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Comunicación

Emprender: Más Allá de los Negocios, una Actitud ante la Vida

by Admin on 15/05/2026

En un mundo que cambia rápidamente y enfrenta desafíos constantes, la actitud emprendedora se ha convertido en una cualidad esencial para los jóvenes y para cualquier persona que busque generar valor. Seguramente has oído hablar del espíritu emprendedor o la actitud emprendedora, pero ¿qué es realmente?

¿Qué es la Actitud Emprendedora?

La actitud emprendedora es más que una serie de habilidades; es una mentalidad que puede transformar vidas y sociedades, una actitud ante la vida. Engloba una serie de características y habilidades que incluyen la creatividad, la capacidad de asumir riesgos calculados, la resiliencia ante el fracaso y la habilidad para identificar y aprovechar oportunidades.

Hoy quiero hablarte acerca de qué es emprender, esta palabra que de alguna manera se ha puesto de moda, que se ha vuelto muy popular, pero que en el fondo mucha gente ni siquiera sabe qué significa o incluso hay gente que emprende sin saber que lo está haciendo. Soy de los que piensa que cada uno de nosotros tiene por dentro un emprendedor, tiene una persona que soluciona problemas, una persona que siempre está buscando perspectivas para generar cambios. Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos sido emprendedores.

Emprender tiene que ver con generar cambios, tomar decisiones que nos lleven a una situación mejor de la que estábamos o a una situación deseada. Lo que te estoy diciendo con esto, es que emprender tiene que ver con una actitud ante la vida, habrá situaciones que no te gustan o que no te generan el sentimiento de plenitud o satisfacción que quieres y decides cambiarlas. Desliguemos el término emprender de esa idea de negocio, del mundo de emprendimiento en el que vivimos hoy, démosle el significado que realmente merece. Tú ya eres un emprendedor, has tomado decisiones complicadas en tu vida alguna vez.

La Evolución del Concepto de Emprendimiento

La importancia de las palabras es indudable. Para expresar un determinado concepto, podemos utilizar palabras distintas… pero el resultado no será el mismo. Cada palabra concreta lleva asociada una serie de connotaciones determinadas en nuestra mente, que nos ayudan a situarla inmediatamente en un determinado registro. Sin embargo, en determinados casos, limitamos algunas palabras como consecuencia de estos conceptos preestablecidos.

¿Qué te viene a la mente si te digo la palabra ‘emprender’? Probablemente te vendrá a la mente algo así como ‘crear una empresa’ o a algún ‘empresario’ que inicia un nuevo proyecto. Sin embargo, el significado de ‘emprender’ es más amplio: según la RAE es «acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro».

Así lo expresaba John Hagel en la revista Harvard Business Review (septiembre-2016), donde hacía justamente una reflexión sobre la necesidad de ampliar la definición de ‘emprender’, señalando que una definición más útil de ‘emprendedor’ podría ser la de alguien que ve una oportunidad para crear valor y está dispuesto a asumir un riesgo para aprovechar esa oportunidad. Y, por ello, los emprendedores no se encuentran solo trabajando por su cuenta o creando sus propias empresas. Existen también grandes empresas donde encontramos a emprendedores internos.

Peter Drucker describió un gran cambio que percibió en sus primeras etapas: el paso de una “employee society” a una “entrepreneurial society”. En su libro expone que innovación e iniciativa emprendedora son las dos caras de la misma moneda. Porque la iniciativa emprendedora debe formar parte de las acciones de un directivo. “Innovation & Entrepreneurship” es una obra imprescindible para entender cómo debemos evolucionar profesionalmente en esta “sociedad del conocimiento” que expuso Drucker.

Que a una organización le vaya muy bien no es sinónimo de que vaya a mantenerse siempre en ese estado. Creo que no es casualidad que surja la necesidad de promocionar la iniciativa emprendedora en nuestras organizaciones. Debemos ampliar el concepto de iniciativa emprendedora, y entender que es absolutamente aplicable al mundo de la empresa. Las empresas de éxito saben que la iniciativa emprendedora es necesaria en sus organizaciones y, por ello, la fomentan como una fórmula para conseguir estar al día y conseguir innovar.

