Emprender: La Cruda Realidad Detrás del Sueño Empresarial
Si estás leyendo este artículo, es porque estás pensando seriamente en convertirte en un emprendedor, ya sea para montar una tienda online u ofrecer algún otro servicio. Lo más seguro es que incluso ya tengas una idea de negocio bastante bien definida en mente. Emprender es un reto estimulante y trae consigo muchos beneficios, además de la indiscutible satisfacción de crear algo propio desde cero.
Sin embargo, como sucede con todo, tiene sus pros y sus contras, por lo que es conveniente sopesarlos tanto a nivel personal como profesional. Este artículo no trata de desmotivar a nadie, pero bien es cierto que llevamos una década en la que solo se habla del éxito y ser consciente de la realidad, creo que es más sano y efectivo que un puñado de frases hechas e invertir tiempo y dinero antes de reflexionar. El objetivo de este artículo es invitar a la reflexión ante la marea que parece empujar a la gente para que salte a emprender.
Desde el inicio de la crisis han corrido ríos de tinta cantando loas al emprendimiento y los emprendedores. Un discurso que, como una gota de agua cayendo una y otra vez sobre la piedra años y años, ha ido erosionando paulatinamente a la opinión pública. Sin embargo, las modas no siempre son buenas y las ventajas que vende el discurso proemprendimiento cuentan siempre con una contrapartida de carácter económico que invita a pensar fríamente si merece la pena lanzarse a la piscina del mundo empresarial.
Altas Tasas de Fracaso y la Dureza del Mercado
La realidad es que el camino del emprendimiento está sembrado de desafíos y, con demasiada frecuencia, culmina en el fracaso. El 60% de las empresas en España no llega a los cinco años de vida. España es un país emprendedor, pero el problema estriba en la escasa durabilidad de las nuevas empresas. El 59,6% de los nuevos negocios que se crean no superan los cinco años de vida, así lo recoge el Informe de crecimiento empresarial de Cepyme.
Las estadísticas para las startups son aún más desalentadoras. El 80% de las startups fracasan el primer año de creación. Es un hecho: si creas una startup, cuatro de cada cinco veces fracasarás. No se trata de una estadística aislada; la mayoría de las escuelas de negocio coinciden en esta cifra. Además, más de un 30% de los autónomos echan el cierre de su negocio antes de que termine ese primer año. El 90% de ellas ya no sobrepasan los dos años. Es decir, ocho de cada diez empresas ya habían muerto durante su primer año. De las dos que habían conseguido sobrevivir, una de ellas (el 50%) habrá desaparecido durante el año siguiente.
Aquí te presentamos una tabla que resume las impactantes tasas de fracaso en el mundo empresarial:
| Etapa del Negocio | % de Fracaso | Fuente / Comentario |
|---|---|---|
| Primer año (Startups) | 80% | Estadística generalizada en escuelas de negocio. |
| Primer año (Autónomos) | +30% | Cierre de negocio antes de finalizar el primer año. |
| Primeros dos años (Startups) | 90% | El 50% de las que sobreviven al 1º año, fracasan en el 2º. |
| Primeros cinco años (Empresas en España) | 59.6% | Informe de Crecimiento Empresarial de Cepyme. |
Incluso aquellas que consiguen sobrevivir a los dos primeros años y no tiran la toalla, tardan un mínimo de 8 años en conseguir un cierto grado de relevancia. Según explica el fundador de coches.com, Iñaki Arrola, algunas empresas que han triunfado en Internet como Milanuncios, Tripadvisor, Fon, Idealista, Privalia o Softonic han tardado al menos una década en hacerse relevantes.
Uno de los principales motivos de este alto índice de fracaso es la falta de investigación y la desconexión con las necesidades reales del mercado. Hace años, un conocido tuvo una ‘buena idea’ de negocio online. Su ego jugó en su contra al no investigar en profundidad, pensando que solo a él se le había ocurrido aquella herramienta. Hay una frase maravillosa de un emprendedor que me parece sensata y útil por su simplicidad: «Cerramos cuando aceptamos que el mercado no necesitaba lo que construimos».
