El Emprendimiento en las Universidades: Perspectivas Actuales y Proyecciones Futuras
En las últimas décadas, el mundo ha sido testigo de una revolución en el ámbito de las startups, un cambio que ha supuesto la redefinición de las fronteras de la innovación y el emprendimiento. Las universidades, tradicionalmente centros de enseñanza e investigación, han asumido un papel fundamental en este nuevo escenario, impulsando el emprendimiento como una de sus funciones esenciales.
Representantes de universidades de la región compartieron experiencias y desafíos del emprendimiento universitario durante uno de los Cafés entre ecosistemas de GEIAL. El diálogo abarcó temas como el desarrollo de competencias emprendedoras, la creación de startups de base tecnológica, la sostenibilidad financiera de las incubadoras y los distintos modelos de apoyo a las comunidades internas y externas.
La Transformación Hacia la Universidad Emprendedora
Es innegable que el tema del emprendimiento es parte de las políticas educativas en todos los niveles, pero, de manera particular, la educación superior necesita asumir esta función. Ante esta nueva exigencia, se reconoce que las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas y privadas se están transformando.
Clark (2004), especialista en el tema, afirma que se está observando una migración paulatina, aunque lenta, de lo que se conoce como universidad clásica hacia una universidad emprendedora. Este cambio implica que, a las funciones tradicionales de enseñanza e investigación, se le suma hoy la actividad de transferencia de conocimiento y de emprendimiento, dando origen al concepto de universidad emprendedora o espíritu empresarial universitario.
Convertirse en una universidad emprendedora no es un asunto sencillo, pues requiere efectuar una serie de transformaciones de fondo al interior de la IES. Primeramente, se requiere que todos los miembros de la institución, sin importar su nivel jerárquico, conozcan y apoyen las actividades de promoción de la cultura de emprendimiento. En segundo lugar, al exterior, se necesitan establecer y fortalecer fuertes vínculos con los actores interesados en el tema, junto con acciones de emprendimiento que se concreticen en negocios estables y prósperos (Chang, Yang y Chen, 2009).
Existen diversas definiciones para la universidad emprendedora. Para Etzkowitz (1983), es aquella que consigue nuevas fuentes de financiamiento como patentes, investigación financiada por contratos y logra asociaciones con empresas privadas. Por su parte, Clark (1998) dice que es la que busca innovar para las empresas e industrias ubicadas en su contexto, resolviendo un problema sustancial o logrando un cambio importante de carácter organizacional. En tanto, para Kirby (2002) es la que tiene la capacidad de innovar, reconocer y crear oportunidades de negocios, trabajar en equipo, arriesgarse y responder a los desafíos y a las necesidades de las empresas y la sociedad. Finalmente, para Madrigal y Santamaría (2015, p. 12) es “una incubadora natural que proporciona las estructuras de apoyo para que profesores y estudiantes inicien nuevas empresas: intelectuales, comerciales y en conjunto”.
Marco de Referencia para una Universidad Emprendedora
Para superar los desafíos inherentes a esta transformación, la European Commission y la Organisation for Economic Cooperation and Development (2012) propusieron un marco de referencia de siete áreas que aluden a las características más importantes de una universidad emprendedora:
- Liderazgo y gobernanza: Desarrollo de la cultura emprendedora, con acciones y resultados concretos.
- Capacidad organizacional: Contar con personal, incentivos y recursos financieros suficientes.
- Impulso y desarrollo del emprendimiento en la enseñanza-aprendizaje: Profesores especializados, estructura académica y herramientas para identificar oportunidades.
- Trayectorias para emprendedores: Apoyo y seguimiento a las decisiones de futuros empresarios, tanto estudiantes como profesores (intrapreneurs).
- Vinculación externa: Establecimiento de relaciones de intercambio comercial y de conocimiento con socios clave.
- Internacionalización: Influencia del entorno internacional en enseñanza e investigación con fines empresariales.
- Personal: Calidad de los investigadores y prestigio académico para impulsar la creación de nuevas empresas.
Madrigal (2015) agrupa los aspectos formales en cinco grupos: las políticas públicas de apoyo, la creación de empresas (Start-ups y Spin-offs), programas específicos de educación empresarial, oficinas de enlace, y el gobierno universitario y su estructura organizacional. Los factores informales incluyen actitudes y motivaciones de los estudiantes, y las características de los profesores.
