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Comunicación

El Primer Viaje de Cristóbal Colón: Una Epopeya que Cambió la Historia

by Admin on 20/05/2026

En esta sesión nos centraremos en uno de los momentos más decisivos de la historia: el primer viaje de Cristóbal Colón en 1492. Esta expedición marítima supuso un hito histórico que cambió la visión del mundo, marcando un antes y un después en la historia. A través de este viaje, se iniciaría una nueva etapa de exploraciones, contactos y transformaciones profundas que afectarían a Europa y América para siempre. Aunque Cristóbal Colón creyó hasta el final de su vida que había llegado a tierras próximas a Asia, en realidad descubrió un continente completamente desconocido para los europeos.

La Preparación y el Respaldo de los Reyes Católicos

Cristóbal Colón, marino de origen genovés, llevaba años buscando apoyo para llevar a cabo su proyecto: llegar a Asia navegando hacia el oeste. Tras ser rechazado en Portugal y en varias cortes europeas, finalmente consiguió el respaldo de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando de Castilla y Aragón. Colón pudo obtener la financiación para el viaje sobre todo gracias al apoyo de Isabel la Católica, quien siempre creyó en él; por este motivo, la expedición partía bajo la bandera de Castilla.

En abril de 1492, los Reyes Católicos firmaron con Colón las Capitulaciones de Santa Fe, un acuerdo trascendental. Los preparativos fueron arduos y tomaron mucho tiempo. El que había de ser uno de los viajes más importantes de la historia empezó a tomar forma el 22 de mayo de 1492, cuando llegó al puesto de Palos de la Frontera, en Huelva, una carta de los Reyes Católicos en la que se le ordenaba a la municipalidad contribuir con dos embarcaciones a la expedición. De las tres naves que harían el viaje, dos fueron entregadas a Colón en Palos, en virtud de un castigo que pesaba sobre el puerto y que, por Real Provisión, obligaba a sus autoridades a cederlas. La tercera, en tanto, fue arrendada a Juan de la Cosa con fondos adquiridos de prestamistas.

Por intermedio de los frailes de La Rábida, el Almirante conoció a los prestigiados marinos del clan Pinzón de Palos y a los Niño de Moguer. Éstos resultaron decisivos a la hora de reunir a los noventa hombres que se requerían para tripular los barcos y el avituallamiento necesario para tan larga expedición.

El Objetivo: Una Nueva Ruta hacia Asia

La expedición partía con la misión de encontrar una nueva ruta marítima hacia Asia, de donde provenían mercancías tan preciadas como la seda y las especias. La caída de Constantinopla en manos de los otomanos, en 1453, había cortado la vía terrestre desde Europa hacia Asia; y la ruta por mar que habían explorado los portugueses implicaba circunnavegar todo el continente africano y, aparte de peligrosa, era muy larga.

Los principales conocimientos de Colón sobre el viaje y las distancias que recorrerían se basaban en dos hechos: uno cierto, la esfericidad de la Tierra, y otro erróneo, el tamaño de la misma. De este modo, Cristóbal Colón pensaba que nuestro planeta tenía una circunferencia ecuatorial de unos 30.000 kilómetros, es decir, unos 10.000 menos de los que en realidad tiene. La llegada a un nuevo continente era algo que ni siquiera esperaba, aunque le salvó la vida a él y a su tripulación ya que, de no haber sido por eso, se habrían enfrentado a un viaje por mar con más del doble de la distancia prevista y probablemente habrían muerto antes de llegar a tocar tierra.

La Flota del Descubrimiento

La expedición partió con tres embarcaciones: la nao Santa María y las carabelas La Pinta y La Niña, aunque los nombres de las dos últimas eran en realidad apodos (sabemos que la Niña se llamaba, de forma oficial, Santa Clara). Tres naves cargadas de provisiones, marineros y esperanzas de encontrar una nueva ruta comercial que cruzara el Atlántico.

La Santa María, la capitana, era una nao, mientras que las otras dos eran carabelas. Las naos eran barcos de tres mástiles y velas cuadradas, de tradición atlántica; pesadas y robustas, resultaban muy aptas para navegaciones largas. Por su parte, las carabelas eran más ligeras y maniobrables, tenían dos o tres palos que se solían aparejar con velas latinas.

La Flota del Primer Viaje de Colón
Nave Tipo Comandante
Santa María Nao (Capitana) Cristóbal Colón
La Pinta Carabela Martín Alonso Pinzón
La Niña Carabela Vicente Yáñez Pinzón

El Inicio del Viaje

La expedición salió del Puerto de Palos de la Frontera, en la actualidad en Huelva, España, el 3 de agosto de 1492. En la tarde del 2 de agosto embarcaron las tripulaciones. Al día siguiente, bien temprano, comulgó Colón y se embarcó en seguida. En el nombre de Jesús dio orden de levar anclas y largar los aparejos. Faltaba media hora para la salida del sol.

