La Sociedad Civil y su Relevancia en el Mundo del Coworking
En el contexto del emprendimiento y las nuevas formas de trabajo, la figura de la sociedad civil emerge como una opción interesante. Aunque no tan conocida como otros tipos de empresas, posee ventajas que la hacen atractiva, especialmente para acuerdos de colaboración entre profesionales. Si estás pensando en emprender, crear una sociedad civil puede ser una opción a considerar, aunque no está exenta de ciertos trámites y responsabilidades.
¿Qué es una Sociedad Civil?
La Dirección General de Industria y de la PYME, perteneciente al Ministerio de Industria y Turismo, define la sociedad civil como “una forma ágil, sencilla y barata de aportar capital común para realizar actividades mercantiles”. Esencialmente, es un contrato de colaboración entre dos personas o más que ponen dinero en común con el propósito de repartir entre sí las ganancias. El capital de una Sociedad Civil está formado por las aportaciones de los socios, que pueden ser en dinero, trabajo, servicios, o bienes.
Características Principales de una Sociedad Civil
- Es necesario realizar un contrato público o privado.
- No se requiere un capital social mínimo, lo que la convierte en una alternativa interesante para negocios que, a priori, no sean de gran envergadura y no supongan un nivel importante de inversión.
- Puede tener o no personalidad jurídica propia en función de si los pactos son públicos o secretos.
- La gestión fiscal y contable es poco compleja en comparación con otro tipo de sociedades.
- Los socios capitalistas tienen responsabilidad ilimitada.
- Los socios deben darse de alta como autónomos.
- La sociedad civil se rige por el Código de Comercio en materia mercantil y por el Código Civil en materia de derechos y obligaciones.
- Puede tener fecha de extinción según se haya establecido en el contrato, o bien por tiempo o por fin del objetivo por el que se creó.
Tipos de Socios en una Sociedad Civil
Existen dos tipos de socios dentro de una sociedad civil:
- Socios capitalistas: Aportan dinero o bienes y son los encargados de gestionar la sociedad. Participan tanto en las ganancias como en las pérdidas de la sociedad.
- Socios industriales: Aportan trabajo personal y, salvo que se establezca lo contrario, no suelen participar en las gestiones. Participan en las ganancias de la sociedad, pero no en sus pérdidas.
Personalidad Jurídica y Tributación
En general, este tipo de sociedades no tienen personalidad jurídica propia, lo que significa que no hay una separación entre la empresa y los propietarios. Sin embargo, hay excepciones. Según la Agencia Tributaria, tendrán personalidad jurídica si los pactos entre socios no son secretos, tal como lo recoge el artículo 1.669 del Código Civil. En otras palabras, se requiere la voluntad de actuar ante terceros como una entidad.
Las sociedades civiles tributan por el Impuesto de Sociedades. Si hablamos de una Sociedad Civil sin objeto mercantil, las ganancias se atribuyen a los socios y deberán pagar sus impuestos de forma individual según su situación fiscal, es decir, tendrán que tributar en el IRPF o Impuesto sobre la Renta de no Residentes.
Trámites para la Constitución de una Sociedad Civil
Para constituir una sociedad civil, se deben llevar a cabo una serie de trámites que difieren según se cree una sociedad civil privada o pública. En ambos casos, se deberá firmar un acuerdo legal en el que conste, como mínimo, la actividad a realizar, las aportaciones de cada socio, el porcentaje de participación en pérdidas y ganancias, y el sistema de administración y representación.
- Sociedad Civil Privada: Se crea a través de un contrato privado entre los socios, lo que significa que no necesita inscribirse en ningún registro público ni formalizarse ante notario. Estas sociedades se caracterizan por no tener personalidad jurídica.
- Sociedad Civil Pública: Es obligatorio constituirla cuando los socios aporten bienes inmuebles o derechos reales. Este tipo de sociedad tiene personalidad jurídica propia y los pactos entre los socios se establecen mediante escritura pública ante notario. Esta firma debe realizarse con un plazo máximo de seis meses tras la obtención del NIF provisional. Durante el mes siguiente, los socios deberán rellenar el Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados (ITPyAJD).
