El comportamiento emprendedor: Clave para el desarrollo económico y personal
El emprendimiento, como campo de estudio, ha cobrado una creciente relevancia en las agendas académicas y gubernamentales del último quinquenio. Esto se debe a su capacidad para impulsar el desarrollo económico y los procesos de innovación en los países. Más de la mitad de los proyectos emprendedores fracasan por la personalidad de las personas que los llevan a cabo. En numerosas ocasiones se ha comprobado que una misma idea empresarial puede ser un éxito o un fracaso en función del emprendedor que la ponga en marcha, encontrándose así con personas que pueden convertir en éxito casi cualquier proyecto que inicien.
Si los emprendedores son necesarios para asegurar el desarrollo económico, es importante considerar cómo se pueden identificar y cuáles son las características que definen el comportamiento emprendedor.
¿Qué es el comportamiento emprendedor?
La Real Academia Española (RAE) define "emprender" como «acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro». Sin embargo, el concepto de emprendimiento va mucho más allá de simplemente iniciar algo; implica innovación, asunción de riesgos y una visión a largo plazo, entre otras cualidades fundamentales.
Un emprendedor es una persona que identifica una oportunidad de negocio y decide iniciar y desarrollar un proyecto empresarial, asumiendo los riesgos financieros y personales asociados, con el objetivo de generar beneficios económicos y/o sociales. En general, podría decirse que un emprendedor tiene la capacidad de detectar una necesidad o problema en el mercado, desarrollar una solución innovadora que le dé respuesta, convertir esa solución en un negocio viable y asumir la responsabilidad total sobre el éxito o fracaso de ese proyecto.
La actitud emprendedora es la conducta de administrar los recursos para generar unos resultados, según la actividad en que se desarrolla.
Emprendedor vs. Empresario: ¿Cuál es la diferencia?
Aunque a menudo se utilizan indistintamente, existen diferencias clave entre un emprendedor y un empresario. La diferencia básica radica en su papel dentro del desarrollo empresarial. El empresario es la persona que dirige y gestiona una empresa ya establecida, centrándose en la administración eficiente y rentable del negocio. Por su parte, el emprendedor es el encargado de iniciar y desarrollar un nuevo proyecto, asumiendo las responsabilidades sobre los riesgos asociados y organizando los recursos necesarios para ponerlo en marcha. Sin embargo, esta distinción no implica que un empresario no pueda ser un hábil emprendedor y viceversa.
A grandes rasgos, quien emprende busca constantemente oportunidades y asume riesgos, mientras que el empresario suele centrarse en gestionar y optimizar un negocio ya establecido. La distinción radica principalmente en el enfoque hacia la innovación y la disposición al riesgo.
El emprendedor: ¿Nace o se hace?
Si pensamos que el emprendedor “nace, no se hace”, cualquiera que reúna las características adecuadas está prácticamente predestinado a ser emprendedor y, a la larga, un empresario. Sin embargo, lograrlo está en función del contexto que le rodee y la influencia de factores culturales, económicos, sociológicos y psicológicos. Los estudios sobre la capacidad emprendedora han incluido las características psicológicas de las personas que emprenden. La formación tiene un papel clave en el desarrollo de las competencias emprendedoras.
Para desarrollar la actitud emprendedora, en primer lugar, se debe tener una idea de la posterior empresa, lo que se refleja en el componente cognoscitivo. El componente de comportamiento influye en gran medida, ya que el comportamiento y las habilidades del empresario tienen un impacto significativo en el funcionamiento de la empresa.
Los valores y la cultura tienen mucha influencia en el desarrollo de una actitud emprendedora. Otro aspecto interesante a considerar son los antecedentes familiares, en donde se nota que “muchos emprendedores descienden de familias en las que alguno de sus miembros ha sido o es empresario o autoempleado, facilitándose así una cultura y unos valores proclives al emprendedurismo”. Una vida personal con experiencia familiar autoritaria de parte de los progenitores impulsa al emprendedurismo, en tanto que una familia unida, paternalista, proteccionista, influye en que exista un bajo nivel de emprendedurismo, igual sucede con la educación, experiencias de grupo y experiencias de trabajos anteriores.
Factores clave del comportamiento emprendedor
Los determinantes importantes del comportamiento emprendedor son los rasgos de personalidad que presentan los individuos. Es necesario considerar que solo aquellos rasgos que han tenido fuertes argumentos científicos pueden ser considerados como integrantes de la personalidad emprendedora. La literatura ha empezado a converger en un grupo determinado de rasgos en el que, en mayor o menor medida, están de acuerdo los investigadores.
El emprendimiento ha sido abordado fundamentalmente en tres escenarios de estudio: el enfoque psicológico, el enfoque sociocultural y el enfoque económico.
