Requisitos y Criterios para Clasificar una Empresa como Microempresa en España
Clasificar las empresas por su tamaño es fundamental, ya que esta diferenciación permite, en primer lugar, distinguirlas, facilitando la interacción con ellas. En segundo lugar, permite que accedan a unas ayudas u otras, las cuales no son las mismas para una PYME o una gran empresa. Por lo tanto, conocer los requisitos que tiene que cumplir una microempresa es fundamental para elegir la estructura empresarial más conveniente.
Hoy en día, clasificar las empresas por su tamaño es complejo. No hay un único criterio para poder realizar esta clasificación, ya que los requisitos para considerar una empresa como microempresa dependen de cada país, aunque pueden variar en función del procedimiento para el que se requiera esta calificación.
¿Qué es una Microempresa?
Cuando se habla de “empresa”, en general todos pensamos en una entidad con muchos empleados, locales y oficinas. Pero la realidad es que las hay de diferentes tipos y tamaños, y eso va a hacer que se las considere de diferente manera a nivel legal, administrativo e incluso tributario para ajustarse a su situación y necesidades.
Las microempresas son pequeñas unidades comerciales, es decir, proyectos empresariales más pequeños que una PYME. De acuerdo con la última definición que se establece en el Reglamento Nº 651/2014 de la Comisión Europea, se denominan microempresas a aquellas “empresas que tienen menos de 10 trabajadores” y además se añade tienen “un límite de 2 millones de euros para el volumen de negocios y el balance general”.
Esto quiere decir que el adjetivo de “micro” que se le va a otorgar a esta empresa -y que viene acompañado de una serie de condiciones propias para ella y de las que podrá beneficiarse-, va a depender no solo del número de trabajadores, sino también de su volumen de negocio. Esencialmente, una microempresa es una entidad, independientemente de su forma legal, con menos de 10 empleados y un volumen de negocio anual inferior a 2 millones de euros.
Las microempresas suelen estar administradas por sus propios dueños y no es raro que incluso estén formadas por un grupo familiar, que a su vez buscarán el crecimiento de la empresa de forma conjunta y cerrada, es decir, que todo siga quedando en la familia. Además, y precisamente como consecuencia de estas limitaciones, la microempresa suele desarrollar su actividad económica en un radio de acción corto, es decir, dentro de su ámbito local o regional para poder abarcarlo con facilidad.
En cuanto a la forma jurídica, una microempresa no tiene por qué tener una forma jurídica determinada, por lo que puede ser sociedad anónima, sociedad limitada, sociedad civil, empresario individual, etc. Un empresario individual (emprendedor), un emprendedor de responsabilidad limitada, una sociedad limitada o una comunidad de bienes también pueden definirse como microempresa, pues lo esencial es que se ejerza una actividad económica y que esté dentro de los rangos mencionados con anterioridad, todo ello sin perjuicio de la forma jurídica que adopte la empresa.
El Tejido Empresarial en España y las Microempresas
El tejido empresarial en España se caracteriza por el peso predominante de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES). En España, la clasificación de tamaño de empresa se alinea en gran medida con las definiciones de la Unión Europea, basadas principalmente en el número de empleados.
Según el informe Cifras Pyme 2024, en diciembre de 2024 en España había 2.948.527 empresas, de las cuales 1.139.427 eran microempresas. Esto supone que el 38,64 % de las empresas de nuestro país son microempresas. De hecho, de acuerdo con los datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en el mes de febrero de 2023, en España las microempresas representan 38,41% del tejido empresarial.
En España, las microempresas representan a más del 95,6% del empresariado español, y las microempresas (0 a 9 asalariados) representan el 95,2% del total de empresas. La distribución del empleo también refleja la importancia de las empresas de menor tamaño. En este informe llama la atención el reducido número de grandes empresas.
Los ejemplos de microempresas más habituales son los comercios al por menor, como zapaterías, estancos, panaderías, peluquerías y estéticas, tienda de fotografía, autoescuela, cerrajería, etc., es decir, las tiendas locales y comercios de cercanía y que son los más próximos a los consumidores finales. Pero también existen otros sectores que recogen ejemplos de microempresas que están teniendo mucho auge gracias a las nuevas tecnologías, como son proyectos digitales como la creación de una app, el marketing digital y la publicidad digital, etc.
Según los datos publicados del estudio realizado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo de mayo de 2024, el porcentaje de microempresas en los sectores más representativos son:
- Sector agrario: 32,4%
- Industria: 42,8%
- Construcción: 35,4%
- Servicios: 39,3%
De acuerdo a este mismo estudio realizado, el total de las microempresas suponen un 38,50% del tejido empresarial, lo que confirma que no solo se mantiene como una parte importante del mismo, sino que continúa creciendo con respecto a los años anteriores.