La Triple Hélice ilustra la interconexión entre gobierno, universidad e industria, fundamental para el desarrollo de un ecosistema emprendedor.
Educación Emprendedora en las Universidades: Cobertura e Impacto
La educación emprendedora en las universidades ha experimentado un notable avance, aunque persisten desafíos en cuanto a su cobertura e impacto. Los recursos y estrategias que las universidades emprendedoras utilizan para fomentar el emprendimiento son variados (Lascano et al., 2017). Alvarado y Rivera (2011) mencionan que el plan de estudios necesita incluir cuatro contenidos: cultura empresarial, observación empresarial, creatividad e innovación empresarial, y finanzas. Estos, en conjunto, persiguen tres objetivos: conocer y analizar el entorno, buscar y proponer soluciones, y concretar ideas de negocios.
Inti Núñez, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, Chile, señaló que, partiendo de una fuerte introducción a la innovación y el emprendimiento en 2016, han avanzado de un enfoque inicial en "qué significa ser emprendedor" a algo más metodológico, usando herramientas como Lean y el modelo Canvas. En ese punto, calificaban su nivel en un 8. Sin embargo, el campo avanza tan rápido que ahora deben enfocarse en temas más financieros, prototipos, experimentación e ingeniería, lo que ha obligado a cambiar los cursos nuevamente. Actualmente, en la Universidad de Concepción, la educación emprendedora se da de forma transversal, integrando innovación y emprendimiento en prácticamente todas las carreras, aunque sigue siendo más fuerte en ingeniería y negocios.
En el caso de otra universidad, John López calificó su nivel en un 7, reconociendo el avance, pero señalando retos como la falta de involucramiento estudiantil a pesar de los esfuerzos universitarios. Durante la pandemia, el emprendimiento se percibió como algo “fácil”, pero ahora la innovación y la tecnología deben estar en el centro, lo que requiere otro nivel de compromiso. Destacó la importancia de asociarse con empresarios para cerrar el ciclo dentro del ecosistema.
José Manuel, del Tec de Monterrey, destacó que llevan trabajando en esto desde los años 80, con el emprendimiento como parte obligatoria de la educación para todos los estudiantes. Al principio, la experiencia no siempre era disfrutada por todos. En los años 90, se redefinió el concepto de emprendimiento, aclarándose que no solo es crear empresas, sino desarrollar competencias para ser agentes de cambio. Este enfoque permitió una cobertura del 10/10 en cuanto a alcance de competencias emprendedoras. No obstante, el impacto es más difícil de medir, ya que no todos los egresados relacionan directamente la formación con sus proyectos.
Ana Carolina, de la universidad ICESI, indicó que, al ser una universidad joven creada por empresarios, el emprendimiento ha sido un eje central desde el inicio, con cursos obligatorios de creación de empresas e intraemprendimiento para todas las carreras. Adoptaron un modelo basado en competencias, reduciéndolas a 5 principales más específicas y prácticas. Han realizado cambios curriculares para el trabajo en equipos interdisciplinarios. En cobertura, se sitúan en un 7, con un reto en las áreas de ciencias humanas. En cuanto a impacto, mediciones de 2021 muestran que el 47% de sus graduados han creado empresas y el 42% han liderado innovaciones (intraemprendimiento). En posgrado, están en un nivel 5, pero ampliando cobertura.
Marcelo, de la Universidad de Viña del Mar, compartió una experiencia similar a la de Concepción. Comenzaron incentivando el espíritu emprendedor, implementando herramientas como Canvas y Lean. Hoy, tras la pandemia, se sitúan entre un nivel 6 y 7. Uno de los principales retos es la conexión con las empresas, existiendo una brecha entre lo que las empresas necesitan y lo que las universidades pueden ofrecer. Para solucionarlo, han ajustado mallas curriculares, incorporando asignaturas como “Desafíos de Innovación”.
John López complementó, mencionando que están incentivando a más docentes a sumarse al tema del emprendimiento y que, desde enero de 2025, la materia de emprendimiento será optativa para toda la universidad. También están generando un "Boot Camp Empresarial" para vincular a empresarios con la academia.
