El Impacto de la COVID-19 en las Microempresas: Un Análisis Profundo
La pandemia de COVID-19, que comenzó en 2020, ha ocasionado profundos cambios en la sociedad y, en particular, en las empresas. Expertos económicos ven esta pandemia como un evento metafórico de "cisne negro", un evento impredecible de gran magnitud y graves consecuencias que altera drásticamente el entorno político y económico, pudiendo causar la quiebra de empresas. Para frenar la pandemia, varios países suspendieron sus actividades comerciales y adoptaron medidas de distanciamiento social para reducir la transmisión del virus. Esto provocó confinamientos, una caída del consumo y el cierre de empresas. Las empresas se enfrentaron a numerosos desafíos durante la pandemia de COVID-19, y su respuesta a este shock afectó su resiliencia y sus posibilidades de superar la crisis.
Efectos Generales de la Pandemia en el Tejido Empresarial
Según Williams et al. (2017), las crisis están provocadas por turbulencias en el mercado debido a cambios en las rutinas y estructuras. De acuerdo con los autores García y Esteban (2020), el sector empresarial ha tenido que implementar nuevas rutinas para perdurar, provocando un impulso considerable en la digitalización. Los nuevos enfoques estratégicos para las pequeñas y medianas empresas (PYME) deberían ayudar a aumentar la probabilidad de superar el impacto de la pandemia, ya que estas empresas se han visto afectadas financieramente debido a sus recursos limitados y falta de experiencia.
La crisis económica sin precedentes generada por la COVID-19 ha impactado fundamentalmente en la pequeña y mediana empresa. En 2020 se crearon en España 102.000 sociedades menos que en 2019, lo que equivale a una reducción cercana al 25% y sitúa a este indicador en los niveles posteriores a la crisis de 2008. La creación de empresas fue menor en los principales tipos jurídicos: sociedad anónima, sociedad de responsabilidad limitada y algo menos intensa en el caso de los autónomos. Las bajas de empresas también se redujeron, aunque de forma mucho más moderada (menos del 2%) en 2020.
El desplome en 2020 se produjo en todos los tipos de empresa. Una contracción generalizada de este tipo se produjo únicamente en los años 2009, 2011 y 2012. En todos los tipos de empresa se redujeron muy significativamente el número de altas. La desaparición de sociedades anónimas es una tendencia constante desde el año 2000. El número de personas físicas activas ha presentado tres fases: crecimientos entre 2000 y 2008, y entre 2015 y 2020; y caídas entre 2009 y 2014.
Entre las actividades que experimentaron mayores expansiones se encuentran los servicios financieros, las actividades postales y algunos segmentos de las actividades de transporte, mientras que entre las que tuvieron mayores contracciones destacan las agencias de viajes y el comercio. Un análisis doblemente desagregado, por sectores y por naturaleza jurídica, muestra que en algunas actividades relacionadas con la construcción se produjo un cierto proceso de reasignación, reduciéndose el número de sociedades y aumentando el de autónomos.
La Digitalización como Estrategia de Supervivencia
Los resultados nos demuestran cómo la pandemia ha acelerado la digitalización en las PYMES para hacer frente a la crisis post-COVID. Ha sido un factor clave para la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas. Esto ha supuesto transformar sus negocios adaptándolos a las necesidades actuales para hacer frente al mercado competitivo que se encuentra en una economía digital. Para mejorar su productividad, sinónimo de ser más eficientes y competitivos, han incorporado herramientas de marketing digital. Las redes sociales y el comercio electrónico les permiten tener nuevos canales para relacionarse con los clientes.
En el caso de España, en 2022 ha incrementado su nivel de digitalización, pasando de la posición 9 a la 7 en el ranking del índice digital de la UE (DESI, 2022), y un 24,27% del total de PYMES acudió a Internet para vender productos o servicios online, una cifra que supone un incremento de casi seis puntos porcentuales con respecto a 2019. El 80% de las pequeñas y medianas empresas ha reducido el impacto de la crisis gracias a la digitalización.
Un estudio de Gregurec, Tomičić Furjan y Tomičić-Pupek (2021) muestra que las pymes han cambiado su enfoque, pasando de la transformación tecnológica a iniciativas de transformación con un enfoque más social. Las redes y plataformas sociales, así como las tecnologías móviles, fueron las tecnologías más elegidas como herramientas para transformar los canales de comunicación o la prestación de servicios. Una posible explicación reside en el uso y la experiencia comunes de los proveedores de servicios y los consumidores con estas tecnologías ampliamente disponibles.
