención científica y un mayor consenso. Este modelo se basa en cuatro aspectos:
- El comportamiento del líder.
- Los antecedentes del comportamiento del líder.
- La influencia del liderazgo transformacional (el carisma).
- Los resultados de la conducta del líder (retroalimentadores del sistema).
La hipótesis central de este modelo, contrastada con datos empíricos, es que el rendimiento y la satisfacción de los deportistas estarán positivamente relacionadas con el grado de congruencia entre la conducta preferida, la requerida y la real del líder.
La Escala de Liderazgo para el Deporte (LSS)
Estas tres conductas (preferida, requerida y real) conforman las tres versiones de la Escala de Liderazgo para el Deporte (LSS) de Chelladurai y Saleh (1980; Chelladurai, 1990). La LSS original consta de cinco dimensiones, con un total de 40 ítems, a los que se responde mediante una escala de tipo Likert de 5 puntos:
- Entrenamiento e instrucción.
- Conducta democrática.
- Conducta autocrática.
- Apoyo social.
- Feedback positivo.
Estas dimensiones pueden agruparse en tres factores:
- Factor directo a la tarea (entrenamiento e instrucción).
- Factor de estilos de decisión (comportamiento autocrático vs. democrático).
- Factores motivacionales (feedback positivo y apoyo social).
La investigación empírica evidencia que estas cinco dimensiones están significativamente relacionadas con la satisfacción de los deportistas, la motivación intrínseca, la competencia percibida y el rendimiento.
Congruencia de la Conducta del Líder y sus Consecuencias
La congruencia o no entre los tres tipos de conducta del líder (el entrenador) tiene una serie de consecuencias. La situación ideal es que las tres conductas (preferida, requerida y real) coincidan. El escenario que favorece en mayor medida el rendimiento es aquel en el que la conducta requerida coincide con la real, aunque no coincida con la preferida. La satisfacción se maximiza cuando las conductas real y preferida coinciden, aunque no exista coherencia con la requerida. Finalmente, cuando la conducta requerida es congruente con la preferida pero no con la real, suele derivar en la remoción del entrenador.
Diagrama simplificado del Modelo Multidimensional de Liderazgo de Chelladurai.
Adaptaciones y Aplicaciones de la LSS
La LSS ha sido traducida al español para estudios con tenistas (Crespo, Balaguer y Atienza, 1993; 1994) y adaptada para otros deportes como natación (Gosálvez, 1996), judo (Ruiz, 2006), fútbol (Ruiz-Barquín y De la Vega-Marcos, 2015) y balonmano (Torres, 2015). El presente trabajo describe el proceso de elaboración de una escala para la medida de la capacidad de liderazgo de los jugadores en los deportes de equipo. La investigación sobre el liderazgo deportivo se ha centrado casi exclusivamente en el liderazgo formal del entrenador, donde los trabajos de Chelladurai, con su modelo de 5 factores, se han convertido en una referencia fundamental. Sin embargo, apenas existen investigaciones sobre el liderazgo que, de manera informal, algunos jugadores ejercen sobre los restantes miembros del equipo.
Para alcanzar los objetivos de un trabajo reciente, se utilizó una muestra de 143 jugadores de baloncesto masculino, a los que se les pidió que evaluasen las características del líder deportivo sobre un total de 54 indicadores. Con las respuestas de los sujetos se realizó un análisis factorial exploratorio utilizando ejes principales y rotación oblicua. La estructura factorial obtenida se sometió, luego, a un análisis factorial confirmatorio que ha permitido proponer una Escala de Evaluación del Líder Deportivo (EELD) con 18 ítems agrupados en 3 factores, que hemos denominado empatía y responsabilidad, asertividad e impulsividad.
