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El Hombre de Negocios en El Principito: Una Crítica al Materialismo y la Ambición

by Admin on 25/05/2026

El Principito de Antoine de Saint-Exupéry es una de esas obras clásicas que se debe releer a lo largo de los años. La primera lectura de la novela suele hacerse en la infancia, pero hay muchos matices que se escapan y que sólo son apreciables con la perspectiva del tiempo. El libro, escrito a modo de cuento, es una lectura con varias capas. Uno puede quedarse en la superficie y apreciar el mundo mágico que crea Saint-Exupéry o ir un poco más allá y desgranar las elaboradas metáforas vitales que se esconden en cada capítulo. A través de un estilo aparentemente infantil, aborda temas profundos como la amistad, el amor, la pérdida, la soledad y la naturaleza humana.

Antoine de Saint-Exupéry: Aviador, Escritor y Visionario

Antoine de Saint-Exupéry fue un conocido aviador francés de principios del siglo XX. A pesar de sus primeros intentos de hacer carrera en el sector naval, finalmente Saint-Exupéry enfocó su vida a la que terminaría siendo su gran pasión: la aviación. En Argentina, el escritor conoció a Consuelo Suncín, la que sería su mujer, y se convirtió en el director de una filial de la compañía Aéropostale, organizando así la red postal con América Latina. Su novela Vuelo nocturno está inspirada en sus vivencias como aviador durante esta etapa de su vida.

La historia que se cuenta en El Principito está basada en hechos reales de la vida del autor. Saint-Exupéry sufrió un accidente de avión en el Sáhara de la misma forma que el narrador de la novela. En el trayecto de París a Saigón, mientras intentaba batir un récord de rapidez junto a André Prevot, su Caudron C-630 se estrelló en el desierto. Durante esta angustiosa experiencia de cuatro días, los dos hombres sufrieron alucinaciones causadas por el calor y la deshidratación que inspirarían más tarde a Antoine para escribir El Principito. Los dos hombres lograron salvar la vida gracias a un beduino que dio con ellos y los rescató. Saint-Exupéry escribió El Principito durante su exilio en Estados Unidos, en medio de la Segunda Guerra Mundial, y fue publicado en abril de 1943 en Estados Unidos, puesto que, debido a la guerra, la obra no pudo ser impresa en Francia. El libro es considerado como uno de los mejores de todos los tiempos y como un clásico contemporáneo de la literatura universal.

El 31 de julio del año 1944 el piloto despegó en una base aérea de Córcega para realizar una misión de reconocimiento de la que nunca regresó. La vida de Saint-Exupéry fue trágica y heroica: desapareció durante una misión de reconocimiento en la Segunda Guerra Mundial y nunca se encontraron sus restos.

Portada de la primera edición de El Principito, 1943.

Los Personajes y sus Simbolismos en El Principito

El Principito consta de un total de 27 capítulos con enseñanzas distintas en cada uno de ellos. La narrativa es lineal, pero con una estructura episódica, donde cada encuentro del Principito con los habitantes de diversos planetas forma una especie de parábola. Estos episodios le permiten al lector reflexionar sobre el significado de la vida y los valores humanos.

El Piloto

El piloto es el narrador de la historia (escrita en primera persona), que identificamos como el propio Saint-Exupéry. El propio narrador se nos presenta como un hombre que no se ha sentido comprendido a lo largo de su vida, como si estuviera desconectado desde pequeño del mundo de los adultos. De niño el protagonista dibujó una boa con un elefante en su interior, pero las personas mayores de su entorno sólo eran capaces de ver un sombrero al contemplarlo. El narrador, que es piloto de profesión, sufre un accidente en el desierto del Sáhara. Esta situación límite tiene mucho que ver con la vida del propio Saint-Exupéry, que experimentó una situación similar. A raíz del encuentro con el Principito el piloto evoluciona. Es esta relación con su yo niño la que le hace ver que había más de adulto dentro de él de lo que pensaba. Página a página el piloto evoluciona y antepone aquellas cosas que no se ven con los ojos por encima de las necesidades básicas del ser humano.

El Principito

El Principito es el personaje principal del relato, la representación de la infancia del autor de la novela. Desde un primer momento, a raíz de que identifica el dibujo de la boa con el elefante en su interior, somos conscientes de que es alguien especial. Este hecho nos da una pista también acerca de que se trata de un personaje que ve más con ojos de niño que con la mirada de los adultos. La historia del Principito está construida por completo a través de metáforas, es la infancia olvidada que regresa para unas últimas enseñanzas antes del paso definitivo a la madurez. Representa la pureza, la curiosidad y la visión del mundo desde una perspectiva inocente.