Estrategias de Adaptación y Resiliencia
A nivel estratégico, los enfoques que abordan un entorno altamente impredecible y son viables en la crisis pandémica que enfrentan las empresas incluyen: seguidores (enfoque adaptativo), retadores (enfoque de modelado) y reinicio total (enfoque de renovación). Una pyme seguidora decide replicar el funcionamiento de sus competidores en el mismo sector de servicios, lo que se centra en un factor clave. Implementa tecnologías similares, al igual que las demás. Al implementar las mismas soluciones tecnológicas, puede beneficiarse de elegir una solución estándar. Esto constituiría una respuesta rápida a los cambios en el mercado y el comportamiento del cliente. Por otro lado, esta fusión con la competencia implica que la pyme no logra diferenciarse. Esto supone un riesgo y depende de la disposición de la empresa a aplicar la misma tecnología digital.
Una pyme con un gran potencial puede diferenciarse y ofrecer una propuesta de valor diferenciada. Esta propuesta de valor personalizada puede surgir de un enfoque diferente en los impulsores o de la aplicación de una tecnología que otros no han considerado. Las soluciones tecnológicas orientadas a la personalización representan un riesgo a corto plazo, pero también ofrecen el desarrollo de habilidades y competencias. Por lo tanto, pueden beneficiarse de la resiliencia y la sostenibilidad a largo plazo. Las pymes que se están reinventando (aquellas que aplican el enfoque de la estrategia de renovación) podrían replantear su sector de servicios operativos si se identificaran los impulsores y nichos tecnológicos, así como las habilidades y competencias específicas existentes.
En entornos normales, las pymes tienen dificultades para decidir cuándo y cómo equilibrar la explotación de productos/servicios existentes con la exploración de nuevos. Los entornos inestables e impredecibles obligan a las pymes a replantear su estrategia de negocio y cambiar su modelo operativo. Durante la pandemia, la ambidextría estratégica se extendió a los procesos operativos en términos de cambios en los escenarios de compras y logística, nuevas formas de prestar servicios y el desarrollo de canales de distribución alternativos. Las pymes se basan en paradigmas existentes, pero también están explorando nuevas posibilidades. La flexibilidad y la capacidad de respuesta de las pymes pueden considerarse una ventaja sobre las grandes empresas en lo que respecta a la ambidextría estratégica. Sin embargo, a menudo carecen de la capacidad y la competencia para aprovechar la situación.
Situación de las Microempresas en América Latina y el Caribe
La pandemia del COVID-19 está produciendo un impacto muy profundo sobre la economía y la sociedad de América Latina y el Caribe. La CEPAL estima que antes de finales de 2020 podrían cerrar 2,7 millones de empresas, equivalentes al 19% de todas las firmas de la región. El fuerte impacto registrado por las microempresas se debe, en primer lugar, a su pronunciada especialización en el sector del comercio. En 2016, aproximadamente el 42% de las microempresas de América Latina y Caribe operaban en este rubro que ha sido uno de los más perjudicado por la pandemia. Un segundo factor que contribuye a explicar este resultado se relaciona con la baja productividad laboral de las microempresas de América Latina y el Caribe que, en promedio, alcanza tan sólo el 6% de la productividad laboral de las grandes empresas de la región.
El Caso de las Microempresarias Peruanas
Este es el caso de las microempresarias peruanas en condición de pobreza o en riesgo de caer en ella, quienes aún enfrentan brechas en inclusión financiera y acceso a herramientas necesarias para impulsar sus negocios. Para tener una idea más concreta del impacto, Financiera Confianza, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA en Perú, realizó una encuesta a sus clientas del producto Palabra de Mujer. En ella se mostraba que solo 6 de cada 10 microempresarias pudieron tener sus negocios funcionando en octubre de 2020, aunque el país para la fecha ya se encontraba en la fase 4 de reactivación económica.
Además, durante el periodo de cuarentena las restricciones de movilidad tuvieron un impacto significativo viéndose más reflejado en entornos rurales. Frente a este panorama y para mantener los ingresos, el 72% de las microempresarias decidió diversificar el negocio (48% cambió y el 24% agregó un negocio), ya que viven del día a día y cualquier pequeña alteración puede cambiar la estrategia de sobrevivencia. También, se observa cierta volatilidad ya que un 10% de ellas al no ver otra salida, decidió volver a ser dependiente. Por otro lado, la investigación resalta que en caso necesiten capital hay una preferencia de optar por préstamos a familiares y no de una entidad financiera, lo que demuestra la brecha de inclusión financiera que se mencionaba anteriormente. Por último, en cuanto a la digitalización, se observa que si se conoce pero se le da poco uso. Financiera Confianza, se ha trazado un objetivo en este ámbito y está brindando capacitaciones digitales para ayudar a que la actual 'digitalización' sea utilizada para fines del emprendimiento.
