La Misteriosa Desaparición del Empresario de Bocairent: Claves de un Caso Intrincado
La localidad de Bocairent, en la provincia de Valencia, ha sido escenario de un suceso que ha conmocionado a la región: la desaparición del empresario de 77 años, Enrique G. P., y la posterior detención de Antonio C. B. como principal sospechoso. Este caso, marcado por la complejidad y la falta de colaboración del acusado, ha mantenido en vilo a las autoridades y a la familia de la víctima.
Cronología de la Desaparición y Primeras Sospechas
Todo comenzó a principios de mayo, concretamente durante el primer fin de semana, coincidiendo con el puente del Día Internacional de los Trabajadores y del Día de la Madre. Enrique, que reside con su familia en Ador, solía desplazarse frecuentemente hasta el hotel rural de su propiedad, en término de Bocairent, precisamente porque estaba preocupado por si alguien lo ocupaba ilegalmente. Ese fin de semana, según denunció, ese temor se hizo realidad.
Ese domingo, día 4 de mayo, Enrique se desplazó al hotel, estacionó su coche en la puerta, un Opel Astra, y entró. Cuando ya estaba en el interior, escuchó ruidos en una de las habitaciones. Sus voces pusieron en fuga al extraño, a quien Enrique afirmó que no llegó a ver. Al revisar el hotel, encontró uno de los dormitorios con señales evidentes de que alguien lo había estado usando, alguien que se dejó incluso ropa y algunos enseres personales en esa precipitada huida.
Lo siguiente fue escuchar el motor de su coche. Aunque acudió enseguida, no pudo evitar que se lo robaran. Enrique explicó en la denuncia que la llave de repuesto del Astra se encontraba en el hotel y que el ladrón debía haberla visto durante el tiempo que permaneció en el establecimiento, así que la cogió y huyó con ese vehículo. Este coche, a día de hoy, aún no ha sido localizado pese a que se encuentra en busca para todas las policías del país.
Aunque el empresario no pudo llegar a ver a ese okupa, el hombre ya apuntó en su denuncia -y sus hijos lo señalan ahora, tras la desaparición del padre- que la principal sospecha es que se tratase de Antonio C. B., un ex convicto por homicidio. Enrique afirmaba que había sorprendido a Antonio ya en dos ocasiones robándole y había cruzado unas cuantas palabras con él por ese motivo. El hotel rural, montado hace una década en la masía San Isidro, se encontraba en venta por un precio de 1.900.000 euros y llevaba varios años inactivo.
La última persona que tuvo contacto con Enrique fue una de sus hijas, quien habló con él por teléfono el martes, 27 de mayo. La conversación transcurrió con normalidad. Sin embargo, la alerta no saltó hasta el sábado por la tarde, cuando la hija se presentó en el hotel porque su padre no respondía a las llamadas y no daba señales de vida. Al llegar y ver que el coche no estaba, empezaron a preocuparse seriamente y acabaron llamando a la Policía Local, que tuvo que acceder rompiendo la puerta. Fue entonces cuando vieron los efectos personales de Enrique, sobre todo las gafas y el móvil, de los que jamás se separaba, y poco después las manchas de sangre, y llamaron a la Guardia Civil temiéndose lo peor.
El Principal Sospechoso: Antonio C. B.
Los agentes del grupo de Homicidios de la Comandancia de València tenían a Antonio C. B. en el punto de mira desde el momento mismo en que una hija de la víctima denunció la desaparición en extrañas circunstancias de su padre el sábado, 31 de mayo. Este hombre, de 42 años y natural de Ontinyent, ya tenía una condena cumplida por matar a un amigo suyo en 2008. Antonio C. B. había estado trabajando para Enrique G. P., como camarero y también realizando arreglos y mantenimiento, tanto mientras el hotel funcionó como centro de turismo rural como después, cuando cerró sus puertas. Al parecer, ambos robos (o intentos de robo) se habrían producido después de la quiebra.
Antonio C. B. había huido de su lugar de residencia habitual, la caseta de sus padres en Bocairent, nada más producirse los hechos, pero, tras permanecer oculto unos días, había regresado. Homicidios lo sabía y le había tomado declaración en un par de ocasiones, pero no lo arrestó en esa misma casa, en Bocairent, hasta este viernes, tras la llegada de los resultados de Criminalística.
El asesino convicto fue detenido este viernes por el asesinato del empresario de 77 años. El magistrado adoptó la decisión tras analizar el atestado de los investigadores, en el que se detallan las razones que llevaron a su detención en una caseta de Bocairent, propiedad de sus padres, donde vivía desde hacía años, y tras escuchar a la fiscal y al abogado de la familia de Enrique, el letrado de Gandia Vicent Estruch, que han solicitado prisión, en ambos casos por el asesinato del empresario.