- Sociedad Civil Profesional: Se crea por emprendedores que realizan una actividad profesional común, como abogados o arquitectos.
En cualquiera de los casos, los socios deberán acudir a la Agencia Tributaria para darse de alta en el censo de empresarios, profesionales y retenedores, así como para solicitar el NIF de la sociedad. También se puede crear una Sociedad Civil de forma telemática a través del CIRCE, aunque esta opción solo está disponible en algunas Comunidades Autónomas.
Diferencias Clave: Sociedad Civil vs. Sociedad Mercantil vs. Comunidad de Bienes
| Característica | Sociedad Civil | Sociedad Mercantil | Comunidad de Bienes |
|---|---|---|---|
| Finalidad | Actividad no comercial, con reparto de ganancias. | Actividades comerciales con fines de lucro. | Propiedad pro indiviso de una cosa o derecho. |
| Capital Mínimo | No se exige. | Más elevado (ej. 3.000€ para SL). | No se exige. |
| Personalidad Jurídica | Puede tenerla si los pactos son públicos. | Sí, siempre. | No. |
| Responsabilidad Socios | Ilimitada. | Limitada al capital aportado. | Ilimitada. |
| Tributación | Impuesto de Sociedades (o IRPF si no hay objeto mercantil). | Impuesto de Sociedades. | IRPF (atribución de rentas). |
| Constitución | Contrato privado o escritura pública. | Escritura pública e inscripción en Registro Mercantil. | Contrato privado. |
El Auge de los Coworkings y su Relevancia
En los últimos años, con el surgimiento de nuevos paradigmas vinculados al trabajo, tomaron relevancia los espacios de trabajo compartidos, denominados coworkings. Esta nueva tendencia, en aumento, permite a distintas organizaciones o personas desarrollar sus actividades laborales en oficinas o puestos individuales de trabajo que no son propios, pero pueden ser contratados por un tiempo determinado y en función de sus necesidades. El beneficio principal de estos espacios es la posibilidad de realizar trabajos en red junto a otras organizaciones. Un coworking es una gran alternativa para aquellos que desean reunirse con su equipo de trabajo y no cuentan con un lugar físico.
Los coworkings están pensados para promover el trabajo colaborativo y el intercambio entre aquellos que lo ocupan. Incluso, dado el contexto de postpandemia, se complementan con la modalidad híbrida de trabajo online-presencial. Tradicionalmente, ubicamos en estos espacios a empresas, pymes o profesionales que desarrollan distintos tipos de actividades vinculadas a los negocios.
El concepto de coworking tal como lo conocemos hoy en día comenzó a tomar forma a principios de la década de 2000. El término "coworking" fue acuñado oficialmente en 2005 por Brad Neuberg, un programador de San Francisco, quien buscaba una solución a la soledad del trabajo freelance y la rigidez de las oficinas tradicionales.
Ventajas de los Coworkings
- Flexibilidad: Se adaptan a las nuevas formas de trabajo, permitiendo elegir dónde, cuándo y cómo trabajar sin comprometer la profesionalidad ni el acceso a servicios clave.
- Fomento de la colaboración y la comunidad: Ofrecen la oportunidad de colaborar y crear una red con otros profesionales de distintos sectores y especialidades. Los espacios de coworking organizan eventos, talleres y actividades de networking, creando un verdadero sentido de comunidad.
- Costos más bajos y optimización de recursos: Reducen la barrera de entrada para emprendedores y pequeñas empresas, permitiéndoles acceder a un entorno profesional sin los altos costos de una oficina tradicional.
- Espacios diseñados para la productividad y creatividad: El diseño del espacio está cuidadosamente pensado para crear un ambiente inspirador y funcional, con iluminación natural, espacios abiertos, zonas de descanso y áreas creativas.
