Emprendimiento Rural y Asociatividad: Motores de Desarrollo Sostenible en el Territorio
El emprendimiento rural se ha convertido en una opción muy interesante para quienes buscan una alternativa a la vida en las grandes ciudades. Consiste en crear y desarrollar una actividad empresarial en una zona rural, ya sea a través de la agricultura, la ganadería, el turismo rural o cualquier otra actividad que permita crear valor y empleo en estas zonas. Una vida sana y tranquila es lo que buscan muchas de las personas que se han lanzado al emprendimiento rural, pero este no solo tiene ventajas individuales, sino también colectivas.
Cada vez son más las personas que se interesan por el emprendimiento rural. Muchas de ellas proceden de las ciudades, de donde salen buscando otro tipo de vida más tranquila y saludable. Pero otras muchas iniciativas de emprendimiento rural vienen por parte de quienes siempre han vivido en entornos rurales. Existe, pues, una concienciación importante sobre la necesidad de impulsar otro tipo de iniciativas basadas, por ejemplo, en la economía circular.
En el ámbito rural, la asociatividad ha demostrado ser una alternativa viable para generar beneficios, gracias a que reduce costos, incrementa la capacidad de producción y favorece la capacidad de negociación, entre otros. La promesa es que a través de la conexión rural-urbana, se generan vínculos para articular los encadenamientos productivos, en especial cuando son producto de la asociatividad. Asimismo, en este tipo de emprendimientos es vital la cooperación de diversos actores, y todo ello en su conjunto añade valor al medio rural.
El Caso de Obonuco, Colombia: Un Ejemplo de Asociatividad Femenina
Un estudio tuvo como objetivo examinar el emprendimiento rural y la asociatividad en el corregimiento de Obonuco, Colombia. Los propósitos fueron identificar a los habitantes del corregimiento para llevar a cabo un análisis de la asociatividad y su correlación con el emprendimiento rural; determinar los emprendimientos rurales y asociativos realizados y proponer acciones para potenciar las acciones productivas de los emprendimientos rurales y asociativos.
Este estudio se enmarcó en el paradigma positivista, con un enfoque cuantitativo y un tipo de investigación descriptiva, utilizando el método empírico-analítico. La muestra estuvo compuesta por 5 asociaciones de Obonuco.
Entre los resultados, se pudo establecer que los habitantes han logrado una asociación del 60% con mejores ingresos, optimizando su competitividad y productividad. Un dato relevante es que el 100% de las asociaciones están conformadas por mujeres, cuyo estímulo es el progreso y la búsqueda del desarrollo regional.
Entre las conclusiones del estudio, se destaca que sin asociatividad no es posible crear emprendimiento; el corregimiento no es competitivo si no existe la unión de los actores para formar asociaciones. La asociatividad, como parte de las estrategias de desarrollo empresarial en Obonuco, ha permitido el esfuerzo colectivo de varias microempresas que se unen para resolver problemas comunes. Por lo tanto, es importante tener en cuenta que son los emprendedores quienes la llevan a cabo, creando confianza y voluntad de trabajar juntos.
Un Vistazo al Contexto Global: Desafíos y la Emergencia de la Economía Social y Solidaria
Cada vez son más las voces que reclaman un cambio del actual modelo económico, porque, a estas alturas, el regenerado sistema capitalista, con 300 años de existencia y cada vez más salvaje, ataca la vida de las personas y del planeta. Algo sobre lo que ya se pronunció, en un informe de 2019, la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES por sus siglas en inglés).
La pandemia de la COVID-19 también evidenció la necesidad de apostar por un sistema que no genere una ingobernable cantidad de problemas como la contaminación, el desigual reparto de riqueza y el olvido del ámbito rural. La nueva realidad socioeconómica impuesta por el neoliberalismo aumenta cada vez más las desigualdades por las diferencias legales y materiales de trabajadores y trabajadoras.
