El Salvaje Oeste del Coaching Ejecutivo y la Urgente Necesidad de un Nuevo Paradigma Empresarial
Cuando el mundo empieza a parecerse al Lejano Oeste, lo primero que desaparece son las reglas. A los aranceles en marcha y pausados, se les suma ahora el ósculo en la retaguardia, una mezcla entre amenaza y servilismo que define este nuevo orden sin orden. Basta mirar series como 1923 o American Primeval para entender lo que ocurre cuando el mundo no avanza, sino que involuciona hacia el aislamiento, no solo de los países, sino de las personas.
Íbamos hacia un mundo que había que equilibrar para sostener la prosperidad, donde cada vez más países podían sumarse a un progreso compartido. Ya no se compite por construir, sino por aplastar. Este futuro no es futurista. Es retroceso maquillado de audacia. Y ahí, nadie gana.
La Distracción Organizacional y la Resistencia al Cambio
Acompaño a las empresas en un camino lento desde algo que saben que tienen que cambiar. A menudo ignoran qué es y frecuentemente permanecen distraídos. Parafraseando al maestro Facundo Cabral, las organizaciones no están deprimidas, están distraídas. Esta distracción se convierte con el paso del tiempo en resistencia, alimentando una inercia inconsciente que perpetúa hábitos y creencias arraigadas. Existen una gran cantidad de modelos de cambio con los que los agentes de cambio y facilitadores trabajamos para acompañar esta transición hacia la nueva forma de entender la empresa.
Pero ¿existe alguna idea básica que te permita comprender esta nueva forma de entender la empresa? ¿Hay algo que caracterice a todos estos nuevos modelos de relaciones laborales? Sin duda creo que sí. Hoy aportaré el pilar básico que caracteriza a esta nueva forma de comprender la empresa.
Mitos y Realidades de la Gestión Empresarial Tradicional
El Enfoque en el Ahorro de Costes y la Maximización de Beneficios
Muchos directivos creen que el recurso más importante para sacar adelante un negocio es el ahorro de costes y la maximización de beneficios. El problema fundamental es que entienden ambas estrategias como medidas previas y no como resultados de una cultura concreta. Con buena intención intentan a menudo recortar en costes de producción y reducir márgenes de beneficio para hacer sostenible su estructura de trabajo.
La Falacia de las Condiciones Laborales Superiores como Motivador Único
Unos pocos directivos creen que el recurso más importante para sacar adelante un negocio es que sus empleados tengan condiciones laborales mejores que las que podrían encontrar comparativamente en el mercado. Generalmente hablan de salarios mejores o de políticas de conciliación. Explicaré brevemente por qué creo que este enfoque es erróneo.
Hace ya muchos años que los psicólogos de la conducta y la motivación, con Herzberg como pionero, vienen demostrando que a partir de un mínimo razonable el incremento salarial progresivo no es un factor de motivación continuado en sí mismo ni garantiza la satisfacción del trabajador. He estudiado ampliamente este particular y -créanme- no funciona. Por otro lado, el abordaje de las políticas de conciliación a menudo está relacionado con la dicotomía «tiempo en el que estás puteado» y «tiempo en el que eres libre para vivir como una persona». Y esto tampoco funciona por un sencillo motivo: si el tiempo en el que estoy puteado se disminuye, no significa que mi satisfacción mientras estoy ocupado en esa tarea que me agobia, aumente. Reducimos el tiempo del problema, no el problema.
La Visión de Cantidad frente a la Calidad: Un Éxito Insostenible
Casi ningún directivo se plantea que el recurso más importante para sacar adelante un negocio de forma sostenible en el tiempo es dotar a las personas de tiempo de calidad para trabajar. Ocurre que casi ningún directivo se lo plantea porque muchos expertos en gestión de empresas afirman que la mayor parte de modelos de negocio exitosos en la actualidad están basados en una visión de cantidad y no en una visión de calidad, en recorte de costes y en tiempos de respuesta rápidos. Y esto es completamente cierto si medimos nuestro éxito exclusivamente por el valor económico de mercado (las empresas hace ya tiempo que tienen economías más influyentes que los estados-nación), pero es completamente falso si ampliamos esa comprensión del éxito a la satisfacción o el bienestar de los empleados (términos en los que las empresas no pueden competir con los estados-nación al estar sometidos los gobernantes de estas empresas al único escrutinio público del consumo).
