El Gran Negocio del Cáncer: Una Mirada Profunda a la Mercantilización de la Salud
La medicina moderna, impulsada por los avances tecnológicos y una creciente inversión, ha transformado el tratamiento de enfermedades. Sin embargo, esta evolución ha dado lugar a lo que muchos expertos, como el catedrático de Cirugía Antonio Sitges-Serra, denominan la "tecnociencia", una deriva que convierte la salud en un lucrativo negocio.
Filósofos y pensadores como Hannah Arendt, Heidegger o Wittgenstein ya advertían en el siglo pasado sobre las implicaciones de esta orientación. La "medicina biométrica", que utiliza números para catalogar enfermedades, ha llevado al sobrediagnóstico y al sobretratamiento, generando a menudo "enfermedades imaginarias" que surgen de cambios biométricos cuyos límites los médicos no siempre perciben.
La Industria de la Salud: Un Motor de Beneficios
El sector de la salud experimenta un crecimiento vertiginoso, superando a otros sectores industriales, lo que atrae la atención de inversionistas y grandes capitales. Este crecimiento genera una dinámica industrial que busca constantemente nuevos "enfermos".
- Hace tres años, un potente fondo alemán adquirió Quirónsalud, el grupo privado de salud más importante de España, por casi seis mil millones de euros.
- El sector sanitario en España crece a un ritmo del 5 o 6 por ciento anual, alcanzando casi el 30 por ciento del gasto del PIB.
- La investigación de nuevos fármacos contra el cáncer representa casi la mitad de los ensayos clínicos a nivel mundial.
Un estudio documentado de una prestigiosa institución norteamericana ha demostrado que la relación coste-beneficio de muchos tratamientos oncológicos es desproporcionada. Se habla de extender la vida unos pocos meses, a menudo con una calidad de vida muy baja. Entre un 30 y un 40 por ciento de los enfermos de cáncer han fallecido recibiendo quimioterapia. La industria y los laboratorios persiguen la cronificación del cáncer, pero es crucial analizar en qué condiciones se lograría, a costa de cuánto dolor, dependencia, problemas familiares y coste para el financiador. Salvo en casos de multimillonarios, pocas personas se plantean pagar tratamientos costosísimos de utilidad dudosa para ganar meses de vida en muy malas condiciones.
El "Caso Baselga" y los Conflictos de Interés
El llamado «caso Baselga», donde el oncólogo español Josep Baselga tuvo que dimitir de su cargo tras descubrirse pagos millonarios de laboratorios farmacéuticos, es solo una muestra de los conflictos de interés que permean tanto la investigación como la práctica clínica. Muchos médicos reciben emolumentos significativos en especie o dinero directo, lo que cuestiona su honestidad científica. El mensaje de la industria siempre es positivo y esperanzador, buscando animar a la población y a los potenciales clientes con la promesa de nuevos descubrimientos. Si bien es cierto que parte de esta investigación ha sido muy positiva, reduciendo la mortalidad del cáncer en un 20 por ciento en los últimos sesenta años, este exceso de optimismo puede llevar a la creencia errónea de que el cáncer está solucionado. Este optimismo interesado busca presionar a los políticos para que incluyan nuevos fármacos en el catálogo de medicamentos de la Seguridad Social, generando una dinámica letal para las arcas públicas.
Keytruda: El "Medicamento del Millón" y el Dominio del Mercado
Los medicamentos contra el cáncer se han convertido en el mercado más lucrativo del sector farmacéutico, dominado por multinacionales como Roche y Novartis. Keytruda (pembrolizumab), fabricado por Merck & Co. (MSD fuera de EE. UU. y Canadá), es uno de los tratamientos oncológicos más innovadores y costosos del mundo, y se ha transformado en un faro de esperanza para miles de enfermos oncológicos.
Cuando Keytruda apareció, revolucionó el tratamiento del cáncer al potenciar el sistema inmunológico para combatir los tumores, en lugar de atacarlos directamente. Hoy está aprobado en Estados Unidos para tratar 19 tipos de cáncer, incluidos los de piel, pulmón, mama y colon.
Un análisis del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) muestra que Merck ha generado aproximadamente 163.000 millones de dólares en ventas de Keytruda desde 2014, llegando a más de 3 millones de personas. La empresa destinó cerca de 75.000 millones de dólares en dividendos a sus accionistas y 43.000 millones a la recompra de acciones, mientras reducía sus impuestos en Estados Unidos al registrar beneficios en jurisdicciones con menor carga tributaria. El precio estimado en Estados Unidos es de unos 12.500 dólares al mes, o 150.000 dólares al año.
