Contrato de Franquicia: Requisitos Legales en España
El contrato de franquicia es una herramienta esencial para formalizar la relación entre un franquiciador y un franquiciado en España. Este documento permite a ambas partes establecer las condiciones necesarias para operar bajo un modelo de negocio probado, garantizando derechos, obligaciones y beneficios para cada uno.
¿Qué es un Contrato de Franquicia?
Un contrato de franquicia es un acuerdo legal mediante el cual el franquiciador otorga al franquiciado el derecho de explotar su modelo de negocio, incluyendo su marca, conocimientos técnicos y métodos operativos. A cambio, el franquiciado se compromete a pagar ciertas contraprestaciones, como royalties o cuotas iniciales. Este contrato tiene como objetivo garantizar que el franquiciado pueda replicar el éxito del franquiciador siguiendo un sistema previamente definido.
Características del Contrato de Franquicia
Las características de un contrato de franquicia lo diferencian de otros tipos de acuerdos comerciales:
- Derecho de uso de la marca: El franquiciado obtiene autorización para explotar una marca reconocida. Es esencial que el nombre de la franquicia tenga la marca registrada. Es decir, se debe tener en cuenta la importancia de proteger la marca para evitar que otros puedan aprovechar su idea, nombre o imagen.
- Transferencia de know-how: El franquiciador proporciona formación y soporte técnico al franquiciado. Según el Real Decreto 201/2010, el derecho a la explotación de la franquicia implica la comunicación por parte del franquiciador al franquiciado de unos conocimientos técnicos o un saber hacer, que deberá ser propio, sustancial y singular.
- Exclusividad territorial: Es común que estos contratos incluyan cláusulas que delimitan un área geográfica donde el franquiciado puede operar sin competencia directa de la misma marca.
Clases y Modelos de Contratos de Franquicia Disponibles en España
En España, el mundo de las franquicias ofrece diversas modalidades que se adaptan a diferentes tipos de negocios y sectores. Dependiendo del tipo de negocio y el nivel de control que el franquiciador desee mantener, existen diferentes modelos de contratos de franquicia:
- Franquicia de distribución (o de producto): el franquiciado vende productos del franquiciador bajo su marca, pero con mayor autonomía en la gestión del negocio.
- Franquicia de servicios: el franquiciado ofrece servicios bajo la metodología y estándares del franquiciador.
- Franquicia industrial: el franquiciado obtiene derechos para fabricar productos bajo la marca del franquiciador y distribuirlos en un mercado específico.
- Franquicia maestra: se concede a un franquiciado el derecho de sub-franquiciar el negocio en un área geográfica determinada.
Requisitos Legales del Contrato de Franquicia en España
El contrato de franquicia en España está sujeto a un marco normativo que busca proteger los intereses de ambas partes y garantizar la transparencia en las relaciones comerciales.
Normativa Aplicable
El contrato de franquicia en España se regula principalmente por el Código de Comercio, que establece las bases generales de los contratos mercantiles, y por la Ley de Defensa de la Competencia, que garantiza prácticas justas y evita cláusulas abusivas o restricciones excesivas que puedan perjudicar a las partes o al mercado. La franquicia en España está regulada por la Ley de Ordenación del Comercio Minorista (Ley 7/1996) y su normativa complementaria.
Cláusulas Fundamentales
Un contrato de franquicia debe incluir ciertas cláusulas fundamentales para proteger a ambas partes:
- Identificación de las partes: El franquiciador es la persona física o jurídica que posee la propiedad intelectual de la marca, el modelo de negocio y el know-how asociado. El franquiciado es la persona o entidad que adquiere los derechos de explotación del negocio y asume la gestión diaria de la franquicia.
- En el contrato, debe quedar clara la relación jurídica que se va a establecer con la firma del mismo para evitar problemas posteriores. Por ello, es recomendable previamente entender a la perfección todas y cada una de sus cláusulas y textos.
- Duración del contrato: Todo contrato de franquicia debe especificar su duración y las condiciones bajo las cuales se puede renovar o finalizar. La duración del contrato de franquicia varía según las partes, pero lo habitual es que tenga una vigencia inicial de 5 a 10 años. Es posible negociar una renovación, siempre que ambas partes estén de acuerdo y se respeten las condiciones estipuladas en el contrato original.
- Condiciones económicas: Deben definirse correctamente los valores del sistema financiero que hacen referencia a la cuota inicial, los royalties y otros gastos. Esta es la razón por la que hay que pagar unos royalties que pueden consistir en un porcentaje de los beneficios obtenidos como franquiciado o sobre, la cifra de ventas (suele ser, entre un 3% y un 5% de la facturación mensual o anual).
- Un contrato de franquicia debe incluir: la concesión de las licencias de fabricación, la cesión de marca registrada en determinada zona y su imagen comercial, y la transferencia de tecnología.
