El "Emprendedor": Un Análisis de Elvira Lindo sobre la Palabra de Moda y la Realidad Española
La misma raíz latina (el verbo prehendere) dio una serie de derivadas en castellano, que resultan muy curiosas en la víspera de una huelga general. El verbo “emprender”, según el DRAE es “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro” (acepción 1). El sustantivo “empresario” es “Persona que por concesión o por contrata ejecuta una obra o explota un servicio público” (acepción 1) o “Patrono (persona que emplea obreros)” (en su tercera acepción). Por su parte, el sustantivo “empresa” significa “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo” (en su primera acepción) o “Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos” (segunda acepción).
En resumen, toda esta familia léxica está llena de connotaciones que remiten al esfuerzo, al tesón, a la superación de dificultades, a lo heroico casi, pero también a la explotación de algo que genera beneficios.
El "Emprendedor" como Eufemismo
Los empresarios, que deben de tener mala conciencia, prefieren ahora llamarse emprendedores, una denominación más eufemística que deja al margen la parte más desalmada, que la hay: patrones que no dan de alta a su gente en la Seguridad Social, otros que cada vez que la izquierda llega al poder se llevan la empresa a Marruecos y el dinero a un paraíso fiscal, algunos que hacen caso omiso a los acuerdos sindicales y establecen su propia ley en su empresa… No son modélicos. Son más bien mezquinos y rácanos, aunque en esto no puede generalizarse nunca, pues he conocido empresarios que han cumplido a rajatabla sus obligaciones, incluida la de pensar que la empresa es un generador de riqueza que debe tener un marcadísimo matiz social. Pero visto el modelo Díaz Ferrán y vista la realidad, creo que muchos empresarios han desarbolado ese concepto.
Las palabras no tienen la culpa, desde luego, pero su utilización engañosa, el abuso con que aparecen en el discurso de las personas públicas deteriora su sentido, aunque sea positivo. Así me sucede con la palabra “emprendedor”. Pueden ser manías personales, lo asumo, pero esta palabra contiene, en el uso actual, unas connotaciones ideológicas que detesto.
La Paradoja del Emprendimiento en la Crisis
Y es que justo cuando la crisis ata de pies y manos a un porcentaje histórico de los jóvenes españoles, la palabrilla optimista salta como un chinche de la publicidad de los bancos a los teóricos de empresa, de las promesas de los ministros del ramo a la ingenuidad de jóvenes (los hay) que se han tragado el discurso de que todo en esta vida depende de la voluntad, es decir, de la audacia con la que asumamos un proyecto, de nuestra capacidad psicológica para ser emprendedores.
Lo inaudito es que la palabra se haya colocado en el top ten de términos que tienen como fin ennoblecer cualquier discurso precisamente cuando a las personas jóvenes más difícil les resulta levantar de la nada una empresa. No ya porque los bancos no den créditos, sino por la interminable burocracia que se ha de sortear y sobre la que este periódico informaba ayer mismo con datos provenientes del Banco Mundial. Por un lado, se extiende la idea de que del paro y la desesperación puede salir uno mismo si se atreve a montar una empresilla original, rompedora, atractiva y medio artesanal; por el otro, la estructura legal de este país no hace más que poner palos en las ruedas a quienes tratan de hacerlo.
Es un discurso muy americano ese que entiende que la salvación depende solo de uno mismo.
¿Por qué es crucial DEROGAR LA REFORMA LABORAL del PP de 2012?
Reformas Laborales y Clima Social
Con las cosas así, el gobierno del PP les hace un regalo más: abaratar el despido y facilitar un régimen casi esclavista pensado a la medida de los patrones. Es la reforma laboral, que debería venir acompañada de una “reforma empresarial” ni siquiera abordada. Mueren así una serie de derechos adquiridos a base de largas negociaciones que, durante décadas, se han ido gestando y que habían consagrado los llamados convenios colectivos, ahora prácticamente sin valor alguno.
Empresarios y gobierno del PP, de la mano, están preparando un asfixiante clima social que reventará muy pronto.
Consecuencias de la Reforma Laboral
- Abaratamiento del despido.
- Facilitación de un régimen laboral menos protector para el trabajador.
- Pérdida de valor de los convenios colectivos.
- Creación de un clima social tenso.
Elvira Lindo y Manolito Gafotas: Un Retorno al Barrio
Cuenta Manolito Gafotas (“Mejor Manolo”, nos diría él) que es un misterio que la escritora, después de tanto tiempo, volviera a Carabanchel (Alto) para sonsacarle información y escribir un nuevo libro, y cuenta la escritora que lo parió que fue porque pensó que era un buen momento, en una época tan complicada, para hablar desde el humor de lo que estaba pasando. Elvira Lindo y su personaje no se ponen de acuerdo, pero, sea como sea, que un niño de Carabanchel (Alto) se haga famoso en el ‘mundo mundial’ con la historia de su vida cotidiana es asombroso, o no tanto, pues de historias como las de Manolito y su familia está lleno el mundo, y no sólo Carabanchel (Alto).