Desde finales del siglo pasado, han ido apareciendo diversas iniciativas sociales para poner en marcha prácticas económicas alternativas. Simultáneamente, se ha producido un renovado interés teórico y político por las formas de producción solidarias, en general, y las cooperativas de trabajo en particular. En ese renovado interés, han jugado un importante papel los Foros Sociales Mundiales, iniciados en la ciudad brasileña de Porto Alegre en 2001. Ante esta crisis sistémica y el empeoramiento de las condiciones de vida generados por el capitalismo financiero, los sectores populares crean, o recrean, instrumentos de organización socioeconómica alternativa, no capitalista, para hacer frente a esta situación.
¿Qué es la Economía Social y Solidaria (ESS)?
Estas nuevas formas de organización, producción y consumo a las que genéricamente se les ha denominado Economía Social y Solidaria (ESS) privilegian el trabajo colectivo, la autogestión, la justicia social, la igualdad entre las personas, el cuidado del medio ambiente y la responsabilidad hacia las generaciones futuras.
Entre las múltiples definiciones de ESS, es destacable la que aporta el economista José Luis Coraggio: “La ESS es el sistema de procesos de producción, distribución, circulación y consumo que, a través de principios, instituciones y prácticas, en cada momento histórico organizan las comunidades y sociedades para obtener las bases materiales de resolución de necesidades y deseos legítimos de todos sus miembros, actuales y de generaciones futuras, de modo que permitan la reproducción y el desarrollo de la vida, sosteniendo los equilibrios psíquicos, interpersonales, entre comunidades y con la naturaleza”.
En el Estado español, la Red de Economía Solidaria reúne a casi mil organizaciones y empresas que actúan en diferentes ámbitos como el consumo responsable, las finanzas éticas o el comercio justo, siguiendo su hoja de ruta basada en la Carta de Principios de la Economía Solidaria.
Diferencias con la Economía Comunitaria (EC) y la Economía Ecológica (EE)
La economía social solidaria comparte con la economía comunitaria (EC) una posición crítica frente al capitalismo y la centralidad del principio de mercado. Ambas reconocen la diversidad de formas económicas mediadas por la reciprocidad y la complementariedad.
Sin embargo, la EC va más allá en el reconocimiento del valor de la naturaleza, considerando la total imbricación del ser humano en colectivo con ella, de modo que se reconoce también la existencia de múltiples seres animados y su valor espiritual conjunto. También difiere en la conceptualización del «trabajo»; no se identifica tanto con el «derecho a un trabajo digno y al ocio» al estilo occidental, sino que reconoce toda actividad orientada al cuidado comunitario, incluyendo las labores desde la niñez que puedan servir para su integración y aprendizaje. A nivel general, la EC parece estar ligada a pequeñas comunidades en entornos territoriales concretos, mientras que la ESS podría abarcar actores y entornos más diversos.
La ESS converge también en varios puntos con la economía ecológica (EE). Ninguna de las dos tiene como objetivo principal el crecimiento económico y, en ese sentido, son diferentes a la economía neoliberal de mercado. Pero en la práctica, en ciertas circunstancias y latitudes, la ESS tiende a rebajar esos objetivos de sostenibilidad, aunque al mismo tiempo, en otras latitudes la ESS está muy ligada a movimientos de agroecología y soberanía alimentaria muy concienciados con las citadas cuestiones de sostenibilidad.
Marco Legal y Principios de la Asociatividad
La Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social, fue aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos del Congreso de los Diputados en España. El artículo 5.1 de esta Ley define las entidades que forman parte de la economía social: cooperativas, mutualidades, fundaciones y asociaciones que lleven a cabo actividad económica, sociedades laborales, empresas de inserción, centros especiales de empleo, cofradías de pescadores, sociedades agrarias de transformación y entidades singulares creadas por normas específicas que se rijan por los principios establecidos en el artículo anterior.
Por su parte, los principios aprobados por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) en 2005 precisan el “espíritu” de lo que debe representar la ESS y ayudan a centrar la cuestión. Analizando los principios de la ESS -equidad, trabajo digno, sostenibilidad ecológica, cooperación, reparto justo de la riqueza y el compromiso con el entorno-, se puede afirmar que son idóneos para la funcionalidad social del emprendimiento en el mundo rural.