Requisitos de una Microempresa
Para obtener la consideración de microempresas tienen que reunir al menos dos de las tres circunstancias siguientes:
- Que el total de las partidas de todo su activo no supere el millón de euros. Los activos son los bienes y derechos que tiene el titular de la empresa, y se clasifican en 2 tipos:
- Activo corriente: los bienes y/o derechos que permanecen en la empresa menos de un año.
- Activo no corriente: bienes y/o derechos que permanecen en la empresa durante más de un año.
- Que el importe neto de su cifra anual de negocios no supere los 2 millones de euros. Como sabemos, el importe neto es el resultado de restar al importe de las ventas o prestaciones de servicios anuales, todas las deducciones, bonificaciones e impuestos que se hayan aplicado durante el ejercicio.
- Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a 10. Para hacer el cálculo del número medio de trabajadores de la empresa en un año, hay que tener en cuenta todas las personas que han trabajado en la empresa durante el ejercicio, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.
Una última exigencia para que las microempresas puedan ser consideradas como tal es que estos 3 requisitos deben cumplirse durante 2 ejercicios consecutivos.
¿Cuántos empleados tiene que tener una microempresa?
Como hemos explicado, uno de los requisitos que define a una microempresa es el número de trabajadores que no puede ser superior a 10 empleados. Entonces, ¿qué pasaría si durante el ejercicio la plantilla media hubiera sido superior? En ese caso, perdería la condición de microempresa y pasaría a ser considerada pequeña empresa, aunque a final de año volviera a tener 10 trabajadores o menos.
Imaginemos que una empresa dedicada a los regalos de empresa, y que cuenta con 8 trabajadores fijos durante todo el año, va a contratar a 5 trabajadores más para el último trimestre del año debido al aumento temporal de su actividad por la campaña navideña. De acuerdo con la forma en la que se debe contabilizar el número de trabajadores, esta empresa durante el ejercicio habría tenido un total de 13 trabajadores, 8 fijos y 5 temporales. En este caso, esta empresa ya no puede considerarse como microempresa y pasará a denominarse pequeña empresa.
MICROEMPRESA vs PEQUEÑA EMPRESA | Beneficios sociales
Diferencia entre Microempresa y Empresa Pequeña
Como hemos visto, para ser una microempresa hay que cumplir con unos requisitos muy estrictos y en cuanto se incumple alguno pasa a ser una pequeña empresa. Pero, además del número de empleados, ¿en qué más se diferencian?
Las diferencias entre una microempresa y una pequeña empresa son sutiles pero significativas. Una microempresa generalmente tiene menos de 10 empleados, con ingresos y activos limitados, operando en un ámbito local o regional. En contraste, una pequeña empresa puede tener hasta 50 empleados, con mayores recursos financieros y alcance.
Además de las diferencias estrictas por su definición, en la práctica existen otras diferencias entre ellas, como por ejemplo:
- El ámbito de actuación: las microempresas suelen centrarse en zonas locales o incluso regionales, mientras que las pequeñas empresas pueden llevar su presencia y actuación a nivel nacional o incluso internacional.
- La facilidad en el acceso a la financiación externa: cuanto mayor es la empresa, se pueden optar a mejores condiciones financieras, ya que al tener un volumen de negocio les permite tener una mejor posición en las negociaciones.
- Mejoran los costes de producción y la rentabilidad, ya que al poder producir mayor volumen y hacer compras más grandes pueden conseguir mejores condiciones de proveedores y colaboradores, ofertas, etc., con lo que pueden aumentar los márgenes sin tener que aumentar precios, o incluso reducirlos.
- Son más competitivas y pueden generar más oportunidades con nuevos clientes. Esto es tanto por tener mejores rendimientos, como hemos comentado antes, como por la sensación que se crea en el mercado, ya que una empresa con más empleados y estructura puede responder mejor ante un crecimiento de los pedidos y, por lo tanto, un mejor servicio.
- Son más atractivas laboralmente, ya que los trabajadores y nuevos talentos perciben que puede ser una empresa que les permita tener un mayor aprendizaje y desarrollo profesional, pero sin tener la competencia interna y externa de una empresa más grande.
Características de las Microempresas
Las microempresas, al igual que las demás empresas de dimensión reducida, aplicarán el régimen correspondiente a empresas de tamaño pequeño:
- Realizar la presentación de impuestos: I.S., I.V.A. e I.R.P.F. En el Impuesto de Sociedades pueden aplicarse el tipo reducido del 23% si su cifra de negocios del año a declarar es inferior al millón de euros. En el Impuesto de Actividades Económicas (I.A.E.) estarán exentas los 2 primeros años y solo declararán si tienen 1 millón de euros de facturación.
