Emilio Molina: Desvelando el Lado Oscuro de las Pseudoterapias
Emilio Molina es un doctor en Musicología y Licenciado en Filosofía y Letras, Compositor, Concertista, Pedagogo, Investigador y Escritor. Con un catálogo que supera los 100 libros, es el creador del Método IEM (Metodología de la Improvisación) y director del Instituto de Educación Musical (IEM) que lleva su nombre. Profesor de Improvisación y Acompañamiento en la ESM «Reina Sofía» de Madrid, Molina es una autoridad mundial en el formato de «concierto-improvisación» al piano. Su trayectoria profesional incluye más de 30 años como catedrático de Repentización, Transposición y Acompañamiento del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y 15 años como Profesor de Improvisación en la Escola Superior de Música de Catalunya. Es pionero en la introducción y el desarrollo de la Improvisación en los conservatorios españoles. Sus estudios como investigador se basan en el análisis schenkeriano y en la improvisación musical.
Además de su vasta carrera musical, Emilio Molina también se ha convertido en una voz importante en la lucha contra las pseudoterapias y las sectas sanitarias. Su libro publicado en 2019 profundiza en cómo estas prácticas llegan a convencer a las personas, y sus análisis ofrecen una perspectiva crucial sobre este fenómeno.
¿Qué son las pseudoterapias y cuáles son las más peligrosas?
Las pseudoterapias se definen como aquellas prácticas que pretenden curar enfermedades o mejorar la sintomatología a través de remedios que carecen de evidencia científica o que han demostrado ser ineficaces. Lo cierto es que todas tienen una carga de peligrosidad porque desinforman a las personas. De hecho, algo tan inocuo como el agua puede llegar a ser mortal si alguien promete que este recurso es capaz de curar el cáncer. Por tanto, el peligro de base es la desinformación.
No obstante, existen propuestas pseudoterapéuticas aún más peligrosas porque tienen el poder de ser proactivamente lesivas. Algunos ejemplos los ponen el MMS o el CDS, que son dos tipos de lejías industriales que se utilizan para blanquear el papel o desinfectar el agua y que se promocionan como un remedio para tratar el cáncer.
Hay otras ofertas que están en pleno auge como la ayahuasca, que mucha gente la utiliza para tratar problemas de salud mental, lo que está provocando bastantes conflictos. Por otro lado, la bioneuroemoción, la biodescodificación y la nueva medicina germánica defienden que el cáncer es, simplemente, un conflicto emocional no resuelto. Estas corrientes están siendo responsables de muchas muertes en el mundo, pues los pacientes llegan a rechazar los tratamientos y, en otros casos, recurren a ellos de forma tardía.
| Pseudoterapia | Descripción | Peligrosidad |
|---|---|---|
| MMS/CDS | Lejías industriales promocionadas como cura del cáncer. | Proactivamente lesivas, pueden causar graves daños. |
| Ayahuasca | Utilizada para problemas de salud mental, puede generar conflictos. | Riesgo de conflictos y complicaciones de salud mental. |
| Bioneuroemoción, Biodescodificación, Nueva Medicina Germánica | Defienden que el cáncer es un conflicto emocional, promueven el rechazo de tratamientos médicos. | Responsables de muchas muertes al retrasar o anular tratamientos. |
Pseudociencias y Pseudoterapias: una amenaza para la salud
¿Cómo se pueden identificar las pseudoterapias?
Básicamente, el hecho de que algo se oferte como un remedio para curar cualquier problema ya es un motivo para que se disparen las alarmas. Otra señal de alerta es que alguien, con el fin de avalar los buenos resultados que promete, presente un listado de personas que aseguran que se han curado. En estos casos también hay que desconfiar porque es un acto ilegal.
