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Comunicación

Emprendedores UNAM: Cuatro Décadas de Vínculo entre Academia y Empresa en México

by Admin on 27/05/2026

En México, donde las micro, pequeñas y medianas empresas ocupan un lugar central en la dinámica económica, pocas publicaciones han mantenido durante cuatro décadas un vínculo sostenido entre la academia y el sector empresarial. Desde su origen, la publicación ha buscado traducir el conocimiento académico en herramientas útiles para quienes emprenden o dirigen una empresa. De periodicidad bimestral, Emprendedores forma parte del Fondo Editorial de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM y, con el tiempo, ha construido un acervo que documenta la evolución del ecosistema empresarial en México.

A lo largo de 40 años, Emprendedores ha acompañado los cambios del entorno económico y ha documentado la transformación de las prácticas empresariales. La estructura editorial de la revista refleja la diversidad de factores que intervienen en la vida de las empresas. A estos temas se suma un componente distintivo: la incorporación de testimonios de empresarios y emprendedores. La edición más reciente, correspondiente a marzo-abril de 2026, propone una revisión de los procesos que marcaron el desarrollo de las Pyme en las primeras décadas del siglo XXI. Los artículos que integran este número abordan temas vigentes: desde el análisis de las causas de una crisis empresarial hasta el uso del conocimiento organizacional, la agilidad en contextos de incertidumbre o los efectos del tecnoestrés en los espacios de trabajo. Leer Emprendedores hoy es, en buena medida, asomarse a las preguntas que están definiendo el presente de las empresas. Uno de los rasgos que ha definido a Emprendedores es su carácter de acceso libre.

La Relevancia del Emprendimiento para el Desarrollo Económico

Sin duda, el desarrollo y el crecimiento de cualquier país se basan en el número y la calidad de las empresas que existen en él, ya sean industriales, comerciales, gubernamentales o de servicios. Tocar el tema empresas abre un amplio campo para la investigación y el análisis, no solo por el impacto que estas tienen en los distintos sectores de la economía en términos de la valorización de sus productos o servicios, sino también por su incidencia en la generación de empleo, el desarrollo regional, la innovación de productos y procesos y la investigación, entre otros aspectos. La creación de nuevas empresas se considera de gran relevancia para el desarrollo económico de los países, a través del aumento de empleo, la innovación y el bienestar.

El emprendimiento despierta en la actualidad un marcado interés mundial y su análisis en los contextos sociales, culturales y económicos son discutidos en agendas académicas, de investigación y gubernamentales por su capacidad para empujar el desarrollo económico y los procesos de innovación de los países. El emprendimiento es el proceso de actuar sobre oportunidades inadvertidas, para crear un nuevo proceso o producto, que es importante para el crecimiento y desarrollo de cualquier economía contemporánea y además es vista como el motor del crecimiento económico y una fuerza impulsora para la descentralización y reestructuración económica (Farayibi, 2015).

Emprendedores y Empresarios: Delimitando Conceptos

Si bien es fundamental analizar el tema empresas, no lo es menos referirse primero a quienes las crean, ya sea aportando ideas innovadoras, cristalizándolas y tomando el riesgo de echarlas a andar, más con la pasión que con la razón, como lo hacen los emprendedores, o como los empresarios, que, más que con el corazón, también invierten recursos a largo plazo, con la mente fría y con un marcado ánimo de lucro, evaluando y valorando el riesgo, en empresas no necesariamente innovadoras pero sin duda igual de importantes por el impacto económico que generan. Es crucial revisar los conceptos de emprendedor y empresario, intentando llegar a una definición y considerando que son conceptos distintos que a veces se utilizan como sinónimos.

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Ambos términos por lo general se toman como sinónimos, cuando en realidad están debidamente marcadas las diferencias entre uno y otro concepto. Un emprendedor no necesariamente es un buen empresario, ni un empresario es necesariamente un emprendedor, aunque existen más casos de emprendedores-empresarios exitosos (Steve Jobs, Bill Gates, Michael Dell, por citar algunos de los más conocidos) que de empresarios-emprendedores exitosos.

Definiciones según la Real Academia Española

  • Emprendedor: Que emprende con resolución acciones dificultosas.
  • Empresario: Titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa.