- Cumplir con las obligaciones contables y la aprobación de Cuentas Anuales.
- Podrán acceder a ayudas y subvenciones específicamente creadas para ellas para impulsar su desarrollo y crecimiento.
- Cumplir con la Ley General de Protección de Datos.
- Respetar y cumplir con la legislación laboral vigente.
Algo muy importante a destacar con respecto a la contabilidad de las microempresas es que con el Real Decreto 1515/2007 se aprobó el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas y los criterios contables específicos para microempresas. Este plan lo que hace es adaptar el Plan General Contable para que se ajuste a las necesidades de las empresas de tamaño medio y reducido, ya que no suelen tener tantas complicaciones administrativas y contables como las grandes.
Ejemplo de ello es que desaparecen los grupos 8 (Gastos Imputados al Patrimonio Neto) y 9 (Ingresos Imputados al Patrimonio Neto) Esto responde a que las microempresas por su dimensión no tienen obligación de presentar el Estado de Flujos de Efectivo y tampoco el Estado de Cambios de Patrimonio Neto, que dejaron de ser obligatorios a partir de 2017. Por lo tanto, el PGC para pymes además de ser más reducido, también está simplificado respecto al habitual.
Es importante destacar que una microempresa se caracteriza por ser empresas de tamaño pequeño que no solamente están compuestas por pocos empleados, sino también porque no demandan una gran inversión para funcionar y ocupan un lugar pequeño en el mercado.
Ventajas y Desventajas de una Microempresa
Las microempresas, como cualquier opción empresarial, tiene sus puntos fuertes y sus áreas más débiles que necesitas conocer para poder evaluar esto de forma objetiva.
Ventajas:
- Tributación reducida: Disfrutan de ciertos beneficios fiscales.
- Simplificación contable: Pueden acogerse al Plan General de Contabilidad para Pymes, lo que facilita la gestión contable y financiera.
- Facilidades en la contratación: Menores exigencias laborales.
- Agilidad y rapidez: Gracias a los Puntos de Atención al Emprendedor, los plazos y procedimientos para iniciar la actividad económica se agilizan y minimizan.
- Acceso a ayudas y subvenciones: Pueden optar a programas específicos como el Kit Digital.
Desventajas:
- Menor productividad: En comparación con países con empresas de mayor tamaño promedio, lo que afecta la competitividad.
- Menor inversión en formación e I+D: Las empresas pequeñas tienden a invertir menos en estas áreas.
- Calidad del empleo: El empleo en empresas pequeñas puede ser de menor calidad, con menor duración, salarios más bajos y peores condiciones laborales.
- Brecha digital: Las empresas más grandes generalmente muestran niveles más altos en indicadores de digitalización, existiendo una brecha notable con las microempresas.
- Dificultades de acceso a financiación: Barreras existentes a la creación y expansión, y dificultades de acceso a financiación para el crecimiento.
- Falta de recursos y tiempo: Gestionar este tipo de proyectos suele ser un reto más grande que el de gestionar a una PYME, sobre todo por la falta de recursos y tiempo.
Microempresas vs. PYMES vs. Grandes Empresas
Es fundamental conocer los requisitos para una microempresa y cómo se diferencian de los autónomos, las pymes y las grandes empresas, tanto si estás pensando en emprender como si ya tienes un negocio pequeño.
| Tipo de Empresa | Empleados (UTA) | Volumen de Negocio Anual | Balance General Anual |
|---|---|---|---|
| Microempresa | Menos de 10 | No excede 2 millones € | No excede 2 millones € |
| Pequeña Empresa | Entre 10 y 49 | No excede 10 millones € | No excede 10 millones € |
| Mediana Empresa | Entre 50 y 249 | No excede 50 millones € | No excede 43 millones € |
| Gran Empresa | 250 o más | Excede 50 millones € | Excede 43 millones € |
Las PYMES (pequeñas y medianas empresas) incluyen tanto microempresas como pequeñas y medianas empresas. Las PYMES pueden tener hasta 249 empleados y facturar hasta 50 millones de euros, mientras que las microempresas deben mantenerse por debajo de los 10 empleados y los 2 millones de euros de facturación. Las obligaciones fiscales y contables de una gran empresa son mucho más complejas que las de una microempresa, que disfruta de ciertos beneficios fiscales y menores exigencias contables.
Un autónomo puede considerarse microempresa si cumple con los criterios de número de empleados e importes financieros y ejerce una actividad económica.