Factores Históricos y Económicos del Emprendimiento

A los tradicionales factores de producción: tierra, capital y trabajo, se unía, por lo tanto, el emprendimiento. Incluso hay un quinto factor que añaden algunos autores como Berumen (2015). La deslocalización de las grandes industrias, ha sido de hecho, uno de los grandes cambios que han vivido los países más desarrollados.

Schumpeter, uno de los más grandes economistas de todos los tiempos describió la “destrucción creativa” como el proceso necesario para que lo nuevo de cada tiempo sustituyese a aquello que se había quedado obsoleto, y así se garantizase la posibilidad de que se generase verdadero valor añadido con el uso de los medios de producción a nuestro alcance. También lo hizo Alfred Marshall, al citar como factor de producción a la organización industrial, lo que hoy llamaríamos los emprendedores (Ortega, 2016). Lo hizo allá por 1890 en sus famosos Principios de Economía, que sentaron entre otras bases, las del marginalismo económico, que facilitó el estudio de los agentes como entes que tomaban decisiones de producción y de consumo.

Características Esenciales de un Emprendedor

Las actitudes de un emprendedor no lo son todo, pero casi. Existen diez características esenciales para ser un buen emprendedor.

  1. Pasión: Ponerle pasión a tu negocio te ayudará en los peores momentos. Cuando le pones todo tu cariño a aquello que haces, se nota en el producto final.
  2. Creatividad e Innovación: Tener una gran idea es vital y para ello necesitamos tirar de creatividad. Adopta una actitud creativa y aporta algo nuevo al mercado. Además, esta creatividad te dará la oportunidad de reinventarte en el futuro y estar siempre actualizado.
  3. Constancia y Perseverancia: El que la sigue la consigue. La constancia y la perseverancia son esenciales para lograr tus metas. Ser emprendedor no es un camino de rosas, pero no puedes tirar la toalla a la primera de cambio.
  4. Resiliencia: Encaja bien los golpes y la victoria acabará llegando. Los fracasos son parte del camino hacia el éxito; un aprendizaje más. Es la capacidad de levantarse cada vez que te tumban, de soportar los momentos más duros.
  5. Valentía y Toma de Decisiones: En un emprendedor es vital ser valiente. Emprender tiene sus riesgos. Tener miedo es normal, pero tendrás que sobreponerte e ir a por todas. Ser valiente significa estar abierto a oportunidades nuevas, a no conformarse, a no dejar pasar ningún tren cuando para en tu estación.
  6. Visión Empresarial: Tener una buena visión empresarial será súper importante en la práctica. Piensa que deberás tener la habilidad de detectar antes que nadie las necesidades del mercado o ser capaz de predecir las nuevas tendencias.
  7. Responsabilidad: Para emprender es esencial ser responsable, ya que con el tiempo tendrás que relacionarte con muchas personas. Es importante ser de fiar y que todos aquellos con los que te relaciones puedan confiar en tu buen criterio.
  8. Empatía: Para tener una gran idea e ir innovando en un mundo tan cambiante, es esencial tener empatía con los demás. Ser capaz de ponerte en el lugar de todo el mundo te aportará una visión única que deberás saber aprovechar, aportando más éxito en tus decisiones.
  9. Autoconfianza y Liderazgo: Una persona que no tiene autoconfianza, no podrá llevar la voz cantante. Ser capaz de inspirar a los demás, es muy importante cuando formas parte de un equipo.
  10. Organización y Planificación: Para lograr tus metas necesitarás tener tus objetivos y tareas organizadas, sabiendo priorizar tareas, y siendo flexible en cuanto a los cambios que puedan surgir. Aprender de los errores, saber reciclarte, o ser capaz de aprender de los demás te ayudarán en todos los ámbitos de tu empresa.

Si eres una persona desorganizada, podrás usar muchos métodos diferentes para ordenar tus tareas, como agendas, aplicaciones o programas. Por otro lado, no tener una buena visión empresarial o carecer de dotes de liderazgo, son algunas aptitudes impropias de un emprendedor. Tienes que pensar que tendrás en tus manos tu futuro, y al fin y al cabo emprender no es tarea fácil.

La Responsabilidad en el Emprendimiento

El Workshop para Emprendedores Responsables impartido por el cofundador y COO en Smartmee se ha centrado en el perfil del emprendedor comprometido, para quien ha enumerado valiosos consejos. Manuel Juanes ha participado también en el campus de Barcelona de EAE en una sesión centrada en la misma temática del emprendimiento. Durante el Workshop online, Manuel ha utilizado el ejemplo de un jugador de baloncesto para acercar a los estudiantes al mundo del emprendimiento entendido como "la capacidad que tenemos todos los seres humanos para transformar nuestros sueños en realidad".

