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Comunicación

Carlos Castillo: Biografía de un Empresario Vasco Referente en la Moda Masculina

by Admin on 29/09/2025

Para Scott Schuman, autor del influyente blog The Sartorialist, la elegancia masculina tiene nombre español: Carlos Castillo.

Carlos Castillo (Madrid, 15 de agosto de 1967) es un empresario vasco dedicado a la moda masculina. Es propietario de la sastrería Man 1924 y un referente de la moda masculina. Poco amigo del autobombo, Carlos Castillo no otorga demasiada importancia al hecho de haber aparecido varias veces en The Sartorialist como referente de estilo. Al fin y al cabo, antes de que Schuman le descubriera, él ya llevaba más de 20 años en el oficio y tenía un prestigio dentro de la industria textil.

En 1989, su abuelo le cedió la marca Man. En su tienda madrileña de Claudio Coello, 17, en pleno barrio de Salamanca, recibe a sus clientes vestido con un traje azul marino, una camisa de fil à fil azul con cuello inglés, una corbata negra con estribos pequeños rojos y unos botines de ante marrón de suela de crepé.

Le acompaña su hermana Olga, "un pilar fundamental del negocio". Mientras él es la parte creativa (diseña las colecciones y decide los tejidos, composiciones y patronajes), ella es la parte racional que disfruta cuadrando balances. Forman un tándem perfecto.

Acostumbrado a llevar blazer y corbata desde el colegio, a Carlos siempre le han obsesionado el patronaje y la calidad de los tejidos. "Empecé a crear mis propias prendas porque no las encontraba en otras colecciones", afirma el director de Man 1924, que más que una marca es un estilo de vida a través del cual él intenta transmitir su exquisito sentido de la "difícil sencillez".

Esa "difícil sencillez" brilla por su ausencia "cuando alguien quiere ir de lo que no es o -si hablamos de moda- cuando la ropa le puede", explica este hombre alérgico a la impostura. Tiene claro que el hombre Man es la misma persona en todas las facetas de la vida: "Yo mismo tengo un estilo propio que adapto a cada escenario. Puedo ir de esmoquin a una fiesta o navegar en bermudas, pero siempre soy la misma persona y me comporto igual.

Quizá sea deformación profesional, pero me agrede el mal gusto, aunque respeto los distintos estilos dentro del vestir. Conseguirlo es una premisa que Carlos Castillo aprendió de su abuelo, de 98 años, "la persona más apasionada que he conocido a lo largo de mi experiencia en el sector textil", dice con orgullo su nieto, que toca las telas y se obsesiona por la anatomía de cada prenda como él lo hacía.

De familia acomodada, el joven Ambrosio Navares comenzó a trabajar a los 14 años en uno de los negocios de su padre, Denis (Dionisio en francés), una tienda de Burgos donde, además de ropa de hombre, se vendían vajillas y cuberterías de importación, ropa de cama, sombreros y otros artículos exclusivos procedentes del extranjero.

Años después emprendió su carrera profesional en solitario y se trasladó a Madrid, donde montó dos tiendas Denis: una pañería y una camisería, en los números 8 y 12 de la calle Peligros. Sus trajes, chaquetas y abrigos vistieron a las personas más influyentes de la época. Para cubrir la demanda, montó junto a las tiendas su propia fábrica, Man (Manufacturas Ambrosio Navares), que llegó a tener 60 operarios. Además de autoabastecerse, su pujante empresa empezó a servir a las mejores sastrerías de España.

De niño iba siempre que podía, incluso en vacaciones. Está claro que lo llevaba en la sangre. Recuerdo cómo se mojaban los tejidos con unos paños húmedos antes de ser confeccionados para evitar que encogieran; cómo los cortadores y patronistas marcaban las prendas; cómo al final del proceso mi abuelo se probaba cada una de las chaquetas sin importarle la talla, ordenando desmontar y repetir la que tuviera algún fallo… Eso sí que era hacer bien las cosas.

Hoy no habría dinero para pagar este trabajo, por eso siempre he tenido en la cabeza organizar una exposición con las prendas que él confeccionó, como aquellos abrigos de paño de cashmere con los bolsillos en gamuza roja y forros de rayón dorado.

La pasión creativa es el nexo común entre abuelo y nieto. En su opinión, tan importante es tener prendas originales y bien hechas como que la imagen de su negocio sea coherente con su filosofía de vida: "Me preocupo de cada detalle: la atención al cliente, el cuidado de las tiendas, la estrategia de negocio, la relación con mis empleados y proveedores… En definitiva, procuro que mi marca transmita todo aquello en lo que creo", expone este amante de la vida slow, padre de una hija de 7 años, Carlota, a la que transmite cada día esta pasión y filosofía de vida.

Al término de la entrevista (toda una lección de estilo), llega un pedido con los nuevos modelos de la temporada de verano. Castillo explica sus apuestas: "Proponemos americanas de cuadros, pata de gallo y Príncipe de Gales en algodón e hilo. Las camisas, principalmente azules, con rayas horizontales y cuellos blancos; y las corbatas, sobre todo de rayas, tanto diagonales como horizontales. En el sport hay bastantes novedades.

