La Importancia del Emprendedor en la Economía Española
La crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19 ha supuesto una disrupción sin precedentes en la historia económica reciente, cuyo impacto sobre la economía española ha sido más severo que en el resto de economías desarrolladas, induciendo una contracción del PIB del 10,8 % en 2020. En este contexto, el emprendimiento emerge como un motor crucial para la recuperación y el crecimiento económico.
En febrero de 2021, el presidente del Gobierno presentó públicamente el informe España Nación Emprendedora, considerado un documento clave para orientar y apoyar la transformación económica y social de nuestro país. El informe desgrana una estrategia con 50 medidas que entre otros objetivos aspiran a acelerar la inversión en nuevos negocios y potenciar su crecimiento, y atraer, desarrollar y retener talento.
El emprendimiento y la creación de empresas son tópicos recurrentes en la política económica española desde hace tiempo. En este sentido, una distinción de partida importante en el análisis del emprendimiento y el desarrollo empresarial es entre cantidad y calidad del emprendimiento. La distinción acostumbra a tener una estrecha relación con las motivaciones que llevan a emprender: el autoempleo, ante una situación en la que la persona se convence de la imposibilidad de ocuparse como asalariada (es decir el emprendimiento por necesidad), o, por el contrario, la persona o personas con posibilidades de ocuparse como asalariados, pero que creen que pueden ser más productivas poniendo en marcha una iniciativa empresarial innovadora (emprendimiento por oportunidad).
Si el objetivo de las políticas públicas es mejorar la productividad y el crecimiento potencial de la economía es evidente que interesa sobre todo promover el emprendimiento por oportunidad, lo que significa utilizar indicadores de emprendimiento donde pese más el valor añadido de las empresas que se crean que el número de empresas que nacen cada año.
En términos económicos, “emprender” es iniciar la búsqueda de generación de valor, a través de la creación o expansión de una actividad económica por medio de la identificación y explotación de nuevos productos, procesos o mercados (Ahmad y Seymour, 2008). Los emprendedores, al desarrollar nuevos negocios para satisfacer las necesidades de la población, permiten incrementos de productividad y generan empleo.
La formación de emprendedores y nuevas empresas es una prioridad cuando se trata de promover el desarrollo económico y social de los países, por ello es necesario determinar cuál es su contribución a estos objetivos. El emprendimiento resulta importante por sus efectos positivos en la generación de empleos y en el crecimiento económico.
Los emprendedores son considerados en muchos países como activos nacionales que deben ser cultivados, motivados e incentivados adecuadamente, ya que son figuras que pueden cambiar la forma en que vivimos y trabajamos. Lo que comenzó en un garaje, como Skyscanner, el motor de búsqueda que compara vuelos; o Shazam, la popular app que reconoce cualquier canción, es susceptible de transformarse en una compañía de alcance internacional.
La iniciativa legislativa objeto de esta consulta ofrece la oportunidad de hacer un diagnóstico del mercado del emprendimiento en España, y analizar la efectividad de las políticas públicas puestas en marcha hasta ahora para fomentarlo. El documento a consulta comienza señalando que en España hay, proporcionalmente, más empresas pequeñas que en los países europeos cuya productividad laboral media es mayor que la española. La distribución de tamaños empresariales es el resultado de la disciplina de la competencia en los distintos mercados y de características del recurso emprendedor.
Análisis del Emprendimiento en España
Los trabajos de De Castro y Larraza (2018) caracterizan el perfil del emprendimiento y muestran cómo la actividad de creación de empresas en España es similar a la de países de referencia, como Alemania o Francia. Sin embargo, estas actividades presentan diferencias importantes con respecto a esos mismos países. Por ejemplo, las empresas creadas en nuestro país, tienen menores expectativas de crecimiento y mucho menor grado de internacionalización.
Además, el tamaño medio de las nuevas empresas en España es muy pequeño, la mitad de las empresas desaparecen a los cinco años y las que sobreviven se mantienen en tamaños pequeños, muy próximos al de inicio de la actividad, en los años sucesivos. Además, cuando se debate sobre el tamaño de las empresas y sus consecuencias, hay una abundante literatura económica internacional y nacional (Moral-Benito, 2016; Huerta y Salas, 2014 y 2018; Bloom y Van Reenen, 2007; y Bloom et al., 2014) que sugiere que la relación de causalidad, si existe, no va del tamaño a la productividad, sino de la productividad al tamaño.