De acuerdo con las definiciones señaladas, podemos identificar la primera gran diferencia entre los términos: el emprendedor emprende acciones innovadoras, siendo que el empresario, como su nombre indica, está íntimamente ligado a las empresas, ya sea en su papel de propietario, socio o directivo.

Evolución del Concepto de Emprendedor

Pereira (2003) menciona que el término entrepreneur apareció por primera vez en el texto “Essai Sur la Nature du Commerce en Général”, escrito por Richard Cantillon (1755). El término designaba a una persona caracterizada por comprar productos a precios conocidos para venderlos en el mercado a precios desconocidos; esta concepción asoció al término emprendedor con los elementos conceptuales de recursos y riesgo. Pereira (2003) también señala que posteriormente el concepto fue enriqueciéndose con los aportes de economistas importantes como Say (1852), Knight (1921), Baumol (1968 y 1993), Braudel (1985) y Casson (1982), quienes diferenciaron al emprendedor del inversionista, al reconocer la diferencia en el rendimiento que cada uno espera de sus acciones. El inversionista espera el rendimiento sobre el capital, mientras que el emprendedor busca el resultado de quitar de las utilidades que su acción emprendedora genera los costos incurridos por el uso del capital del inversionista.

Por su parte, García, Álvarez y Reyna (2007) señalan que el primero en poner de manifiesto que el emprendedor es un ente generador de crecimiento económico fue Schumpeter (1934). Desde entonces, estudios como los de Johnson y Loveman (1995) demuestran la importancia del desarrollo de las economías de mercado a través de los emprendedores de éxito. Es lógico que el espíritu emprendedor sea uno de los nuevos campos de investigación en la Administración de Empresas.

Rodríguez (2009) asume que la diversidad de tendencias sobre el emprendimiento, donde algunos lo asimilaron como el individuo que asume el riesgo (Cantillon, Baudeau, Thunen, Bentham), otros como el trabajador superior (Say y Smith), o como el innovador (Smith, Bentham y Mangoldt), se ve reflejada hoy. Para generalizar el concepto se distinguen dos características: una, que el emprendedor es tomador de riesgo y persona demasiado inteligente (Cantillon, Thunen y Baudeau); y la otra, que el emprendedor toma decisiones con riesgo innovador y como trabajador innovador que hace la diferencia (Bentham y Smith, citados en Rodríguez, 2009).

Pereira (2003) señala que Schumpeter (1961 y 1965) identificó al emprendedor como el “destructor creativo” que rompe los ciclos ajustados del mercado mediante la introducción de una innovación. De este modo se restablece el ciclo que el emprendedor volverá a romper con otra innovación y, por lo tanto, lo que realmente diferencia al emprendedor es un proceso de desarrollo caracterizado por la innovación constante.

Gartner (1985) plantea que la complejidad y la variedad de los emprendedores hace imposible caracterizar a un emprendedor promedio y por ende la construcción de una base teórica común a este campo del conocimiento (Bygrave, 1989). Bygrave y Hofer (1991) proponen que la delimitación del campo de conocimiento del espíritu emprendedor se amplíe, incluyendo el estudio del proceso emprendedor y sus características. Es decir, pasar de una concepción estática del espíritu emprendedor a una concepción dinámica desde el punto de vista del proceso del evento emprendedor y del emprendedor mismo. Estos autores proponen considerar el proceso emprendedor como el conjunto de las funciones, actividades y acciones asociadas con la percepción de la oportunidad y la creación de la organización para explotarla.

Pereira (2003) cita que el emprendedor es quien percibe la oportunidad y crea la organización para aprovecharla. Gartner (1985) propone como elementos para el estudio del espíritu emprendedor los siguientes: (a) el entorno; (b) las características del individuo; (c) el proceso, y (d) la organización creada. Por otra parte, De Vries (1977) identifica al emprendedor a partir de los roles que cumple al concebir e implementar la idea: (a) innovación; (b) administración o coordinación, y (c) toma de riesgos. Para completar la concepción de emprendedor propuesta por De Vries (1977), es necesario adicionar la dimensión de la toma de riesgo: el emprendedor no solo arriesga su capital económico, sino también su imagen social y los costos psicológicos asociados con el fracaso.