- Diversidad de servicios y comodidades: Ofrecen internet de alta velocidad, café ilimitado, salas de reuniones, cabinas telefónicas, zonas de descanso y áreas para eventos. Algunos incluso incluyen servicios más especializados como guarderías o gimnasios.
El Coworking Social: Un Espacio para la Sociedad Civil
En este panorama, surge la pregunta: ¿qué pasaría si a estos coworkings le sumamos organizaciones con fines sociales? Los llamados coworking social están diseñados para organizaciones de la sociedad civil (OSC) que puedan compartir espacios para trabajar de forma individual o conjunta en sus causas y para que conozcan a otras organizaciones que puedan complementar sus misiones. Esta iniciativa fortalece las capacidades propias de cada organización, amplía el desarrollo colectivo de proyectos y posibilita el contacto con otros actores que trabajan por la transformación social.
Muchas organizaciones tienen dificultad para captar fondos y de estos deben destinar parte al mantenimiento de un espacio propio. El coworking social surge como una alternativa económica, más aún, cuando el aumento del teletrabajo libera espacios que mantienen su costo de mantenimiento y podrían ser utilizados en la causa o proyecto social. Un coworking se transforma así, en un servicio pensado para organizaciones del tercer sector, que conocen cuáles son sus demandas organizativas y su realidad económica.
Hay Organizaciones de la Sociedad Civil que no cuentan con un espacio físico para desarrollar las actividades de manera presencial y este lugar es ideal para llevar a cabo reuniones, planificar actividades o pensar nuevos proyectos con el objetivo de causar un impacto positivo en la comunidad. Es un intermedio entre el trabajo virtual y el trabajo en la oficina para los profesionales independientes. El funcionamiento del coworking tiene tintes de una oficina, aunque no llega a ser como tal.
Ejemplo de Coworking Social: Fundación Navarro Viola
En el Barrio de Almagro (CABA, Argentina), la Fundación Navarro Viola creó un coworking social que se sostiene compartiendo los gastos, provenientes de la infraestructura y servicios, entre todos aquellos que lo utilizan. Comparado con otros coworks, el alquiler por su uso es menor porque no tiene una finalidad comercial; este es el valor agregado y diferencial que genera interés en las OSC, una inversión menor para utilizar un espacio de gestión.
Este espacio fue creado por la Fundación Navarro Viola en el año 2022 y, desde entonces, es cogestionado por RACI Argentina como coordinador del espacio. Esta posibilidad de reunir en un mismo espacio a organizaciones diversas promueve el intercambio de capacidades. Este espacio resulta de gran utilidad a las OSC porque al compartir espacio surgen oportunidades de enriquecerse del intercambio de ideas entre las organizaciones presentes, que resultan en articulaciones de sus causas, temáticas o capacidades técnicas; esto genera una retroalimentación del trabajo en red, que fortalece a la sociedad civil.
Otra de las ventajas de la Fundación Navarro Viola Coworking Social es que se realizan actividades mensuales que fortalecen la formación y el conocimiento de otras realidades sociales. En estas actividades se pueden difundir causas y proyectos, lo cual, una vez más, contribuye a fomentar la colaboración. Estos encuentros se convocan en redes sociales y son una gran oportunidad para establecer vínculos y alianzas de gran valor para las organizaciones.
Beneficios de trabajar en un Coworking
Montar un coworking, ya sea comercial o social, es un proyecto emocionante y potencialmente lucrativo, siempre que se sigan los pasos adecuados. Desde la elección de la ubicación hasta el diseño del espacio, pasando por la oferta de servicios adicionales, cada detalle cuenta para asegurar que el coworking se destaque en el mercado y ofrezca una experiencia excepcional a sus miembros.
La protección de las ideas en un entorno colaborativo depende en gran medida de la diligencia desplegada por el artífice de las mismas y su capacidad para velar por ellas y convertirse en el titular de aquellos desarrollos que pudieran derivarse de ellas.