Cooperativas y Sociedades Agrarias de Transformación (SAT)
Si hablamos de emprendimiento rural, es necesario pensar, sobre todo, en las cooperativas y, en menor medida, en las Sociedades Agrarias de Transformación (SAT), sin que se quiera prescindir de ellas pues pueden tener altas potencialidades de creación de empleo.
- Cooperativas: Según el Ministerio de Trabajo y Economía Social, son sociedades constituidas por personas que se asocian, en régimen de libre adhesión y baja voluntaria, para la realización de actividades empresariales encaminadas a satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas y sociales, con estructura y funcionamiento democrático. Las cooperativas pueden ser: de trabajo asociado, de consumidores y usuarios, de viviendas, transportistas, de seguros, de enseñanza, sanitarias, de crédito, de explotación de la tierra o agroecológicas.
- Sociedades Agrarias de Transformación (SAT): Son sociedades civiles de finalidad económico-social en relación con la producción, la transformación y la comercialización de productos agrícolas, ganaderos o forestales, la realización de mejoras en el medio rural, la promoción y desarrollo agrario, así como a la prestación de servicios comunes relacionados con dichos conceptos.
En el terreno de las cooperativas, es esencial superar la visión exclusiva de muchas cooperativas agroalimentarias que se limitan, aun con éxito, a realizar funciones básicamente de comercialización de las producciones de pequeños agricultores y pequeñas agricultoras. Una sociedad cooperativa agroalimentaria se asocia a titulares de explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales, cuyo principal objeto es realizar actividades y operaciones para aprovechar mejor las explotaciones de sus socios, tal como recoge la Ley 27/1999, de 16 de julio, de Cooperativas.
Hoy en día, es esencial que la generación de empleo en el marco del cooperativismo agrario esté vinculada al desarrollo de procesos de transformación industrial agroalimentaria desarrollados en el ámbito rural, de tal manera que el máximo posible del valor añadido de estos productos se genere en los entornos rurales. Ello habría de complementarse con la puesta en marcha, mediante estructuras jurídicas dentro del marco de la ESS, de actividades complementarias de servicios fundamentalmente vinculados a aquellas actividades principales.
Datos Clave del Cooperativismo Agroalimentario Español
El Observatorio Socioeconómico del Cooperativismo Agroalimentario Español (OSCAE), elaborado por Cooperativas Agro-alimentarias de España en 2021, muestra la relevancia de este sector:
| Categoría | Cifra |
|---|---|
| Número de cooperativas | 3.669 |
| Facturación anual | Más de 38.400 millones de euros |
| Familias socias integradas | Más de 1 millón |
| Empleos directos generados | 123.700 |
El Impulso Internacional a la Economía Social y Solidaria
La crisis sistémica originada por las políticas económicas neoliberales generó una creciente atención de organismos y agencias internacionales, lo que ha servido para dar un nuevo impulso al desarrollo de fórmulas económicas no capitalistas. Diversos organismos han destacado la importancia de este modelo:
- La Recomendación 193 de la OIT sobre la promoción de las cooperativas (2002) señala que una sociedad equilibrada precisa la existencia de un fuerte sector cooperativo, mutualista y de otras organizaciones sociales y no gubernamentales.
- La Comisión Europea (2004) ha observado que las cooperativas desarrollan una función cada vez más importante y positiva como herramienta para alcanzar numerosos objetivos comunitarios en ámbitos como la política de ocupación, la integración social, el desarrollo regional y rural, y la agricultura. Añade que, aunque las cooperativas tienen una tradición que se remonta a la revolución industrial, no se han de considerar una reliquia del siglo XIX.