"Entiendo el emprendimiento desde una perspectiva vital y no sólo desde los negocios", explica el también COO Smartmee, y añade la dosis de azar como un elemento a tener en cuenta para que algunos negocios prosperen respecto a otros en circunstancias similares. Para el docente de EAE la responsabilidad tiene que ver con la segunda acepción de la RAE: adjetivo que se refiere a una "persona que pone cuidado y atención en lo que hace y decide".

Partiendo de esa definición, Manuel Juanes habla de la responsabilidad como un concepto que va de menos a más y engloba a la propia persona (al emprendedor) y a las relaciones que establece con sus socios, el equipo, los clientes, los inversores y, por último, con el planeta.

"Responsabilidad con nosotros mismos" es el primer paso de una persona que emprende y consiste en ser objetivo, controlar al máximo el riesgo, no enamorarse de la idea y poner pasión en el proyecto que desarrolla. En esta fase inicial es importante controlar al máximo el riesgo y ejecutar un buen diagnóstico en el arranque del proyecto, "ver cómo se está comportando este tanto interna como externamente". Para ello, un análisis DAFO es fundamental.

Análisis DAFO para la planificación estratégica

"Si las cosas no funcionan en el tiempo establecido hay que finalizar el proyecto de emprendimiento y buscar segundas oportunidades" explica Manuel para aclarar también que no siempre salen las cosas bien a la primera. De hecho, como si se tratara de una prueba acierto-error: "se aprende del fracaso y de los errores porque así se pueden hacer las cosas mucho mejor en una segunda ocasión".

En fase de emprendimiento hay dos elementos fundamentales: desarrollar un producto mínimo viable (MVP) para poder testar con él la viabilidad del negocio y establecer unas métricas "fundamentales para planificar y elaborar una estrategia realmente efectiva". De hecho, "si conseguís identificar las métricas la probabilidad de éxito va a ser más alta" destaca Manuel.

Responsabilidad también con los clientes, "porque son la base de ingresos y gracias a ellos se mide la viabilidad de un negocio". Las empresas tienen que estar centradas en el cliente cien por cien, por ello, hay que intentar fidelizar con un buen servicio y una buena atención: "La compra está más ligada con el vínculo con las marcas o las experiencias que con el producto en sí" añade el profesor del Máster en Emprendimiento en EAE y propone metodologías como el Custom Review, el Mapa de Empatía, el Link Canvas o el Business Model Canvas para aplicar a la hora de desarrollar una propuesta de valor para el cliente.

Después de los clientes, la responsabilidad con nuestros socios es la tercera pieza de este emprendimiento responsable en la que "tratamos de buscar socios que nos complementen en perfiles o capacidades. Por ello, hemos de elegir aquellos compañeros que compartan nuestros objetivos y valores". En este sentido, Manuel Juanes incide en la importancia de un buen pacto de socios que asegure la confianza entre las partes y evite conflictos futuros.

El equipo humano para el docente es muy importante, "es el motor de la compañía" y habla de cultura de empresa, establecer protocolos y de "ser facilitadores de la innovación". Por ello, es importante captar a personas con talento, procedentes de diversas culturas e involucrarlas en los planes de la organización, darles voz y protagonismo. Estas personas deben trabajar en un espacio cómodo, abierto, sin barreras, donde se pueda crear. Cultura de empresa, buenas raíces, comportamientos adecuados, protocolos y testeo previo de problemas han sido algunos de los aspectos mencionados. Referentes para Manuel son la empresa Uber o la guía de los mejores sitios para trabajar en España, donde se pone en valor la sensación de pertenencia, compromiso y lealtad con los empleados.

La responsabilidad con el exterior tiene mucho que ver con los inversores, para los que Manuel aconseja "buscar un inversor adecuado, el que mejor se adecue a nuestro proyecto" o para el planeta. Aquí es donde entran en juego conceptos como la responsabilidad social corporativa y el medio ambiente. "No te mientas a ti mismo ni a los demás y trata a la gente que te rodea como te gustaría que te trataran a ti".

