Emprender o no emprender: La esencia del emprendimiento social
En el panorama actual, el espíritu emprendedor se ha expandido más allá de la búsqueda de beneficios económicos, abriendo camino a un modelo que fusiona la innovación empresarial con la resolución de problemas sociales y medioambientales: el emprendimiento social. Esta modalidad, también conocida como el cuarto sector, combina aspectos del ámbito público, filantrópico y de los negocios privados para generar un cambio positivo en la sociedad.
¿Qué es el Emprendimiento Social?
Según Pamela Hartigan, directora de la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social, vinculada al Foro Económico Mundial, “el emprendimiento social combina innovación y oportunidad para proporcionar bienes y servicios a los pobres y excluidos”. Se trata de reconocer los problemas sociales y lograr un cambio mediante principios, procesos y operaciones empresariales. Como explica el emprendedor social y activista español, Ginés Haro, “son organizaciones cuya prioridad es el impacto positivo, pero que mantienen un modelo de negocio que les da beneficios e independencia económica”.
Para llevar a cabo este tipo de emprendimiento, es necesario realizar una indagación para definir una problemática social en particular, luego se podrá organizar, crear y gestionar una empresa social para conseguir el cambio que se desea.
Elementos Fundamentales de una Empresa Social
En cualquier empresa social es posible encontrar tres elementos fundamentales:
- Una misión social: Intenta proveer bienes o servicios a necesidades humanas básicas que no están siendo atendidas adecuadamente, por lo que, al igual que cualquier pyme, intenta explotar una oportunidad, aunque, en este caso tiene que ver con la mejora de la sociedad.
- Innovación: Ha de haber encontrado una solución innovadora para un problema social, combinando los recursos de los que dispone para lograr sus fines.
- Sostenibilidad económica: La empresa debe ser capaz de soportar económicamente su actividad mediante los ingresos que obtenga en el mercado, vendiendo o prestando sus bienes y servicios, con una cierta orientación hacia el beneficio.
Además de estos, los siguientes elementos son cruciales para el emprendimiento social:
- Debe tener como objetivo principal lograr un cambio social y la creación de valor para la sociedad.
- Debe ofrecer soluciones innovadoras a problemas sociales relevantes, como la lucha contra la pobreza, el hambre, las enfermedades, la exclusión social, la educación o el cambio climático.
- Necesita utilizar la figura de empresa como medio para conseguir el fin establecido.
- Debe reinvertir la mayor parte de los beneficios en promover y conseguir el objetivo social.
Tipos de Empresas Sociales
Aunque todos se caracterizan por su alto nivel de conciencia social, se pueden apreciar diferencias entre los diversos tipos de Emprendimiento Social que pueden existir. A continuación, se detallan los más representativos, según dos grandes aspectos:
Según su objetivo
- De promoción: Son las empresas que buscan difundir algún tipo de idea, conducta o comportamiento, con la finalidad de apoyar una causa social o ecológica.
- De especialistas: Se trata de negocios constituidos por profesionales con especialización en cualquier tema de interés social. Difunden conocimiento especializado, educan o informan a la población.
- De acción local: Son negocios que asumen el objetivo de solucionar problemas concretos que afecten a la sociedad en la que se desenvuelven.
- De largo alcance: Estas iniciativas proponen abordar problemáticas amplias, consideradas de importancia internacional.
Según su financiamiento
- Dependientes: Se trata de los proyectos que reciben dinero de alguna institución que puede ser privada o pública.
- Independientes: Son aquellos negocios que se basan en la autogestión o prefieren mantener su autonomía en cuanto al financiamiento.
También se pueden clasificar las empresas sociales de la siguiente manera:
- Las que no tienen ánimo de lucro: No dependen de los mecanismos del mercado para obtener los ingresos necesarios para sobrevivir.
- Las de carácter híbrido: Dependen, al menos en parte, del mercado para asegurar su sostenibilidad, aunque sin perder su esencial social.
- Las que sí tienen ánimo de lucro: Dependen exclusivamente de los ingresos que obtienen en el mercado, participando en él como cualquier otro tipo de entidad.
