Las Cualidades Emprendedoras de la Madre Teresa de Calcuta
La Madre Teresa de Calcuta, popularmente conocida como Santa Teresa de Calcuta, fue una monja católica albanesa, beatificada y canonizada por la Iglesia católica. De nombre secular Agnes (Anjezë en albanés), Teresa descubrió su vocación religiosa a temprana edad y dedicó su vida al servicio de los demás, primero en un convento en Irlanda y más tarde en la India. La Madre Teresa de Calcuta es una mujer popular, ganadora del premio Nobel de la Paz en 1979. Su ejemplo se extendió e inspiró buenas obras, su nombre a todos nos es conocido, pero muchas veces, su persona, sus inquietudes y descubrimientos quedan alejados de nuestra comprensión.
Orígenes y Vocación
Con el nombre albanés de Anjezë Gonxhe Bojaxhiu, Teresa de Calcuta nació en la ciudad de Escopia, la principal urbe de la actual Macedonia del Norte, el 26 de agosto de 1910. Sus padres fueron Nikollë Bojaxhiu y Dranafile Bernai, una pareja albanesa acomodada. Practicantes de la religión cristiana, bautizaron a su hija al día siguiente de nacida, razón por la cual Agnes consideraba esa fecha como su verdadero día de nacimiento. Su padre, Nikollë, era un próspero comerciante de materiales de construcción y además estaba involucrado en la política local: había sido concejal de Escopia. En 1919, su padre falleció en circunstancias sospechosas. En ausencia de su padre, Agnes y su madre se volcaron a la fe católica. Durante aquellos primeros años de vida, Agnes conoció la devoción religiosa, inspirada sobre todo en los relatos de los misioneros jesuitas yugoslavos en Bengala, cuyo ejemplo imitaría algunos años más tarde. A los doce años de edad, la joven Agnes sabía que dedicaría su vida a la religión católica y al trabajo por los pobres y desposeídos.
En 1928, una mujer albana de 18 años que luego se convirtió en la Madre Teresa decidió dedicarse al servicio religioso y se unió a las Hermanas de Loreto. El 26 de septiembre de 1928, poco después de haber cumplido 18 años, se dirigió con una amiga a la Abadía de Loreto, en Rathfarnham, Irlanda. Su estancia en Irlanda, sin embargo, no superó los dos meses. Si bien el plan inicial era aprender allí la lengua inglesa, Agnes fue admitida como postulante y trasladada junto con la novicia Betika Kajn en noviembre de 1928 a la ciudad de Calcuta, en la India. Después de hacer sus votos de pobreza, castidad y obediencia como monja, el 24 de mayo de 1931, fue trasladada al Colegio de Santa María, donde llegó a ser directora. Fue allí donde eligió ser llamada con el mismo nombre que Teresa de Lisieux, la santa patrona de los misioneros. Durante su estancia en Darjeeling, Agnes, ahora Teresa, mejoró su inglés y aprendió la lengua bengalí, con la que luego enseñó Geografía e Historia en la escuela próxima al convento de Calcuta. Una vez incorporada de lleno a la orden, Teresa regresó a Calcuta y se sumó al cuerpo docente en la Escuela del Convento de Loreto. Teresa fue docente de Geografía, Historia y Religión durante casi 20 años, al término de los cuales fue ascendida a directora del centro educativo de la congregación.
Madre Teresa de Calcuta en 1986. Fuente: Wikimedia Commons.
El Llamado a Servir a los Más Pobres
Con especial dolor fue testigo de la hambruna de 1943 en Bengala, durante la Segunda Guerra Mundial, y de los violentos conflictos entre hindúes y musulmanes en 1946. Y el 10 de septiembre de ese mismo año experimentó lo que más adelante definió como un “llamado dentro del llamado”, es decir, una convocatoria divina para que dedicara su vida a aliviar el dolor de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Teresa acudió con esta nueva revelación a su confesor, el jesuita belga Celeste van Exem, quien le pidió que intentara poner en palabras el misterio que había experimentado. Gracias a ello se conocen las impresiones de Teresa: no solo el irresistible llamado a atender a los pobres y desposeídos, sino también el empuje a renunciar a la congregación de Nuestra Señora de Loreto y fundar algo propio, algo nuevo. Finalmente, su caso se expuso ante la Santa Sede del Vaticano, en Roma. En 1948 le fue concedido el permiso de abandonar el claustro y comenzar su peregrinaje entre los pobres de Calcuta. Salió del convento dejando atrás una vida entera y cambiando su hábito por el sari blanco de líneas azules con el cual se la llegó a identificar más adelante. Su permiso de exclaustración, sin embargo, era provisional. Duraría un año, sería evaluado y podría luego ser renovado. Por consejo del padre van Exem, se alojó temporalmente en el asilo “San José” de las Hermanitas de los Pobres y de inmediato realizó sus primeros recorridos por Calcuta. Sus labores, sin embargo, eran arduas y experimentó el desamparo y la soledad. A menudo tuvo que mendigar comida y recursos para atender a los pobres, y la asaltó la tentación de volver a su vida segura y tranquila en el convento. Finalmente, sus acciones llamaron la atención de los lugareños y contó con ciertos donativos, así como un espacio improvisado para utilizar como aula de clases.
