Las Claves del Liderazgo según Chris Lowney: Un Enfoque Humanista para el Éxito
Chris Lowney, exseminarista jesuita y exdirector general de JP Morgan en Nueva York, Tokio, Singapur y Londres, ha analizado las claves del liderazgo en 'Diálogos Loyola' ante más de 200 personas. Lowney ha sido el protagonista de una nueva edición del foro 'Diálogos Loyola', organizado por Loyola Leadership School con la colaboración de CaixaEmpresa. Ante más de 200 personas en Sevilla, Lowney ha analizado las claves del liderazgo que "puede llevarnos al éxito" desde su experiencia como seminarista jesuita y como director ejecutivo de JP Morgan en los tres continentes.
Lowney inició su conferencia preguntando a los asistentes sobre su concepto del líder, pues aseguró que “cuando pensamos en líderes nunca pensamos en nosotros mismos, pero la modestia no es incompatible con el liderazgo”. Asimismo, insistió en que el amor y la confianza son necesarios en las empresas, pues sostuvo que en grandes organizaciones, solo la mitad de los empleados dicen estar felices en su trabajo, el 60% desconfía de su director y la mitad se preocupa frecuentemente por la posible pérdida de empleo.
De este modo, Lowney inició su conferencia preguntando a los asistentes sobre su concepto del líder y les invitó a ser conscientes de que "todos somos líderes", ya que "cuando pensamos en líderes nunca pensamos en nosotros mismos, pero la modestia no es incompatible con el liderazgo".
Añadió que "nuestra forma de liderar no es nuestro estatus en una organización, sino simplemente los valores que elegimos como modelo en la vida y el trabajo; liderar es apuntar un camino, dirección o meta e influir en otros hacia los mismos, y eso es lo que hacemos constantemente todos y cada uno de nosotros".
Así, ha defendido un estilo de liderazgo basado en "el heroísmo, esto es, tener metas y objetivos ambiciosos, por encima de egos y protagonismos personales, buscando el bien común; el autoconocimiento, esto es, ser conscientes de las propias limitaciones y fortalezas-; el ingenio, para enfrentarnos a un mundo en permanente cambio; y el amor, respetando la dignidad e intentando desarrollar el potencial de cada persona".
EL LÍDERAZGO AL ESTILO DE LOS JESUITAS/Chris Lowney - Resumen
El Amor y la Confianza: Pilares Fundamentales en la Empresa Moderna
Uno de los aspectos en los que hizo especial hincapié fue en el amor, "un valor que a veces les resulta extraño a los empresarios y ha precisado que "los mejores equipos en los que había estado en JP Morgan eran equipos donde confiábamos los unos en los otros, nos ayudábamos los unos a los otros en vez de contemplar como el otro fracasaba, y nos pedíamos cuentas los unos a los otros según unas normas rigurosas que nos permitían mejorar".
Además, insistió en que no habla de amor o del compañerismo porque quiera que "todos seamos tiernos, sino por algunos hechos muy duros del mundo moderno de la empresa y las organizaciones".
Así, ha apuntado que "en grandes organizaciones, solo la mitad de los empleados dicen estar felices en su trabajo, el 60 por ciento desconfía de su director y la mitad se preocupa frecuentemente por la posible pérdida de empleo", tras lo que ha apuntado que "la semana de trabajo en estos lugares tan infelices y desconfiados es alrededor de un 20 por ciento más larga que hace veinte años".
Por eso, Lowney aseveró que se necesitan "verdaderos líderes que ayuden a aumentar las oportunidades de trabajo en este momento tan difícil de la economía nacional y mundial, y que pueden hacerlo dándole a las personas la posibilidad de sentirse dignos al poder usar su talento de la forma más productiva".
En las grandes organizaciones, solo la mitad de los empleados dicen estar felices en su trabajo, mientras que el 60% desconfía de su director y el 50% se preocupa frecuentemente por la posible pérdida de empleo, según Lowney.
El Liderazgo al Estilo de los Jesuitas: Lecciones de una Compañía Centenaria
En el libro 'El liderazgo al estilo de los Jesuitas', Almudena Eizaguirre da una docena de claves para dirigir una empresa y nuestra propia vida. Con más de 450 años de historia, la Compañía de Jesús se suele poner como ejemplo de empresa bien gestionada y el libro El Liderazgo al estilo de los Jesuitas, de Chris Lowney, explica por qué. Esta biblia del management, que cualquier gurú tiene en su mesilla, es la base de un curso impartido por Almudena Eizaguirre, nueva directora general de Deusto Business School, donde desgrana doce claves de un liderazgo basado en el humanismo. Lowney, un seminarista jesuita que abandonó su vocación en el año 1983 y que comenzó una destacada carrera en JPMorgan, puso en práctica en dicho banco las lecciones que había aprendido en la Compañía de Jesús, y para Eizaguirre sigue siendo una referencia.