Ya sabemos que hoy más que nunca dónde decides gastar tu dinero influye a menudo tanto como dónde decides depositar tu voto. El verdadero problema de estas organizaciones con visión de cantidad (exponenciales y escalables) no reside en que no estén teniendo éxito a nivel de mercado, sino en el modo nada sostenible en que lo hacen. No es el fin que obtienen lo que las nuevas generaciones estamos cuestionando, sino los medios para lograrlo. He trabajado con muchas de estas empresas y la mayoría de ellas viven continuos procesos de crecimiento descontrolado que desembocan en monopolios o controles de sus respectivos mercados, en un aumento de la exigencia de rendimiento al empleado que esconde -o a menudo ni siquiera lo esconde- una encubierta reducción de recursos con los que realizar la tarea, todo lo cual desemboca en una pérdida progresiva de la calidad del producto o servicio y de la calidad de las condiciones laborales, ambientales o sociales en las que se fabrica.
El Pilar Básico de la Nueva Mentalidad Empresarial: El Tiempo de Calidad
Mi intención con este artículo no es abolir por completo la actual economía de mercado sino plantear que, dentro de ella, una nueva forma de entender la empresa es posible. Defiendo que esta nueva mentalidad empresarial está basada en un pilar básico que aporta bienestar y salud a las empresas.
El recurso más valioso del mundo no es el dinero, es el tiempo bien invertido. El dinero no da dinero. El dinero es uno de los resultados de la manera en la que invertimos nuestro tiempo. Invertir adecuadamente en tiempo de calidad propio y de otros… ¡Eso sí que da dinero! En realidad, los centenares de modelos y herramientas con los que trabajo, hablan de una gran cantidad de cosas pero persiguen solo una muy sencilla: crear y dotar de tiempos y espacios de calidad a las personas para que sean capaces de lograr grandes resultados.
Esto implica pasar de evaluar verticalmente el cumplimiento de objetivos a definir conjuntamente las expectativas. Esto no significa prescindir de reglas, sino acordar un intercambio de valor equilibrado entre lo que cada empleado da y lo que recibe. Aquellas empresas unidireccionales que no comprenden la tremenda importancia que tiene dejar a las personas hacer su trabajo estorbando lo justo y aportándoles recursos para ello, están condenadas al fracaso.
La Nueva Forma de Entender la Empresa: Calidad sobre Cantidad
Pero ¿cómo lograr esto? En mi experiencia, la forma tradicional de entender la empresa está basada en hacer lo mismo un poco mejor cada año con el menor tiempo posible. La nueva forma de entender la empresa está basada en invertir en tiempo de calidad de las personas para que pongan en juego su verdadero potencial.
| Aspecto | Mentalidad Empresarial Tradicional | Nueva Mentalidad Empresarial |
|---|---|---|
| Recurso Principal | Ahorro de costes y maximización de beneficios | Tiempo de calidad bien invertido |
| Foco Estratégico | Visión de cantidad, recorte de costes, respuestas rápidas | Visión de calidad, inversión en potencial humano |
| Motivación Empleado | Incrementos salariales, políticas de conciliación (reducción tiempo "malo") | Tiempo de calidad para trabajar, satisfacción intrínseca |
| Evaluación | Cumplimiento vertical de objetivos | Definición conjunta de expectativas |
| Éxito | Valor económico de mercado | Satisfacción y bienestar de los empleados, sostenibilidad |
Las Claves para Invertir en el Tiempo de Calidad de las Personas
Ampliar la Perspectiva
Salir de casa. Comprender la perspectiva de las cosas. Este debería ser en todo momento uno de los grandes objetivos de cualquier profesional. Nadie puede comprender la perspectiva y el detalle de la realidad a la que se enfrenta, si limitamos todo el talento de las personas a cubrir el expediente. No nacemos con perspectiva, la adquirimos dedicando tiempo y recursos a entrenarla. Tomamos una gran cantidad de decisiones por intuición. Lo que casi nadie sabe es que la intuición se educa y se cultiva.
Educar y cultivar son verbos que necesitan tiempo de atención y compromiso. Aquellos que dedican todo su tiempo a actuar, se hunden en una vorágine de compromisos adquiridos y perpetúan agendas sin sentido. Sin embargo, una persona acostumbrada a pensar es la mayor oportunidad de crecimiento para cualquier empresa hoy. La primera clave de esta nueva forma de comprender la empresa es diseñar modelos de trabajo que basen sus estándares de cumplimiento de servicio en el equilibrio saludable entre la reflexión de calidad y la acción ejecutiva en la línea de la nueva ética maker iterativa de ensayo-error. Sacar las cabezas de las metodologías y los ordenadores, hacer que las personas experimenten el mercado. Menos planificación a largo plazo, más pensamiento estratégico.