05 de septiembre - La Vida Milagrosa de Santa Madre Teresa
El Nacimiento de las Misioneras de la Caridad: Un Emprendimiento Global
La Madre Teresa abandonó la orden en 1946, impulsada por un llamado a servir a la gente en la miseria y formó la Sociedad de las Misioneras de la Caridad en 1950. La aprobación del Vaticano para la formación de esa nueva orden llegó en 1950. Al momento de su fundación, la nueva orden de Teresa, bautizada como las Misioneras de la Caridad, contaba con apenas trece miembros, contando a su fundadora. En uno de aquellos días, Teresa se tropezó con una mujer moribunda, tirada en plena calle. Teresa la levantó y la llevó al hospital, donde le dijeron que nada podían hacer por ella. Aquello formaba parte de la vida cotidiana de la ciudad. Fue así como nació en 1952 el primer hogar del moribundo, emplazado en una sala vacía (el darmashalah) dentro de un templo hinduista consagrado a la diosa Kali. Similarmente, en 1955, la presencia creciente de niños huérfanos en las calles de Calcuta la impulsó a abrir un Hogar del Niño del Inmaculado Corazón. Además, en un terreno prestado de la Sociedad de Ferrocarriles, Teresa construyó un modesto edificio de ladrillos para albergar a quienes padecían la enfermedad de Hansen, o sea, la lepra. La orden religiosa creció y, de tener 13 hermanas, se convirtió en una organización mundial que opera en 134 países en cinco continentes con 4.000 empleados de tiempo completo, más de un millón de voluntarios, un gran reconocimiento de marca en todo el mundo y financiamiento de miles de millones de dólares, todo bajo el liderazgo de una mujer que nunca recibió capacitación empresarial.
Cuando analizamos que Agnes, convertida ya en la Madre Teresa de Calcuta, fundó una misión, una escuela al aire libre, un hogar para enfermos e indigentes, otro específico para quienes padecían lepra, luego uno para huérfanos, y que esta tarea se multiplicó dentro y fuera de las fronteras de la India, podemos encontrar no sólo un claro objetivo de ayudar a las personas excluidas de la sociedad, sino también una poderosa capacidad gerencial que debe desarrollar cualquier emprendedor para obtener logros. Para acoger a los enfermos e indigentes, lo primero que necesitó la Madre Teresa fue un espacio con las condiciones mínimas y gente que se sumara al equipo de atención. Como era una mujer que generaba influencia, gracias a su bondad, autenticidad y don natural de liderazgo, consiguió la ayuda entre sus exalumnos y algunos colegas de su época como educadora. Con un “check” en este punto de su planificación, se movilizó con el gobierno hasta que le entregaron, en calidad de donación, su primera sede.
Madre Teresa atendiendo a los necesitados en Calcuta. Fuente: Wikimedia Commons.
Expansión Global y Reconocimiento
Las acciones de Teresa se hicieron pronto sentir en la sociedad de la India, y pronto las Misioneras de la Caridad crecieron en número. No será hasta 1965 cuando las misioneras de la Caridad se conviertan en una sociedad de derecho pontificio en Roma, pero entre estos años, son tantos los trabajos de Teresa y de todos los hombres y mujeres que quisieron seguir su camino, que pocos años después había más de veinticinco casas de ayuda en la India. En 1964, el papa Pablo VI visitó la India, y entró en contacto con la orden fundada por Teresa de Calcuta. Teresa subastó la limosina otorgada por el papa y utilizó el dinero para atender a los leprosos de Calcuta, que ya abarrotaban el hogar que administraba. Con el reconocimiento papal la orden ganó una inmensa visibilidad. Nuevos colaboradores y voluntarios permitieron la expansión de los hogares más allá de Calcuta, de modo que a finales de la década estaban ya en diversas ciudades del país, y tenían células incipientes en Venezuela, Roma, Tanzania, Austria y Estados Unidos, que la propia Teresa había acudido a fundar. En 1971 la orden enfrentó uno de sus más grandes retos: la Guerra de Liberación de Bangladesh. A lo largo de los 8 meses de conflicto, casi 3 millones de civiles fueron asesinados y más de 200.000 mujeres fueron violadas y perseguidas. En 1981 inició el movimiento Corpus Christi y en el 84 fundó los Padres Misioneros de la Caridad. Para 1996, regentaba 517 misiones en más de 100 países. Las Hermanas de la Caridad son actualmente una orden religiosa extensa.