Impacto de la pandemia del coronavirus en las economías de América Latina
Existe en el país una necesidad de contribuir directamente a la reactivación económica y a la reducción de la inequidad y no se puede lograr sin las pymes y sin las mujeres emprendedoras. Es importante el papel que las microfinancieras pueden desempeñar en estos segmentos. Por ejemplo, Financiera Confianza hace poco firmó un acuerdo con Centrum PUCP para que 600 mujeres microemprendedoras cuenten con una formación gratuita y virtual que les ayude a reactivar sus negocios.
La Agonía de las Microempresas en España: Una Crisis Encadenada
La agonía de las microempresas se agrava tras cinco años de crisis encadenadas. Primero fue la pandemia y después la escalada de la inflación. Y entre tanto, los consecutivos incrementos de los costes laborales que ha venido impulsando el Gobierno y el encarecimiento del crédito. Una sucesión de complejas circunstancias que se ha llevado por delante a nada menos que 11.300 pequeños negocios en el último lustro. Así se desprende de la actualización trimestral del indicador que elabora la patronal de las pymes (Cepyme) y que arroja realidades muy distintas por segmentos de tamaño empresarial, demostrando que la capacidad de resiliencia del tejido productivo patrio ha sido, con diferencia, muy superior en las grandes compañías, mientras las más pequeñas han sufrido las peores consecuencias en el periodo que comprende desde finales de 2019 hasta el cierre del año pasado.
Destrucción de Microempresas y Costes Laborales
En concreto, la cantidad total de microempresas (menos de 10 trabajadores) cayó un 1%, mientras el número de empresas pequeñas (de 10 a 49 empleados) subió un 9,8%; el de medianas (de 50 a 249), un 8,7%; y el de las grandes (más de 250 trabajadores), un 19,5%. En cantidades absolutas, estas variaciones se traducen en una desaparición de 11.300 microempresas desde 2019, frente al crecimiento de 15.300 firmas pequeñas, de 2.200 compañías medianas y de 954 grandes.
Durante la presentación del informe, el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, acusó al Gobierno de "asfixiar" a las pymes con una escalada de los costes laborales inasumible, especialmente, para los negocios de menor tamaño, triplemente golpeados por las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) y de las cotizaciones sociales, por el incremento de los precios energéticos y de los insumos y el encarecimiento de la financiación. Y advirtió de que se está generando una "espiral muy peligrosa" porque se está produciendo un "estrangulamiento de los márgenes" que merma la rentabilidad y resta capacidad de inversión a las compañías.
Los costes laborales de las empresas más pequeñas y microempresas acumulan un alza del 25,1% desde 2021 (del 19% en el caso de las medianas). Pese al aumento de las ventas, la rentabilidad sigue siendo menor que la registrada en 2019 (un 15,4% inferior en las pequeñas y un 10,4% en las de tamaño mediano). "Hemos cerrado 2024 con este informe y nos asomamos a 2025 y el panorama es desolador", advirtió Cuerva.
Una de las grandes preocupaciones para los pequeños empresarios en estos momentos es la reducción de la jornada laboral que tramitará el Congreso de los Diputados en los próximos meses, después de que el Consejo de Ministros apruebe el texto definitivo en segunda vuelta. "Es una medida particularmente lesiva para la pyme, ya que la gran compañía absorbe mejor los impactos que las pequeñas", afirmó el presidente de Cepyme.
En su informe, la patronal reclama que "se suavicen las medidas que se traducen en alzas de costes laborales y cotizaciones o, en su caso, se modulen para las empresas más vulnerables". Y advierte de que "medidas tales como las subidas acumulativas del salario mínimo interprofesional o una futura reducción de jornada sin variación salarial elevarían el peso de los costes laborales en las empresas españolas en general y en las pymes en particular".
Transformación y Resiliencia en el Sector de la Comunicación en España
La pandemia provocada por la COVID-19 se ha llevado por delante a buena parte de las pequeñas y medianas empresas españolas. Sin embargo, estas pymes dedicadas a la comunicación han visto cómo la crisis económica no solo no ha afectado de la misma manera que al resto de empresas y autónomos, sino que están saliendo adelante, en una amplia mayoría, con la gran esperanza de que la crisis les respetará en este 2021, a pesar de los duros ajustes que han tenido que hacer ante la reducción mayoritaria de ingresos. El objetivo de este trabajo consiste en averiguar cuáles han sido las medidas adoptadas por estas empresas para afrontar y capear la crisis mundial (Bandrés-Goldáraz, E., Conde-Casado, M., e Iniesta-Alemán, I., 2021).