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Nivel de Cobertura e Impacto en la Educación Emprendedora (Autoevaluación Universitaria)
A continuación, se presenta una tabla que resume la autoevaluación del nivel de cobertura e impacto de los cursos de pregrado o grado en emprendimiento, según los representantes universitarios:
| Universidad | Nivel (1-10) | Notas y Desafíos Clave |
|---|---|---|
| Universidad de Concepción (Inti Núñez) | 8 | Metodologías en constante cambio; necesidad de enfocarse en finanzas, prototipos, experimentación e ingeniería; enfoque transversal en todas las carreras. |
| Universidad sin especificar (John López) | 7 | Falta de involucramiento estudiantil; necesidad de innovación y tecnología en el centro; asociación con empresarios. |
| Tec de Monterrey (José Manuel) | 10 (cobertura) / No seguro (impacto) | Emprendimiento obligatorio desde los 80; redefinición del emprendimiento (competencias de cambio); dificultad para medir el impacto real de las materias generales. |
| ICESI (Ana Carolina) | 7 (cobertura) / 47% empresas creadas, 42% intraemprendimiento (impacto) | Emprendimiento eje central desde el inicio; modelo basado en 5 competencias; reto en áreas de ciencias humanas y posgrado. |
| Universidad de Viña del Mar (Marcelo) | 6-7 | Incentivación del espíritu emprendedor, uso de Canvas y Lean; ralentización post-pandemia; brecha de conexión con las empresas. |
Apoyo a Emprendedores: Incubadoras y Aceleradoras Universitarias
En cuanto al apoyo directo a los emprendedores, las universidades han experimentado cambios significativos en sus modelos de incubación y aceleración. José Manuel relató que el Tec de Monterrey tuvo un cambio interesante: sus incubadoras atendían principalmente a usuarios externos (70%) hace años. Decidieron replantear el modelo, enfocándose más en estudiantes y egresados (modelo 70-30). Ante la enorme competencia de incubadoras y aceleradoras de alto nivel en los últimos 10 años, el Tec de Monterrey ahora trabaja principalmente en etapas tempranas del emprendimiento, conectando a proyectos más avanzados con incubadoras profesionales como Y Combinator o 500 Startups. Como universidades, no pueden competir con las grandes aceleradoras internacionales en términos de recursos y alcance.
Ana Carolina, de ICESI, también ha pasado por esa transición. Al principio, su incubadora/aceleradora se enfocaba únicamente en estudiantes y graduados. En los últimos 5 años han atendido a unas 500 empresas con potencial dinámico, de las cuales el 41% son internas. Luego, se abrieron a emprendedores externos, pero con financiamiento externo. Ante la llegada de incubadoras y aceleradoras internacionales, ahora se articulan y enfocan en la formación y derivación. Un reto específico es cómo integrar la Open Innovation y el trabajo entre startups y corporativos, aprovechando las alianzas universitarias. Además, la selección de proyectos es un desafío constante, pues buscan formar emprendedores, no solo los mejores proyectos.
Inti Núñez coincidió en que existen aceleradoras de alto nivel que exigen mejores proyectos. En Concepción, identificó tres grandes dolores: enseñar a los estudiantes a pensar en grande y de manera global, lograr que dediquen suficiente tiempo al emprendimiento (muchos se acostumbran al pitch y poco al trabajo efectivo), e involucrar más tecnología y ciencia en los modelos de negocio.
Marcelo diferenció entre estudiantes que ven el emprendimiento como un camino alternativo (alrededor del 10%) y aquellos que solo conviven con la experiencia de manera superficial. Observó que la separación entre el emprendimiento tradicional y el de base científica-tecnológica se ha ido difuminando. El emprendimiento tradicional, que mezcla necesidad y oportunidad, funciona como un prerrequisito para el de base científica-tecnológica. En cuanto al financiamiento, siguen buscando fondos de riesgo para emprendimientos con potencial.
Las incubadoras universitarias son cruciales para el desarrollo temprano de proyectos emprendedores, aunque enfrentan el desafío de la competencia con aceleradoras globales.