La siguiente tabla resume la expansión de las Misioneras de la Caridad bajo el liderazgo de la Madre Teresa:
| Año | Hitos y Expansión |
|---|---|
| 1950 | Fundación de las Misioneras de la Caridad con 13 hermanas. |
| 1952 | Inauguración del primer hogar para moribundos, Kalighat (la casa del corazón puro). |
| 1955 | Apertura del Hogar del Niño del Inmaculado Corazón para huérfanos. |
| 1965 | Las Misioneras de la Caridad se convierten en una sociedad de derecho pontificio en Roma, expandiéndose más allá de la India. |
| Finales de los 60 | Células incipientes en Venezuela, Roma, Tanzania, Austria y Estados Unidos. |
| 1981 | Inicio del movimiento Corpus Christi. |
| 1984 | Fundación de los Padres Misioneros de la Caridad. |
| 1996 | Regentaba 517 misiones en más de 100 países. |
Nuevos reconocimientos internacionales fueron otorgados a las Hermanas Misioneras a partir de entonces: el Premio papa Juan XXIII, otorgado por el papa Pablo VI en 1971; ese mismo año un bono de 15.000 dólares estadounidenses de la Fundación Joseph P. Kennedy Jr., que además le otorgó a Teresa el premio “Buen Samaritano”; y en 1973 el Premio Templeton en Londres. Otros reconocimientos de la época, por parte de Estados Unidos, Roma y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluyen los prestigiosos premios Pacem Terris y premio Balzam, así como en 1979 el Premio Nobel de la Paz que se otorgó a Teresa en Noruega. Así ocurrió en 1982 durante el asedio de Beirut, en Líbano, cuando negoció un cese al fuego entre el ejército israelí y las guerrillas palestinas para, acompañada por la Cruz Roja, rescatar a 37 niños atrapados en un hospital en la zona de guerra. También visitó la República Soviética de Armenia para atender a las víctimas del terremoto de Spitak en 1988, a Etiopía para alimentar a los hambrientos y ayudó a los refugiados del desastre de Chernóbil, en la Unión Soviética en 1986.
Cualidades Emprendedoras de la Madre Teresa
El inicio de una actividad que exige esfuerzo y requiere asumir riesgos en materia de recursos (gente, dinero y tiempo) no es una realidad novedosa, ni circunscrita a determinados ámbitos de la vida. A principios de la década de 1990, a la edad de 19 años, la autora Ruma Bose trabajó como voluntaria en Calcuta con la Madre Teresa. Ahora, Bose y su coautor Lou Faust señalan ocho principios clave de liderazgo que la Madre Teresa practicó diligentemente a medida que creaba las Misioneras de la Caridad y las convertía en una organización mundial con ingresos de miles de millones de dólares. Los autores incluyen historias de sus experiencias empresariales y corporativas, conversaciones fáciles de seguir e incidentes de la vida de la Madre Teresa para demostrar cómo cada principio puede beneficiarlo personal y profesionalmente. Al reflexionar sobre la vida excepcional y la firme dedicación de la Madre Teresa, puede sentirse tentado a pensar que su gentil alma, su trabajo de beneficencia y sus nobles metas estaban inspirados por la fe y que, de alguna manera, resultan irrelevantes en el mundo moderno. Error. De hecho, “no es necesario ser santo” para beneficiarse de los principios esenciales de su liderazgo, que son útiles para gerentes de todos los niveles.
La Madre Teresa dirigiéndose a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fuente: Catholic News Agency.
La visión inicial puede provenir de un soplo divino, de un destello de genialidad, de un deseo profundo de hacer dinero, de sentirte harto de tener la cuenta bancaria cercana a cero, o de un amor al conocimiento, a un tema, o a la trascendencia. El fundamento es lo que viene después: trabajo, organización, pasión y recursos. Sin estos elementos no hay emprendimiento, únicamente un sueño divertido y creativo, una buena idea, a lo sumo, un hermoso castillo de arena.