Los precios de lista de Keytruda varían ampliamente: desde unos 80.000 dólares por un año de tratamiento en Alemania hasta 208.000 dólares en Estados Unidos; 93.000 dólares en Líbano y alrededor de 130.000 en Colombia; 65.000 en Sudáfrica y 116.000 en Croacia. Estas disparidades extremas se deben a rebajas y descuentos secretos aplicados a los precios de catálogo, así como a las diferentes formas en que los sistemas de salud fijan los costos de los medicamentos.
Estrategias de Merck para Mantener Precios Elevados
Merck ha desplegado diversas tácticas agresivas, aunque legales, para aumentar las prescripciones de pembrolizumab y mantener sus precios elevados:
- Fortaleza de Patentes: Merck y otras entidades farmacéuticas y médicas aprovecharon el sistema de patentes para construir una fortaleza alrededor de Keytruda con al menos 1.212 solicitudes de patentes en 53 países. Se han concedido 211 patentes que podrían proteger el dominio de Keytruda hasta al menos 2042, 14 años después de la expiración de sus patentes originales en 2028.
- Dosis Más Alta: Merck ha promovido una dosis de Keytruda más alta de lo necesario, según algunos destacados investigadores en cáncer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó en una proyección modelada independiente que el mundo podría ahorrar 5.000 millones de dólares si los pacientes con cáncer de pulmón recibieran Keytruda en función de su peso en lugar de dosis fijas.
- Atajos Regulatorios y Lobby: El gigante farmacéutico ha aprovechado atajos regulatorios del sector, ha orquestado una costosa campaña global de lobby y ha operado con una marcada falta de transparencia en la fijación de precios. En Estados Unidos, ha distribuido decenas de millones de dólares en honorarios de consultoría, gastos de viaje y otros pagos relacionados con Keytruda a médicos y profesionales de la salud.
- Estrategia de "Cambio de Producto": La compañía diseñó otra estrategia comúnmente utilizada por los fabricantes de medicamentos: presentar nuevas patentes para un "cambio de producto" (una versión similar y más nueva del mismo medicamento) que reinicia el reloj de la patente para obtener más años de exclusividad. Merck espera trasladar hasta el 40 % de sus clientes a una inyección de Keytruda administrada bajo la piel en lugar de una infusión intravenosa antes de que los rivales de menor costo entren al mercado.
En Argentina, Merck bajó repentinamente el precio de Keytruda en un 50 % el día antes del lanzamiento de una versión local y más barata llamada PembroX. La competencia ha resultado en un mayor acceso y asequibilidad, y ahora se está tratando a miles de pacientes más.
Alerta Cofepris por falsificación del medicamento oncológico Keytruda - Por las Mañanas
El Costo Humano y Financiero de la Guerra contra el Cáncer
El cáncer es una amenaza creciente para la salud pública, responsable de casi 1 de cada 6 muertes en el mundo. Las proyecciones muestran que los casos aumentarán especialmente en países de menores ingresos, donde Keytruda sigue siendo en gran medida inaccesible. Se prevé que el número de muertes aumente en un 75%, hasta alcanzar los 18,6 millones en 2050, mientras que el costo de algunas terapias nuevas ya supera el millón de dólares por paciente.
Vivir con un diagnóstico de cáncer -o sobrevivir a él- implica costos profundos: físicos, emocionales y financieros. Algunos pacientes están tan desesperados por acceder a Keytruda que recurren al mercado negro para conseguir el medicamento a menor precio, sin saber si se trata del fármaco original o de una versión falsificada. Otros pacientes que buscan Keytruda enfrentan obstáculos burocráticos desgarradores y terminan demandando a sus gobiernos para acceder al tratamiento; no todos sobreviven el tiempo suficiente para conocer el fallo judicial.
En Guatemala, un médico de un hospital público se vio en la difícil situación de tener que elegir a dos pacientes entre muchos para recibir Keytruda, debido al acceso limitado y al alto costo (180.000 dólares o más por un suministro anual). Julio Ramírez, jefe de la unidad de oncología en Quetzaltenango, expresó: “¿Qué me queda por hacer? Jugar a ser Dios”.