Curto (2012) señala que, para Drucker, empezar un negocio no es condición necesaria ni suficiente para ser emprendedor, y para Gregory Dees, los emprendedores no tienen por qué ser necesariamente inventores, sino que simplemente tienen que adoptar una visión creativa a la hora de poner en práctica invenciones de otros. Dees (1998) identifica cuatro aspectos diferenciadores del emprendimiento:

  1. Destrucción creativa: según Schumpeter, la generación de productos o servicios innovadores destruye los que estaban previamente en el mercado.
  2. Creación de valor: según Say, el emprendedor traspasa recursos económicos de un área de baja productividad a una de alta productividad y mayor rendimiento.
  3. Identificación de oportunidades: para Drucker, un emprendedor no genera cambio, sino que explota las oportunidades que el cambio brinda.
  4. Ingenio: Stevenson destaca la capacidad de los emprendedores no solo de aprovechar oportunidades, sino también de afrontar los retos que conlleva la falta de recursos para llevarlas a cabo.

Resumen de Definiciones del Emprendedor

A continuación, se presenta un resumen de las definiciones del emprendedor vertidas por diferentes autores:

Autor/Fuente Concepto Clave del Emprendedor
Richard Cantillon (1755) Persona que compra productos a precios conocidos para venderlos a precios desconocidos, asociándolo con recursos y riesgo.
D.R.A.E. Que emprende con resolución acciones dificultosas.
Say, Knight, Baumol, Braudel, Casson Diferencia del inversionista; busca el resultado de las utilidades generadas por su acción emprendedora, no solo el rendimiento del capital.
Schumpeter (1934, 1961, 1965) Ente generador de crecimiento económico; "destructor creativo" que introduce innovaciones, rompiendo ciclos de mercado y generando ganancias monopolísticas temporales. Proceso de innovación constante.
Gartner (1985) Quien percibe la oportunidad y crea la organización para aprovecharla. Elementos de estudio: entorno, características del individuo, proceso, organización creada.
De Vries (1977) Identificado por roles: innovación, administración/coordinación, toma de riesgos. Suma la dimensión del riesgo social y psicológico.
Drucker (citado por Curto, 2012) Empezar un negocio no es condición necesaria ni suficiente; explota las oportunidades que el cambio brinda.
Gregory Dees (1998) Visión creativa para implementar invenciones de otros; identificado por destrucción creativa, creación de valor, identificación de oportunidades e ingenio frente a la falta de recursos.

Características y Desafíos del Emprendedor

García et al. (2007) señalan que no hay duda de que va en aumento el consenso sobre la existencia de diferentes causas detrás de los procesos del espíritu emprendedor, como apuntan MacMillan y Katz (1992), Zahara (1991), Naffzinger (1995) y Paige (1999). Mencionan que la proliferación de estos planteamientos teóricos, tanto en investigación como en estudios descriptivos, hace de este campo un terreno todavía por explorar. Herron (1994 citado en García et al., 2007) plantea preguntas como: ¿las características del emprendedor tienen realmente un impacto significativo en la creación y el desarrollo de la empresa? y ¿cuáles de estas características son más significativas o imprescindibles para el emprendedor? Él mismo afirma que existen fundadas razones para pensar que unas características determinadas afectan positivamente a la creación y el desarrollo de un proyecto empresarial de éxito.

El contexto institucional y el nivel de desarrollo económico de los diferentes países pueden diferenciar la dinámica del emprendimiento y su gran diversidad (Autio, 2007). El capital empresarial genera crecimiento económico a través del aumento del número de empresas y del incremento de la competencia. Los determinantes que permiten la creación de nuevas empresas han sido menos estudiados en los países en desarrollo que en los países desarrollados. Tanto las normas sociales y culturales, así como la transferencia de investigación y desarrollo están relacionadas positivamente con la capacidad de emprendimiento o de creación de nuevas empresas. La intención empresarial se atribuye a la interacción de actitudes y valores culturales, que varían según el contexto en que se desarrollan. La capacidad empresarial es vista como la suma de experiencias, conocimientos, habilidades y actitudes que se adquieren a lo largo del tiempo para desempeñar de manera efectiva una actividad en diferentes condiciones (Hardeep et al, 201w3). La capacidad emprendedora en la mayoría de los casos ha sido concebida como la solución a la falta de empleo en relación de dependencia, y utilizan su capacidad de creación de negocio como respuesta a esta situación (Krishnan et al, 2017).