Este era el caso de una aplicación para comer sano en las cafeterías de las universidades en Estados Unidos. El emprendedor piensa más en sí mismo y en sus necesidades (en este caso, este chico quería mejorar sus hábitos alimenticios) que en lo que está interesado el mercado. Las universidades no estaban dispuestas a invertir en mejorar la calidad de su comida para los estudiantes.
Errores Comunes que Conducen al Fracaso
Si te han dicho que fracasar sirve para mejorar, aprende de los fracasos de los demás. Porque hay un cementerio de startups y nunca viene mal que nos hablen de temas que quizás no controlamos como los desafíos legales. El programa
Aquí hay trabajo de La 2 ha resumido una guía con los seis errores más comunes que suelen cometer quienes empiezan a emprender. El espacio explica que estos fallos pueden marcar el paso de una simple idea a una verdadera oportunidad de negocio:
- No querer compartir la idea por miedo a que te la copien: "No contar tu idea es mala idea", resumieron en el programa de La 2. Y es que sobreproteger una idea impide también enriquecerla con las aportaciones de los demás. Guardársela por miedo puede cerrar la puerta a mejoras y puntos de vista útiles.
- El "San Valentín": Enamorarse en exceso de una idea hará que el emprendedor ya no sea capaz de ver los errores y fallos de su proyecto. Es imprescindible saber marcar cierta distancia objetiva para que el proyecto encaje con la realidad.
- Confundir originalidad con negocio: Tener una idea “buenísima” o muy original no significa necesariamente que sea una buena idea empresarial. Mezclar ambos conceptos puede ser un grave error que te puede costar mucho dinero.
- No realizar un test de mercado amplio: Contarle la idea al círculo más próximo puede generar apoyo, aplausos o ánimos, pero eso no garantiza que funcione fuera de ese entorno.
Aquí hay trabajo
alerta de que, al ponerla en marcha, puede ocurrir que “al público en general, en el mercado real, no triunfa igual”. Ten en cuenta los sesgos de tu entorno e intenta que el testeo sea dentro de un espectro de mercado lo más amplio posible. - No investigar ni observar el entorno: Ignorar qué hace la competencia o no analizar el contexto es un error muy grave.
- Avanzar sin una hoja de ruta: “Sin hoja de ruta, caminar a ciegas”, resumen desde el programa. Por eso insiste en la importancia de hacer un plan de empresa, “aunque sea un negocio muy chiquitito”, para no ir perdido desde el principio.
LOS 7 ERRORES MAS COMUNES AL EMPRENDER
Las Desventajas Ocultas del Emprendimiento
Antes de tirarte en plancha al vacío, te invitamos a considerar las ventajas e inconvenientes de ser emprendedor. La experiencia de muchos emprendedores muestra que la realidad suele ser mucho más compleja de lo que se imagina inicialmente.
Sacrificio Personal y Tiempo
Cuando empecé mi primer proyecto, pensé que no iba a ser tan difícil. Tenía una buena idea, estaba motivado y sentía que a nadie más se le había ocurrido. Me imaginé a un gran número de personas comprándome; sentí que sería algo que solucionaría un problema, aposté a que se volvería masivo y soñé con que generaría ingresos suficiente para crecer. Pero después de unos meses de empezar, me di cuenta de que no sería tan fácil como parecía.
Me di cuenta de que para que mi proyecto funcionara, tenía que dedicarle mucho tiempo. Mucho más tiempo que las horas normales “establecidas” de trabajo. Me di cuenta de que los fines de semana se volverían días laborales y las noches se volverían cortas. Los planes con amigos ya no serían tan constantes. Ser emprendedor conlleva sacrificar noches sin dormir para sacar el negocio adelante. La flexibilidad horaria podría convertirse en tu peor enemiga, aunque es cierto que en teoría eres el que se establece sus vacaciones y los días de trabajo. Pero si hay algún problema o muchísimo trabajo y eres el único que lo puede abarcar, despídete de los fines de semana y de la jornada de 8 horas al día, pues hay que estar siempre dispuesto a hacer todo lo que está en tus manos y más para sacar el negocio adelante. Los días del calendario y los festivos te empezarán a dar igual, total tú vas a seguir tu rutina como si nada pasara.
Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), los trabajadores por cuenta ajena, los asalariados, trabajan una media de 36,5 horas semanales. Mientras tanto, los trabajadores por cuenta propia lo hacen hasta 45,1 horas. Es decir, los emprendedores trabajan el equivalente a una jornada de trabajo extra a lo largo de la semana.
La Carga de la Responsabilidad Total
Emprender un negocio se caracteriza por una autonomía e independencia que son incomparables al de la ocupación de un empleado por cuenta ajena. Por supuesto, la clave del éxito está en saber valorar y hacer uso de esta libertad en nuestro favor y el de la empresa, lo cual no es innato en cada uno, sino que se va desarrollando poco a poco a medida que nos vamos desenvolviendo con más soltura en nuestra nueva actividad.
Sin embargo, la autonomía también trae sus inconvenientes, y es que para ser emprendedor hay que exigirse un determinado grado de organización y disciplina para no hundirse a uno mismo de forma rápida y catastrófica. Asimismo, y a diferencia de un trabajador por cuenta ajena, las responsabilidades que se concentran en tu persona son mucho más grandes tanto en número como en dimensión.
Tuve que asumir todo tipo de roles que existen en cualquier empresa. Me pagaría mal o a veces ni me pagaría. Limitaría mis vacaciones. No tendría oportunidad de enfermarme. No podría faltar. Si falto ¿Quién vende? ¿Quién abre la oficina/tienda? Me volví padre de un bebé llamado empresa y tendría que sacarlo adelante. Con mi equipo, sería el último en pagarme. Sería el último en irme. Sería el primer responsable ante todo. Si piensas que has erradicado completamente la figura del jefe de tu vida, estás equivocado, pues de ahora en adelante tus jefes serán los clientes y la Agencia Tributaria, entre otros. Emprender significa que ya no habrá nadie a quien echarle la culpa de que las cosas no vayan bien. Si las cosas no tiran, la realidad es que tú serás el responsable, no tendrás alguien en el puesto de al lado para ayudarte o un jefe que te diga qué deberías mejorar.
Riesgos Económicos y la Soledad del Emprendedor
Otro de los aspectos negativos del emprendimiento es el inevitable riesgo económico al que nos enfrentamos: todo negocio o actividad empresarial requiere de medios económicos para iniciarse, pero no hay seguro que valga aquí, pues todo emprendedor se arriesga a fracasar al comenzar un nuevo proyecto y perder todo su dinero.
Cuando emprendes tienes más de un 90% de posibilidades de que tu empresa reclame todos tus ahorros y acabes quebrando, con lo que te vas a quedar en la ruina. Puedes arruinarte hasta perder tu casa. Esto en gran medida depende de préstamos, avales, deudas y el tipo de sociedad o categoría de autónomo al que se encuentre adscrito el emprendedor. Frente a la creencia popular de que emprender sale prácticamente gratis, de hecho tampoco es cierta, ya que en España es el cuarto país de la UE en el que sale más caro emprender.
Si tu empresa pasa una mala racha, nadie te ayudará. El ecosistema emprendedor es profundamente darwinista y superficial. Cuando a una nueva empresa parece irle bien, todo el mundo llama a su puerta y los inversores llaman a su puerta. Sin embargo, cuando atraviesa un momento delicado, nadie parece escucharlas. Este comportamiento obedece a la lógica clásica del mercado porque los inversores buscan ganar dinero con tu startup. "Cuando te dedicas a Venture Capital tienes que maximizar la inversión en compañías que van bien y no ayudar a mantener compañías que están sufriendo. Es duro pero es así", asegura Arrola.
Impacto en la Salud Mental y Emocional
Me enojé con mi proyecto de vez en cuando porque no nos entendíamos. En varias ocasiones, pensé en no seguir. Me volví psicólogo hasta del perro. Tuve que aprender a sumar y entender el concepto de costos. Si me hubieran dicho que todo eso pasaría para poder lograr que mi negocio creciera, lo volvería a pensar. Tomaría en cuenta el valor del tiempo, salud mental y mi cartera para evaluar todo lo anterior. Ni en mis sueños me lo imaginaba. Tu esperanza de vida se va a acortar unos años de golpe.