1. Ámbito Psicológico
El enfoque psicológico aborda el emprendimiento como un aspecto típicamente comportamental. El emprendedor es, entonces, un individuo dotado de una serie de características particulares que pueden terminar en una actuación emprendedora tipificada a cualquier tipo de organización, incluyendo la empresarial.
Los avances más relevantes en el tema se sustentan en los trabajos de McClelland (1961), Collins, Moore y Unwalla (1964) y más recientemente las aproximaciones de Bhide (2000) y Timmons & Spinelli (2008). Estos autores convergen en la definición de rasgos de personalidad emprendedora asociados a factores tales como motivación al logro, propensión a asumir riesgos, necesidad de independencia, locus de control interno, intuición y visión de futuro y desarrollo de iniciativa.
Rasgos de personalidad emprendedora:
- Locus de control interno: Las personas con un locus de control interno alto piensan que ellos son capaces de controlar los resultados, por lo que dedicarán más esfuerzo y persistencia hacia los resultados deseados, lo que, a su vez, debería ayudar a iniciar una aventura empresarial y a mantenerla exitosamente. Por el contrario, las personas con locus de control externo pueden ser más pasivas.
- Autoeficacia: Se refiere a la convicción de que uno puede organizar y ejecutar efectivamente acciones para producir unos resultados. La autoeficacia afecta a la elección de la acción y a la cantidad de esfuerzo ejercido. La iniciativa empresarial conlleva importantes riesgos y dificultades, por lo que los emprendedores necesitan altos niveles de autoeficacia.
- Propensión al riesgo: Los individuos con puntuaciones altas en esta dimensión estarán inclinados a comportamientos de alto riesgo. Por su parte, los sujetos con baja propensión al riesgo tenderán a comportamientos de bajo riesgo. La actividad emprendedora implica, por definición, asumir riesgos de algún tipo. La tolerancia y actitudes positivas hacia el riesgo predicen la formación de intenciones emprendedoras.
- Proactividad: Se refiere a la tendencia a iniciar y mantener acciones que directamente cambian el ambiente circundante. Las personalidades proactivas identifican oportunidades y actúan sobre ellas, muestran iniciativa, realizan acciones directas y perseveran hasta que consiguen un cambio significativo. La proactividad implica un énfasis en anticipar y prevenir problemas antes de que ocurran y una orientación a la acción.
El individuo desarrolla la creatividad en todas las dimensiones de su vida, especialmente cuando busca satisfacer sus necesidades y deseos; con base en su juicio y percepciones personales lucha por las metas que se propone según su personalidad.
2. Ámbito Sociocultural
El ámbito sociocultural posee un planteamiento más relacionado con el contexto, es decir que las nuevas empresas emergen fundamentalmente de factores externos tales como el marco institucional y factores socioculturales, los cuales, respecto de la situación dada en el entorno, pueden favorecer o desfavorecer la creación de nuevas empresas, así como también la toma de decisión acerca de ser empresario o no serlo. La teoría de la marginación sugiere que los individuos marginados o inadaptados son particularmente más propensos a convertirse en empresarios, buscando en la constitución y desarrollo de empresas el mecanismo adecuado no solo para el mejoramiento de las condiciones económicas propias, sino también para el logro de una posición social.
Tipologías de emprendedores según Torrés (2001):
| Tipología | Descripción |
|---|---|
| Emprendedor liberal | Aproximación moderna del emprendedor. |
| Emprendedor en red | Aproximación moderna del emprendedor, centrado en la creación de conexiones. |
| Emprendedor corporativista | Se adapta a estructuras existentes y colabora dentro de organizaciones. |
| Emprendedor informal | Opera fuera de las estructuras formales, a menudo por necesidad. |
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3. Ámbito Económico
El abordaje del emprendimiento desde este ámbito se resume en la explicación de la función empresarial y la creación de empresas en el marco de la perspectiva económica. Kirzner (1973) en su teoría del empresario propone que el empresario es el motor interno de la economía de un país, donde aprovecha oportunidades y obtiene ganancias que a su vez se convierten en oportunidades de negocio para otros. Schumpeter (1942) utiliza el término emprendedor para referirse a aquellos individuos que con sus acciones causan inestabilidades en los mercados. Define al emprendedor como una persona dinámica y fuera de lo común, que promueve nuevas combinaciones o innovaciones, realizando "destrucción creativa".
Para los países desarrollados la motivación al emprendimiento surge en la oportunidad, con ingresos per cápita superiores a los 10.000 dólares. Por el contrario, en los países no desarrollados la motivación se orienta hacia el lado de la necesidad, como el caso de Colombia, donde los altos niveles de desempleo combinados con condiciones contractuales poco favorables impulsan a las personas a buscar oportunidades de mejoramiento en la creación de negocios.