La Rosa

La flor de tres pétalos es la representación del amor, de las primeras personas que son importantes en la vida de alguien: la familia. Se trata de una de las primeras relaciones de amor que se experimentan en la infancia, un lazo fuerte, pero no por ello perfecto. A pesar de ser bella, la rosa es caprichosa y le gusta ser compadecida. Estos pequeños defectos terminan deteriorando la relación con el Principito después de haber surgido en su planeta, y éste decide marcharse. Este personaje nos enseña que a las personas hay que quererlas por lo que son, con defectos incluidos, no sólo se deben amar las virtudes. Los defectos también hacen a las personas únicas. La rosa, única en su planeta, es el símbolo del amor, la belleza y la vulnerabilidad. Representa los vínculos emocionales y afectivos. A través de su relación con la rosa, el Principito aprende sobre el compromiso, el sacrificio y el valor de cuidar a otro ser.

El Zorro

El zorro es el primer amigo que encuentra el principito en su viaje y la representación de la amistad. Es el zorro quien le pide al Principito ser domesticado y le enseña las claves de la amistad y del cariño, al mismo tiempo que le da uno de los mejores consejos que encontramos a lo largo del libro: "Lo importante es invisible a los ojos, se tiene que mirar con el corazón." Siendo consciente de que el Principito iba a partir y se iba a quedar solo, el zorro no dudó a la hora de establecer una relación de amistad con el pequeño, a sabiendas de que le iba a causar dolor. Es la clara muestra de un amor desinteresado, una unión de dos seres que viven en soledad y se necesitan. "Lo esencial es invisible a los ojos" significa que el verdadero valor de las cosas se escapa a los ojos, pero no al corazón. Es una reflexión sobre aquellas cosas que, a veces, no somos capaces de ver, pues las observamos con una mirada superficial. No siempre lo más importante es lo evidente.

La Serpiente

La serpiente es el primer personaje con que conversa el Principito en la Tierra. Es un personaje sabio, que habla de un modo enigmático. En este sentido, tiene claras resonancias bíblicas. Es el paso del tiempo, el fin de la infancia, la muerte de una etapa. Al final del libro es la que ayuda al Principito a dar el paso y a tomar un segundo plano, volviendo a su planeta. Ya en un momento del libro, antes del final, ofrece esta alternativa al niño, pero éste afirma no estar preparado todavía en esa ocasión. La serpiente que el Principito encuentra en la Tierra simboliza la muerte, pero no de una manera negativa; en cambio, representa el ciclo de la vida y la trascendencia.

Los Baobabs

Los baobabs son los árboles que crecen en los planetas y pueden invadirlos por completo, acabando con todo lo que hay en ellos como una plaga. Son las amenazas, lo negativo, que puede aparecer en cualquier momento de la vida, el germen de las ideas y experiencias negativas. Bien puede ser en forma de persona o de una situación desfavorable, hay que ser metódico e intentar que esta negatividad no nos afecte (que no afecte a nuestro planeta). Es el Principito quien habla de la disciplina que hay que tener para mantener a los baobabs, símbolo del mal y lo negativo que amenaza a la infancia, a raya. Pueden tener la interpretación, ya que se advierte de que no hay que confundir a los baobabs con los rosales, de personas malintencionadas o malas compañías.

El Cordero

El cordero es el reclamo por el que empieza la relación entre el piloto y el Principito. Su significado es positivo en un principio, ya que es un medio de lo más apropiado para acabar con los baobabs del planeta del niño. A su vez, también es una amenaza para la flor. Esto puede representar las amistades o relaciones, que tanto pueden ser positivas o causar aflicción.

Las Rosas

Las rosas son muy similares a la flor del Principito, son personas que nos recuerdan a nuestros seres queridos, pero no son como ellos. Es fácil desencantarse al observarlas debido a que siempre pensamos cuando somos niños que las personas especiales para nosotros son únicas. Hay que ser capaz de ver ese algo que hace a nuestros seres queridos especiales para conseguir quererlos de verdad, con defectos incluidos.

Las Representaciones de los Adultos y la Crítica Social

A lo largo de todo el libro se manifiesta la desconexión con el mundo de los adultos y su código extraño para el piloto. Como fase de aprendizaje durante el crecimiento, se establecen grupos de hombres como habitantes de asteroides. Las clases son muy diversas y en cada uno de estos estereotipos se destaca uno de los males de la sociedad moderna. Cada habitante de los planetas visitados por el Principito simboliza un defecto humano. Saint-Exupéry critica los valores de la sociedad moderna, tales como la obsesión con el trabajo, el poder y el dinero.