Entre las virtudes que podemos destacar de la Madre Teresa podríamos mencionar la fidelidad a sí misma; siempre fue fiel a su deber, tenía claridad sobre su destino y no hubo nada ni nadie que pudiera desviarla. Otra gran virtud es la bondad y la capacidad de comprender al ser humano con profundidad, teniendo en cuenta más lo que nos une que los que nos separa. Tenía la extraordinaria cualidad de la armonía entre la contemplación y la acción, había percibido una gran necesidad en los seres humanos que la rodeaban y pasó a la acción para tratar de paliarla. Tenía una fe total, una devoción absoluta por servir a Dios, pero a su vez, poseía la más ardiente y emprendedora de las voluntades. Esta fabulosa mezcla dio lugar a un camino de vida en el que muchos quisieron participar, tratando de ser útiles al mundo en el que vivían y, a su vez, vivir profundamente su acercamiento a lo divino.
El Arte de Vender y Persuadir
Uno se vende en una entrevista para obtener un trabajo. O cuando tiene una discusión con alguien y trata de venderle su punto de vista. No siempre lo percibimos de esta manera, pero el intento de persuasión, la presentación de pruebas, el llamado a la acción (¿estás libre el viernes por la noche?), son, de hecho, formas de vender. El arte de vender es el núcleo del negocio. Hasta que una venta se lleva a cabo, nada más importa. Contabilidad, servicio al cliente, tecnología, todas esas funciones son secundarias, subordinadas a la VENTA. Y si estás comenzando un negocio, esto debe ser tu enfoque. Es posible que seas una de esas personas que percibe la venta como algo sórdido, pero no es así: si se hace con honestidad, en busca de beneficios mutuos, una venta es una acción positiva. Piénsalo de la siguiente manera: la Madre Teresa de Calcuta, el basquetbolista Michael Jordan o un gurú como Mahatma Gandhi dedicaron su vida al arte de vender. Si aceptas esta realidad, entenderás que persuadir (en cualquier nivel o actividad) es una de las características más poderosas de las que dispone el ser humano.
Principios del Emprendedor Aplicados por la Madre Teresa
Un emprendedor es una persona que:
- Tiene sueños y se esfuerza en convertirlos en realidad. Para emprender cualquier proyecto personal o profesional necesitas una META.
- Sabe que para conseguir el éxito debe dar lo mejor de sí mismo.
- Conoce sus capacidades y limitaciones y realiza proyectos acorde a lo que es, siente y necesita. Tener confianza en ti mismo y en tus posibilidades es clave para llegar al destino con éxito.
- Decide poner su talento al servicio de los demás enriqueciendo su vida y la de todos. “Yo hago lo que usted no puede y usted hace lo que yo no puedo.
- Intercambia información, de manera asertiva y empática, para lograr objetivos propios o comunes.
- Todos los días toma decisiones con la mayor información posible y asume los riesgos de tomarlas.
- Es creativa, curiosa e imaginativa que siempre está abierto a nuevas experiencias. La creatividad y la innovación te ayudan a adaptarse y solucionar situaciones novedosas.
- Con actitud positiva, que muestra energía y entusiasmo en cada uno de sus proyectos. Tener hábitos de vida saludables es fundamental para cualquier reto que quieras desarrollar. Este viaje de emprendimiento requiere que estés lleno de energía.
- Responsable que realiza proyectos con fundamentos y valores éticos para mejorar el mundo.
- Tiene la habilidad de convertir un problema en un reto y ese reto en una oportunidad.
- Sabe organizarse y define como lograr sus objetivos paso a paso.
- Es paciente y perseverante, intenta superar las dificultades o imprevistos que le surgen sin rendirse.
La Madre Teresa encarnó cada uno de estos principios, demostrando que el emprendimiento no se limita al ámbito comercial, sino que es una fuerza impulsora para la innovación y el cambio social.
La Esencia del Mensaje de la Madre Teresa
Los santos hacen tangible la perenne actualidad del Evangelio. Cada santo es como una parábola viviente de aquella expresión de la Carta a los Hebreos que refleja su experiencia más intensa: «Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y por los siglos». Ésta es también la primera herencia que dejan a sus seguidores y a toda la Iglesia: la convicción de que hoy, como hace dos mil años por los caminos de Palestina, Cristo pasa a nuestro lado y nos llama: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes y dáselos a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme». Es la certeza de que, hoy como entonces, cada hombre, cada mujer, puede apoyar la cabeza sobre el pecho de Jesús y escuchar el pulso del amor de Dios a sus criaturas.