- El Parlamento Europeo (2009) ha puesto en evidencia que la economía social presenta un modelo de empresa que se caracteriza por el respeto de valores comunes como la primacía de la democracia, la participación de los actores sociales y de la persona, el objeto social por encima del beneficio individual, la defensa y aplicación de los principios de solidaridad y responsabilidad, la conjunción de los intereses de sus miembros y usuarios con el interés general, y el control democrático.
- En 2013, el Parlamento Europeo destacó que muchas cooperativas han demostrado ser más resistentes que muchas empresas convencionales en tiempos de crisis. Considera que, en periodos de recesión, las cooperativas pueden promover eficazmente el emprendimiento a escala microeconómica, ya que permiten a pequeños emprendedores asumir responsabilidades empresariales.
Este conjunto de pronunciamientos, y otros muchos no citados, culminó con la aprobación por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas el 27 de marzo de 2023 de la resolución “Promover la economía social y solidaria para el desarrollo sostenible”. La síntesis de estas resoluciones es que los emprendimientos de la ESS son un instrumento idóneo para afrontar etapas de crisis y alcanzar sociedades más justas, características que en el mundo rural se refuerzan a la luz de la experiencia.
Beneficios del Emprendimiento Rural y Diversificación de Actividades
Emprender en el ámbito rural implica una serie de beneficios importantes: promueve la dinamización del territorio seleccionado, es una importante palanca de cambio y enriquecimiento, además, favorece la creación de empleo y genera comunidad.
Las condiciones socioeconómicas se diferencian por las formas de desarrollo rural y la capacidad de los habitantes en el territorio. El objetivo central es diferenciar las oportunidades que se tienen a través de la asociatividad rural en los emprendimientos. De acuerdo con información de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el empleo rural sostiene a una de cada cinco personas que trabajan en las zonas rurales de América Latina y el Caribe, donde habitan 123 millones de personas. Sin embargo, se estima que las tasas de pobreza son entre 2 y 3 veces mayores en zonas rurales que en las urbanas (CEPAL). A esto se suma que, en época de pandemia, las mujeres, los trabajadores jóvenes y los trabajadores rurales, sufrieron caídas en el empleo, resultando seriamente afectados.
Para abordar estas problemáticas, muchos actores de carácter oficial, como gobiernos y entidades locales, así como cooperantes y la empresa privada, están desarrollando alianzas buscando ofrecer soluciones.
Tipos de Emprendimiento Rural en Auge
- Agricultura Ecológica: Es una actividad empresarial muy interesante en zonas rurales. Puede ser muy rentable si se realiza correctamente, ya que existe cierta tendencia en el mercado hacia este tipo de productos, con grupos de consumo en las grandes ciudades que se abastecen de este tipo de agricultura. El desafío climático y energético impulsa a los agricultores a mejorar sus prácticas y priorizar la eficiencia energética, mientras las cooperativas buscan nuevas fuentes de suministro.
- Turismo Rural: Fomenta el turismo en zonas rurales, apostando por nuevos modelos más sostenibles. Puede incluir actividades como senderismo, paseos a caballo, visitas a explotaciones agrícolas y ganaderas, actividades culturales y gastronómicas, entre otras. El desarrollo de la actividad turística en las décadas recientes ha dado lugar a una amplia gama de formas de turismo, distinguiéndose por un contacto respetuoso con el entorno natural y una interrelación con la población local. Esta forma de turismo surge en un contexto de diversificación productiva y ante una revalorización de lo rural. Esta actividad tiene sus orígenes en Europa, siendo Francia y España los países donde presenta un mayor nivel de desarrollo. En los países americanos, el turismo rural es aún una novedad, destacándose que solo Argentina, Chile y México cuentan con políticas claras en esta área.
- Producción Artesanal: Antiguos y nuevos artesanos/as se reinventan para vender productos de calidad, con materiales locales y, en muchos casos, con reminiscencias culturales.