Tabla de Costos y Rentabilidad de Medicamentos contra el Cáncer (1997-2015)
| Medicamento | Tipo de Cáncer | ROI (Retorno de Inversión) |
|---|---|---|
| Erlotinib | Páncreas y pulmón | 2794% |
| Trastuzumab | Mama | 3421% |
| Rituximab | Linfoma no Hodgkin | 2523% |
| Bevacizumab | Colon, pulmón, glioblastoma, células renales | 3200% |
| Fuente: Análisis de datos ante la SEC de EE. UU. | ||
El costo medio de desarrollar un medicamento contra el cáncer por las empresas farmacéuticas ha sido de alrededor de 4.400 millones de dólares. Sin embargo, los rendimientos de la inversión de los medicamentos contra el cáncer lanzados entre 1997 y 2015 se encuentran entre el 435 y el 551%. Algunas drogas han generado ROIs astronómicos, mientras que otras han tenido un retorno negativo. A pesar de que el desarrollo de medicamentos de precisión podría reducir los costos de I+D, no hay evidencia de que esto se traduzca en precios más bajos para el consumidor.
Contrariamente a la narrativa predominante, la mayoría de las ganancias de la industria farmacéutica no se reinvierten en I+D, sino que se utilizan para la recompra de acciones en el mercado abierto y el pago de dividendos, mecanismos para mantener los valores altos y maximizar el valor para los accionistas.
La "Ley de Eroom" y el Futuro de la Investigación
En 2012, Scannell et al. publicaron un artículo fundamental donde acuñaron el término "Ley de Eroom" (Ley de Moore al revés), para describir cómo el descubrimiento de medicamentos se estaba volviendo más lento y más caro con el tiempo, a pesar de las mejoras tecnológicas. Aunque la era dirigida molecularmente en los medicamentos contra el cáncer invirtió esta tendencia en la década de 1990, los rendimientos de la I+D son estocásticos y sesgados, con una cantidad desproporcionada de beneficios provenientes de unas pocas drogas muy importantes.
Este escenario global explica por qué, a pesar de la evidencia abrumadora de que los ecosistemas actuales que rigen la investigación y el acceso al mercado de los medicamentos contra el cáncer sistémicos (SACT) no son asequibles, equitativos o sostenibles, poco parece estar cambiando. La industria biofarmacéutica busca un beneficio para los accionistas sin un límite inherente. El ecosistema legislativo de EE. UU. permite a estas empresas un poder de fijación de precios infinito, con implicaciones globales.
Gran parte de la investigación oncológica, incluso la financiada públicamente, se alinea con los intereses del sector privado. Las universidades y los principales centros oncológicos actúan como subcontratistas de la economía de la biociencia, donde el beneficio privado y el bien público no se consideran contradictorios.
Desafíos Éticos y Sociales
La manipulación de datos se ha normalizado en el ecosistema de medicamentos contra el cáncer, exagerando la eficacia y minimizando la toxicidad y los problemas de tolerabilidad. A menudo, se aprueban medicamentos con una enorme incertidumbre en cuanto a su valor clínico y económico, bajo la suposición de que la investigación posterior a la comercialización separará el trigo de la paja.
Las organizaciones de pacientes, las entidades públicas de financiación de la investigación y los organismos profesionales rara vez plantean críticas significativas, en parte debido a la asombrosa dependencia del "dólar farmacéutico".
Más de dos tercios del total de cánceres se curan, y gracias al éxito de la medicina, la gente acude al médico no solo para mejorar su salud, sino también para gestionar su "inmortalidad". Sin embargo, esto genera una paradoja: mejores resultados justifican más recursos públicos, pero al mismo tiempo, aumentan las expectativas de la población.
El segundo concepto económico que probablemente se incorporará a la oncología es el de relación calidad-precio. Los fármacos son cada vez más costosos debido a su personalización, con soluciones adaptadas a tipos específicos de células malignas. Si hay que cumplir todas las exigencias de la legislación farmacológica actual, el coste económico se dispara, dejando solo dos soluciones: más dinero o asumir problemas de calidad. El paciente, el menos informado, a menudo es quien debe asumir ese riesgo.
Existe también la "inconsistencia temporal", un término económico que explica por qué ciertas políticas que tienen sentido inicialmente dejan de tenerlo una vez que se alcanza el objetivo. Por ejemplo, las farmacéuticas invierten en investigación por el incentivo de las ventas de sus patentes, pero una vez descubierto el remedio, se considera inmoral el margen comercial o la falta de universalidad de la patente.