Valores y Legitimidad en el Emprendimiento Social
En una empresa social su propuesta de valor está relacionada directamente con su capacidad de generar un beneficio social a través de los bienes y servicios que produce, siendo crítico no sólo qué fabrica y vende, sino por qué lo hace y cómo. Su misión y valores deben estar en permanente revisión y actualización para estar siempre alineados con su actividad, procurando no afectar negativamente a nadie en el desempeño de su labor.
Un concepto clave en este tipo de compañías es la legitimidad, es decir, contar con el beneplácito de la comunidad en la que operan, y cuyo mejor barómetro viene marcado por el número de donantes que tienen, el apoyo público y privado que logran o la reputación entre los diferentes colectivos que, de un modo u otro, se ven afectados por sus actividades.
Componentes Básicos para Lograr la Legitimidad de la Comunidad
Hay dos elementos que afectan directamente a la legitimidad de una empresa social:
- Adaptación al contexto: Los problemas son consustanciales al entorno en el que opera cualquier entidad. Sin embargo, el modo de afrontarlos varía significativamente en el caso de las empresas sociales, ya que debe tener en cuenta las consecuencias derivadas de ellos que afectan a los diferentes núcleos de la población. Por eso, deben estar permanentemente en contacto con ellos, estudiar y entender el contexto, no dar nada por sentado o sobreentendido y analizar con profesionalidad los pros y los contras de cada decisión que tome.
- Coherencia entre actividades y misión: La coherencia entre todas las acciones que lleva a cabo una empresa social y su misión y valores aumenta su legitimidad y sus posibilidades de lograr apoyo. Sin embargo, muchas veces las actividades que tienen mayor impacto social no generan recursos suficientes para garantizar la sostenibilidad de la entidad, por lo que es habitual que se incluya en el portfolio de servicios otras que buscan en esencia la rentabilidad económica con el fin de poder financiar aquellas otras que tienen un fin eminentemente social. Por ello, suele decirse que el emprendedor social vive constantemente en la lucha por lograr la doble vía de resultados: económica y social.
La Necesidad Constante de Innovar y Comunicar
La mayoría de empresas sociales se enfrentan a una gran desproporción entre su ambición por resolver un problema social y su limitado acceso a recursos económicos. Por ello, es fundamental que innoven constantemente en los bienes y servicios que ofrecen, procurando en todo momento disponer de la suficiente legitimidad y apoyo, ya que, de este modo, pueden acceder a una serie de recursos no disponibles para la empresa convencional: voluntarios, capital riesgo social, donaciones, subvenciones públicas, etc.
Las empresas sociales deben dar seguimiento e informar sobre el impacto social de sus actividades. Generar esta información es útil tanto internamente como en la relación con los agentes externos a la organización. Internamente para saber qué líneas de acción son más efectivas para alcanzar su misión y, en virtud de ello, poder tomar decisiones; de cara al exterior servirá para aumentar su legitimidad, ya que aumenta los protocolos de comunicación y transparencia.
Para conocer los grados de eficiencia y eficacia de una empresa social es necesario conocer tres tipos de información:
- La producción: que describe las actividades concretas que la organización realiza. De su análisis se valorará el grado de eficiencia de lo que se está llevando a cabo.
- El resultado: que tiene lo que la empresa produce, comparado con la situación real que había de partida. Permite también conocer la influencia de la competencia en el mercado.
- El impacto: que provoca en sus usuarios los servicios que lleva a cabo, en comparación con otros alternativos. Este es un elemento crítico para que, posteriormente, donantes, socios e inversores tomen sus decisiones sobre asignación de recursos económicos a la entidad.
Big Data para medir el impacto social de las empresas
El Perfil del Emprendedor Social
Hablar sobre el perfil del emprendedor social es considerar a un líder interesado en desarrollar estrategias en innovación social. Busca entender el contexto general para diseñar e implementar prácticas sociales que mejoren la calidad de vida de las personas. El perfil de profesionales con una gran conciencia y motivación para ayudar a otras personas a través de una empresa está aumentando de manera vertiginosa en todo el planeta.