- Resolución de conflictos: El contrato debe incluir cláusulas para manejar la resolución de conflictos, como mediación o arbitraje.
- Penalizaciones y rescisión del contrato: es importante conocer las consecuencias de no cumplir con el contrato o de querer salir de la franquicia antes de tiempo.
La normativa también obliga a que los contratos sean claros y transparentes, detallando derechos, obligaciones, costes y condiciones específicas. Las cláusulas de confidencialidad, no competencia, y las disposiciones para la renovación o resolución del contrato deben ajustarse a la ley para evitar conflictos legales.
Obligaciones Precontractuales
El DIP es un documento obligatorio que el franquiciador debe entregar al franquiciado con al menos 20 días de antelación a la firma del contrato.
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Pasos para Crear una Franquicia
Entre las opciones disponibles, para ser empresario, se encuentra la creación de una franquicia. Para ello, eso sí, hay que cumplir una serie de requisitos y seguir unos pasos:
- El primer paso, al crear una franquicia, es revisar las diferentes opciones y escoger la que mejor se adapte a los intereses, las habilidades y el presupuesto del que se dispone.
- Al crear una franquicia, y como tercer paso, hay que ver si se cumplen los requisitos financieros que esta exige. En ellos se incluyen, por ejemplo, el pago inicial (el canon de entrada que se menciona en el apartado anterior) y los royalties que, mes a mes, se tendrán que abonar al franquiciador.
- Lo siguiente es pedir una copia del contrato de la franquicia al franquiciador.
- Si se requiere de una ubicación física, el siguiente paso en la creación de la franquicia es buscar el emplazamiento apropiado para ella. Desde el inicio, ofrecemos asistencia en la búsqueda del local ideal, valorando, entre otras cosas, que se encuentre en una zona con alto tráfico de vehículos, buena visibilidad y buena accesibilidad.
- Antes de “rubricar” el contrato de la franquicia, se tiene que haber optado por una forma jurídica para la empresa y realizado los trámites para constituirla. En ocasiones, el franquiciador da libertad de elección al franquiciado sobre la forma empresarial que desea darle a su negocio. Por tanto, tendrá que analizar si le interesa más ser persona física o jurídica. Estar dado de alta como autónomo o empresa: el primer requisito para crear una franquicia es estar dado de alta como autónomo o empresa. Esto implica, en ambos casos, registrarse en la Agencia Tributaria y en la Seguridad Social (para cumplir con las obligaciones fiscales y laborales que corresponden).
- Para terminar de crear la franquicia, hay que dar un paso adelante en materia de formación. En el contrato se detallan los métodos de formación que recibirá el franquiciado y su equipo para garantizar que el negocio funcione de acuerdo con los estándares de la marca.
- El proceso de creación de una franquicia se cierra, curiosamente, con su apertura. Para dar este paso, eso sí, hay que cerciorarse de que se dispone de todos los suministros, equipos y personal necesarios. También se ha de obtener cualquier licencia o permiso requerido por las autoridades locales.
- Hay que asegurarse de que en la comunidad autónoma donde se va inscribir existe el requisito legal de inscribir una empresa como franquicia en el Registro de Franquiciadores. Antes era obligatorio en todo el país pero con la entrada en vigor del Real Decreto Ley 20/2018 de 7 de diciembre quedó derogada la obligación de las empresas que quisieran desarrollar una actividad franquiciadora en España a comunicarla al Registro de Franquiciadores.
- Después de abrir la franquicia, hay un plazo de tres meses para comunicar los datos al registro de cada comunidad autónoma (en el caso de que esta los requiera). Los datos que hay que proporcionar al registro son los siguientes: datos generales (nombre o razón social de empresa, domicilio, datos de inscripción en el Registro Mercantil, si se es persona jurídica, y número o código de identificación fiscal); relación de los derechos de propiedad industrial o intelectual; acreditación de tener concedida y en vigor la titularidad; y derechos de licencia de uso sobre los mismos, así como su duración. Registrar la franquicia: tras abrir la franquicia, y en los 3 meses posteriores, se procede a su registro (en la oficina de la Comunidad Autónoma que le corresponda). Se tendrán que aportar, cuando se soliciten, datos generales de la franquicia (nombre o razón social, domicilio, etc.), de los derechos de propiedad industrial o intelectual y, también, la acreditación de la titularidad y de la licencia de uso.
Ventajas de Abrir una Franquicia
Una franquicia tiene la ventaja de estar invirtiendo en un modelo de negocio ya validado. Uno de los principales beneficios de abrir una franquicia es operar bajo una marca reconocida y contar con el respaldo del franquiciador.
Las franquicias tienen mucho éxito tanto entre los empresarios consagrados (franquiciadores) como entre los que dan sus primeros pasos como emprendedores (franquiciados). El motivo es que, por un lado, a los franquiciados, les permite aprovechar el modelo de negocio y la imagen de una compañía con una marca que ya lleva un tiempo considerable en el mercado.