Iniciativas y Proyectos de Fomento al Emprendimiento Rural
El emprendimiento rural es una tendencia en alza en muchos países del mundo. Algunos países están fomentando esta actividad empresarial rural a través de políticas y programas específicos. En España, el emprendimiento rural está adquiriendo cada vez más importancia desde hace años; de hecho, si hablamos de mujeres, España es uno de los países de Europa punteros en empleo rural y verde, según un informe publicado recientemente. Desde Ayuda en Acción, por ejemplo, se colaboró con la Asociación Española de Emprendimiento Rural en un proyecto de mentoría y acompañamiento a mujeres rurales emprendedoras en Asturias.
Hay países del mundo en los que el emprendimiento rural aporta un gran valor a la economía, fruto de muchos años de trabajo y de impulso a través de políticas públicas dirigidas a su fomento. Esto ha pasado en países como Estados Unidos o Francia. En este último país, el emprendimiento rural está muy ligado a la producción de alimentos locales y de calidad, aunque también existen iniciativas de turismo rural y de conservación de patrimonio muy potentes. En Colombia, está muy ligado a la producción de café y cacao. En otros países, como Guatemala, se empiezan a dar pasos hacia este emprendimiento.
En el intento de ser coherentes con todo este marco institucional, el Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) impulsa proyectos orientados a fortalecer emprendimientos rurales insertos en el espacio alternativo de la ESS.
Ejemplos Concretos de Iniciativas
- Red Emprende Rural (Colombia y Costa Rica): Esta red contempla dos grandes bloques temáticos que giran alrededor del emprendimiento y que fortalecen su oferta programática: el liderazgo y la asociatividad. Los desafíos que supone emprender no son pocos, de allí la importancia de promover el liderazgo y trabajar la resiliencia, pues sin ellos, es poco probable que las apuestas productivas perduren en el tiempo. Son cerca de 500 participantes los que se verán beneficiados con esta iniciativa, la cual contempla espacios de aprendizaje flexibles con guías y material que se complementa con asesorías y talleres presenciales. La Red tiene como objetivo desarrollar los contenidos programáticos a través de talleres, la implementación de herramientas educativas innovadoras y el acompañamiento personalizado para algunos emprendimientos e iniciativas productivas con potencial de crecimiento.
- Horta Cuina (València, España): Es un programa impulsado por Consell de l’Horta de València, dirigido a facilitar y consolidar una alimentación saludable, sostenible y de calidad basada en la apuesta decidida por la producción agraria local. Reconoce el comedor escolar como un motor clave para la educación en valores, la garantía del derecho a la alimentación, el respeto por el medio ambiente y la valorización del territorio. Su principal objetivo es hacer posible una alimentación basada en la agricultura local, incorporando productos ecológicos, frescos y de temporada en los menús de los centros escolares y de restauración colectiva. Actualmente, hay 20 productores y productoras vinculadas al programa Horta-Cuina, con la previsión de llegar a 65 centros en el próximo curso escolar.
- Mincha d´aquí (Alto Aragón, España): Significa “come de aquí” en aragonés y es una red de productores agroalimentarios sostenibles del Alto Aragón que aglutina todas las iniciativas agroalimentarias locales y sostenibles de la cadena, permitiendo afianzar las ya existentes y la incorporación de otras nuevas. Actualmente, esta iniciativa cuenta con 15 productores y productoras asociadas y alcanza a 90 hogares de Zaragoza y Huesca.
- Cooperativa Gallega (Galicia, España): Nacida en 2019, está formada por 200 cooperativistas. Defienden un compromiso con la calidad, y toda la carne que sale de su cooperativa es de Ternera Gallega Suprema. Muchos de sus cooperativistas practican la trashumancia, contribuyendo a tener los prados y montes limpios y reducir el riesgo de incendios.
- SpigaNegra (España): Iniciativa nacida en 2014 que practica una agricultura local y ecológica, posee un molino propio acorde a su compromiso con la proximidad y culmina su proceso en su obrador artesanal de pasta. Su objetivo principal es elaborar productos de gran calidad, respetuosos con la naturaleza y las personas.
Todas estas iniciativas buscan los tres ingredientes para unas «zonas rurales vibrantes».