Hay que insistir también en que la distribución de tamaños empresariales en un país no es arbitraria, sino el resultado de la disciplina de la competencia en los distintos mercados y de características del recurso emprendedor con que cuentan las empresas. Para estudiar el impacto del emprendimiento es necesario conocer no solamente las características de la distribución de las empresas que se crean; también es fundamental valorar la cola superior de la distribución, la de las empresas “estrella”.
El aspecto clave aquí será conseguir que, tanto las nuevas empresas, como las ya existentes, se gestionen bajo la dirección de empresarios y directivos cualificados. Estudios académicos contrastados (Bloom y Van Reenen, 2010; y Bloom et al., 2014) demuestran que las diferencias de productividad vinculadas a la calidad del recurso empresarial impactan más que proporcionalmente en el tamaño de las empresas, de manera que, aumentando la calidad media del recurso empresarial, el tamaño y la productividad media de las empresas aumentan más que proporcionalmente.
Cuando se estudia el dinamismo empresarial con datos del DIRCE, se reconoce que las tasas de mortalidad, natalidad y supervivencia neta en España (Fariñas y Huergo, 2015; García Perea, 2020; Huerta y Salas, 2021; y Xifré, 2019) muestran una gran sensibilidad al ciclo económico. Por otro lado, la distribución por tamaños de las empresas españolas, y la distribución de personas ocupadas por tamaños de empresa, se mantienen prácticamente invariables desde principios de los años noventa, cuando comienza a publicarse el DIRCE.
Durante este largo periodo de tiempo, se han producido cambios notables en la tecnología, regulación y funcionamiento de los mercados, pero la estructura de tamaños y ocupaciones se ha mantenido constante en el tiempo.
Consideraciones sobre el Capital Mínimo y la Financiación
En la memoria objeto de consulta pública se dice que hay indicios de que el requerimiento de un capital mínimo de 3.000 euros para crear una SRL, puede constituir una restricción significativa al emprendimiento. Pero, ¿a qué tipo de emprendimiento? Para emprender no se necesita crear una empresa (persona jurídica) que se interponga entre el emprendedor, persona física, y los terceros con quien contrata.
Entre las personas jurídicas elegibles que el derecho pone a disposición de los emprendedores para conducir las relaciones con terceros, cobran especial relevancia aquellas que incorporan el privilegio de la responsabilidad limitada (RSL, anónimas, cooperativas…). La responsabilidad limitada al patrimonio de la empresa constituida, que es además la persona (jurídica) que contrae derechos y obligaciones con terceros, desvincula el patrimonio personal del empresario del riesgo propio de la actividad empresarial.
Como norma general, eliminar el capital mínimo de 3.000 euros para constituir una SRL debería justificarse con rigor. Es preciso motivar por qué se estableció en su momento este requisito y qué hace pensar que sea mejor eliminarlo. Para valorar la oportunidad de establecer un capital social mínimo o no hacerlo, además de consideraciones de interés general (la sociedad puede considerar que el privilegio de la responsabilidad limitada debe ir asociado con un retorno social de la sociedad mercantil que se crea, más allá del privado y por tanto, el acto de crear una sociedad mercantil no debe trivializarse), debe tomarse en consideración también la lógica del mercado.
Reducir el capital mínimo para constituir una SRL de 3.000 a 1 euro abarata, en principio, el coste de constituir sociedades mercantiles para los futuros emprendedores, pero para el veredicto final, hay que tener en cuenta también si aumentan los costes para las terceras partes que se relacionan con ella.
Por otra parte, al reducir el capital mínimo para constituir una sociedad a 1 euro se envía una señal equivocada sobre las verdaderas necesidades financieras de las start ups. Para el emprendimiento innovador de base tecnológica o social, la trayectoria más común entre las empresas se resume así: necesitan un tiempo que puede oscilar en media entre tres meses y dos años, desde que aparece la idea, se desarrolla el proyecto, se crea un prototipo comercial, se llega al mercado con un producto o servicio para la venta y se obtienen ingresos.