Aprender a Pensar con Claridad
En la sociedad de la distracción, la atención es clave. Uno de los grandes males de las empresas es su incapacidad constante para establecer tiempos y espacios en los que pensar con claridad. Todo el tiempo asignado se dedica a ejecutar sobre la premisa de que la generación de valor reside tan solo en la ejecución. De hecho, continuamos trabajando estableciendo fases que separan la reflexión de la acción (Analizar-Planificar-Hacer-Evaluar) como si una vez que hemos analizado ya no hiciera falta pensar en absoluto.
Permitir a tu equipo disponer de tiempo retribuido en el que reflexione, es dotar a su creatividad de combustible. Dimensionar adecuadamente las tareas sin necesidad de imprimir ritmos esclavos ni alcances temporales imposibles, es dar oxígeno y capacidad continua de mejora a tus equipos. Hoy más que nunca el diferencial de las organizaciones reside en dotar a su cerebro colectivo de un ecosistema conectado de oportunidades para la formulación y concreción de ideas. Para eso, la segunda clave de esta nueva forma de comprender la empresa es dotar a tu fuerza productiva de tiempo y espacio para pensar con claridad y libertad de trabajo.
¿Cómo desarrollar el pensamiento crítico?
Vivir la Propia Realidad
Vivimos una adicción constante a la urgencia que nos generan otros y a la que diligentemente nos resignamos. Estar continuamente haciendo cosas sin pensarlas es como pretender recoger la cosecha sin la necesidad continua y periódica de cultivarla. En verdad existe una enorme rentabilidad en «no hacer aparentemente nada».
Consideramos «hacer» a ejecutar activamente algo, ya sea participar en un proyecto, redactar un documento, responder a un correo electrónico o realizar una venta. Poblamos nuestra agenda con tareas de este tipo a las que añadimos reuniones en las que tan solo priorizamos u organizamos este tipo de tareas «activas». Poco o ningún espacio queda para cuestionarnos nuestras acciones, plantearnos alternativas o atender y acompañar a nuestro equipo. Vivir la propia realidad consiste en decidir nuestro presente, cómo somos y cómo hacemos las cosas. Crear un supuesto de fe que nos permita aceptarnos tal y como somos. No hacer depender mi éxito de otros sino de mi capacidad de comprensión de la necesidad de otros y de cómo doy respuesta a esta necesidad sin traicionarme. Cuando casi todo el mundo vive intentando adaptarse al ritmo o la realidad de otros, lo diferencial hoy es configurar ritmos y realidades enteramente propios.
Tener Criterio Propio y Cultivar el Pensamiento Crítico
Para tener un sentido común en las empresas, es necesario disponer de tiempo y espacio para alimentar un criterio propio. Sin un sentido de las cosas, las personas se pierden y las prioridades se distraen. El verdadero valor de un grupo de personas no reside en campañas de publicidad asombrosas (palabras) sino en la autenticidad que se deduce de su comportamiento (actos).
Muchas personas me regalan comentarios de admiración y reconocimiento a diario. Suelo dedicar parte de mi tiempo a agradecer personalmente su consideración. En esos momentos la mayoría me pregunta cómo he llegado aquí o qué pueden aprender de mí. En realidad siempre les respondo que muy poco y añado: «Tal vez lo más importante hoy sea construir un criterio propio». Mi valor es diferencial porque dedico mucho tiempo a educarme y cultivarme. Invierto en leer, contrastar, dialogar y descansar. No conozco una inversión que a corto, medio y largo plazo sea más rentable. Si no tuviera una vida mentalmente saludable no podría aportar algo mínimamente valioso a mis clientes. Lo que me diferencia de la mayor parte de personas que conozco es que me cuido. Entiendo que necesito tiempo y espacio para cuestionarme y aprender, esto es, para educar y cultivar mi criterio propio.