El panorama económico nacional será un factor fundamental en la ejecución de la actividad emprendedora; las economías desarrolladas son el ambiente ideal para el emprendimiento, al contrario de las economías en desarrollo que reducen la viabilidad al emprender (Díaz et al, 2013). Existe un aspecto fundamental que no es comúnmente abordado: las empresas tienen la necesidad de innovar, pero eso no significa que tengan la capacidad de emplear la tecnología para impulsar la mejora de sus productos o servicios a la vez de aportarles un valor agregado representativo, que los permita destacar. Esta falencia puede ser ocasionada por la falta de inversión en formación que potencie las habilidades de las empresas a través de sus líderes o emprendedores. También hay que considerar la existencia de dificultades para emprender como la excesiva tramitología en la apertura, cierre y funcionamiento de empresas, siendo imprescindible entregar soluciones mediante información oportuna de aquellos trámites excesivos y de su implicación.

Innovación y Educación: Pilares del Emprendimiento

La innovación es la herramienta específica del emprendedor, a través de la cual explotan los cambios como una oportunidad para crear diferentes negocios o servicios; se la puede considerar como una disciplina y puede ser aprendida y practicada. Los emprendedores deben buscar las fuentes de innovación, los cambios y los síntomas que les permita encontrar oportunidades para conseguir innovaciones exitosas (Drucker, 2002). Schumpeter (1934) indicó que la tecnología contribuye a la creación de nuevas empresas y a través de los spillovers de conocimiento pueden incrementar el crecimiento económico del país por medio de la expansión del conocimiento de una empresa a otra (Block et al, 2013).

La inversión en investigación y desarrollo es muy importante para el crecimiento económico, ya que genera nuevos conocimientos, tecnología y habilidades, además es intensiva en capital humano y este capital es inalienable y portable (Babina et al, 2018). Hay acuerdos respecto a la importancia de promover el emprendimiento para estimular el desarrollo económico y la generación de empleo. La educación en emprendimiento se considera un instrumento clave para aumentar la cantidad de emprendedores potenciales y nuevos. Es necesario un sistema educativo basado en las habilidades y el desarrollo de la conciencia empresarial, que se enfoque más en los aspectos prácticos que teóricos, para que existan más individuos que creen nuevas empresas y contribuyan al desarrollo económico del país. La literatura revela una gran relación entre educación, creación de negocios y desempeño empresarial, así como entre educación empresarial y el emprendimiento.

En América Latina hay centros de formación profesional y universitaria dedicados a enseñar a ser emprendedor. De manera general, las competencias a desarrollarse en los emprendedores tienen que estar orientadas hacia el fortalecimiento de sus propias características sociales, culturales, así como también en sus patrones de conducta prestando atención al desarrollo de programas curriculares que despierten el interés para que dejen de ser empleados tradicionales que puedan interesarse en emprendimientos para suplir solo necesidades, y se conviertan en emprendedores por oportunidades.

Directrices Editoriales para Colaborar con la Revista Emprendedores

La comisión editorial seleccionará, de los trabajos evaluados, aquellos que formarán parte del número que se editará. Si un artículo es seleccionado para su publicación, el autor deberá firmar una carta de cesión de derechos a favor de la UNAM y de responsabilidad por el contenido del artículo. Podrán escribir hasta dos autores por artículo. Los artículos deberán tener una extensión mínima de cinco cuartillas y máxima de siete. Se entiende por cuartilla una página tamaño carta (27.94 x 21.59 cm).

El artículo debe contener únicamente las fuentes de consulta a las que se hace referencia en el texto. La lista de referencias se redacta de acuerdo con el modelo APA (7ª ed., 2019) y se organiza alfabéticamente con sangría francesa. Si el documento incluye imágenes, tablas, gráficas o diagramas, deberán estar citadas en el documento e indicar la fuente.

Los textos deberán mostrar un lenguaje sencillo, claro y ordenado, desprovisto de tecnicismos innecesarios, expresiones rebuscadas, párrafos densos y abreviaturas que no sean de uso común. Se sugiere utilizar subtítulos a lo largo del documento e indicarlos de manera clara. Se procura que el título sea breve y atractivo, ya que los títulos largos pueden resultar confusos para el lector.

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