Otra de las señales tiene que ver con las situaciones en las que se llega a culpar a los pacientes cuando el remedio no funciona. Hay que tener en cuenta que la ciencia siempre habla de probabilidades de curación, mientras que la pseudociencia garantiza que los remedios son perfectos y que siempre funcionan. También hay que sospechar cuando una persona asegura que el círculo que nos rodea es el causante del mal que padecemos. Esto, además de ser irracional, tiene cortes de pseudoterapia sectaria. Al listado se suma la necesidad de comprobar si el producto en cuestión es ofertado por la cartera de servicios de la sanidad pública.
La influencia de los colegios de médicos y la difusión de la desinformación
Sin duda, los colegios de profesionales deberían ser el principal caballo de batalla a la hora de luchar contra el intrusismo y de velar por la aplicación del código deontológico. Sin embargo, estamos viendo que hay colegios de médicos, fisioterapeutas, enfermeros y psicólogos, que fomentan cursos de formación en estas prácticas y en los que los colegiados ofertan pseudoterapias sin ningún tipo de tapujos. También, hemos visto que existen secciones dentro de los colegios para difundir estas acciones. Por esta razón, Emilio Molina considera que se están dejando a un lado las buenas funciones y que existe una carencia de formación sanitaria al respecto. No obstante, hay que decir que también contamos con colegios muy combativos que rechazan todos estos discursos.
Por desgracia, se conocen casos de sanitarios que promueven este tipo de tácticas. Las asociaciones están trabajando para que los colegios de profesionales se tomen más en serio este problema y para que sus colegiados apliquen el código deontológico.
Homeopatía y el papel de las farmacias
La comercialización de productos de homeopatía en farmacias y parafarmacias contribuye totalmente a fomentar la confianza en estas técnicas. Hay mucha gente que cree que son remedios herbales o infusiones, pero en realidad son ultradiluciones de un compuesto que el homeópata ha decidido que causa los mismos síntomas que pretende curar. Por tanto, estamos ante productos que solo contienen una ultradilución mojada en excipientes que carecen de principios activos. Es cierto que su comercialización en farmacias y parafarmacias aumenta la confianza de la población en estos remedios, pero en realidad son una estafa.
¿Cómo cae la población en estos engaños?
La mayoría son personas que están pasando por un momento de vulnerabilidad muy alto tras haber recibido una mala noticia que les afecta a ellas o a alguien de su entorno. Esta circunstancia las lleva a buscar de forma desesperada una tabla de salvación. En esos momentos, muchas dejan a un lado los juicios críticos y tienden a creer el discurso de alguien que, normalmente, procede de una fuente que inspira confianza.
Habitualmente, suelen tener la intención de que no les quede nada por probar y, si el tratamiento médico es muy duro, intentan recurrir primero a otras opciones. Fundamentalmente, la necesidad de tomar un control sobre la propia vida impulsa a las personas a confiar en estos remedios. Y es que la Medicina no siempre promete resultados brillantes, pero el charlatán asegura que su propuesta es natural, inocua y con un 100% de garantías de éxito. Precisamente, es la desinformación en materia de salud lo que impulsa a la población a aferrarse a estas alternativas. A esto se suma que, normalmente, la oferta viene de fuentes que consideran confiables: algún amigo que la ha probado, alguien que la ha visto en la tele, un médico que la ha recomendado o alguna página web de un instituto.
En Canarias, por ejemplo, se ha creado un grupo especial de promoción de pseudoterapias como la célula kalanchoe, la célula aloe vera o la célula verode, algo que resulta muy preocupante.
Nivel cultural y vulnerabilidad
A la hora de caer en estos engaños, el nivel cultural no influye de forma directa. De hecho, existe una cierta relación inversa, ya que muchas veces, cuanto más nivel cultural tiene una persona, más se siente a salvo de caer en este tipo de fraudes. Cuando no se tiene tanto nivel cultural, en cambio, se puede llegar a ser más autoconsciente de que existe un riesgo de ser engañado, lo que aumenta el grado de suspicacia.
Steve Jobs, cofundador de Apple, pone un claro ejemplo, pues llegaron a convencerle de que el cáncer era una intoxicación del cuerpo y que se podía curar tomando zumos de frutos. El resultado ya lo conocemos. Cuando, ocho meses después, solicitó asistencia médica, hicieron todo lo posible para alargarle la vida, pero ya no pudieron salvarlo.