El estudio se ha realizado en pymes y autónomos/as de la Comunidad de Aragón fundamentalmente pero también se ha estudiado en una pequeña muestra de las de Madrid, por ser territorios representativos de lo que ocurre en España. Las empresas dedicadas a la gestión integral de la comunicación para organizaciones y personas, que puede contener servicios de consultoría, auditoría de comunicación, imagen y marca corporativa, reputación o relaciones públicas, entre otros campos, se tipifican según la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE), en el grupo M de dicho ranking, denominado “Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas”.
En cuanto al número de empresas inscritas en la Seguridad Social, según el informe elaborado por el Ministerio de Trabajo a diciembre de 2020, las empresas dedicadas a este tipo de actividades en diciembre de 2019 pasaron de 94.001 en el conjunto de España, a 92.843 en el mismo mes, pero de 2020. En diciembre de 2020, el número de personas registradas en este sector de Relaciones Públicas y Comunicación en todo el país era de 763.867. En el régimen de autónomos, esta misma sección aglutinaba a 295.389 personas. En enero de 2020, en la Comunidad Autónoma de Madrid las personas afiliadas al régimen general en esta actividad fueron 243.692 y, en Aragón, 14.510. Estas cifras bajaron en Madrid en diciembre de ese mismo año a 242.249 personas, mientras que en Aragón se registró un ligero aumento al subir esta cifra a 14.658.
Las agencias de comunicación ofrecen servicios a aquellas organizaciones que, por su dimensión, no pueden disponer de un gabinete propio, pero sí son conscientes de lo impredecible que resultan hoy los servicios de comunicación. Siguiendo a Marín-Dueñas (2015) las pymes se plantean la necesidad de invertir en comunicación ya que la consideran como un factor de éxito que favorece los buenos resultados, así como la buena marcha de la organización al ser una herramienta imprescindible para relacionarse con sus públicos de interés ya sean internos o externos. El informe de Scopen (2020) asegura que cada vez más empresas son conscientes de la necesidad de contar con las consultoras de comunicación o agencias de relaciones públicas que les ayuden a gestionar su imagen y reputación. En España constituyen este sector agencias de perfil independiente y de muy pequeño tamaño que suelen trabajar para las pymes, frente a grandes multinacionales, que son más atractivas y competitivas para las grandes empresas (AxiCom, 2015).
Las empresas han capeado la mala situación aplicando medidas como el Teletrabajo (62,5%); volcando su actividad en Internet y en las redes sociales (18,8%); mientras que un 6,3% ha solicitado créditos y otros han reducido la plantilla o han cambiado de actividad, con un 3,1% respectivamente. La solidaridad es otro rasgo identificativo de estas empresas en las que un 45,2% ha desarrollado alguna iniciativa solidaria como entidad, a pesar de que la facturación en 2020 ha sido inferior a la de 2019 para un 62,5%. A pesar de la mala situación generada por la crisis sanitaria, el 68,8% cree que su empresa aguantará en 2021, frente al 6,3% que considera que no lo hará.
Las áreas funcionales más afectadas por la emergencia sanitaria han sido la gestión de personas, la tesorería y la gestión comercial. También, se han modificado las estrategias de marketing y comerciales y, entre otras cosas, se han eliminado los viajes comerciales y los llevados a cabo por el personal, además de suspenderse eventos, tanto internos como externos. Para las personas encuestadas que ocupan un puesto directivo, la actual situación ha venido para quedarse y va a transformar algunos aspectos del negocio a largo plazo. Teniendo en cuenta esta comparativa, se puede observar que es precisamente la comunicación y la gestión de personas el principal reto al que han tenido, y tendrán que hacer frente las empresas ante la crisis COVID.
| Medida Adoptada | Porcentaje de Empresas |
|---|---|
| Teletrabajo | 62,5% |
| Actividad en Internet y Redes Sociales | 18,8% |
| Solicitud de Créditos | 6,3% |
| Reducción de Plantilla | 3,1% |
| Cambio de Actividad | 3,1% |
Una de las evidencias que ha dejado la pandemia en el ámbito económico y social ha sido el refuerzo de la implicación de las organizaciones con sus grupos de interés, en el ámbito de responsabilidad social de su actividad. Entre el 14 de marzo de 2020 (el día anterior a la entrada en vigor en España del Estado de Alarma) y el 14 de abril de ese mismo año, según un informe de la consultora CANVAS (2020) se han identificado vinculadas a la COVID-19, más de 650 iniciativas empresariales y más de 9000 impactos en medios de comunicación protagonizados por las grandes empresas, pymes y autónomos/as. Entre las conclusiones de este informe se pone de manifiesto que esta crisis ha fortalecido el rol y el protagonismo de las personas dentro de las empresas.
