¿Qué son los Clubes de Banqueros y Empresarios?
Los clubes de banqueros y empresarios son organizaciones exclusivas que reúnen a figuras influyentes del mundo de las finanzas, la política y la economía. Estos clubes sirven como foros privados donde los líderes pueden discutir temas de interés mutuo, establecer contactos y, en algunos casos, influir en la toma de decisiones a nivel global.
Características y Objetivos
Estos clubes se caracterizan por su secretismo y la dificultad de acceso. La membresía suele ser por invitación y los debates internos no se hacen públicos. Los objetivos de estos clubes son variados, pero generalmente incluyen:
- Fomentar el debate y el intercambio de ideas entre líderes.
- Establecer redes de contactos profesionales y personales.
- Analizar la situación económica y política global.
- En algunos casos, influir en la toma de decisiones políticas y económicas.
Ejemplos de Clubes de Banqueros y Empresarios
Club Bilderberg
El Club Bilderberg es uno de los más conocidos y controvertidos. Se trata de un grupo formado por más de un centenar de políticos, empresarios, banqueros, responsables de los grandes grupos de comunicación y dirigentes de organismos internacionales, como la Comisión Europea o la OTAN. Una vez al año se reúnen para debatir sobre la situación internacional, rodeados del mayor secretismo posible.
Ha sido calificado como un club sin poder pero con influencia, integrado por creadores de opinión, a los que se atribuye la capacidad de elegir líderes mundiales. Bill Clinton o Margaret Thatcher fueron invitados a estas reuniones antes de llegar a la presidencia de EEUU o al Gobierno británico.
La organización prohíbe conceder entrevistas o revelar los debates. Los participantes se sientan siguiendo un estricto orden alfabético que los sitúa al mismo nivel. Hay una agenda y reuniones informales en las que se intercambian ideas. Los ponentes sólo pueden hablar durante diez minutos. Después, interviene el resto de los asistentes durante dos minutos.
Club Financiero Génova
Fundado hace 41 años, el Club Financiero Génova es un enclave privilegiado al que sólo pueden acceder los socios o sus invitados. Políticos, empresarios, directores de bancos, actores, escritores y periodistas conversan, debaten o cierran acuerdos contemplando las mejores vistas de Madrid.
Arrate Oromí, directora gerente del Club Financiero Génova, afirma: "Todo lo que se mueve por Madrid pasa por aquí". El club busca conjugar la tradición con las innovaciones que se necesitan para atender a las nuevas necesidades de los socios, porque un club debe tener ante todo un componente de utilidad.
El Financiero Génova es ante todo un club de negocios, fomenta el encuentro para que los tratos se produzcan de forma natural en desayunos, comidas, cenas, ponencias, charlas, visitas culturales, viajes, torneos, el gimnasio, el 'spa' o en la pista de 'squash'.
Banco de Pagos Internacionales (BPI)
El Banco de Pagos Internacionales (BPI) es un monstruo peculiar y poderoso. Se creó en 1930 para ser un foro para los banqueros centrales de Europa mientras Alemania se estaba recuperando de la depresión. Hoy, banqueros centrales de todo el mundo acuden cada mes a la fastuosa nueva sede de la institución para celebrar reuniones y cenas privadas. Es la sede de su club.
En el BPI trabajan unas 600 personas que gozan de privilegios diplomáticos mientras viven en Suiza. Es una cámara de compensación para las transacciones que realizan entre sí los bancos centrales y también ofrece servicios de gestión de créditos y activos. Es una institución con fines de investigación, así como una autoridad reguladora peculiar: su Comité de Basilea de supervisión bancaria carece de poderes legales para imponer sus reglas, pero gracias a su autoridad moral e intelectual regula los requisitos de capital y liquidez que tienen que cumplir los bancos comerciales.
Según Adam LeBor, "La verdad incómoda y oculta es que existen grandes paralelismos entre los planes de los dirigentes nazis para la economía europea de la posguerra y el proceso posterior de la integración monetaria y económica europea. El BPI es el hilo conductor de ambos".
Otros Clubes
- The Banking and Commerce Club (Lima): Fundado en 1956, ofrece un lugar para reuniones y eventos de negocios y sociales.
- Club de Golf del Uruguay (Montevideo): Fundado en 1941, es un actor principal en la vida financiera, cultural y social del país.
- Club 567 (Madrid): Fundado en 2011, busca ser una plataforma de negocios accesible, ofreciendo espacios de trabajo y eventos.
Controversias y Críticas
Los clubes de banqueros y empresarios han sido objeto de controversia debido a su secretismo y la percepción de que influyen en la toma de decisiones políticas y económicas sin rendir cuentas al público. Algunas de las críticas más comunes incluyen:
- Falta de transparencia en sus actividades y debates.