Hoy quiero hablar de la importancia del pensamiento crítico en nuestros días. Si bien el pensamiento crítico siempre ha tenido resultados fantásticos para el progreso de nuestra especie, es hoy cuando en mi opinión se ha convertido en la última oportunidad que tienen las personas para la conquista de una vida saludable. Todos vivimos de forma automática e inconsciente en alguna o muchas facetas de nuestra vida. Fruto de un entorno cambiante y de la presión social por asimilar todo tipo de cambios de forma rápida y fugaz (el formato de las cosas que nunca funcionan), nos abandonamos a la vida llevados por impulsos. Dejamos de educar nuestro pensamiento crítico porque la maquinaria de consumo no lo necesita y de hecho sistemáticamente lo combate. Convertimos las cosas importantes en frugales y escondemos nuestra miseria detrás de los objetos.
Si bien el comienzo de este artículo pintará el actual apocalipsis en el que nos encontramos como especie, hay un motivo de esperanza. Es precisamente hoy cuando la voluntad de una sola persona es más determinante que nunca. En ningún otro momento de la Historia las personas (hoy consumidores) han tenido tanta capacidad de cambiar el curso de las cosas a través de sus propias elecciones. Si bien una irresponsabilidad colectiva nos ha llevado a varias pasadas de frenada, nosotros mismos somos los que podemos cambiar esto. Una gran parte del cambio continuo y necesario que nuestra sociedad necesita reside en la decisión propia que cada persona debe tomar a diario sobre a qué dedica su tiempo y en qué invierte su dinero. Hoy más que nunca esas elecciones son un voto por prolongar el desequilibrio disfuncional de nuestro tiempo o transformarlo en bienestar para nosotros mismos u otros.
El extraordinario impacto de mejora que podemos lograr siendo conscientes de la importancia de ambas decisiones es sorprendente. Ninguna de las decisiones automáticas e inconscientes que solemos hacer a diario sin darles ninguna importancia, sería peligrosa si no supusiera -tal y como he comprobado por mí mismo- la pérdida gradual de algunas conquistas sociales que han requerido siglos de esfuerzo colectivo, como la existencia de una clase media (si bien algunos lugares del planeta han logrado conquistar algunos avances técnicos relevantes que han mejorado la higiene y la calidad de vida de unos pocos, la clase media en la mayoría del planeta es inexistente (apenas un 13%), habiendo aumentado la brecha entre ricos y pobres como nunca antes en la historia) o la abolición de la esclavitud (ahora tengo la certeza de que tan solo la hemos trasladado de lugar o a menudo variado su contexto).
La verdadera revolución silenciosa que supondrá nuestra supervivencia consiste en aumentar nuestro grado de consciencia sobre nuestras decisiones. Cuanto más alimentemos nuestro pensamiento crítico en cada una de estas facetas de la vida, más posibilidades tendremos de revertir algunas de las tendencias señaladas. Y para tener un conocimiento en perspectiva de las cosas y no dejarnos engañar ni someter, el único medio posible es mantenernos documentados e informados. Leer bastante y contrastar ideas o informaciones sigue siendo un ejercicio muy recomendable pese a todas esas profecías idiotizantes sobre la muerte del libro o de los blogs. Mantener conversaciones significativas y conectar con personas interesantes más allá de conversaciones vía chat o intercambios de mensajes sin escucha activa, es hoy en día algo diferencial y revolucionario.
El Salvaje Oeste del Coaching Ejecutivo: Desafíos y Oportunidades
Un Mercado en Expansión con Calidad Cuestionable
El gasto anual en coaching ejecutivo se estima en US$ 1.000 millones al año en Estados Unidos. Sin embargo, la información acerca de su eficacia es escasa y poco confiable. Nadie ha demostrado aún de manera conclusiva qué califica a un coach ejecutivo o qué hace que un enfoque del coaching sea mejor que otro. Las barreras de entrada no existen. Muchos coaches ejecutivos saben poco acerca de negocios, y otros saben poco sobre el coaching. Las certificaciones otorgadas por organismos autonombrados son difíciles de evaluar, y los métodos para medir el retorno sobre la inversión son dudosos.
La Relación Triangular y el Propósito del Coaching Estratégico
El coaching estratégico puede entregar una ayuda crítica, tanta al individuo como a la organización. En este ámbito, Stratford Sherman, vicepresidente senior de Executive Coaching Network, y Alyssa Freas, la fundadora y CEO de la empresa, examinan la popularidad del coaching ejecutivo e investigan maneras en obtener los mejores resultados de la experiencia. Afirman que el coaching inevitablemente es una relación triangular entre el cliente, el individuo orientado y el coach. El propósito es producir un cambio conductual y crecimiento del individuo para beneficio económico del cliente. La mejor manera de maximizar la probabilidad de obtener buenos resultados es calificar a todas las personas envueltas en el proceso. Aun así, muchas relaciones triangulares continúan generando conflictos entre las tres partes.