Otro estudio buscó adaptar la Escala de Liderazgo en el Deporte (LSS) de Chelladurai y Saleh (1980) para la población de deportistas (LSS-2: percepción de los deportistas sobre la conducta de su entrenador) y entrenadores (LSS-3: autopercepción del entrenador sobre su conducta) de un centro de alto rendimiento. En este estudio, se procedió a la traducción directa e inversa del inglés al español-mexicano, en la que participaron dos expertas lingüistas. Para el estudio de las propiedades psicométricas participaron 207 deportistas y 27 entrenadores del Centro Nacional de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento de México (CNAR). Los resultados del análisis factorial exploratorio mostraron una estructura de dos factores, con una adecuada consistencia interna de cada uno de los factores ("Implicación en el desarrollo del deportista": α = 0.93 y "Conducta autocrática": α = 0.70) y de la escala en su conjunto (α = 0.91). La diferente estructura factorial de este estudio en comparación con la original es coherente con el cambio de contexto socio-cultural y ofrece la posibilidad de conocer de forma específica el constructo de liderazgo en el contexto de los deportistas y entrenadores mexicanos de rendimiento.
La versatilidad de la LSS permite su adaptación a diversas disciplinas deportivas.
Resultados y Discrepancias en la Percepción del Liderazgo
En cuanto a los resultados, destaca la alta discrepancia entre las percepciones de los entrenadores y las de sus deportistas en el contexto del centro de alto rendimiento, percibiéndose aquellos con un estilo de liderazgo más similar al del "entrenador de alto rendimiento" del modelo. Los aspectos donde mayor congruencia ha existido hacen referencia a la cercanía afectiva y a la confianza. Esta asimetría en las percepciones hace recomendable un programa de intervención en liderazgo.
La investigación muestra que los deportistas de élite expertos prefieren el comportamiento autocrático de sus entrenadores; los deportistas experimentados que llevan tiempo practicando su deporte y tienen un nivel medio-alto esperan que sus entrenadores tomen la mayoría de las decisiones y tienen preferencia por el apoyo social. Chelladurai (2012) refiere que las conductas autocráticas del líder están relacionadas con la baja satisfacción de los deportistas, lo que denomina un estilo de "liderazgo duro". Sin embargo, en modalidades concretas estos resultados varían, como la preferencia de futbolistas almerienses por la conducta democrática. Los deportistas de modalidades individuales prefieren la conducta democrática de sus entrenadores, así como feedback positivo y apoyo social en mayor medida que los de deportes colectivos.
Con la versión revisada del instrumento, se ha encontrado que las mujeres deportistas tienen preferencia por los aspectos situacionales y de entrenamiento e instrucción, mientras los deportistas hombres prefieren el comportamiento autocrático y de apoyo social. Los estilos de liderazgo de entrenamiento e instrucción, feedback positivo, apoyo social y comportamiento democrático, estarían asociados a un clima motivacional que implica a la tarea y a una mayor cohesión grupal. En lo que respecta a la experiencia deportiva, atletas más maduros y experimentados prefieren en mayor medida apoyo social que los deportistas novatos.
Sin embargo, la investigación empírica se ha centrado fundamentalmente en la versión de la percepción de los entrenadores sobre su propia conducta (requerida) y la preferida, y en menor medida en la percepción de los deportistas acerca de su entrenador, siendo prácticamente inexistentes los estudios que han comparado estas percepciones en diversos deportes.
Estudios Específicos sobre la LSS-3 en Entrenadores
En técnicos de fútbol se encontraron diferencias significativas en la comparación de las tres escalas, a excepción de la conducta democrática, siendo la conducta dominante entre los técnicos la instrucción y entrenamiento, bajo orientación democrática, en forma opuesta a lo percibido por los deportistas. Además, se ha señalado la carencia de estudios de este tipo en el alto rendimiento, por lo que se considera de gran valor científico el aumento del conocimiento de esta variable en este contexto. En instituciones públicas, la experiencia de los entrenadores (años como entrenadores de una institución deportiva pública) parece estar relacionada con estilos más democráticos.