El Rey

El rey es un personaje que dice gobernar a todo el universo. Es el ansia de poder y reconocimiento, la representación de la necesidad malsana de dar órdenes a los demás e intentar dirigir sus pasos. A pesar de la soledad que esto suele conllevar, son muchos los que se afanan en intentar orientar el destino de los demás, aún con buenas intenciones. El rey era incapaz de ordenar algo que no pudiera ser cumplido. Decía que para ser obedecido solo se debía mandar aquello que los demás estuvieran dispuestos a hacer.

El Vanidoso

El vanidoso es un personaje excéntrico, que vive solo en su planeta, pero que tiene una enorme necesidad de ser admirado y elogiado por los otros. Es la necesidad de reconocimiento ajeno para poder sentirse valorado. Hay a quien no le llega con la aprobación propia y necesita de la de los demás para sentirse pleno y confiado. Estas personas son como un pozo imposible de llenar, siempre necesitan más y más halagos, aunque no haya nadie más con quien compararse, éstos necesitan escuchar que son los mejores en algo.

El Bebedor

El borracho es un personaje que bebe para olvidar la vergüenza de beber. Al principito lo entristece y asombra su actitud. Representa a todas aquellas personas atadas por una adicción. Es terriblemente contradictorio en estos individuos que estén enganchados a algo que odian y que se metan en un círculo vicioso del que es difícil salir.

EL PRINCIPITO, de Antoine de Saint-Exupéry: Resumen, Análisis y Personajes

El Hombre de Negocios

El hombre de negocios es un personaje demasiado ocupado en sus cuentas como para atender al Principito. Piensa que es rico y que posee todas las estrellas del universo. Representa a las personas que dan valor a todo, que consideran que algo solo vale lo que se paga por él. Personas cerradas de mente, que sólo se preocupan por las cosas importantes, de adultos. Son el arquetipo de adultos serios.

Con la historia del Principito y el hombre de negocios podrás reflexionar sobre todo ese tiempo que invertimos en cosas sin sentido, aunque nos parezcan serias y necesarias. También nos hará pensar en el concepto de ‘poseer’ cosas que no se pueden poseer.

Ilustración de El Principito y el hombre de negocios.

Encuentro con el Hombre de Negocios

El Principito llegó a un cuarto planeta habitado por un hombre de negocios. El hombre estaba sentado frente a una mesa y no levantaba la cabeza de sus papeles, mientras iba apuntando con insistencia números y más números.

- Buenos días- dijo el Principito- Su cigarrillo está acabado.

- Tres y dos son cinco, cinco y siete doce. Doce y tres, quince. Quince y siete, veintidós. Veintidós y siete, veintiocho. No tengo tiempo para encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno… ¡Uff!

- ¿Quinientos millones de qué?- preguntó con curiosidad el Principito.

- ¿Pero sigues ahí? Quinientos millones de… ¡Ya no sé! ¡Tengo tanto trabajo! Yo soy serio, no me divierto con tonterías. Y el hombre de negocios comenzó a contar de nuevo.

- ¿Quinientos millones de qué? El hombre de negocios al fin levantó la cabeza.

- En los cincuenta y cuatro años que llevo en este planeta, solo he sido interrumpido tres veces. La primera vez, por una mosca que me hizo perder la concentración con su molesto zumbido… cometí cuatro errores en la suma; la segunda vez, por un ataque de reumatismo. No tengo tiempo para hacer ejercicio… Tú eres la tercera vez.

- ¿Quinientos millones de qué?- insistió el Principito.

- Yo que sé…de esas cositas del cielo.

- ¿Moscas?

- No, de esas que brillan.

- ¿Abejas?

- No. De esas que hacen perder el tiempo a los soñadores.

- ¡Ah! ¡Estrellas! ¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?

- Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy serio. Soy preciso.

- ¿Pero, qué haces con ellas?

- Pues nada. Las poseo.

- ¿Posees las estrellas?

- Sí.

- Los reyes reinan, no poseen. Es distinto.

- ¿Y para qué te sirve poseer estrellas?

- Para ser rico.

- ¿Y para qué te sirve ser rico?

- Pues para comprar otras estrellas si alguien las encuentra.

- ¿Y cómo se pueden poseer estrellas?

- ¿Y de quién son?- preguntó entonces el hombre de negocios- No son de nadie, así que yo las encuentro y las poseo. Cuando encuentras algo que no es de nadie, te lo quedas, es tuyo. Eso hago yo con las estrellas.

- Es verdad- asintió el Principito- ¿Pero qué haces con todas las estrellas?

- Las cuento y administro. Es difícil, pero soy un hombre serio.

Pero el Principito seguía sin entender bien.

- Yo si tengo un pañuelo, lo puedo llevar conmigo a todas partes. Y si corto una flor, la llevo conmigo.

- Pero puedo depositarlas en un banco.

- ¿Cómo?

- Escribo en un papel el número de estrellas y lo meto en una caja fuerte.