En nuestra opinión, reducir a 1 euro el mínimo legal para la constitución de la SRL no tendrá, por sí mismo, ninguna relevancia en el objetivo final, que entendemos que es conseguir un emprendimiento de oportunidad, innovador, alrededor de equipos de personas con visión de largo plazo. Para este emprendimiento, el problema principal será el de configurar una masa crítica estable de socios, después de un periodo inevitable de aprendizaje y de prueba y error.
El documento a consulta pone todo el énfasis en la financiación de la empresa e ignora lo primero y más importante, la inversión que se necesita para construir el proyecto empresarial. Los problemas de información asimétrica condicionan el acceso a la financiación de las empresas.
No debe darse por sentado que el problema de crecer está en la falta de financiación. Pero, ¿estamos seguros que el menor peso relativo de empresas start up en España se debe únicamente, o, sobre todo, a dificultades singulares de financiación empresarial? O, por el contrario, ¿se debe a diferencias en el volumen y en las características de la inversión que busca financiación?
Nuestra visión del emprendimiento reconoce que la idea inicial, la tecnología que soporta el proyecto o el modelo de negocio y la estrategia competitiva son elementos nucleares del proceso de emprendimiento; que representan el primer paso para actuar, y luego vendrá la búsqueda de fondos y socios para ejecutar ese proyecto empresarial. Este razonamiento parece aplicable tanto a las start up como a las empresas establecidas que quieren dar saltos cualitativos en su crecimiento. Si compartimos este enfoque, entonces es necesario poner el foco y analizar los obstáculos que presenta el ecosistema de innovación en España.
Por otra parte, los instrumentos financieros no son solo títulos que regulan el acceso a los flujos de caja y beneficios de la empresa. Los instrumentos financieros incorporan derechos políticos, a veces establecidos por la ley, como ocurre con la titularidad de las acciones o de la deuda ordinaria, y otras veces acordados contractualmente de manera voluntaria por las partes, en el caso de las operaciones de venture capital.
Existe un cierto consenso acerca de la preferencia de muchos empresarios por mantener el control sobre la empresa que han creado y han hecho crecer, frente a la alternativa de crecer más, pero incorporando socios accionistas externos que les obligaría a compartir o a ceder ese control.
La Real Academia Española define con esas palabras "emprender": "Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro". Aunque todos los emprendimientos partan de esa base, se pueden identificar una amplia variedad de emprendimientos en función del propósito y ámbito de actuación en el que se desarrolla la actividad emprendedora.
Algunos emprendedores deciden comenzar un nuevo negocio por necesidad, para mejorar su situación personal o económica. Otros, en cambio, lo hacen movidos por un propósito social o cultural.
El emprendimiento empresarial guarda una estrecha relación con esa última motivación: el deseo de generar riqueza. Este tipo de emprendimiento está basado en la venta de productos y servicios con ánimo de lucro y pone especial énfasis en el rédito económico y la viabilidad financiera.
Para desarrollarlos con éxito, es vital que los emprendedores planifiquen correctamente su proyecto de empresa y realicen un correcto plan de negocio y un buen análisis de mercado que les permita identificar riesgos, retos y tendencias del sector en el que quieren posicionarse, así como sus posibles competidores.
En este marco, los emprendedores pueden recurrir a distintas vías para obtener los recursos financieros que necesitan para establecer y mantener su proyecto:
- 'Business angels'. Son inversores particulares que inyectan fondos en empresas emergentes a cambio de una participación en su capital.
- Fondos de inversión.
- Préstamos.
- Subvenciones y becas.
El emprendimiento empresarial puede dar pie a compañías que se expandan y se conviertan en 'scaleups' e incluso unicornios, siempre y cuando se planifique correctamente. La financiación, el asesoramiento y la mentoría pueden ser clave para que los proyectos empresariales y las ideas innovadoras tengan éxito. La innovación y el espíritu emprendedor son hoy en día esenciales para el crecimiento económico y la competitividad de España (y de cualquier país); sin embargo, los emprendedores y las startups se enfrentan a diversos retos para poner en marcha sus proyectos. Entre estos desafíos, la obtención de financiación es, sin duda, el más importante.
Asimismo, y mientras que en el año pasado generaron más de mil millones de facturación, en los primeros seis meses de 2024 estas empresas ya han logrado más de 1.566 millones, lo que supone un importante incremento del 49% con respecto al periodo anterior.
