Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

La Influencia de la Educación en el Fomento del Emprendimiento y la Formación Integral

by Admin on 26/05/2026

La importancia atribuida al emprendimiento para el desarrollo económico de los países ha despertado un gran interés en los formuladores de políticas socioeconómicas e investigadores. Desde el punto de vista académico, se busca dar respuesta a qué factores motivan e influyen en la actividad emprendedora, siendo la intención un elemento clave para la comprensión del proceso de creación de nuevas empresas.

El emprendimiento ha generado un gran interés en los investigadores, convirtiéndose en un campo de investigación científica en auge debido a su aporte al desarrollo económico, la generación de empleo, el mejoramiento de la calidad de vida y el fomento de la innovación. Existen varios estudios que intentan comprender qué motiva a las personas a crear sus propias empresas, cuáles son las características y comportamiento del emprendedor, y qué factores influyen en la actividad emprendedora. Sin embargo, esta tarea no resulta fácil, ya que el análisis de la potencialidad empresarial requiere investigaciones multidisciplinares que combinen conocimientos de economía con otras ciencias sociales.

La Intención Emprendedora y la Teoría del Comportamiento Planificado

En el marco del estudio del fenómeno del emprendimiento, la intención es considerada como un elemento clave para comprender el proceso de creación de nuevas empresas y lo que motiva a emprender. Las intenciones no solo ayudan a entender el proceso de creación de empresas, sino que son el primer paso para la creación de una nueva empresa. Una de las teorías más utilizadas para medir la intencionalidad es la Teoría del Comportamiento Planificado de Ajzen (1991).

De acuerdo con esta teoría, la intención es la capacidad que tiene un individuo para poner en marcha sus ideas. Son factores motivacionales que influyen en el comportamiento, un indicador de qué tan fuerte es el deseo de las personas por realizar una acción y qué tanto esfuerzo planean utilizar para alcanzar un desempeño determinado. La intención es un factor motivacional que impulsa a la acción o a cierto comportamiento por parte del individuo, en este caso, al emprendimiento. A su vez, el comportamiento viene determinado por sus intenciones, las mismas que dependen de la actitud, normas subjetivas y control percibido.

Factores Determinantes de la Intención Emprendedora

  • La actitud: Se refiere al grado en que los individuos hacen una valoración personal positiva o negativa hacia la conducta de ser emprendedores.
  • Las normas subjetivas: Miden la presión social percibida para llevar a cabo o no la conducta de emprendimiento, es decir, se refieren a la percepción de la aprobación de la decisión de emprender por parte de personas de referencia.
  • El control percibido sobre el comportamiento: Se refiere a la percepción sobre la facilidad o dificultad para llevar a cabo la conducta.

Según Ajzen (1991), la actitud hacia la conducta, las normas subjetivas y el control percibido tienen un alto nivel de precisión sobre la intención y el comportamiento.

Diagrama: Teoría del Comportamiento Planificado de Ajzen (1991).

La Educación Emprendedora y sus Impactos

La literatura resalta la importancia de la educación emprendedora para incrementar la intención de emprender, ya que mejora las capacidades percibidas, conocimientos y actitudes de los individuos. Estudios previos sobre la influencia de la educación empresarial en la intención de emprender son ambiguos, algunos investigadores encuentran una relación positiva y otros, una relación negativa. Por ejemplo, Aboobaker & Renjini (2020) encontraron que la formación y la educación empresarial son eficaces para obtener un resultado importante de la intención empresarial a nivel estudiantil.

Los resultados obtenidos por Shahid & Ahsen (2021) revelan que el impacto de la educación empresarial con respecto a la intención empresarial es mayor para los estudiantes con una mayor necesidad de logro académico. De igual manera, Ndofirepi (2020) encontró que la variable educación emprendedora tuvo una relación positiva y estadísticamente significativa con la necesidad de logro, la propensión a asumir riesgos, el locus de control interno y las intenciones de emprender. Por su parte, Hoang et al. (2020) encontró que la educación en emprendimiento afecta positivamente las intenciones emprendedoras y esta relación está mediada por la orientación al aprendizaje y la autoeficacia.

En Ecuador, Vélez et al. (2020) afirma que la educación emprendedora por sí sola no tiene incidencia significativa sobre la intención emprendedora, sin embargo, permite mejorar competencias emprendedoras y potenciar algunas habilidades prácticas administrativas, el entendimiento de las actitudes y los valores asociados al espíritu emprendedor. A pesar de algunos estudios con resultados negativos o mixtos, una investigación desarrollada por Lorz, Müller, & Volery (2011) sobre el impacto de la educación en el emprendimiento arrojó que, de 41 artículos analizados, 33 encontraron un impacto positivo, lo que confirmaría la fuerte incidencia de la educación empresarial en el emprendimiento.