La Universidad y la Formación Emprendedora

Muchos padres y madres nos contactáis para saber más sobre lo que hacemos, buscando iniciativas que ayuden y acompañen a sus hijos en esta etapa tan compleja como es la adolescencia. El nombre «Escuela de Jóvenes Emprendedores» refleja nuestra misión y visión. No solo buscamos formar a los futuros empresarios, sino también a líderes capaces de afrontar los retos del siglo XXI con una mentalidad innovadora y resiliente.

Tradicionalmente, la aspiración más habitual de los estudiantes universitarios ha sido la de conseguir una plaza de funcionario que le proporcionase seguridad laboral a lo largo de su vida activa. Son aspiraciones legítimas que aún siguen siendo mayoritarias, pero que no pueden ocultar una realidad cada vez más evidente: el mundo ha dejado de ser un espacio en el que las cosas cambian de manera lenta o progresiva, para moverse a velocidad de vértigo. Los jóvenes que ahora comienzan sus estudios universitarios parten con la ventaja de formar parte de la primera generación que ha crecido en un entorno que se digitalizaba.

La misión de la universidad de Ortega y Gasset (1930) es uno de los libros más citados cuando se hace referencia a los objetivos que tiene la universidad. La universidad debe ayudar a los jóvenes a comprender mejor el mundo en el que viven y prepararles para que sirvan a la sociedad, siendo uno de los mejores servicios el de saber generar valor añadido, ya sea en su trabajo por cuenta propia como por cuenta ajena. La Universidad debe mostrar su compromiso con la formación y promoción de futuros emprendedores. Una necesidad que ya ha sido manifestada en diferentes instancias tanto educativas, como institucionales. Además, conseguirá que el reconocimiento social de los emprendedores crezca y se convierta en una aspiración.

Muchas empresas demandan a la universidad una formación más práctica, en la que también se entrenen habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación, el liderazgo, la creatividad o conocimientos financieros y de marketing que permitan que todos los empleados puedan participar en la mejora de la calidad de procesos, productos y servicios. Las cualidades propias que se piden a un emprendedor son muy similares a esas que demandan los empresarios. Por eso la actitud emprendedora es útil tanto para aquellos que deseen crear su propia empresa, como para los que presten sus servicios por cuenta ajena.

Universidad: formación de profesionales emprendedores

Emprender es un Punto de Inflexión

Emprender no es una palabra reservada para quienes lanzan una startup. Emprender es una actitud. Es la decisión consciente de no seguir haciendo lo mismo solo porque "siempre fue así". Muchas veces, eso implica iniciar un nuevo negocio. Otras, significa impulsar una transformación desde adentro de una organización. También puede tomar la forma de un nuevo rol, una reconversión profesional o un proyecto que redefine el propósito de una empresa. En todos los casos, emprender es un punto de inflexión.

Cuando aparece la sensación de estancamiento -esa incomodidad que no se va, incluso si todo “funciona”- no es necesariamente una crisis. Es, muchas veces, una señal de crecimiento pendiente. De que hay valor por aportar que todavía no encontró su cauce. Lo he visto en emprendedores que llevan años liderando su negocio y sienten que ya no los representa. Lo he visto en empleados valiosos que quieren más responsabilidad, pero no saben cómo plantearlo. Y lo he visto en jóvenes profesionales que no encajan con el molde clásico del trabajo y buscan crear nuevas formas de aportar. En todos los casos, el patrón es el mismo: las ganas de hacer algo distinto, pero el miedo a romper la estructura.

Si liderás una empresa, probablemente empezaste así: viendo una falla en el sistema y apostando a hacer algo diferente. Tal vez no tenías los recursos, ni la experiencia, pero tenías una visión. Con el tiempo, esa chispa puede apagarse. La rutina, los resultados, el foco operativo terminan corriendo al propósito del centro. Volver a emprender no significa desechar lo construido, sino reconectar con ese espíritu de mejora continua. Es mirar tu negocio actual y preguntarte: ¿sigue resolviendo el problema para el que fue creado? ¿Sigue motivándome como líder? ¿Sigue teniendo sentido para el equipo? No te asustes si la respuesta no es positiva. Todo lo que construiste, es un capital valioso que necesita reconfigurarse. Y la motivación aparece cuando volvemos a ver el norte claro.