Cuando alguien se pregunta qué es el emprendimiento social puede encontrar la respuesta más acertada en la frase de Muhammad Yunus, banquero, economista y líder social de Bangladesh: “Los negocios sociales son empresas creadas para resolver problemas... Si todos creemos en ello, desaparecerá la oscuridad”. Además de todo ello, es Premio Nobel de la Paz por desarrollar el Banco Grameen, fundado en 1983 y que otorga microcréditos a los más necesitados para ayudarles a desarrollar la autosuficiencia financiera.
Un emprendedor social no es una empresa social, y eso hay que diferenciarlo. Un emprendedor social es una persona cuya prioridad es resolver un reto por encima de cualquier interés personal y económico, y lo hace de manera totalmente sostenible, innovadora y escalable. Lo verdaderamente revolucionario y emocionante es que desmonta el mito de que el emprendimiento pertenece al negocio y lo social a las ONG para unir lo mejor de los dos mundos: la vocación de lo social con la eficiencia del mundo de la empresa.
El auge del movimiento del emprendimiento social se debe al enorme cambio en la mentalidad de la sociedad que se ha producido en los últimos años. Ahora es el momento en el que esos perfiles de emprendimiento social están despertando. Personas con una gran conciencia y motivación para ayudar a los demás que parece que están hechas de una pasta especial.
La historia nos la cuenta Maite Arango, presidenta en España de la red de emprendedores sociales más grande e influyente a nivel global, Ashoka. En 1981, Bill Drayton acuña el término emprendedor social. Fue después de un viaje a la India, donde el norteamericano, premio Príncipe de Asturias de cooperación internacional en 2011, se inspiró en una serie de personas que estaban resolviendo problemas importantes de una manera emprendedora con una metodología empresarial, no con un enfoque asistencial, sino con una mente sostenible y replicable. Su misión, al volver a Estados Unidos: buscar ese tipo de individuos por todo el mundo, empoderarlos y conectarlos. Este fue el germen de Ashoka, organización que se define por identificar, impulsar y acompañar a los líderes de la innovación social, y que entre sus ilustres y brillantes miembros cuenta con emprendedores como Muhammad Yunus.
Alexandra Mitjans, directora de Ashoka España desde 2017, destaca: "En el 81, el concepto de emprendedor hacía referencia al entorno empresarial, y lo social pertenecía al tercer sector, a las ONG. La idea de emprendedor social rompe las barreras que existen entre ambos".
El Proceso para Convertirse en Emprendedor Ashoka
Convertirse en emprendedor Ashoka es un proceso que no ha cambiado en estos 40 años. El sistema para buscar personas es el mismo que desarrolló Bill Drayton: reclutar emprendedores con ideas nuevas y revolucionarias, enormes dosis de creatividad, con gran impacto, profundamente éticas y que puedan replicarse con cierta facilidad. En la práctica, toda esta teoría es un procedimiento con diferentes fases que puede llegar a durar entre un año y año medio.
Como emprendedor, no puedes postularte, sino que un grupo de nominadores a nivel mundial, formado por profesionales de todos los ámbitos y cercanos a la organización, seleccionan a sus candidatos. El nominador presenta a la persona en la oficina local, el primer cribado se hace ahí. Después ya pasa a un proceso de selección de paneles a nivel global con expertos que no pertenecen a Ashoka pero tienen un gran conocimiento de la temática que están resolviendo. Tiene que haber unanimidad en los panelistas, y la última entrevista es con el patronato y en algunas ocasiones con Bill Drayton.
Los beneficios para el seleccionado son significativos: "Se convierte en emprendedor Ashoka de por vida, es sello de garantía para una empresa que quiera trabajar contigo, para un inversor. Se le paga un estipendio durante tres años, que en muchos casos permite poder dejar de trabajar por otro lado y dedicarte solo al proyecto. Además, te va a poner en contacto con la red de empresas con las que colaboramos estratégicamente, con otros emprendedores, con instituciones, consultorías, etc. A los tres años, ya tienen que haber despegado, porque uno de los retos es buscarle sostenibilidad".