- Posible influencia indebida en la política y la economía.
- Exclusión de la participación pública en la toma de decisiones.
- Potencial para la creación de redes de poder que favorecen intereses particulares.
Los críticos argumentan que estos clubes representan una forma de elitismo y que sus actividades socavan la democracia y la transparencia en la toma de decisiones.
La búsqueda de transparencia y apertura
Lo que más llama la atención, tanto en un caso como en el otro, es la voluntad por el aperturismo, por mostrar una transparencia que acabe con los tópicos que suelen rodear a estos centros. Contrasta con la respuesta que da alguno de ellos cuando se solicita una visita (un ejemplo: “Por la presente, le informo que tenemos por costumbre no conceder entrevistas o facilitar reportajes periodísticos”).
“Tenemos que acabar con la imagen elitista, es algo más funcional de lo que parece”, explica Carlos. Ni “sobrio-rancio”, en sus palabras, ni “un club social donde la gente vaya a pasar el día”: “Tenemos negocios, y lo que queremos es que vayan bien”.
Una de las ventajas es que te evitas la posibilidad de caer en las redes de esa gente con “currículos suficientemente adornados” gracias a una criba que garantiza que puedas fiarte del de al lado a la hora de montar un negocio. Y unos cuantos se han montado acodados a la barra, en la silla del barbero o bebiendo cócteles en el Sky Bar.
De las Heras presume del aumento de socias entre las filas del Financiero Génova, así como de haber albergado durante el Orgullo del año pasado ponencias de personas trans, algo que en un pasado parecía imposible entre las paredes de madera del club castizo.
“Las mujeres no participaban en la vida de los clubes, pero en la actualidad en la junta directiva el 25% son mujeres”. Una de las más activas es María Luisa de Contes, secretaria general de Renault España y líder de la comisión de Mujer e Igualdad.
La directora gerente, Arrate Oromí Sáenz de Navarrete, lleva en el cargo desde 2012, y nos recibe desde las verdaderas tripas del club, donde se accede descendiendo unas pequeñas escaleras y cuya puerta se abre a una pequeña oficina donde abundan las mujeres jóvenes, las que garantizan que un piso más arriba todo funcione. Es, al mismo tiempo, una pequeña empresa, que da trabajo a 34 personas.
El futuro de los clubes
“Hemos sido nosotros los que no hemos sabido capaces de trasladar que esto no es un grupo de élite que se dedica a reírse las gracias entre ellos, esto consiste en dar servicio a los socios”, concluye el vicepresidente del Financiero Génova.
“Pero fíjate si somos diversos, que hasta admiten a un discapacitado como vicepresidente”, concluye con sorna, desde detrás de las gafas que ocultan su ceguera.
Hablar de clubes -ya sin la apostilla 'de caballeros'- evoca inmediatamente la imagen del Pall Mall londinense, el kilómetro cero donde se encuentran el Regent, el Athenaeum o el White's, el más antiguo y exclusivo, y que sigue sirviendo de inspiración, aunque solo sea para criticarlo: “No nos gusta el modelo elitista, endogámico, donde solo unos cuantos pueden entrar”, señala el presidente del 567, que proviene de una familia ligada al sector del automóvil.
Luna presume de contar con el pintor Antonio López como su presidente de honor y 'alma mater' del club de arte, uno de tantos en los que se divide el 567. Al que recuerde 'El sol del membrillo', probablemente le costará imaginar al pintor que se afanaba horas y horas delante de la fruta en un club exclusivo, pero lo frecuenta casi semanalmente.
Entre unos y otros, entre los viejos y los nuevos, también hay diferencias a la hora de enfrentarse a la opinión política. En el Génova, como explica Fernández, nunca ha habido voluntad de hacer lobismo “ni de decir 'vamos a publicar un informe y darles duro”.
La forma de hacer 'lobby', añade, es “aprovechándose de la ventaja de la cercanía que ofrece, los encuentros con políticos, empresarios, personalidades o científicos son eventos para pocas personas, comidas de 20, 30 o 40 donde tienes la oportunidad de saludar y transmitir tus ideas”.
Para Luna, esa es una de las diferencias del 567: “Nuestro anhelo, después de 10 años, radica en la generación de opinión e influencia, somos un pequeño 'lobby”, recuerda.
“El club en el ámbito anglosajón influye en la política, en la economía, en la educación, porque el 100% de un club coincide en sus valores para el desarrollo de la sociedad”.
En términos prácticos, eso se traduce en la inscripción en el registro de lobistas para generar opinión sobre cuestiones políticas, económicas, sociales, jurídicas, a través de pequeñas cartas de opinión, “algo común en el mundo anglosajón, pero no aquí”.
Quizás ese sea el futuro.
