El Emprendimiento en las Ciencias Naturales: Innovación y Oportunidades
En los últimos años, ha surgido una tendencia cada vez más visible en el mundo de la investigación: el emprendimiento científico. Este fenómeno representa una nueva vía para que las ideas disruptivas se materialicen en negocios de éxito, impactando positivamente en diversos sectores.
Características del Emprendedor Científico
La persona que decide emprender, sea en el ámbito que sea, suele tener una serie de características diferenciadoras. Cuando se trata del ámbito científico, estas cualidades toman un matiz particular.
La primera cualidad que puede identificar a un científico con potencial emprendedor es su curiosidad inagotable. Los científicos están acostumbrados a preguntar y buscar respuestas a problemas complejos, por ello, el que decide emprender va un paso más allá. En una carrera científica no solo se desarrollan habilidades técnicas, sino que se fomentan otras muchas capacidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la planificación y la estrategia, la comunicación y la perseverancia.
Aquellos que acuden a encuentros donde se habla de empresa, finanzas o patentes en el contexto científico, tienen motivaciones especiales. "Si el conocimiento es poder, ser conscientes de que no conocemos es sabiduría".
De la Investigación al Mercado: Ejemplos Inspiradores
El emprendimiento científico puede aparecer en muchos sectores, transformando la investigación en soluciones tangibles.
El Camino de García Martínez: De Oklahoma a Nanomateriales
García Martínez, Premio Rey Jaime I en su categoría de Nuevas Tecnologías y galardonado con Emerging Researcher Award de la American Chemical Society, ha puesto como ejemplo su experiencia de emprendedor. Aunque estaba en la Universidad Tecnológica de Massachusetts, tuvo la oportunidad de emprender con un especialista en su campo. Se mudó a Oklahoma, donde alquilaron un garaje, marcando el principio de una historia de éxito. Fueron años de verificar y escalar la tecnología. García Martínez trabaja en la fabricación de nanomateriales para aplicaciones energéticas y es inventor de 20 patentes, la mayoría en aplicación comercial, además de autor de un buen número de artículos científicos y libros.
Proyectos Innovadores en España y México
En España, existen más de 5.780 empresas instaladas en parques científicos y tecnológicos, que impulsan el conocimiento en áreas como la medicina, la salud y el medioambiente. Los laboratorios, universidades y centros de investigación se convierten así en incubadoras de proyectos que luego se transforman en negocios innovadores. Un concepto muy vinculado a ello es el de las 'spin-off' universitarias: compañías de nueva creación que nacen en el entorno académico.
- La startup Polykey nació en 2020 a partir de un grupo de trabajo entre el instituto de investigación Polymat y la Universidad del País Vasco para generar polímetros obtenidos a partir de materiales renovables que sirvan como alternativa a los plásticos tradicionales, los cuales están fabricados con combustibles fósiles y diseñados para no descomponerse.
- La investigadora Rocío Arroyo ha logrado desarrollar una innovadora técnica que combina el análisis de sangre, inteligencia artificial y análisis avanzado de datos con el objetivo de identificar indicadores de diversas enfermedades oncológicas.
- Innitius, startup nacida en 2017 con sede en Bilbao, ha creado un sistema para detectar indicios de parto prematuro durante el embarazo. Con este dispositivo se pueden identificar de manera más fiable las posibilidades reales de que el parto se adelante, lo que ayudaría a reducir el número falsos positivos que acaban con la hospitalización de embarazadas que no van a dar a luz de forma inminente.
- Freshly Cosmetics, startup nacida en 2017 en Tarragona, se dedica a la creación de cosméticos que cuidan de la piel y del medioambiente. Esta compañía facturó 45 millones de euros en 2021 y sus fundadores han sido elegidos en la lista 'Los 100 emprendedores 2023' de la revista Emprendedores.
- La bióloga mexicana Adriana Luna-Díaz, galardonada con el premio Women’s Initiative de Cartier 2020, es la creadora de un proyecto 'agrotech' para promover una agricultura y una alimentación más saludable: Tierra de Monte. Esta compañía ofrece una serie de productos para mejorar los cultivos, regenerar ecosistemas y proteger la biodiversidad del suelo, con la intención de convertir el campo en fuente de bienestar.
Ya sea con dispositivos para prevenir el cáncer o con fertilizantes para preservar la vida del suelo, el emprendimiento científico está allanando el camino para que ideas disruptivas se materialicen en negocios de éxito.