John López comentó sobre su incubadora, prácticamente nueva, con apenas un año en funcionamiento. Resaltó que la pregunta "¿Estudias o trabajas?" ha quedado desfasada, ya que muchos universitarios desarrollan una actividad empresarial mientras estudian. Según datos de 2015-2016, el 29,3% de los universitarios tenían la intención de crear una empresa en los próximos tres años, y el 4,9% ya lo había hecho. Enfatizó cualidades del emprendedor como pasión, perseverancia, paciencia y capacidad para asumir riesgos, destacando que la formación es fundamental para sentar las bases del éxito.
Guerra, Hernández y Triviño (2015) abordan la importancia de las incubadoras de empresas al interior de la universidad emprendedora como un mecanismo de apoyo para superar el divorcio entre la idea de negocio y la concreción de la inversión correspondiente. Resaltan que dicho mecanismo es un gran apoyo para los estudiantes, los profesores y la población en general.
El Ecosistema Emprendedor Actual: Tendencias y Desafíos
La implementación de programas de emprendimiento en las universidades no puede entenderse sin el contexto del ecosistema emprendedor global y regional. La revisión del concepto de emprendimiento se desarrolla desde diferentes autores a través del tiempo, lo que ha generado cambios en su concepción, derivando complementos en la teoría que han permitido hablar de ser emprendedor, cultura emprendedora, espíritu emprendedor, educación empresarial, perfil emprendedor y habilidad empresarial.
El valor de un ecosistema es un criterio clave a la hora de plantearse emprender. Silicon Valley encabeza la lista mundial, seguido de cerca por Nueva York, Londres, Tel Aviv, Boston, Beijing, Singapur, Shanghái y Seattle. Norteamérica aloja el 45% de los 45 ecosistemas más relevantes del mundo. Por países, los cinco mejores para emprender son Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Taiwán, India y Holanda.
Tendencias Clave en el Emprendimiento Global
La IA y la sostenibilidad marcan la actividad emprendedora. 2023 ha sido un año clave para la consolidación de la Inteligencia Artificial generativa en el ecosistema de startups. Esta tecnología está revolucionando sectores enteros, desde el arte hasta la ingeniería avanzada, fortaleciendo múltiples modelos de negocio, y se espera que el mercado de la IA alcance los 1.5 trillones de dólares en 2030, con gran relevancia especialmente en investigación, desarrollo de contenido, marketing y otras áreas empresariales.
Por otro lado, la sostenibilidad se ha convertido en un enfoque clave para las startups en 2023, con mayor inversión e interés en credenciales verdes tanto por parte de inversores como de clientes empresariales. Las startups de tecnología climática (ClimateTech) están impulsando soluciones desde fuentes de energía renovable hasta eficiencia energética y producción de alimentos sostenibles. Según South Summit (2023), en promedio una startup persigue al menos tres ODS y cada vez más emprendedores incluyen estos objetivos en sus estrategias.
La Inteligencia Artificial generativa y la sostenibilidad son las fuerzas impulsoras detrás de la innovación en el ecosistema emprendedor actual.
2023 destaca por la innovación en modelos de negocio con soluciones híbridas que combinan tecnología, personalización y sostenibilidad. Las Fintech siguen siendo clave en el ecosistema startup porque representan el 21% de todas las compañías unicornio, a pesar de la disminución de financiación que sufrieron en 2022. Estas, junto a las Healthtech, lideran las inversiones tanto a nivel global como en España.
El Ecosistema Emprendedor Español
El emprendedor en España se encuentra con tres grandes desafíos: el acceso a financiamiento, la infraestructura y la burocracia. El país ha fortalecido su posición en el mundo con cuatro ecosistemas: Madrid, Barcelona, Biscay Startup Bay y Valencia, reconocidos en Startup Genome y con un creciente atractivo como destino de inversión para VCs internacionales. La eficacia del país en crear empresas de alto valor también ha mejorado, pero hay oportunidades por explorar. España se ubicó en el puesto 41 de 51 en condiciones para emprender en el GER 2022-23 y, de 13 condiciones evaluadas, 10 fueron consideradas insuficientes.