A veces esto último requiere de ayuda. Si estás por empezar, empezá. No hay un momento ideal. Nunca lo hubo. Emprender es siempre una apuesta en tiempo real. Pero cada vez que alguien se anima a liderar un cambio -desde el lugar que sea- genera movimiento. Y ese movimiento contagia. No minimices tus ideas. No subestimes la influencia que puede tener una mejora concreta en un proceso, en un equipo, en una comunidad. Los cambios reales no siempre se ven en los balances trimestrales, pero se sienten en la cultura, en el propósito, en el entusiasmo con el que se trabaja. Observá qué parte del sistema actual no funciona para vos (tu negocio, tu entorno laboral, tu rol). Identificá qué podés proponer o crear que resuelva ese punto. Validá si eso puede generar valor para otros. Probalo en pequeño. Iterá. Mejoralo. Y si tiene impacto, escalalo. Compartilo: a veces, solo falta que alguien lo diga en voz alta para que más personas se sumen al cambio.

Hoy, más que nunca, necesitamos líderes que no trabajen solo por metas, sino por significado. Personas que entiendan que los negocios no son solo estructuras, sino plataformas de transformación. Si algo no está funcionando, tenés dos opciones: adaptarte o cambiarlo. Emprender -desde cualquier rol- es elegir la segunda.

Casos Reales de Emprendedores y su Actitud

Todo el mundo conoce las historias de Steve Jobs, Elon Musk o Bill Gates. Seguro que sabes algo sobre sus comienzos en un garaje y cómo mágicamente, se convirtieron en los dueños del mundo. Vamos a ser sinceros, estos gigantes empresariales te pillan lejos. Aún así, no desistas en tus sueños. Según el Ministerio de Industria y Turismo de España, actualmente existen 2.946.480 pymes, entre grandes y pequeñas empresas.

A continuación, se presentan tres casos reales de emprendedores que, gracias a su actitud, han logrado un éxito absoluto:

Mooevo: Innovación y Compromiso Social

Ignacio Estellés y Pablo Carrasco, son dos emprendedores que, conversando con un amigo, identificaron un problema. Ese día hablaron de las dificultades de una persona con movilidad reducida para pasear a su hijo tras una intervención de cadera. El ingeniero y el empresario, idearon una solución a dicho problema. Este emprendimiento aporta soluciones de movilidad eléctrica urbana sostenible y adaptadas al usuario.

Mooevo nació como una empresa solidaria, y vio aumentado su éxito debido a la crisis sanitaria de 2020, momento en el que cedió los equipos que tenía disponibles para realizar traslados al hospital, justo cuando el país necesitaba más que nunca de unión social y compromiso.

Innovación en movilidad urbana sostenible

Carlett: Perseverancia y Empatía

Oriol Martí es un ejemplo perfecto de emprendedor, teniendo cualidades como la capacidad de aprendizaje, valentía, constancia y empatía. Oriol trabajaba en una empresa de venta de carritos de compra, pero después de ver cómo sus sugerencias de mejora caían en saco roto, decidió dejar su trabajo y emprender por su cuenta.

Hoy en día, Carlett está presente en 17 países, vendiendo tanto a usuarios jóvenes como mayores, sobre todo para personas que tienen problemas de movilidad, incluyendo ortopedias o establecimientos. Con el sudor de su frente, Oriol ha conseguido sus objetivos poco a poco, aumentando cada año hasta casi el 10% en sus ventas. Oriol demuestra que una gran idea puede surgir si escuchas a los demás y te pones en su lugar.

MenteLista: Visión de Mercado y Compromiso

María Eugenia García es la fundadora de MenteLista. Esta emprendedora tuvo la constancia suficiente para que MenteLista haya llegado a crear alianzas con países latinoamericanos como Nicaragua. La empresaria malagueña tuvo visión de mercado y compromiso con su idea, logrando alcanzar el reconocimiento con varios premios nacionales e internacionales.

MenteLista ha sido finalista de Simo Educación y ganador de SeKlabda. Cuentan con el sello de excelencia de la Unión Europea, y ha sido seleccionada entre las 100 mejores startups del mundo en South Summit, un encuentro anual de los emprendedores clave en España y Brasil. Y me dejo algunos de sus reconocimientos en el camino, así que imagínate hasta donde ha llegado su éxito.

Llegados a este punto, seguro que tienes bastante claro si cumples con estas actitudes clave que debe poseer un emprendedor.

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