La última escala en tierra española sería la efectuada en la isla de La Gomera, en las islas Canarias, a donde la flotilla llegó el 9 de agosto de 1492. La detención fue más larga de lo previsto, ya que en el trayecto desde Palos a La Pinta se le había averiado el timón y La Niña no navegaba a la velocidad necesaria. Hubo que dotar a La Pinta de un nuevo timón y calafatear su casco, mientras a La Niña se le colocó un aparejo redondo de velas cuadradas (en reemplazo de las velas latinas) y se le agregó un mástil. Toda la operación tardó casi un mes. Finalmente, después de hacer escala en las Canarias, el 6 de septiembre la flotilla tomó rumbo al oeste, y el sábado 8 de septiembre los barcos zarparon hacia lo desconocido.

A partir de este día, Colón comenzó a dar cuenta de su periplo en un diario, legado a la posteridad gracias a la transcripción que hiciera posteriormente el padre fray Bartolomé de Las Casas. Respecto a este día dice así: "Tres horas de noche, sábado, comenzó a ventar Nor-deste, y tomó su vía y camino al oeste; tuvo mucha mar por proa, que le estorbaba el camino y andaría aquel día nueve leguas [aproximadamente 50 kilómetros], con su noche".

Inquietud en Alta Mar

Tras navegar durante más de un mes por el océano Atlántico sin avistar tierra, la inquietud entre la tripulación creció. Llevaban poco más de un mes en alta mar sin divisar tierra en ninguna parte. El miércoles 10 de octubre, el descontento aumentaba entre la tripulación. La preocupación por el regreso crecía, sobre todo al no haber vientos que permitieran volver a España. En la Santa María se sucedían las peticiones a Colón para dar la vuelta. Ante su impavidez, las peticiones se transformaron en amenazas. Tuvo que intervenir Martín Alonso Pinzón, quien logró calmar los ánimos con la promesa de regresar si no se hallaba tierra en el corto plazo.

El Almirante llevaba dos registros de las distancias recorridas día a día. Este día 10, por ejemplo, Colón comunicó a sus hombres que habían navegado 44 leguas [unos 245 kilómetros], cuando en realidad el trayecto de ese día habían sido 59 leguas [casi 329 kilómetros], la mayor distancia recorrida en un día de navegación durante toda la travesía. El objeto de esta doble cuenta era no asustar en demasía a la tripulación, táctica que estuvo a punto de fracasar.

El Impacto de Colón en América ¡Cambió Todo para Siempre!

¡Tierra a la Vista!: El Descubrimiento

En la noche del 11 de octubre de 1492, la desesperación de los marinos españoles se transformó en esperanza. ¡Tierra! ¡Tierra!, gritaba sin cesar un hombre apostado en la cofa del palo mayor. Todos corrieron a cubierta a mirar hacia el horizonte y contemplaron la silueta de una tierra baja y verde.

Finalmente, en la madrugada del 12 de octubre de 1492, Rodrigo de Triana, marinero de La Pinta, avistó la isla de Guanahaní, en las Bahamas, donde desembarcaron en las primeras horas de la mañana. Por la mañana del 12 de octubre, Colón, ataviado con sus mejores ropas y portando el estandarte real, encabezó la comitiva que se acercó a la orilla de una playa de arenas blancas.

Allí tuvieron el primer contacto con sus habitantes, los taínos, a quienes regalaron algunos objetos que despertaron su curiosidad, como bonetes y cuentas de vidrio para ganarse su confianza. Sorprendidos, los habitantes de aquella isla observaban el acercamiento del bote que transportaba a los extraños seres que para ellos eran los españoles. Al desembarcar, Colón y los taínos intercambiaron gestos y objetos. Fue un primer encuentro pacífico y amistoso, tal como consta en el diario del Almirante.

Colón creyó en un primer momento que habían llegado a alguna ínsula desconocida al este de la India, por eso llamó “indios” a las personas que vivían allí. Bautizó la isla como San Salvador.

Exploración de las Nuevas Tierras y el Naufragio de la Santa María

Después de abastecerse de agua y comida, el navegante siguió su periplo por las islas de este archipiélago. Exploraron otras islas, como Cuba, a la que nombró Juana en honor a la hija de los Reyes Católicos, el 28 de octubre. El 6 de diciembre llegó a Santo Domingo, isla que en adelante sería conocida como La Española (actualmente dividida entre República Dominicana y Haití) y que sería el punto final de este primer viaje de Colón.