“A veces nos parecen países muy lejanos, pero en realidad su cultura familiar es más parecida a la nuestra de lo que pensamos. Por ejemplo en Turquía ahora hay un proyecto de hacer una serie de televisión con Manolito. A veces voy por Queens, en Nueva York, y pienso que siempre hay una familia en un barrio de clase trabajadora que se parece a la de Manolito”, nos contaba el domingo pasado, mientras bebía a sorbos lentos un capuccino en Embassy, Elvira Lindo.
La Demanda de los Lectores
Han pasado diez años desde el último… ¿Por qué ahora? Todo en el personaje ha sido azaroso y poco premeditado. Porque cuando yo escribí el primer libro tampoco pensé que escribiría un segundo ni un tercero. Fue casi una demanda de los lectores, que curiosamente siempre pensaron que se trataba de una serie, aunque yo no lo hubiera pensado nunca. Recuerdo la primera vez que fui a firmar a la Feria del Libro de Madrid, que fue cuando yo tenía publicado el primer libro, que los niños que venían a la firma me decían, ‘¿cuándo va a salir el segundo?’ Y así fue como entró esa idea en mi cabeza y escribí siete libros, uno por año.
La Decadencia del Cine y los Medios
Cuando leo uno de esos artículos dedicados a la magia de la gran pantalla, de sala oscura, de los sueños que se esfuman cuando nuestros ojos han de acostumbrarse a la cruda realidad; cuando leo eso, digo, me sale una urticaria que yo calificaría de saludable, porque me avisa de lo que no tengo que escribir jamás. Yo creía que las columnas dedicadas a la sala oscura y su cursi retahíla eran cosa del pasado, que aquellos plumillas old fashion habían ido muriendo, pero se ve que hay un tipo de columnista vintage que reincide, encontrando el tema de actualidad por aquello de la crisis del cine. Del cine no te dicen nada, y a mí ese olvido me produce una pena imponente porque de alguna manera habla de la decadencia del cine en las salas.
A los que dormimos mal, los médicos nos recomiendan que no miremos una pantalla después de las diez de la noche. Como llevo años durmiendo de pena, he vivido el cambio fundamental de este consejo médico: antes, en el mundo precibernético, te aconsejaban que no vieras la tele, ahora te hablan de pantallas. Que no veas ni la tele, ni el ordenador, ni el iPhone ni el iPad.
La "Ley de Godwin" y el Debate Público
¡Redoble de tambores! Un tío llamado Mike Godwin se inventó una ley a la que llamó “Godwin”. Hizo bien. La ley de este célebre abogado americano enuncia que “a medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno. Dicho lo cual, Godwin estableció que cualquier discusión se debía dar por concluida cuando uno de los participantes sacara a los nazis a relucir. Se refería a las discusiones en las redes, y doy fe, dado que alguna vez me he enzarzado tontamente en una discusión virtual, que al hombre le asistía la razón: siempre hay un interviniente que tratando de ganar una bronca que está comenzando a ser pesada, carga de dramatismo el momento trayendo a colación la Europa nazi o al mismo Hitler. Es esta una ley sin fronteras que no se circunscribe al mundo de la Red.
La Calidad de la Televisión y el Periodismo
Si llevara corbata, si hiciera el programa en un plató, si levantara la ceja cuando escucha, si no tuviera cara de ingenuo, si no tuviera aspecto de chico de barrio, si fuera arrogante, si en vez de esas camisas de cuadros que me lleva luciera un look de modernillo del puente aéreo, si no trufara sus reportajes con un humor callejero… En resumen, si Jordi Évole no tuviera ese aspecto de chaval majete que hace encuestas por la calle y aspira eternamente a ser presentador, su programa sería visto por todos aquellos expertos que acuden a las tertulias o que escriben esos artículos que el lector suele dejar a la mitad. Y en esas mismas tertulias citarían algunas de las entrevistas de Salvados, por donde desfilan personajes que tienen el don de la claridad.
Casi siempre os contamos desde aquí cosas alegres, pero hoy, esta noche, quiero hacer un homenaje a todos aquellos periodistas que tendrán que abandonar sus mesas de trabajo de la calle Miguel Yuste por el ERE en el diario El País. Son personas con experiencia, competentes, de las que habréis leído miles de reportajes, entrevistas o crónicas desde el extranjero. Siento una profunda pena y una incontenible rabia. No me gusta el momento en el que estamos viviendo. No soy pesimista, no soy catastrofista, no soy iracunda, pero permitidme que hoy os diga que no me gusta este maldito presente en el que profesionales con experiencia dejan huérfana una redacción en la que será más difícil trabajar. Los que se van son maestros. Esta noche, todo lo demás, mi libro, mis fotos, mis amigos y mis enemigos me importan poco.