Estudios de Impacto y Habilidades No Cognitivas

Un estudio de impacto elaborado por Ildefonso Méndez (profesor de la Universidad de Murcia experto en habilidades no cognitivas y consultor para la OCDE en temas educativos) para la Fundación Junior Achievement, revela importantes datos sobre la eficacia de sus programas. A nivel global, el estudio revela una mejora de hasta el 20% en el rendimiento académico y una reducción del 30% en las ausencias injustificadas a clase, primer indicador del abandono escolar y de un futuro absentismo laboral.

Pero más llamativo aún es el dato referido a las denominadas Habilidades No Cognitivas (NHC), también conocidas como “habilidades blandas”, que mejoran entre un 23% y un 62%, dependiendo del programa evaluado. Las HNC, independientes de la capacidad intelectual, son un determinante fundamental de los resultados educativos, laborales y de salud y, por tanto, del bienestar alcanzado en la etapa adulta de la vida.

El informe, basado en evidencia científica, demuestra que la eficacia de los programas de Junior Achievement es mayor cuanto menor es la edad de los alumnos. Estas habilidades son moldeables a lo largo de la vida de una persona y existe un efecto acumulativo demostrado, de manera que los estudiantes que han sido impactados por un programa de estas características, mejoran notablemente su capital cívico y habilidades que, adquiridas de forma temprana y sostenida en el tiempo, perduran un cuarto de siglo después. Igualmente, existe un claro efecto multiplicador, de manera que cuantos más programas reciba el alumno, mejores serán los resultados.

Con el método educativo propuesto, hablamos de habilidades que se pueden trabajar desde edades muy tempranas, porque emprender es saber planificar, saber inhibir decisiones, saber postergar recompensas, tener resiliencia, perseverar en objetivos a corto, medio y largo plazo. “La inversión en esta educación es la más rentable posible, socialmente hablando”, asegura el profesor Méndez. Estos excelentes resultados aportan esperanza de cara a mejorar la posición de España en los rankings del informe PISA, y se espera que esta metodología contribuya a reducir la elevada tasa de abandono escolar en el país.

Habilidades blandas: qué son y cómo desarrollarlas

Infografía: Habilidades blandas clave para el emprendimiento.

Emprendimiento en el Currículo Escolar y Universitario

Emprender es una forma de enfrentarse a la vida, una forma diferente de ver las cosas. En España solo un 53 % de la población entre 18 y 64 años considera el emprendimiento una buena opción profesional. Pero también tenemos Competencias Emprendedoras Personales (CEP) destacando la capacidad de logro mediante búsqueda de oportunidades, persistencia, compromiso con el contrato de trabajo, demanda de calidad y eficiencia en el trabajo.

Con capacidad de planificación con búsqueda de información, establecimiento de metas. Capacidad de competencia como la capacidad de planificación, autoconfianza, persuasión y elaboración de redes de apoyo. Al diseñar políticas y programas de fomento de la actividad emprendedora se deben tener en cuenta las características sociodemográficas de los destinatarios. Son muy pocos los países que contemplan las experiencias prácticas de emprendimiento como parte regular y obligatoria de su currículo. Generalmente, se ofrece al alumnado estas experiencias fomentando la creación de miniempresas de estudiantes y el trabajo por proyectos para generar ideas y un producto final tangible.

Tanto la ONU como la Comisión Europea abogan porque la educación para el emprendimiento se fomente en todos los países. En la mayoría de las ocasiones, según nuestro sistema educativo, estas competencias se empiezan a desarrollar en la edad adulta, aunque nunca es tarde para adquirirlas y/o desarrollarlas. Una buena manera de conseguir mejorar y profesionalizar las aptitudes emprendedoras es a través de formación específica.

Impacto de la Formación Específica en la Intención Emprendedora

Un estudio tuvo como objetivo conocer la incidencia de la formación sobre Creación de Empresas, una asignatura obligatoria, en estudiantes del grado en Economía desde una perspectiva de género. Se analizó, a partir de la Teoría del Comportamiento Planificado, las intenciones, actitudes y capacidades emprendedoras del alumnado que asistió a la citada asignatura durante cinco cursos académicos (un total de 272 respuestas). Bajo un método científico inductivo se observó a la misma población antes y después de la formación. Consecuentemente, se aplicó una serie de pruebas estadísticas para conocer si existen diferencias significativas ex-ante y ex-post formación.

Como resultado se identificó el perfil estándar del alumnado de cuarto curso del grado Economía de la Universidad de Sevilla (mujer con edad media de 22 años), así como una serie de premisas sobre pretensiones, actitudes y capacidades emprendedoras. Las principales derivaciones fueron que: aumenta la proporción de personas estudiantes que declara tener una idea para crear una empresa; mejora significativamente la valoración de los conocimientos para crear y dirigir una empresa, además de muchas de las competencias transversales. Sin embargo, la intención y actitud emprendedora se redujo significativamente.

Por último, se observó que la educación emprendedora tuvo un mayor efecto en las mujeres que en los hombres, concretamente, ellas aumentaron su valoración en más capacidades empresariales y comportamiento percibido, a pesar de que la intención emprendedora fue superior en ellos.