El impacto de la pandemia y las redes sociales
La pandemia de coronavirus ayudó a expandir estas prácticas por los movimientos que iniciaron ciertos grupos. Durante la pandemia, la sensación de caos, la incertidumbre y la falta de control eran muy elevadas, por lo que muchas personas buscaban de forma desesperada recuperar el control de sus vidas. De ahí surgieron también los negacionismos, que pretendían dar explicaciones mucho más simples a lo que estaba ocurriendo. La situación constituyó un importante nicho de mercado para los charlatanes, que no dudaron en lanzar mensajes que prometían curar el coronavirus con lejía. Lo cierto es que no solo aprovecharon el momento los que ya conocíamos, sino que surgieron otros nuevos.
Las redes sociales, por desgracia, son un vector de contagio y de difusión de todas estas barbaridades. Otras como Youtube están intentando controlar más estos contenidos con el sistema de reporte, pero Telegram, por ejemplo, es el paraíso de los charlatanes. Tanto es así, que los últimos casos que estamos recibiendo corresponden a personas españolas que están completamente enganchadas a grupos de esta plataforma y a las que les asustan los mensajes que envían los reptilianos y los que guardan un vínculo con la conspiración del covid. Ahí la desinformación campa a sus anchas y hay muchos grupos con más de 100.000 seguidores. Algunos, incluso, alcanzan los 400.000.
Concentración geográfica de la charlatanería
A tenor de los reportes recibidos tanto en las asociaciones como en el Observatorio OMC contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias, se ha observado que en las grandes capitales y en toda el área mediterránea hay una profusión mucho más alta de la charlatanería. En el caso concreto de Canarias, hay que decir que es un foco caliente de pseudoterapias y sectas. De hecho, hay una gran cantidad de personas buscando retiros y espacios para potenciar estas prácticas. Esto se debe, probablemente, a que se mezclan muchas culturas y a que cada una va dejando sus propuestas pseudocientíficas. Esta es la combinación perfecta para hacer caja.
La lucha contra la desinformación y el papel de las autoridades
El plan #CoNprueba es una iniciativa muy buena que nació hace unos siete años, después de haber mantenido varias reuniones con expertos. En ellas, se explicó el auge de la problemática y, desde el Ministerio, partieron de un listado que consta de 137 propuestas, que en 2011 se lanzaron como técnicas no convencionales. Lo que se está haciendo es desgranar ese listado, pero hay prácticas más peligrosas como las mencionadas anteriormente que ni siquiera aparecen.
Sin embargo, desde el punto de vista de Emilio Molina, las autoridades no están haciendo todo lo que deberían. Por un lado, porque estos artículos no están siendo muy útiles, ya que están en una web que apenas se promociona. Por otro, porque no están persiguiendo a la gente que se está aprovechando de las desgracias ajenas. Además, desde el ámbito judicial, deberían incidir en que las personas que están enfermas son muy vulnerables y en que tienen que recibir una protección.
Acciones de las asociaciones
Desde las asociaciones, se preocupan por difundir información veraz sobre estos temas a través de campañas e intentando contactar con la Comisión de Sanidad. También colaboran con el Observatorio de la Organización Médica Colegial (OMC) para alertar de los movimientos que están recibiendo. Por otro lado, ayudan a los usuarios que contactan y les explican cuáles son las vías de denuncia.
A raíz de la pandemia de Covid-19, se registró una explosión en el número de personas que solicitan ayuda. No solo porque cada vez contactaban más personas, sino porque en las redes sociales no daban abasto para desmentir una gran cantidad de movimientos. A esto se agrega otro problema: que son muy pocos los que dedican gran parte de su tiempo libre a luchar contra la desinformación y que los grupos de charlatanes se encuentran organizados para actuar durante las 24 horas del día, los siete días a la semana. De este modo, pueden obtener un generoso sustento.