En absoluto. Creo que es buena señal y querrá decir que no lo estamos haciendo tan mal. Es bueno que los clientes tengan opción de elegir. Lo importante es no quedarse ahí, sino evolucionar. Cada negocio transmite el alma de su dueño.

Más info: C/Ercilla, 21. Bilbao; C/Claudio Coello, 17. Madrid.

En los últimos años hemos sido testigos del giro de 180º que ha experimentado la sastrería. La generalización de la moda y el auge de las firmas 'low cost' han permitido que las americanas y los trajes de chaqueta se consoliden definitivamente como piezas de fondo de armario entre un público de lo más dispar. Sin embargo, esta revolución textil también ha desembocado en un deterioro de los exquisitos patrones de antaño y en una palpable pérdida de calidad, hasta tal punto que se está perdiendo la técnica minuciosa y la esencia sibarita por las que antes se regían las piezas de sastrería.

Cuando hablamos de este arte no nos referimos solo a la formalidad de un traje de chaqueta, sino a distintas piezas como blazers, abrigos o pantalones que se confeccionan con patrones impecables y respiran un mismo estilo, encajando indistintamente con unos Oxford o un par de zapatillas, en una boda o en un plan informal. Esta es, precisamente, la clave de MAN 1924, a cuyos mandos se encuentra Carlos Castillo. Madrileño de nacimiento, bilbaíno de corazón y viajero por vocación, lleva prácticamente toda su vida viviendo en la villa y más de la mitad desarrollando su carrera profesional.

Desde su tienda de la calle Ercilla 21, Carlos se encarga de la parte creativa, diseñando las colecciones y decidiendo los tejidos, las composiciones y los patronajes. Su primo, Jorge Navares, es otro de los socios de la firma y su hermana, Olga, es quien lleva las riendas de todo lo relacionado con la gestión y el seguimiento de los otros establecimientos, el de Claudio Coello 23 de Madrid y el de Óbidos, en Portugal. Además, también venden en otros puntos de Europa, Japón, Corea o Estados Unidos y, como no, en su página web, una importante ventana al mundo para seguir creando su propio nicho de mercado a base de esfuerzo, constancia y una fe ciega en que la calidad siempre será mejor que la cantidad.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y este director creativo puede ser una buena descripción gráfica de su propia firma. Da igual el escenario en el que se encuentre, su estilo siempre está unido por el mismo hilo conductor. Su reconocible barba, un cierto aire 'effortless' y ese aspecto a caballo entre el clásico y el 'sport' definen los pilares de la filosofía que pretende transmitir con sus piezas de sastrería. El prestigioso fotógrafo internacional, Scott Schuman, también nos da la razón. Delante de su refinado objetivo tan solo aparecen personas con clase y actitud que va encontrando por las calles de Londres, París, Milán o Nueva York, esas que parecen vivir en una eterna Fashion Week y que viven con normalidad ser avasallados por una nube de flashes. Luego, las publica en 'The Sartorialist', un tótem del fotoperiodismo de moda.

Hace tiempo, Carlos se convirtió en uno de esos rostros habituales. Aparte de asistir a estas selectas comidas donde solo tienen cabida una veintena de elegantes elegidos a nivel mundial, también ha tenido la oportunidad de codearse con figuras como la de Anna Wintour, la archiconocida directora de Vogue USA, durante una cena en la embajada de Estados Unidos en Madrid. Incluso, el icónico Jeremy Hackett, uno de los máximos exponentes de la elegancia británica y fundador de la prestigiosa compañía de moda masculina Hackett London, se acercó personalmente a su local para echar un vistazo a sus propuestas. Y no es de extrañar, porque cuando llevas la moda en la sangre, se nota.

Carlos pertenece a una estirpe de creadores con pasión por la confección y el patronaje. MAN es el acrónimo de 'Manufacturas Ambrosio Navares', la empresa que su abuelo fundó en 1924 y que ha pervivido hasta hoy sin perder sus señas de identidad. Su padre era el propietario de las conocidas tiendas de moda masculina Denis y él, parecía tener el destino marcado desde niño. Con el bagaje transmitido a lo largo de varias generaciones, Carlos comenzó su andadura en solitario a los 19 años. Empezó a fabricar su propio producto y lo compaginaba con otras marcas que compraba, sobre todo, inglesas. Así, comenzó a escribir su propia historia.

En MAN 1924, aparte de ofrecer trajes y chaqués a medida, se pueden encontrar las mejores calidades en algodones y lanas inglesas como Harris tweed: chalecos, abrigos de corte impecable, camisería, polos, corbatas de seda natural, 'bucket hats', gorros, viseras 100% lana y pañuelos, como aquellos de color blanco que el propio Carlos lleva siempre en el bolsillo de su chaqueta. También ponen a la venta los fulares de su segunda firma, LOVAT & GREEN, que Carlos capitanea junto a su hermana Olga y su mujer, Isabel Calonge. Entre esta amplia oferta, sin embargo, reconoce que tiene especial predilección por los pantalones 'Tomi', un modelo que se impone a los clásicos chinos y que tiene una gracia especial en su hechura. Además, admite su devoción por las americanas 'Kennedy', las niñas mimadas de cada colección. Y es que son unas piezas que nacieron con vocación de icono para reinventarse cada temporada. Sin duda, en estos tiempos de 'fast fashion', siempre es agradable encontrarse con un negocio que sigue fiel a las líneas metódicas de antaño y que evolucionan bajo el prisma innovador de profesionales como Carlos.