En 2023, la inversión en startups en España descendió a 2.254 millones de euros (una reducción del 43% con respecto al año anterior), pero se mantiene más saludable que Italia o Portugal y cercana al promedio europeo. Se ha notado un cambio en la estrategia de inversión hacia empresas en fases tempranas con modelos de negocio probados. La inversión en fases avanzadas ha caído a menos de la mitad, y el número de exits también disminuyó, reflejando la reticencia de los VCs a vender en un mercado devaluado. Ralph Michel Michaud, director del informe "Presente y Futuro del Emprendimiento" de OBS Business School, opina que "las startups se enfrentan a un mercado de inversión más conservador que reevalúa las valoraciones y los términos de cada inversión, forzándolas a adaptarse a un entorno desafiante centrado en la sostenibilidad económica y la autosuficiencia. Una corrección que quizás era necesaria".
Aunque España muestra una creciente actividad geográficamente diversa, Cataluña y Madrid siguen siendo líderes en emprendimiento y atractivo para empresas consolidadas, aunque también tienen altas tasas de cierre. Canarias, Andalucía, Castilla-La Mancha y Baleares destacan en emprendedores potenciales, superando la media nacional.
Regulación y Políticas de Apoyo
La regulación está jugando un papel cada vez más decisivo en cómo las empresas y el sector financiero integran las consideraciones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus prácticas. A principios de año se han implementado requisitos más estrictos en términos de divulgación y cumplimiento de criterios ESG bajo las nuevas directrices de informes de la NFRD, la CSRD y la Taxonomía de la UE.
En diciembre de 2022, España promulgó la Ley de Fomento del Ecosistema de las Empresas Emergentes (Ley de Startups), un paso importante para el sector emprendedor. Tras un año, la ley ha impulsado startups, especialmente en fases iniciales, introduciendo incentivos fiscales para inversores y visados para talento internacional. Sin embargo, hay consenso sobre la necesidad de mejoras en la ley para que se enfoque en el apoyo a scaleups, se reduzca la burocracia, se fomente la innovación, la transferencia tecnológica y la ampliación de incentivos fiscales para inversión y captación de talento.
Actualmente, las universidades públicas ubicadas en contextos geográficos y económicos desfavorables enfrentan limitantes para cumplir con la función de fomentar el emprendedurismo. Por ejemplo, en un estudio sobre una licenciatura en la región del Papaloapan, Oaxaca (México), se encontró que el programa educativo utiliza escasamente cuatro recursos para impulsar el emprendimiento: profesores, currículo multidisciplinario, proyectos de emprendimiento y eventos académicos sobre emprendimiento. Esto subraya que, si bien el emprendimiento es parte de las políticas educativas, la infraestructura y el soporte son cruciales para su éxito.
Proyecciones Futuras del Emprendimiento Universitario
Las universidades emprendedoras, antes de implementar una iniciativa educativa para el emprendimiento, necesitan responder a dos interrogantes: ¿los estudiantes muestran disposición o intención para ser emprendedores? y ¿la didáctica de la práctica docente se relaciona con el deseo o intención del estudiante de ser emprendedor? (Toledano, 2006). Es fácil entender que para dicho proceso de tránsito se necesitan algunos fundamentos teóricos, enfoques y corrientes sobre nuevas funciones de la universidad.
El emprendimiento es un factor clave para el surgimiento de las empresas, ya que el ser emprendedor está ligado a ser innovador. En este contexto, las IES necesitan asumirse como promotoras del desarrollo económico, sin descuidar su papel principal de enseñar y realizar investigación (Tarapuez et al., 2012), reconociendo otras funciones que se han asignado a la universidad en este siglo XXI, entre las que destacan la preservación y difusión del conocimiento, fungir como centros intelectuales, instituciones que impulsan procesos de internacionalización, centros que apoyan la movilidad social de los individuos, y motores del desarrollo (Altbach, 2008; Pérez y Castaño, 2016).
Mirando hacia el futuro, las universidades deben continuar adaptándose a la velocidad de cambio del ecosistema emprendedor, integrando nuevas metodologías, fortaleciendo la conexión con la industria y el sector de inversión, y fomentando una mentalidad global y de alto impacto en sus estudiantes. La capacidad de innovar, reconocer y crear oportunidades de negocios, trabajar en equipo, arriesgarse y responder a los desafíos de las empresas y la sociedad será cada vez más vital para el éxito del emprendimiento universitario.