Son muchos los modelos de liderazgo que se han desarrollado en el deporte, con el objetivo de describir y determinar los estilos de liderazgo más eficaces a desarrollar por los entrenadores. Sin embargo, uno de los más utilizados en el ámbito deportivo es el Modelo Multidimensional de Liderazgo de Chelladurai (1978, 1993), habiéndose desarrollado adaptaciones recientes de la escala en su versión entrenadores (LSS-3; Ruiz, 2007). Basándonos en la adaptación al castellano en el deporte del tenis realizada por Crespo, Balaguer y Atienza (1994) de la escala de liderazgo de Chelladurai y Saleh en la versión entrenadores, se presentó un estudio de adaptación de la escala al deporte del Pádel.
En este estudio, se presentaron las adaptaciones de los ítems realizadas y el procedimiento seguido, destacando la administración previa de la escala modificada a una muestra de entrenadores expertos con el objetivo de comprobar la adecuada redacción y comprensión de la misma. Posteriormente, se desarrolló el estudio con 122 entrenadores de ámbito nacional, que cumplimentaron la prueba en los cursos de entrenadores de la Federación Española de Pádel durante el año 2007. Los resultados obtenidos fueron comparados con otras adaptaciones de la escala en otros deportes, analizando las diferencias existentes entre estudios y las implicaciones prácticas de las mismas.
Tabla de Comparación de Percepciones de Liderazgo en Entrenadores de Fútbol
Un estudio psicométrico y descriptivo sobre la escala de liderazgo en entrenadores de fútbol (Bohórquez Gómez-Millán & Checa Esquiva, 2020) buscó ofrecer una solución factorial aceptable para la escala LSS-3 en versión española en una muestra de 326 entrenadores de fútbol, varones, con edades comprendidas entre los 17 y 59 años, y evaluar sus cualidades psicométricas. Tras sucesivos Análisis Factoriales Exploratorios, se obtuvo una escala con 32 ítems divididos en 5 factores que explicó el 42% de la varianza. Los valores de fiabilidad obtenidos son aceptables, excepto en la escala de Conducta Autocrática. Los entrenadores con más experiencia son los que puntúan significativamente más en Entrenamiento e Instrucción, mientras que los entrenadores con menos estudios puntúan significativamente más en conducta autocrática.
| Sub-escala de Liderazgo | Entrenadores con más experiencia | Entrenadores con menos estudios |
|---|---|---|
| Entrenamiento e Instrucción | Puntúan significativamente más | - |
| Conducta Autocrática | - | Puntúan significativamente más |
| Apoyo Social | - | - |
| Feedback Positivo | - | - |
| Conductas Democráticas | - | - |
Estudios previos acerca de variables psicológicas implicadas en el rendimiento deportivo sugieren la necesidad de adaptación de los instrumentos de valoración al entorno sociocultural, incluso dentro del mismo idioma origen, debido a diferentes vocablos y expresiones. Dada las características teóricas y empíricas del Modelo Multidimensional de Liderazgo de Chelladurai, el objetivo de un trabajo de investigación ha sido adaptar la escala de Liderazgo al deporte del Fútbol (versión percepción de los propios entrenadores; LSS-3) en castellano, analizando sus propiedades psicométricas y el grado de congruencia y divergencia hallado en estudios precedentes. La adaptación se ha realizado a partir de la escala de Crespo, Balaguer y Atienza (1994) en el deporte del tenis. Los resultados muestran como no se mantiene la estructura factorial de cinco factores propuesta por Chelladurai y Saleh (1980), si bien se obtiene de forma significativa un importante grado de estabilidad factorial en las dimensiones Entrenamiento e Instrucción, Feedback Positivo y Conducta Autocrática. Asimismo, se obtienen valores adecuados de consistencia interna en todas las escalas, a excepción de Conducta Democrática y Conducta Autocrática.