Cambios en la Intención y Capacidades Emprendedoras post-formación (Estudio U. Sevilla)
Variable Antes de la Formación Después de la Formación Cambio Significativo
Proporción de estudiantes con idea de empresa Baja Aumenta Sí
Valoración de conocimientos para crear y dirigir empresa Media Mejora significativamente Sí
Competencias transversales Media Mejora significativamente Sí
Intención emprendedora Alta Reduce significativamente Sí
Actitud emprendedora Alta Reduce significativamente Sí
Capacidades empresariales (mujeres) Media Aumenta valoración Sí
Comportamiento percibido (mujeres) Media Aumenta valoración Sí
Intención emprendedora (hombres) Alta Superior a mujeres No

Tabla: Resumen de los resultados del estudio sobre la influencia de la formación en Creación de Empresas en la Universidad de Sevilla.

El Rol del Emprendedor Educativo y la Cultura Emprendedora

El emprendedor educativo es clave para fomentar una cultura emprendedora de forma transversal desde una edad temprana, ya que es sinónimo de impulsar la creatividad, la autonomía y el trabajo colaborativo, lo que repercute en la formación integral de los alumnos. Fomentar la cultura emprendedora en las aulas va mucho más allá de formar a alumnos para que estos creen sus propios negocios; también es sinónimo de impulsar la creatividad, la autonomía o el trabajo en equipo.

Dentro de los currículos escolares de las diferentes etapas educativas de España, el emprendimiento continúa siendo una asignatura pendiente. Cierto es que cada vez se incorpora más contenido relacionado con esta área y desde edades más tempranas, pero su peso y forma de plantearlo continúa situándose en un segundo plano. La cultura emprendedora se debe incorporar a las aulas de forma transversal y desde una edad temprana. De hecho, la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece en su artículo 19 que “sin perjuicio de su tratamiento específico en algunas de las áreas de la etapa, la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, la competencia digital, el fomento de la creatividad, del espíritu científico y del emprendimiento se trabajarán en todas las áreas”.

Esquema: El impacto del emprendedor educativo en el aula.

Ideas de Actividades para Trabajar el Emprendimiento en el Aula

Lógicamente, las actividades relacionadas con el emprendimiento deben adaptarse a cada edad y tipo de alumno. Es aquí donde entra en juego el rol del emprendedor educativo, el cual lleva a cabo distintas iniciativas entre las que destacan:

  • Trabajos en equipo: Más importante que el resultado final es el proceso para llevarlo a cabo. Implica saber colaborar, compartir ideas, aprender a dialogar y ceder, y entender que cada uno tiene diferentes capacidades.
  • Concursos de ideas: Plantear un problema al que los alumnos deben ofrecer una solución valorando la creatividad.
  • Creación de empresas: Realizando todos los pasos necesarios como si fuese real, lo cual incluye un plan de negocio, acta de constitución, cargos, productos o servicios, imagen corporativa, solicitud de un crédito, etc.
  • Talleres: En los que se combine la parte práctica y la experimentación con la gestión de emociones.
  • Recursos digitales: Iniciativas como simuladores de empresas o programas de educación financiera.
  • Encuentros con emprendedores: Para conocer casos reales, sus dificultades y procesos, incluyendo iniciativas que acabaron fracasando.
  • Visitas: A escuelas de negocios, pymes, startups para entrar en contacto directo con diferentes realidades empresariales.

Beneficios de Fomentar la Cultura Emprendedora en Educación

Fomentar la cultura emprendedora en el aula va mucho más allá de aprender a crear un negocio propio. El emprendimiento va ligado a una serie de competencias que repercuten en los alumnos de forma global. Entre sus beneficios, se pueden señalar:

  • La creatividad.
  • La autonomía y confianza en uno mismo.
  • El trabajo en equipo y la socialización.
  • El liderazgo y la responsabilidad.
  • La empatía.
  • La capacidad para asumir riesgos y adaptarse a los cambios.
  • El espíritu crítico.
  • Aprender a gestionar el fracaso y la frustración.

Impulsar el emprendimiento educativo engloba más ámbitos que el financiero; desarrollar una verdadera estrategia emprendedora en el sistema educativo repercute en la formación integral de los alumnos. Además, hay que tener en cuenta que el emprendimiento real puede ir ligado al área social, cultural, deportiva, etc.

Habilidades blandas: qué son y cómo desarrollarlas

Infografía: Beneficios de la cultura emprendedora en el ámbito educativo.

tags: #como #influye #la #educacion #en #el

Publicaciones populares:

  • El parque empresarial de Antequera se renueva.
  • impacto económico del cierre de parkings en Bolonia
  • Plan de Estudios de Marketing a Distancia
  • Impulsando el Futuro con Insight y Foresight
  • Cursos online de Comunicación y Marketing
Asest © 2025. Privacy Policy