Antonio C. B., con una condena ya cumplida por matar a un amigo suyo en 2008 mientras veían porno, solo ha querido declarar a las preguntas de sus abogados, en las que ha venido a responder, básicamente, que él no sabe nada de la desaparición de Enrique, a quien conocía perfectamente porque estuvo tiempo trabajando para él en el hotel rural donde presuntamente lo mató a cuchilladas a primera hora del 28 de mayo pasado, y que él no lo ha matado. Su actitud, en estas 48 horas en que ha estado detenido, ha sido de chulería y suficiencia, negando en todo momento su implicación en el caso y retando a los agentes a demostrar lo contrario. Los 15 años que ha pasado en prisión parecen haber forjado una personalidad dura y contraria a cualquier gesto de humanidad.
Pruebas Clave y la Búsqueda del Cuerpo
Tuvieron que esperar para detenerle hasta recibir los resultados del análisis del ADN y de otras evidencias halladas tanto en la casa como en el coche de la víctima, y que confirman la implicación del sospechoso en el crimen. Las gafas de Enrique, de las que no se separaba jamás, y su teléfono móvil, apagado y sin batería, fueron encontrados en el hotel, dificultando su búsqueda y geolocalización. Además, los restos de sangre estaban en una pared y en un sofá, en el salón del hotel, y todo apunta a que se trataría de sangre del empresario.
Antonio C. B. se convirtió en el principal sospechoso de haber acabado con la vida de Enrique, dada la sangre encontrada en el salón del hotel y en el maletero del segundo coche de la víctima, un Volkswagen Gol azul oscuro que una de las hijas le había conseguido mientras aparecía su Astra. En este vehículo parece que fue trasladado Enrique tras sufrir la agresión, dados los vestigios encontrados. Ese coche fue encontrado, perfectamente estacionado y cerrado con llave, en un aparcamiento de Bocairent, el domingo por la noche. Fue el lunes cuando especialistas en Criminalística encontraron manchas de sangre tanto dentro del maletero, como en el exterior del coche. Todos los restos hemorrágicos -son salpicaduras en proyección- están siendo procesados en busca de ADN, tanto de la víctima como del supuesto autor.
La Policía Local de Banyeres observó el jueves 29 de mayo que a la entrada del pueblo, un vehículo marca Volkswagen Golf de color negro, comienza a realizar maniobras extrañas, posiblemente al ponerse nervioso al verlos. Intentaron interceptarlo y el conductor comenzó la huida. La Policía Local de ese municipio trató en vano de darle el alto, por lo que no se pudo comprobar quién conducía, pero la Guardia Civil cree, con bastante firmeza, que ya no era el hotelero, sino su agresor. De hecho, tras el hallazgo de la sangre en el maletero, todo hace pensar que en ese momento, cuando se produjo el incidente con la policía local, el sospechoso llevaba a su exjefe en el maletero rumbo a un lugar aún no determinado.
Indicios Relevantes en la Investigación
| Tipo de Evidencia | Ubicación | Descripción | Estado |
|---|---|---|---|
| Opel Astra de Enrique | Desconocida | Vehículo robado del empresario | En búsqueda nacional |
| Volkswagen Gol azul oscuro | Aparcamiento en Bocairent | Manchas de sangre en maletero y exterior | Analizado por Criminalística |
| Gafas de Enrique | Hotel rural San Isidro | Objetos personales, nunca se separaba de ellas | Encontradas en la casa |
| Teléfono móvil de Enrique | Hotel rural San Isidro | Apagado y sin batería | Dificulta geolocalización |
| Restos de sangre | Salón del hotel y maletero del VW Gol | Salpicaduras en proyección | ADN confirma implicación del sospechoso |
Ahora, los esfuerzos y la prioridad de la Guardia Civil es encontrar, por sus medios, el cuerpo de su víctima, dada la nula intención de colaborar de su presunto asesino, lo que acrecienta el dolor de sus hijos y su mujer, que tenían la esperanza de que el sospechoso hablase. La Brigada de Homicidios de la Guardia Civil está realizando una labor encomiable, por lo cual también ruegan que se respete la discreción y secreto de la investigación.
Repercusiones y Reacciones
Una vez notificado al reo el auto de prisión provisional, comunicada y sin fianza por un delito de homicidio, el asesino convicto fue escoltado por dos agentes de la Guardia Civil, con la cabeza tapada con su propia camiseta, desde el juzgado al furgón, para ser llevado directamente a la cárcel de Picassent. En ese corto trayecto, Antonio C. B., que se ha negado a colaborar en el hallazgo de su víctima, se ha dedicado a intentar agredir, a amenazar de muerte y a insultar gravemente al redactor gráfico de Levante-EMV.
Los abogados defensores del acusado, contratados por la familia, han solicitado la libertad porque, mantienen, su cliente nada tiene que ver con los hechos, a pesar de los importantes indicios contra él reunidos por los agentes de Homicidios en apenas una semana.
El abogado de Gandia, Vicent Estruch, es el portavoz que ha elegido la familia del empresario desaparecido en Bocairent para que le represente ante los medios de comunicación, además de ser el letrado de la acusación particular en el procedimiento penal incoado. Se ruega a los medios de comunicación que se respete la intimidad y la privacidad de la familia, en estos momentos tan complicados y dolorosos, y que se evite, en la medida de lo posible, la grabación y divulgación de imágenes del domicilio del desaparecido o los de su familia, también con el fin de preservar su seguridad.