La motivación sube y baja sin avisar. Es un examen continuo de paciencia en donde tus emociones se vuelven más locas. Emprender se ha vuelto una de las mejores y peores decisiones que tomé. Pero también perdí muchas cosas. Perdí estabilidad, salud, personas y dinero. La motivación del dinero en realidad es como una trampa. Se desvanece rápido cuando este tarda en llegar. Y probablemente tardará. Piénsalo de esta manera: vas a trabajar como un animal los próximos 5 años, como si de una carrera universitaria exigente se tratase. Quizá hacerte esta pregunta te ayude: ¿Incluso si no te fueras a hacer rico haciendo lo que haces… lo seguirías haciendo?
España: Un Terreno Desafiante para el Emprendimiento
Un factor adicional a considerar es el entorno en el que se emprende. España no es un buen lugar para abrir una empresa. Es el país que peor se posiciona de todo nuestro entorno en la UE para abrir un nuevo negocio. Por delante se encuentran países como Macedonia, Letonia o Georgia, según el índice elaborado por el Banco Mundial, Doing Business.
La Paradoja del Emprendedor: Dificultades que Transforman
A poco menos de un año de esa carta de renuncia, aquí están las razones de por qué pienso que emprender es una porquería, pero una porquería que todo el mundo debería de probar. Emprender tiene sus lados buenos y malos, increíbles y espantosos. Reconozco que esta decisión me dio una nueva mentalidad, un invaluable aprendizaje e incluso una nueva forma de verme a mí mismo.
- Eres invencible, hasta que te derrotan. Todas las victorias, por pequeñas que sean, te saben a gloria. Desde conseguir un cliente, que un mentor te conteste un correo o que el sitio web por fin sirva. Son esos momentos los que te hacen darte cuenta de que puedes lograr que las cosas sucedan. Las derrotas duelen; el perder una convocatoria, un usuario o darte cuenta de que tu idea no es tan maravillosa como pensabas. Duele. Pero ese dolor te hace darte cuenta de que puedes equivocarte. Que no importa cuán titán te sientas, porque sigues siendo humano. Al final comprendes que no hay mejor camino hacia la humildad que el reconocer tu capacidad de lograr pero también de equivocarte.
- Te pierdes a ti mismo, hasta que te encuentras. Cuando empiezas con este proceso crees conocerte a ti mismo. Piensas que sabes qué puedes y qué no puedes hacer. De pronto, la realidad te cae encima como una enorme ola y tienes dos opciones: nadas o te hundes. Nadar es una gran decisión. Nadar te hará tener más confianza y seguridad. Sin importar si la ola te arrastró o lograste atravesarla, serás más fuerte. Porque cuando nadas, llegas a costas donde no pensabas llegar antes. Habrás hecho aquello que no creías poder hacer. Habrás descubierto algo nuevo sobre ti. Pero no siempre eres capaz de nadar. Porque no siempre estás viendo hacia dónde viene la ola. Y cuando te golpea te hundes. Sin avisarte o dejarte tomar aire. Te hundes. Y es cuando eres más vulnerable que nunca. Ahí, bajo esa presión, tienes la oportunidad de llorar, desesperarte y gritar. Pero también tienes la oportunidad de calmarte, conocerte y amarte. Te recomiendo que aproveches todas esas oportunidades pues te liberarán y sentirás cómo tus pulmones se llenan de un nuevo aire. Sin importar qué pase, habrás conocido un nuevo tú. ¿Duele? Como no te imaginas. Pero el acero no se forja con caricias, sino a altas temperaturas y presión. Y así forjas a un nuevo tú.
- Apuestas todo. Pero la casa nunca pierde. Emprender es un riesgo. Es como una apuesta. Un juego donde solo los que ganan reciben la fama, la gloria y el dinero. ¿Y los que no ganan? Nada. Sí, nada. ¿Cómo cualquier apuesta, no? Pero lo que nadie te cuenta es que, aunque “ganes”, no hay forma de que escapes sin pagar un precio. Aquí dejas propina al croupier sí o sí. Y más te vale apostarlo todo, porque si no estás dispuesto a apostarlo todo, te va a salir peor. True story. Aquí inviertes. Te inviertes: das tu tiempo, tu dinero y tu energía. Pero también das tu estabilidad (financiera, emocional, psicológica), tu salud y hasta tus miedos. Y es por eso que nada vuelve a ser igual. Nunca más. Tu familia no te verá igual. Tus amigos no te verán igual. Tu pareja no te verá igual. Tú, tus amigos, tu familia y tu pareja cambiarán. Algunos se irán y otros más llegarán. Algunos estarán ahí para celebrar el triunfo y algunos estarán ahí para ofrecerte ayuda cuando necesites levantarte del suelo. Estarán los que quieran estar y se irán los que quieran irse.