- ¿Y es todo?

- Es suficiente.

Al Principito le pareció hasta poético. Pero no era serio. Él pensaba en otras cosas más serias.

- Yo tengo en mi planeta una rosa que riego y tres volcanes que deshollino cada semana. Yo les poseo porque les cuido y ellos me necesitan. Pero no creo que tú hagas ningún bien a las estrellas ni ellas te necesiten a ti.

Temas Clave en el Capítulo del Hombre de Negocios

En este capítulo, Saint-Exupéry aborda varias críticas fundamentales sobre la sociedad adulta:

  • El concepto de ‘poseer’: El hombre de negocios cree poseer las estrellas simplemente por contarlas y registrarlas, sin establecer una relación recíproca con ellas. En realidad, se posee algo que puede ser práctico, que te aporta algo y a lo que tú también aportas algo. Es una relación recíproca. Posees un coche al que cuidas y mantienes y él a cambio te lleva a todas partes… o posees un perfume que tú llevas contigo a todas partes y que te proporciona un agradable aroma. Pero hay cosas que no se pueden poseer, que no son de nadie, que son libres. El mar, las estrellas… la Naturaleza en sí no se puede poseer. Tampoco las personas. Aunque con ellas sí se puede establecer una relación recíproca de cariño o de amor. Este tema, que es el tema principal en el Principito y el hombre de negocios, aparece en otros capítulos del libro, como en el del Principito y la rosa o en el del Principito y el zorro.
  • El tiempo que desperdiciamos en cosas sin importancia: Es curioso que el hombre de negocios se creyera una persona seria cuando en realidad estaba perdiendo el tiempo en cosas sin importancia. ¿Le resulta de utilidad conocer el número de estrellas que hay en el cielo? ¿Y pensar además que las posee? Su vida, que gira en torno a una mentira creada por él mismo, es tan lamentable, piensa el Principito, como la del ebrio que conoció en otro planeta. Ambos viven encerrados en un círculo vicioso que no les ofrece nada positivo. Cuando gastamos nuestro tiempo en cosas que no nos aportan nada, estamos, como el hombre de negocios, sentados ante una mesa y contando estrellas.
  • Qué es ‘ser serio’: En ‘El Principito y el hombre de negocios’, el hombre de negocios repite constantemente que es una persona seria. Sin embargo, al Principito le parece que es todo lo contrario. Para él, ser serio significa emplear tu tiempo en cosas que realmente te pueden llenar y ser útiles, al tiempo que tú también lo eres para otros. En este caso, el concepto de ‘persona seria’ es muy diferente. No consiste en ser muy inteligente y saber contar hasta tres trillones y medio, sino más bien en ser útil y encontrar en nuestro camino cosas que nos sean útiles. Consiste en no gastar el tiempo en cosas que no nos aportan nada.

Tabla de Comparación: Posesión en el Mundo del Principito vs. Hombre de Negocios

Concepto de Posesión El Principito El Hombre de Negocios
Objetos de posesión Una rosa, tres volcanes Estrellas
Relación con lo poseído Cuida, riega, deshollina, lo necesita y es necesitado Cuenta, administra, las guarda en un banco (en un papel)
Propósito de la posesión Amor, cuidado, interdependencia Ser rico, comprar más estrellas
Beneficio/Utilidad Afecto, sentido, vida Ninguno real, solo un número
"Serio" para el personaje Cuidar lo que se ama y lo que te necesita Contar con precisión, acumular cifras

El Farolero

El farolero es uno de los personajes que más agradan al Principito, pues al menos realiza una tarea útil. Su objetivo es encender un farol de noche que luego debe apagar durante el día. Sin embargo, su planeta gira tan rápido que su trabajo comienza a resultarle extenuante. Es la representación de la gran masa obrera de la sociedad. Está formada por personas que se dedican a un oficio, realizando una tarea, y no se cuestionan nada más allá de su labor. De poder mejorar su vida con un pequeño gesto, este tipo de personas lo pasarían por alto y seguirían complicándose por el mero hecho de cumplir la norma establecida y seguir viviendo en su burbuja de seguridad.

El Geógrafo

El geógrafo es un hombre con muchos conocimientos sobre geografía. Este personaje representa la incapacidad para advertir el valor de lo que está a nuestro alcance, de nuestra realidad. El planeta del geógrafo, es decir, el del conocimiento, es en apariencia mucho más grande, pero es una grandeza de mentirijillas; acumular conocimiento como quien colecciona chapas no sirve sino para hacerse cada vez más estúpido. Se alude, así, al materialismo espiritual y, en ese sentido, da igual acumular monedas que montañas o nuevos saberes.

Mapa de los planetas visitados por el Principito.

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