Actores, empresarios, diseñadores o banqueros. Sastrería Man. Obsesionado por el patronaje y los tejidos, su objetivo es lograr la «difícil sencillez». Heredó el negocio textil creado por su abuelo en 1924. Empresario.

Había un vacío importante, no existían combinaciones de color armónicas, ni diseños con identidad. Isabel siempre creyó en el trabajo que Carlos había desarrollado desde hacía más de 20 años, diseñando fulares para su propia marca MAN 1924. Eran fulares especiales, con una personalidad única.

LA MARCA. En todas sus colecciones se usan siempre los mejores tejidos y fibras de origen natural. La palabra “LOVAT” hace referencia a una tonalidad de verde muy especial que se encuentra en las cartas de color de punto escocés. Es un color que ha significado mucho en la vida de los fundadores de la marca, siendo éste el color corporativo.

LOVAT&GREEN es una marca comprometida, pionera, cosmopolita, atrevida y provocadora. LOVAT&GREEN son fulares unisex, exclusivos y atemporales. Creemos que los fulares llegan a ser una extensión de la personalidad de quien los lleva.

ALREDEDOR DEL MUNDO. LE BON MARCHÉ (París); VICTOIRE (París); PAUL STUART (Nueva York); BAYCREW´S (Tokyo); UNITED ARROWS (Tokyo); SHIPS (Tokyo); GIGOT (Saporo); SAMSUNG (Seúl); FLOW (Florencia); MI LAURA (Milán); LA RINASCENTE (Milán); LEON & HARPER (París); LE CLUB 55 (Ramatuelle); WILD (Bassano del Grappa); MONDOPIERO (Melburne); MR. PORTER (online shop); MAN 1924 (Madrid y Bilbao); ARBELAITZ (San Sebastián), AUKA (San Sebastián, Madrid y Barcelona); RIALTO (Palma de Mallorca); LA CERERIA (Mahón); RUE BLANCHE (Bélgica); DANTENDORFER (Austria); KITCHENER (Berna).

La relación más tormentosa de Mercedes Milá fue con Carlos Castillo. El mismo año que se separaba de José Sámano, Mercedes Milá conocía a Carlos Castillo, un empresario vasco dedicado a la moda masculina al que sacaba 16 años. Lo suyo fue un auténtico flechazo, y la pareja comenzó una intensa relación. Mercedes se enamoró perdidamente de este hombre, que la dejó de la noche a la mañana... diez días antes de la final de 'Gran Hermano 1'. La razón que le dio Carlos Castillo fue que, después de cuatro años juntos, "sentía que su relación no iba a ninguna parte". Este suceso sumió a Mercedes en una gran tristeza, de la que le costó mucho tiempo salir.

"Cuando se marchó yo había cumplido 50 años y entré en barrena. Las pastillas y la ayuda psicológica me ayudaron. El día que Carlos se marchó de casa y me dijo que no podíamos seguir porque no había futuro yo tenía de antemano diez días hasta la final de 'GH' (...) Aparentemente estaba normal, pero estaba en el infierno. Allí empezó una recuperación larga y horrorosa", le confesaba en una ocasión la presentadora a Rosa Villacastín.

Pero el tiempo todo lo cura y, efectivamente, Mercedes Milá ahora vive un gran momento personal y profesional. Soltera y sin compromiso, la presentadora disfruta de su libertad acompañada de su queridísimo Scott, su mascota de la que no se separa.

Tras romper con Sámano en 1997, Mercedes conocía a Carlos Castillo, un atractivo empresario vasco dueño de varias tiendas de moda masculina en Madrid y Bilbao, y 16 años más joven que la presentadora. Pero nada más cumplir los 50, Castillo la dejó de la noche a la mañana con la única explicación de que no veía un futuro en su relación con la presentadora.

Mercedes presentó el programa hasta 2015, excepto la tercera edición que tuvo a Pepe Navarro al frente. Su salida de GH fue muy sonada. Se habló de que no había llegado a un acuerdo económico con la cadena y ella explicó después que el agotamiento físico y mental que vivía entonces la hizo renunciar para siempre al formato que más ha defendido en toda su carrera.

Tabla Resumen de Datos Clave

Dato Información
Nombre Completo Carlos Castillo
Fecha de Nacimiento 15 de agosto de 1967
Profesión Empresario de Moda Masculina
Marca Man 1924
Ubicación de Tiendas Bilbao, Madrid, Óbidos (Portugal)
Otras Marcas LOVAT & GREEN (fulares)

tags: #carlos #castillo #empresario #vasco #biografia

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