En un nivel más básico, los coaches son proveedores de franqueza, proveyendo a los líderes el feedback objetivo que necesitan para nutrir su crecimiento. El coaching le ayuda a los ejecutivos a desacelerarse, ganar conciencia y notar los efectos de sus palabras y acciones. En una escala más amplia, el mejor coaching fomenta un cambio cultural que es en beneficio de toda la organización.
Los Dos Mundos del Coaching: Seriedad vs. Riesgo
El negocio de los coaches se alimenta de esperanzas personales pero sus objetivos son a menudo poco concretos. Las ofertas de casi todo tipo se anuncian en redes sociales y plataformas como YouTube, con vídeos producidos profesionalmente. Afirma Miriam Wiedemann, directora de la Oficina para ofertas religiosas e ideológicas peligrosas del Ministerio de Educación de Baden-Württemberg: «No quiero generalizar. Hay coaches realmente buenos. Es un ámbito que tiene su razón de ser. Según Wiedemann, en el mercado del coaching se han formado dos mundos paralelos: «Proveedores serios con formación y certificación reconocida» y «una especie de ‘salvaje oeste’ de coaches autoproclamados, consejeros para la vida o sanadores espirituales, que en muchos casos solo buscan el dinero del cliente sin ofrecer una verdadera ayuda vital».
La Oficina para ofertas religiosas e ideológicas peligrosas del Ministerio de Educación de Baden-Württemberg fue creada en 1993 para responder al auge de sectas como Scientology. Hoy las sectas juegan un papel menor, pero en cambio crece la demanda de asesoría para víctimas de coaching no profesionales. Publican vídeos idílicos en playas de arena o frente a autos de lujo en lugares como Dubái, con mensajes como: «Lo he conseguido». El coach llena también un vacío debido a la falta de psicoterapeutas profesionales y al alejamiento de la religión. Uta Bange, psicoterapeuta de Sekteninfo NRW, señala que los afectados a menudo caen en dinámicas similares a las sectarias: aislamiento social, mesianismo y pensamientos mágicos. Matthias Pöhlmann, de la Iglesia Evangélica de Baviera, confirma que ciertos coaches actúan como gurús sectarios, estableciendo normas rígidas, creando dinámicas de grupo y exaltando su historia de superación personal como ejemplo a seguir. Julia Zeller, del Centro de Protección al Consumidor de Baviera, recuerda que los coaches suelen contar con sofisticadas estrategias de marketing. A menudo, el coaching inicial es solo la puerta de entrada a cursos más costosos, para convertir al cliente en coach también y mantenerlo atrapado en el sistema. «Quien invierte miles de euros no quiere aceptar que fue estafado. Se le dice que es una inversión en sí mismo. Hay casos donde parejas o amigos denuncian que alguien lo ha apostado todo a un coaching». Susanne Tannenberger vive cerca de Múnich y se sintió decepcionada con el coaching que contrató. Según ella, la coach solo repetía su programa sin atención individual y era muy cara.
La Defensa de un Coaching Ético y Profesional
También está el lado positivo del coaching, que defiende Sabine Engelhardt, especializada en business coaching, y que trabaja con dirigentes de empresas sobre comunicación, resolución de conflictos y desarrollo personal. Sabine estudió Economía en Colonia y se formó como coach en la Universidad de Wiesbaden. Nadie sabe cuántos coaches hay en Alemania. Las estimaciones varían entre 30.000 y 60.000. El Deutscher Coachingverband calcula que solo 14.000 tienen formación certificada. Coach no es una profesión protegida y no se requiere formación, algo que irrita a Engelhardt. «Si quieres ofrecer calidad, necesitas formación. Trabajamos con personas. Hay programas de coaching realmente buenos. Es un ámbito que tiene su razón de ser. Pero también abundan personas en este campo que buscan solo enriquecerse y generan relaciones de dependencia para mantener su mercado. La formación continua es esencial», subraya Engelhardt. Un coaching serio implica acuerdos claros sobre objetivos, duración y precios. Su función no es dar recetas mágicas, sino ayudar al cliente a ayudarse a sí mismo.