Programas de Apoyo y Formación para Emprendedores Científicos
El emprendimiento científico no ocurre de forma aislada; requiere de ecosistemas de apoyo y programas de formación específicos.
Iniciativas en Uruguay
El Desafío Bioimpacta propone una nueva manera de contactar a la comunidad científica, el sector empresarial y las instituciones de apoyo, con los desafíos en salud humana, animal y ambiental vinculados a la matriz productiva nacional. Este desafío es llevado adelante por el CBI+I, el CIE ORT, Incubadora Ingenio (LATU), Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, Fundación Marco Podestá (Facultad de Veterinaria - Universidad de la República), KhemBio y el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA). Además, cuenta con el apoyo de ANDE en el marco del programa de fomento de cultura emprendedora, de Biko Uruguay y Mercado Ferrando.
Mi Huella es un proyecto desarrollado en conjunto por el CBI+I, el CIE ORT y DESEM Jóvenes Emprendedores, que cuenta con apoyo de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) y está dirigido a estudiantes y jóvenes de entre 17 y 29 años. Este taller está diseñado con el objetivo de que los jóvenes adquieran herramientas para aplicar de forma inmediata, tanto en sus acciones cotidianas, como colectivas: se profundiza en los desafíos ambientales globales, en la huella de carbono como indicador ambiental y se analiza el ciclo de vida como herramienta de trazabilidad. Deborah Szwedzki (MBA) es mentora en el CIE BIO del Centro Biotecnológico de Investigación e Innovación (CBI+I) y gestora de proyectos en CBII y en el CIE de ORT.
La Ciencia como Receta para Emprender
Genial.ly, una startup de éxito
¿Estás pensando en dar una vuelta de tuerca a tu proyecto para que se convierta en tu futuro profesional? ¿Quieres conseguir tus objetivos a la hora de emprender? Si la respuesta es sí, la receta es la Ciencia. No hablamos de encerrarte en un laboratorio para mezclar líquidos en tubos de ensayo hasta dar con la fórmula que te asegure la viabilidad de una idea, sino de adoptar los parámetros de pensamiento de la comunidad científica.
Un estudio llevado a cabo en la Universidad Bocconi de Milán (“Un acercamiento científico a la toma de decisiones emprendedoras: evidencias de un ensayo de control aleatorio”, de Arnaldo Camuffo, Alessandro Cordova, Alfonso Gambardella y Chiara Spina) ofrece conclusiones reveladoras. Imagina un programa de formación sobre emprendimiento de cuatro meses, donde se aprende a crear una estrategia de negocio, entrevistar clientes y construir un producto viable. Los participantes se dividieron en dos grupos: un “grupo científico” y un grupo de control. Los estudios fueron similares para ambos, pero los integrantes del primero se vieron animados a mirar las startups desde el pensamiento científico. Este escenario obliga a medir los resultados de forma rigurosa y a tomar decisiones basadas en la confirmación o refutación de las hipótesis.
Resultados del Estudio de la Universidad Bocconi
| Grupo | Beneficio medio anual | Rapidez en los resultados | Atracción de clientes | Frecuencia de pivotaje |
|---|---|---|---|---|
| Grupo de Control | ~300 dólares (menos de 250 euros) | Estándar | Más lenta | Menor (se ciñen a la estrategia inicial) |
| Grupo Científico | ~12.000 dólares (unos 9.850 euros) | Doble de rápido | Más rápida | Superior al doble (cuando las hipótesis no se sustentan) |
Los emprendedores del grupo de control, en líneas generales, se ciñeron a su primera estrategia y producto. Sin embargo, las personas animadas a pensar como la comunidad científica modificaban su rumbo, pivotaban con una frecuencia superior al doble: cuando sus hipótesis no se sustentaban, sabían que era el momento de cambiar el modelo de negocio.
En la Fundación Damián Rodríguez Olivares (Fundación DRO) se llevan más de 10 años impulsando el tejido empresarial de origen científico. Muchas personas que acuden a estos encuentros tienen unas características e inquietudes similares. Muchos proyectos científicos parten de tecnologías que aún están en desarrollo.
Un máster práctico de 20 semanas para científicos que quieren dejar atrás la precariedad y entrar en pharma, biotech, CROs o healthtech es una muestra de la creciente necesidad de formación especializada para el emprendimiento científico. No basta con tener una buena idea científica.