Ayudas y Subvenciones Públicas para Microempresas
Uno de los aspectos que más interesa con relación a la microempresa es el relativo a la concesión de ayudas y subvenciones públicas. En la actualidad de entre las ayudas y subvenciones públicas se encuentran como destacadas las ayudas denominadas Kit Digital, que contribuyen a mejorar la madurez digital de la empresa beneficiaria.
Para acceder a ayudas y subvenciones, es fundamental entender qué se considera una PYME desde el punto de vista legal y administrativo. La Unión Europea (UE) ha establecido una definición precisa en la Recomendación 2003/361/CE. Cumplir con estos requisitos permite acceder a ayudas y subvenciones específicas, líneas de financiación y programas de apoyo empresarial.
10 Pasos para Crear una Microempresa en España
Si estás pensando en abrir una empresa, te explicamos los requisitos y pasos para formalizar su constitución, de forma que puedas comenzar a facturar lo más rápido posible. No existen diferencias sustanciales entre cómo iniciar una microempresa y los trámites administrativos o formalidades jurídicas que la ley regula para cada una de las formas jurídicas, ya sea una Sociedad Limitada, una Sociedad Civil o un empresario individual, según sea el caso elegido.
En este sentido, el espíritu que se observa por parte de las distintas instituciones, así como los distintos legisladores, es la agilidad, rapidez y minimización de costes o de la burocracia para este tipo de empresas, ya sea para promover el establecimiento de los mismas, su lanzamiento al mercado o la finalización de las microempresas en crisis sin necesidad de prologar en el tiempo innecesariamente lo procesos judiciales en los que se puedan ver inmersas.
- Tener una idea clara: Define qué quieres vender u ofrecer.
- Realizar un estudio de mercado: Conoce a tu competencia y a tus posibles clientes.
- Escoger un nombre y una forma jurídica: Decide el nombre de tu negocio y si serás autónomo o sociedad limitada. La elección de la forma jurídica dependerá de factores como la naturaleza de la actividad, el número de socios y la responsabilidad legal.
- Obtener el capital necesario: Busca un préstamo bancario, un inversor o usa tus ahorros.
- Registrar tu empresa: Regístrala en el Registro Mercantil y en Hacienda. Para ello, en el Registro Mercantil Central se debe solicitar la certificación negativa del nombre, que acredita que no existe otra sociedad con el mismo nombre.
- Obtener permisos y licencias: Varían según el tipo de negocio.
- Contratar empleados (si es necesario): Cumple con las regulaciones laborales y de seguridad social.
- Darse de alta en IAE: Tramitar el alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas en la Agencia Tributaria.
- Registrar patentes y marcas: Inscribir tu empresa en el Registro Mercantil no te garantiza que tu logotipo, eslogan o cualquier producto que crees estén protegidos.
- Obtén el certificado electrónico: Facilita muchos trámites y te ahorrará muchísimo tiempo.
Puntos de Atención al Emprendedor (PAE)
Desde el año 2013 existen los denominados Puntos de Atención al Emprendedor, por los que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en virtud de la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, a efectos de facilitar la creación de empresas, ayudan a agilizar los plazos y minimizar los procedimientos para empezar con el ejercicio de la actividad económica.
Así, a día de hoy, un emprendedor puede estar dado de alta en la Seguridad Social y en AEAT como autónomo en horas, al igual que puede constituir una Sociedad Limitada con un capital mínimo de 1 euro, en plazos también muy breves.
Tipos de Sociedades en España
Para constituir un negocio en España, existen diferentes opciones a nivel jurídico. Las más habituales son la sociedad anónima y la sociedad de responsabilidad limitada, aunque también se puede constituir una empresa como autónomo, es decir, como persona física.
- Sociedad Anónima (S.A.): Debe tener al menos un socio y constituirse con un capital mínimo de 60.000 euros, que es la aportación de los socios. Las siglas S.A. deben incluirse obligatoriamente en la denominación de la empresa.
- Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.L.): A diferencia de la sociedad anónima, el capital mínimo para crear una sociedad de responsabilidad limitada es de solo un euro. Este tipo de empresa puede crearse con un solo socio. El capital está dividido en participaciones indivisibles y acumulables, integradas por las aportaciones de los socios. También tiene la obligación de tener un libro de inventario y presentar cuentas anuales.
- Emprendedor de Responsabilidad Limitada: Esta opción implica ser una persona física que realiza una actividad económica con responsabilidad ilimitada ante terceros.
- Empresario Individual (Autónomo): Constituirse como autónomo es otra opción para iniciar un negocio en España.