Según Lowney, dichas claves se concretan en "el conocimiento de sí mismo", para saber quién es, qué quiere y sus debilidades; "el ingenio", para lanzarse imaginativamente sobre las nuevas oportunidades; " el amor", que permite acoger a todos los talentos; y " el heroísmo", que anima a poner la mira alta dirigida siempre a mejorar.
El libro también aporta consejos específicos para los directivos con equipos a su cargo porque según Lowney las claves de éxito no se encuentran en las organizaciones sino en las personas que las integran.
Este libro analiza los principios de liderazgo que han guiado desde el año 1540 a esta Orden y a sus múltiples actividades. Una organización fundada hace 469 años por un puñado de amigos prácticamente sin preparación, sin capital y sin ningún plan de negocio. Por no tener, no tenían ni nombre para su proyecto. Lowney describe los principios que fueron decisivos para el éxito de los jesuitas y que definen su estilo de liderazgo. Y que, por tanto, pueden ser aplicados por cualquier empresa.
Los Ejercicios Espirituales, basados en la vía que siguió el fundador, Ignacio de Loyola, hacia el liderazgo personal efectivo: "Loyola atrajo a algunos de los mejores talentos de Europa no por su inteligencia superior y sus notables realizaciones, ni con un fascinante plan de negocios, ni con ningún plan, realmente. Su gran atractivo estaba en su habilidad para ayudar a los demás a hacerse líderes. El heroísmo, medido no por la escala de oportunidades que se les presentaban a los jesuitas, sino por la calidad de su respuesta a ellas. Loyola exhortaba a sus seguidores a "concebir grandes resoluciones y provocar deseos igualmente grandes".
Otro principio del liderazgo al estilo jesuita, es el ingenio, porque predispone a las personas no sólo a pensar de una manera original sino a vivir de una manera original. El ingenio lleva a las personas que quieren ser líderes a arrancar de raíz todo temor a lo desconocido. el apego a su posición y a sus posesiones, materiales y sobre todo ideológicas, los prejuicios, la aversión al riesgo.
El amor comunica propósito y pasión al ingenio y al heroísmo, dos de los principios ya mencionados del liderazgo al estilo jesuita. Finalmente, el conocimiento de uno mismo, clave en los Ejercicios Espirituales, el arma secreta de los jesuitas, arraiga y nutre las demás virtudes del liderazgo. Porque el que descubre realmente quién es, qué quiere, qué defiende y hacia dónde va ya ha dado el primer paso hacia el liderazgo. Pero lo más importante es que el conocimiento de sí mismo no es un proyecto de una sola vez, es permanente. Además de la evaluación inicial que uno debe hacer de sus fortalezas y debilidades, valores y defectos, está el examen de conciencia, el hábito diario de la reflexión.
"Es una oportunidad de medir la vida, aspecto por aspecto, a la luz de los principios y las metas", escribe Chris Lowney. Y añade que "aunque el concepto de íntima reflexión pueda sugerir la idea de aislamiento del mundo, quienes la practican debidamente encuentran que los capacita mejor para actuar en él con energía". Eso que los primeros jesuitas llamaron "simul in actione contemplativus".
Doce Claves para un Liderazgo Humanista
Todos somos líderes. La función de líder no es un privilegio reservado a unos pocos y las oportunidades de ejercerlo no surgen tan sólo en el trabajo. Es la primera lección que podemos extraer del texto de Lowney. "Podemos ser líderes en todo, en nuestro trabajo y en nuestra vida cotidiana, enseñando a otros o aprendiendo de otros; y la mayoría hacemos todas estas cosas cada día", recuerda Eizaguirre. Empezar por uno mismo. "Necesitamos ocuparnos de nuestro propio desarrollo y, a partir de ahí, contribuir al desarrollo de las personas que forman parte de nuestros equipos. El arte es circular".