Para comprender la actualidad de la Madre Teresa de Calcuta hay que superar las normales categorías antropológicas y sociológicas. La suya no es sólo una rebelión contra la sociedad de consumo, su ideal no es mera filantropía, no es simplemente la defensa de la dignidad de quienes no tienen nada. Su amor a la pobreza es una auténtica bofetada a esa fuga del dolor, a ese apego a la comodidad a que el progreso de Occidente nos tiene acostumbrados; pero es, sobre todo, el fruto del ardor con que un alma santa busca a Cristo: para un alma enamorada, decía San Josemaría Escrivá, los enfermos son Cristo. Del mismo modo, su caridad no está inspirada por veleidades de reformas sociales o de apoyo al desarrollo de los sistemas sanitarios. En el pobre, en el enfermo, en el moribundo, la Madre Teresa ve y trata de consolar a Cristo. La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras. Dicho de otro modo, el mensaje de la Madre Teresa -como sucede con todos los santos- tiene un manantial, una linfa y un punto focal inconfundibles y específicamente teologales: nace de Cristo, se alimenta de la sed de Cristo, tiende a Cristo. La unión con Jesucristo, ésta es la meta de la búsqueda incansable e insaciable que se reconoce en la trayectoria existencial de todos los santos.
Explicaba que la peor enfermedad que existe hoy es el no sentirse amado. Intentaba transmitir que más allá del sufrimiento existe la capacidad de percibir a Dios y entender que la vida es bella. Siempre transmitió que lo verdaderamente importante es amar desinteresadamente, sin límites, a todos los seres humanos. Ella servía a su Hijo, Jesús, pero entendía perfectamente que había diferentes creencias, y su mensaje y propósito era impulsar a los seres humanos a hacer el bien por amor, a servir a Dios, le llamasen como le llamasen a ese Dios. Su mensaje era para cristianos y no cristianos. La Madre Teresa explicaba que la peor enfermedad que existe hoy en el mundo occidental no es la tuberculosis o la lepra; es el hecho de no ser deseado, de que nadie nos ame, de que no se preocupen de nosotros. Las enfermedades físicas pueden curarse con medicinas, pero el único remedio para la soledad y la desesperación es el amor. Y explicaba que su labor no era solamente llevar comida o ropa a una persona necesitada, sino poder amar a la persona de verdad. Para ello se debe tomar contacto con ella, intimar, compartir y estar atento para poder ser útil en lo que nos necesite.
Estatua de la Madre Teresa, símbolo de su legado de amor y servicio. Fuente: Wikimedia Commons.
Salud y Legado
A lo largo de la década de 1980, su salud comenzó a deteriorarse. En 1983 sufrió un ataque cardíaco cuando visitaba al papa Juan Pablo II y requirió de un marcapasos. Su salud era cada vez más frágil. De modo que se le propuso que cediera la conducción de las Misioneras de la Caridad a alguien más joven. En 1991 fue hospitalizada en California por problemas cardíacos y neumonía, y en 1993 se rompió tres costillas y contrajo malaria. En 1996, se fracturó la clavícula. En marzo de 1997, sin embargo, Teresa estaba demasiado enferma. Hasta que el 13 de marzo de 1997, renunció como jefa de las Misioneras de la Caridad debido a sus enfermedades y padecimientos. La orden contó entonces con una nueva superiora: la hermana María Nirmala Joshi. El 5 de septiembre de ese mismo año, la Madre Teresa de Calcuta falleció en Santo Tomás, Calcuta, a los 87 años de edad, debido a un paro cardíaco.
El proceso de beatificación de la Madre Teresa comenzó dos años después de su muerte. El proceso de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta inició prácticamente después de su muerte, cuando en 1998 se produjo un milagro atribuido a la misionera. Mónica Besra, una mujer que padecía un cáncer abdominal, sanó inexplicablemente tras ser atendida en Roma por las Misioneras de la Caridad. Así, el 19 de octubre de 2003, ante unas 300.000 personas congregadas en la plaza del Vaticano, el papa Juan Pablo II proclamó beata a la Madre Teresa de Calcuta, y le asignó el día 5 de septiembre como día de su festividad. La Madre Teresa de Calcuta fue, incluso después de su muerte, una de las mujeres más admiradas del mundo entero. Sin embargo, no todas las opiniones sobre su obra y su figura son unánimes.