Por otro lado, al analizar los territorios con mayor presencia de startups, Madrid y Cataluña ocupan las primeras posiciones, concentrando la mitad de todas las startups españolas. Les siguen Andalucía y la Comunidad Valenciana. Y en cuanto a los sectores dominantes, salud, tecnología, energía, agrotecnología e inteligencia artificial son algunos de los más importantes.
Teniendo en cuenta esos datos, queda de manifiesto la importancia de las startups en la economía española. Sin embargo, para que continúe el crecimiento de estas empresas es imprescindible que todos aquellos emprendedores que quieran crear una startup tengan acceso a la financiación necesaria y a un correcto asesoramiento, proceso en el cual los holdings de inversión y asesorías pueden tener un papel crucial.
Desde el citado holding consultado, apoyados por su experiencia en diferentes sectores, guían a los emprendedores en la formulación de estrategias, planes de negocio y tácticas de mercado.
En este punto resulta importante destacar que el ambiente de trabajo es también un factor importante para la productividad y la creatividad. La oferta de espacios de coworking modernos y bien equipados fomenta, según la experiencia de Gamaoil, la colaboración y el intercambio de ideas. Estos espacios están diseñados no solo para proporcionar un lugar de trabajo cómodo, sino también para servir como puntos de encuentro donde los emprendedores pueden conectar, aprender y crecer juntos.
Otro aspecto primordial son los programas de incubación y aceleración. Estos programas están diseñados para ayudar a las startups a crecer rápidamente y de manera sostenible. Ofrecen acceso a recursos exclusivos, capacitación intensiva y oportunidades de networking con líderes de la industria y otros emprendedores exitosos. Lo cierto es que este tipo de apoyo a las startups ha tenido un impacto significativo.
En primer lugar, pasión. Es decir, vocación, que es uno de los valores de nuestro Grupo TAX. En segundo lugar, creatividad porque montar una empresa requiere inventiva. Sensatez y seriedad. Otra de las características de la figura del emprendedor es tener capacidad para adaptarse a los cambios. La flexibilidad de la comunidad emprendedora supone un punto a su favor cuando la incertidumbre es una de las características del mercado actual. Y qué decir del liderazgo. Tolerar errores, establecer metas, dar ejemplo, fomentar el potencial de cada uno de los miembros de la empresa, propiciar la reflexión… Las cualidades de un líder son también las virtudes de un emprendedor/a que pisa con fuerza en su recorrido laboral. Y por último, cumplir con los compromisos ante los clientes, proveedores y la Administración. La empresa debe proyectar una imagen seria.
Desde TAX Economistas y Abogados queremos animar a todos aquellos emprendedores a seguir adelante con sus ideas y con sus proyectos. Aquí estamos como profesionales fiscales, laborales y legales para ayudarles en lo que necesiten y asesorarles con sus obligaciones fiscales y laborales.
La región de América Latina y el Caribe ha registrado la mayor tasa de actividad emprendedora en 2022, según datos del 'Global Entrepreneurship Monitor 2022/2023'. Guatemala, Colombia, Panamá, Chile y Uruguay son los cinco países en los que se registraron los mayores niveles. Las razones para desarrollar la actividad emprendedora en estas u otras economías son variadas.
Genera nuevos empleos. Cambia la situación laboral de los emprendedores. Pone el foco en la rentabilidad. Aumenta la riqueza personal de los emprendedores.
Muchas de las grandes compañías que se pueden encontrar hoy en día en el mercado han nacido de un emprendimiento empresarial:
- SHEIN. Plataforma online de comercio textil de origen chino que ha ganado una enorme popularidad en los últimos años. Fundada en 2008 en la región de Nanjing, en China, la plataforma despuntó en 2020, cuando experimentó un crecimiento de ventas del 250%.
- Canva. Creada en 2012 por Melanie Perkins, se trata de una página web de diseño gráfico y composición de imágenes que ofrece herramientas para que los usuarios, profesionales o no, puedan crear sus propias creatividades.
- Kavak. Plataforma digital especializada en la compraventa de vehículos de segunda mano. Fundada en 2016 en México por Carlos García, es la primera startup mexicana en alcanzar el estatus de unicornio, rango que consiguió en 2020.