El autoconocimiento, un proceso que dura toda la vida. Hay momentos de la vida donde algunas causas externas tienen un fuerte impacto en nuestro conocimiento. "La muerte de un ser querido, un cambio de trabajo, una estancia profesional en otra cultura...", explica Eizaguirre, que añade: "Hemos de aprovechar esas oportunidades para hacernos conscientes de nuestras fortalezas y no olvidar que somos aprendices en el arte del autoconocimiento". En este punto, la autora estaca la figura de Rafa Nadal. El tenista ejerce un liderazgo por autoconocimiento, ya que "es consciente de sus lesiones y ha sabido afrontar ese problema para seguir siendo un gran campeón, aunque reconoce que no recuerda la última vez que jugó un partido sin dolor", explica Eizaguirre.
- Con amor y no con temor: El liderazgo basado en el miedo genera personas sumisas que no despliegan su potencial; el que confía, da juego, cree en las personas y las ayuda a sacar lo mejor de ellas. "La gestión ha de ser entendida como un ejercicio de servir a los demás".
- Cuestión de balances: "Tenemos multitud de referentes de liderazgo, personas a las que hemos admirado y todas son muy diferentes. No existe un único perfil de liderazgo a imitar, sino múltiples combinaciones que funcionan. Algunas personas destacan por su empatía y otras por su visión estratégica, y ambas pueden ejercer un tipo de liderazgo apreciado", afirma Eizaguirre.
- Expectativas claras: La estrategia como equipo ha de incorporar las aspiraciones personales de todos sus miembros. "Se han de crear espacios para que las personas y grupos puedan trabajar para ver cumplidas sus aspiraciones, contribuyendo a la vez a alcanzar las aspiraciones del conjunto. Muchísimas personas frustradas o desconectadas en una organización lo están porque no se han cumplido sus expectativas, o se jugó con las mismas".
- Un rumbo coherente: "Es importante honrar nuestra historia, saber de dónde venimos y agradecer a todas las personas que nos han precedido en la organización. Ahora bien, esa historia no nos ha de lastrar, sino que tiene que ser la base sobre la que construir el futuro".
- La comunicación define el buen liderazgo: "Cuando en un equipo no hay confianza y no se comparte proyecto, las personas dejan de participar en las reuniones y dan la callada por respuesta. Además, un líder incapaz de transmitir la importancia del proyecto común solo conseguirá resultados parciales porque sus equipos tendrán dificultades para entusiasmarse".
- Dedicar tiempo de calidad a las personas: Hay que descubrir las fortalezas de cada persona del equipo y pivotar sobre dichas competencias. "El equipo se puede apuntalar sobre las fortalezas de las distintas personas que lo componen y es importante que todos acepten sus limitaciones y las de los demás".
- Celebrar los éxitos y relativizar los fracasos: "Un equipo es un conjunto coordinado de cerebros, manos, y corazones, que tiene unas aspiraciones y unas capacidades para hacerlas realidad. Cada hito relevante hay que celebrarlo y cada error hay que relativizarlo".
- Cohesión y motivación: Un equipo alineado con la visión y cohesionado se divierte con lo importante y no con lo accesorio. Un equipo con un rumbo claro, alineado con la misión, motivado y cohesionado llega a donde se proponga".
- Afilar el hacha: No es posible estar siempre aportando, generando, ilusionando... Es preciso que de cuando en cuando nos tomemos un tiempo para "afilar el hacha", concluye Eizaguirre, que añade: "para formarnos, leer un libro, participar en foros con personas de otras organizaciones...
El liderazgo al estilo jesuita, o "heroico" como ellos prefieren calificarlo, invita a cada uno a evaluar su impacto diario, a rectificar si es necesario y a definir qué es lo que se quiere dejar como impronta. Invita también a transformar un liderazgo casual por un liderazgo deliberado de cada uno y de los demás. Ningún instrumento de liderazgo es tan eficaz como el ejemplo de la propia vida del líder. Lo que él es. Lo que él hace. Qué principios se reflejan en sus actos. Quien quiera que su equipo actúe "heroicamente", ha de ser él mismo un héroe. Si quiere que sus empleados se apoyen unos a otros, apóyelos con el estímulo, con la lealtad. Y todos juntos, "correr a toda velocidad hacia la perfección".
Finalmente, el liderazgo al estilo jesuita exige dejar de actuar como si estuviera dirigiendo a seguidores y empezar a actuar como líderes de líderes, hacer lo que ayuda a otros a liderar. Y para ello, "quamplurimi et quam aptissimi". Buscar "tantos como sea posible y los más aptos de todos".