Tras recorrer algunas islas del archipiélago de las Bahamas, Colón y sus hombres arribaron a la actual Haití, isla que bautizaron con el nombre de La Española. Allí fueron amablemente recibidos por Guacanagarí, el cacique de la zona, y encontraron pequeñas cantidades del ansiado oro.

El día 23 de diciembre la Santa María y la Niña se encontraban recorriendo la costa norte de la isla. El día 24 del mismo mes la Santa María encalló a la altura del actual cabo Haitien y sus restos sirvieron para construir un pequeño fuerte, bautizado como Navidad. Colón se convenció de que el naufragio de la Santa María era una señal de la Providencia, que quería hacerle fundar un establecimiento cerca del oro. Así fue como fundó el Fuerte de la Navidad, el primer establecimiento español del Nuevo Mundo, dejando allí a un grupo de hombres.

El Viaje de Regreso y la Acogida en España

Por fin, el 16 de enero de 1493 Colón ordenó el regreso. En el mes de enero de 1493 La Pinta y La Niña levaron anclas y enfilaron rumbo a Europa. Pero las peripecias de este primer viaje colombino aún no terminarían. El jueves 14 de febrero, cuando faltaba poco para llegar a las Azores, una violenta tormenta hizo que las dos carabelas perdieran el contacto.

La Pinta, comandada por Martín Alonso Pinzón, se alejó para siempre. Pinzón, en vez de intentar reunirse con el Almirante en las Azores, continuó su periplo por el océano, movido por la ambición de llegar primero a España con las noticias de su descubrimiento. Sin embargo, el destino quiso otra cosa. Pinzón arribó al puerto de Bayona (Galicia) y luego se dirigió a Palos, adelantándose a Colón. La Pinta llegó a Bayona, actualmente Galicia, a finales de febrero y anunció a los Reyes Católicos el descubrimiento de nuevas tierras.

La Niña, mientras tanto, salvó con muchas dificultades la tormenta. Colón incluso llegó a temer lo peor y lanzó un pergamino con el relato de su viaje al mar, con la esperanza de que quien lo hallase, lo hiciera llegar a los reyes. Entretanto, La Niña, en la que viajaba Colón, hizo escala el 17 de febrero en la isla Santa María.

El viaje de regreso fue difícil, pero Colón logró volver a la península en marzo de 1493. Tras superar las Azores y después de una breve escala en Lisboa, la armada fondeó de nuevo en Palos de la Frontera el 15 de marzo, antes de dirigirse hacia Barcelona, donde sería recibido por los Reyes Católicos.

Fue recibido con honores y considerado un héroe. Su relato y las riquezas traídas causaron un enorme impacto en la corte castellana y en toda Europa. Después de haber arribado a la península, Colón fue a descansar dos semanas a la Rábida. Allí esperó su audiencia en la corte.

El recibimiento de Colón por parte de los Reyes Católicos en Barcelona es muy ilustrativo respecto a lo que sucedió: "Se engalanó la ciudad como para una fiesta, y cuando el Almirante y su séquito llegaron a las afueras, lo recibieron altos cortesanos. Al penetrar en el salón del trono se levantaron los soberanos, y cuando Colón quiso arrodillarse y besarles la mano, le hicieron que se levantara y sentara en una silla cerca de ellos. Entonces les hizo el relato del viaje y de las islas con su fresca vegetación y sus habitantes desnudos... Les presentó a los indios casi desnudos, quienes rezaron el Ave María y se santiguaron. Sus hombres traían jaulas con cacatúas, grandes ratas indias y pequeños perros que no podían ladrar. Abrieron barriles con extraños pescados en salazón y arcas con algodón, áloe, especias y pieles de grandes iguanas. Les mostraron arcos, flechas y porras, y el Almirante les habló de los caribes devoradores de carne humana o caníbales, y de las sirenas frente a Monte Christi, pero aseguró que no había visto ninguno de los monstruos que los cosmógrafos creían existentes en las islas al fin de la tierra. Luego les mostró el oro: coronas de oro, grandes máscaras decoradas con oro, ornamentos de oro batido, pepitas de oro, polvo de oro. Los soberanos se arrodillaron, y con ellos todos los presentes, dando gracias a Dios que había puesto estas cosas en sus manos. Colón vivió su momento de mayor esplendor y gozó durante este tiempo de todo el favor real."

Un Hito que Marcó la Edad Moderna

Este primer viaje de Colón fue una expedición marítima capitaneada por Colón al servicio de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando de Castilla y Aragón. Gracias al apoyo de los Reyes Católicos y a su determinación, Colón abrió una ruta que marcaría el comienzo de la Edad Moderna. Este viaje cambió el rumbo de la historia de manera irreversible. No solo supuso la ampliación de los mapas conocidos, sino que también inició un proceso de interconexión global que transformaría a ambos continentes, dando lugar a un nuevo capítulo en la historia de la humanidad.

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