- Todo te sabe distinto. Es en serio. Las comidas, el café y hasta el postre. Pero no solo eso: los besos, los abrazos y los atardeceres también tienen un nuevo sabor. Y es que emprender es una especia para la vida. Emprender te hace valorar lo que pierdes hasta que lo ganas de nuevo. Aprendizajes, viajes, conversaciones, miedos y sorpresas. Te das cuenta lo que la palabra pasión significa. Valoras más aquel fin de semana con tu familia después de llevar meses sin comer con ellos. Valoras más los consejos de tus mentores ahora que entiendes que ellos pasaron por las mismas o peores circunstancias que tú y las superaron. Valoras más las tardes con tus amigos cuando ríes hasta que te duele el estómago. Valoras más los besos en la frente después de haber pasado la tarde con dolor de cabeza. Valoras más los abrazos cuando llevas esperando uno todo el día. Por supuesto, te valoras infinitamente más a ti mismo.
¿Deberías intentarlo? La Reflexión Final
Pienso y sostengo lo que dije al principio. Emprender es una porquería. Una porquería que todo el mundo debería intentar. No, tampoco crean que le estoy deseando mal a la gente; todo lo contrario. Como he explicado, emprender te hará perder estabilidad, control, identidad, dinero y personas. Pero emprender te permitirá conocerte, reinventarte, aprender y disfrutar de nuevas maneras. Te permitirá apasionarte sobre lo mejor que tienes en tu vida: tú.
Si estás dispuesto a comenzar un proyecto, entregarlo todo, invertir tu tiempo y asumir riesgos, adelante. Si quieres que tu idea o negocio se convierta en empresa y sea exitosa, toma en cuenta los puntos anteriores. Considéralos dentro de tu plan y prepárate. No te guíes por el mito de los empresas que se volvieron multimillonarias de la noche a la mañana. Sin duda, apunta a ser como ellos, pero para empezar, prepárate para sudar y confiar en la suerte. No te estoy diciendo que no se puede, al contrario, te estoy anticipando y aconsejando lo que a varios “emprendedores” nos ha pasado. Te estoy planteando situaciones lógicas que a veces, al inicio, pasamos por alto.
Recuerda que la motivación sube y baja sin avisar. Lo que no debes perder es el foco de estar haciendo cosas todo el tiempo y controlar las emociones, viéndolas como parte del proceso de crear un gran proyecto, un gran negocio y una gran empresa. Sin duda, empezar un proyecto de negocio puede resultar en un momento muy positivo en donde te convences de lo capaz que eres para crear algo. Es un momento en donde retas al intelecto y encuentras alternativas y soluciones para salir adelante. Es un examen continuo de paciencia en donde tus emociones se vuelven más locas. Pero sin duda, tienes que comprometerte, ser constante y darlo todo. Si vas a emprender, apunta, aguanta, entiende, realiza, genera y vuelve a apuntar.
Como conclusión final, diría que encuentres primero lo que te apasiona, algo por lo que te merezca la pena despertarte diariamente y estés dispuesto a llevarlo a cabo por muchos obstáculos que te encuentres en el camino. No tienes que renunciar a tu trabajo para emprender. No tienes que crear una empresa de tecnología para poder ser llamado emprendedor. Tampoco tienes que cambiar todo el mundo. Pero lo que sí tienes que hacer es arriesgarte, ejecutar y tomar la dirección de tu vida para llegar a ese destino. Y por supuesto, disfrutar del viaje.
Así que hoy, mi querido lector, lo invito a que emprenda. Emprenda y empiece ese negocio con ese socio. Emprenda y empiece a hacer esa app. Emprenda y reserve ese vuelo. Emprenda e inscríbase a esa clase. Emprenda y vaya a hablarle a esa chica o a ese chico. Emprenda. Porque emprender cambia tu vida y tu historia.