Ejemplos de Emprendimiento Social
Existen numerosos ejemplos de emprendimiento social que demuestran su impacto positivo:
- Kuvu: Iniciativa de alojamiento compartido para mayores, buscando aliviar la soledad no deseada.
- PictoEscritura: Fundada por Roser Ballesteros, busca transformar la enseñanza de la lectura y escritura en primaria, fomentando la creatividad y adaptándose a diferentes estilos de aprendizaje.
- Maldita.es: Creada por Clara Jiménez Cruz, es una plataforma de fact-checking que combate la desinformación, proporcionando herramientas y periodismo verificado.
- Women’s Link Worldwide: Organización fundada por Viviana Waisman, dedicada a la lucha contra la discriminación de género y a la protección de los derechos humanos de mujeres y niñas.
- Autofabricantes: Proyecto de investigación colectiva liderado por Francisco Díaz, que genera soluciones alternativas y accesibles en código abierto para la diversidad funcional.
- Atlas de la Diversidad: Plataforma digital colaborativa que promueve un nuevo paradigma de aprendizaje, vinculando el territorio y los problemas sociales a través de un banco de datos creado por los propios alumnos.
Emprendimiento Social en España y el Mundo
De acuerdo a informes recientes, la mitad de los consumidores en España realiza sus compras siguiendo criterios éticos, aunque, sin embargo, nuestro país sigue por debajo de los niveles de emprendimiento social que hay en otros vecinos. Estos motivos explican en parte que, según el Global Entrepreneurship Monitor, España es el país de Europa con menor tasa de Actividad Emprendedora Social: un 0,51% frente al 4,25% o 2,71% de registrado en Islandia y Finlandia, respectivamente.
Las causas de esta disparidad son diversas: la dificultad en el acceso a la financiación, la falta de equipo humano que esté dispuesto a ganar menos que en otras compañías o la ausencia de un marco jurídico específico que proteja a los que trabajan en este tipo de empresa.
Tasas de Actividad Emprendedora Social en Europa
| País | Tasa de Actividad Emprendedora Social (TAES) |
|---|---|
| Islandia | 4,25% |
| Finlandia | 2,71% |
| España | 0,51% |
Según el Informe Especial Global Entrepreneurship Monitor (GEM) sobre Emprendimiento Social 2024, los datos sobre la puesta en marcha de este tipo de emprendimiento han aumentado en los últimos años en todo el mundo.
Emprendimiento vs. Empleo en Relación de Dependencia
En las últimas décadas, la discusión sobre la movilidad social ascendente ha evolucionado significativamente. Históricamente, la movilidad social, entendida como la capacidad de un individuo para ascender en la estructura socioeconómica, se alcanzaba predominantemente a través del empleo en relación de dependencia. Amartya Sen, en su obra "Desarrollo y Libertad," argumenta que el desarrollo humano debe ser medido por la expansión de las capacidades de las personas, es decir, las libertades reales que disfrutan para vivir la vida que valoran (Sen, 1999).
Tradicionalmente, el empleo en relación de dependencia ofrecía estabilidad y una ruta clara para ascender socialmente. Las empresas proporcionaban formación, beneficios y un camino estructurado para el avance profesional. En contraste, el emprendimiento ha ganado terreno como una alternativa viable para alcanzar la movilidad social. Los avances tecnológicos y la globalización han reducido las barreras de entrada para nuevos negocios, permitiendo que más personas accedan a recursos y mercados previamente inalcanzables. A pesar de sus beneficios, el emprendimiento no está exento de desafíos. Los emprendedores enfrentan riesgos significativos, desde la incertidumbre financiera hasta la competencia en el mercado. Los gobiernos y las instituciones deben reconocer el papel crucial del emprendimiento en la movilidad social y desarrollar políticas que faciliten la creación y el crecimiento de nuevos negocios.