Habilidades y cualidades clave del emprendedor
Aunque las características de un emprendedor pueden variar dependiendo de la persona, el proyecto y el sector empresarial en el que quiera moverse, a grandes rasgos todas las personas que apuestan por iniciar su propio negocio presentan una serie de rasgos comunes. Un emprendedor exitoso necesita tener claras las actitudes que posee y conocer cuáles le hacen falta para trabajar más en ellas.
- Define objetivos claros y no se desvía de la meta.
- Planifica sus actividades y sigue un plan día a día.
- Gestiona los recursos: Sabe qué tiene a la mano y qué le hace falta. También gestiona las actividades y el tiempo.
- Mantiene el equilibrio entre cuerpo y mente.
- Genera autoconfianza a través de la mejora constante de sus conocimientos.
- Creatividad e innovación: Parte de la mejora constante, aplicada a sus productos o servicios.
- Adaptación al cambio: Supera los fracasos y disfruta de los pequeños triunfos.
- Iniciativa: No espera que los demás den el primer paso.
- Es capaz de tejer redes de apoyo.
- Comunicación: Debe ser un gran comunicador, capaz de transmitir a su entorno ideas de manera veraz, clara y persuasiva.
- Pasión: Es una de las cualidades de emprendimiento por antonomasia.
- Motivación: La cualidad que impulsa al emprendedor a superar obstáculos y alcanzar metas.
- Determinación: Una característica clave, puesto que estarán obligados a enfrentar diferentes desafíos y fracasos.
- Visión a largo plazo: Los emprendedores suelen tener la mirada puesta en un horizonte más lejano y se comprometen a trabajar hacia metas a largo plazo.
La formación en el desarrollo del comportamiento emprendedor
La educación influye de manera positiva en los emprendedores. La formación tiene un papel clave en el desarrollo de las competencias emprendedoras. Realizar cursos, talleres o programas educativos en emprendimiento proporciona conocimientos fundamentales y herramientas prácticas para la gestión empresarial.
Desde el centro de emprendimiento de la Universidad del Rosario se impulsó el desarrollo de un estudio que permitiese la caracterización del perfil emprendedor de los estudiantes, a fin de identificar sus fortalezas y debilidades. Este estudio toma como base la metodología de características del comportamiento emprendedor (CCE) para estudiar a los alumnos de pregrado de la Facultad de Administración.
Estudio de Caracterización del Comportamiento Emprendedor en estudiantes universitarios
El programa EMPRETEC de las Naciones Unidas para el fomento del emprendimiento, aporta importantes reflexiones desde la tipificación de las motivaciones de McClelland. El estudio de la Konrad Lorenz adoptó métodos prácticos y analíticos para la consulta, a través de un cuestionario estándar de autoevaluación realizado a estudiantes de cada una de sus carreras. La herramienta más pertinente, por su validez científica y congruencia con la información requerida, es "preparándose para emprender", desarrollada por el programa para el fomento al emprendimiento de las Naciones Unidas (EMPRETEC).
Metodología del estudio:
- Levantamiento de la información inicial: Cálculo de la población a analizar y tamaño de la muestra representativa.
- Aplicación de la prueba: Cuestionario con preguntas de control y márgenes de corrección para mayor objetividad.
- Tabulación y análisis de los resultados: Uso de aplicativos estadísticos (SPSS o Statgraphics) para el análisis de datos.
El nivel de consistencia interna de la prueba fue evaluado obteniendo como resultado un Alfa de Cronbach de 8.87, un resultado suficiente para determinar que la prueba es consistente. Las variables se dividieron en dos categorías principales: variables psicográficas (derivadas de las características del emprendedor) y variables demográficas (incluidas para profundizar en los resultados).
Resultados del estudio (ejemplo):
- El promedio de edades de los estudiantes fue de 20 años, siendo los más representativos 18, 19, 17 y 20 años.
- El 72.7% de la población fueron mujeres, y el 27.30% hombres, lo que podría mostrar una inclinación de los resultados hacia ciertas capacidades más marcadas en mujeres, como la planeación sistemática y la fijación de metas.
- El 65.79% de los estudiantes pertenecían a la jornada diurna y el 34.21% a la nocturna.
- El 22.37% de los estudiantes tenían padres empresarios, el 4.93% hermanos, el 1.32% abuelos y el 24.67% tíos. El 38.16% no tenía familiares empresarios.
Estos resultados permiten al Centro de Emprendimiento formular planes, programas y proyectos, así como políticas asociadas al desarrollo de las cualidades necesarias para formar mejores emprendedores. El emprendedor se enfrenta a innumerables obstáculos que pasan por la falta de cultura emprendedora, falta de recursos y falta de conocimientos, y consecuentemente inseguridad en el terreno empresarial. Todo esto constituye un reto permanente para los emprendedores, que se puede y se debe apoyar en la formación continua. Lo que sí está claro es que los emprendedores y su personalidad son claves para la economía.
Convertirse en un emprendedor exitoso implica un constante proceso de aprendizaje, adaptación y mejora tanto a nivel personal como profesional.
