Comparación entre Capitalismo y Feudalismo en la Era Digital
En la actualidad, se observa una transformación económica impulsada por la tecnología, manifestada en el auge de plataformas digitales, la automatización del trabajo y la digitalización de las formas de pago. Esta conexión entre economía y tecnología no es nueva, ya que la economía siempre ha estado ligada al factor tecnológico en la producción, distribución, intercambio y consumo de bienes y servicios.
Estructura social del feudalismo.
Economía Digital: ¿Intensificación, Retroceso o Mutación del Capitalismo?
En los años noventa, la digitalización prometía creatividad, una distribución económica más justa y una descentralización del poder social. Sin embargo, lejos de catalizar una distribución del poder y la riqueza, estas tecnologías han contribuido a constituir circuitos y centros de poder económico y financiero que operan por encima de los circuitos y centros de poder político, provocando una gran crisis de las instituciones democráticas. Todo ello ha ido de la mano del surgimiento de diversos oligopolios, de actores económicos que poseen la propiedad de los datos y las infraestructuras tecnológicas, y cuya actividad está deficiente o nulamente regulada.
Algunos consideran que las tecnologías digitales no han generado un cambio significativo en la economía política, sino que simplemente suman una nueva capa de mercado al capitalismo. Para Srnicek, las plataformas (y la extracción y uso masivo de datos que posibilitan) no serían un simple nicho de mercado nuevo, sino la mediación por excelencia de todos ellos, un dispositivo transversal y determinante para “mantener el crecimiento económico y la vitalidad ante la debilidad del sector productivo”.
Zuboff rechaza que el problema esté en el capitalismo como modo de producción y se centra en lo que considera una deformación reciente del mismo, lo que denomina “capitalismo de la vigilancia”, que atenta contra los derechos y libertades del individuo (o consumidor) al desplegar técnicas de supervisión, explotación, control y manipulación masivas.
Sin embargo, hay quienes creen que las mutaciones del sistema económico son demasiado profundas como para considerarlas una mera intensificación de las lógicas capitalistas. Por un lado, autores como Cédric Durand o Jodi Dean afirman que estamos experimentando un retroceso hacia formas económicas precapitalistas feudales. Por otro lado, autores como Paul Mason y McKenzie Wark sostienen que podríamos estar avanzando hacia formas económicas postcapitalistas, que no necesariamente implican una mejora sino simplemente el fin del capitalismo como modo de producción dominante.
Tecnofeudalismo
Con una clara orientación marxista y valiéndose de sus conocimientos como economista, Cédric Durand ha resumido recientemente su posición en su libro Tecnofeudalismo. En una economía feudal, el señor alquila parcelas de sus tierras a sus vasallos para que vivan y las trabajen; a cambio, éstos deben pagarle con los bienes que produzcan. Esta dinámica exime a los señores feudales de tener que asumir los gastos o inversiones necesarias para que esos bienes sean producidos. La situación resultante combina el rentismo con la dependencia extrema de los trabajadores, pues la única forma de subsistir es seguir produciendo en esas tierras. Según Durand, algo parecido está ocurriendo con las plataformas digitales: “La colonización de estas nuevas tierras ricas en datos procede de dispositivos técnicos y jurídicos muy diversos pero, en todos los casos, implica una forma de apropiación territorial: se trata de plantar límites allí donde es posible extraer datos. Es el momento extractivista en la formación de los Big Data, el de la captación de las fuentes.”
En este sentido, según Durand, las plataformas estarían operando como nuevos feudos, pues los señores tecnócratas se apropian de las cibertierras y acaparan el beneficio de los datos generados en ellas, sin necesidad de “producir” nada: se trata, por tanto, de fuerzas de depredación y no de producción.
Vectorialismo
Como Durand, McKenzie Wark cree que el modo de producción dominante hoy no es ya capitalista, pero, más que un retroceso hacia lo feudal, diagnostica un avance hacia lo que denomina “vectorialismo”. Si necesitamos describir el capitalismo de formas tan distintas (neoliberal, postfordista, de vigilancia, de plataforma…), quizás sea porque ha llegado a su fin como modo de producción dominante. Según Wark, la información se ha convertido en una nueva fuerza de producción. Su éxito se apoyaría en el uso de información para organizar los flujos de mercancías y trabajo a lo largo de su sistema, así como para establecer modelos predictivos sobre las decisiones de sus clientes.
Este nuevo paradigma da lugar, según Wark, a nuevas clases sociales: estaría, por un lado, la clase hacker, productora de novedad e información, y, por otro, la clase vectorialista, que posee los medios para realizar el valor de esa información (a través de patentes, marcas, propiedad intelectual, infraestructuras digitales, control de cadenas globales de valor, etc.). Del mismo modo que el capitalismo no eliminó al campesinado ni a los terratenientes, el vectorialismo no eliminaría las clases ni los modos de producción anteriores, sino que los transformaría y subordinaría como modo dominante.
Karl Marx, influyente en el análisis de modos de producción.
Este nuevo modo de producción no implicaría, sin embargo, un avance hacia algo mejor que el capitalismo, sino todo lo contrario. El vectorialismo supondría un escenario peor dado que, a partir del potencial abstracto de la información (que permite representar primero -mediante datos y metadatos- y operar después sobre cualquier objeto), todo se vuelve susceptible de ser mercantilizado.
Análisis Marxista: Valor, Trabajo Abstracto y Plusvalía
Abordar el análisis del modo de producción capitalista a partir de las categorías sobre las que se asienta es fundamental para entender cuáles son las particularidades del capitalismo frente a cualquier otro modo de producción, sea futuro o pasado. Toda sociedad se ve en la obligación de producir bienes para cubrir sus necesidades. Esa capacidad de los bienes para satisfacer necesidades es su valor de uso.
En el capitalismo, la riqueza se manifiesta como una gran cantidad de dinero, que es en última instancia lo que permite el acceso a cualquier bien, a cualquier mercancía. Por tanto en el feudalismo, a diferencia del capitalismo, no se producen mercancías sino productos, y este cambio en el modo de producción va a suponer un punto de inflexión histórico. En el capitalismo lo que impera es la producción de bienes, no por su capacidad de satisfacer necesidades, por su valor de uso, sino en tanto en cuanto mercancías que tienen la propiedad de ser intercambiables.
Recapitulando, los bienes producidos tienen un valor de uso, una utilidad, pero en el modo de producción capitalista adoptan la forma de mercancías, es decir, tienen además la propiedad de ser intercambiables. Si todas las mercancías pueden compararse entre ellas, si podemos establecer una relación de igualdad entre cualquier mercancía, sea un bolígrafo, una silla, una mesa o un camión, entonces tendrá que haber una sustancia común en esas mercancías que permita su intercambiabilidad. Esa sustancia común es el valor. El valor de cambio, por otro lado, sería la forma de aparición independiente de ese valor.
Para Marx, el centro de la discusión está en por qué en el capitalismo los productos del trabajo humano adquieren la forma del valor, es decir, se ocupa de la relación social que se crea en una sociedad en la que cualquier bien adopta la forma de mercancía, y que por tanto es intercambiable por cualquier otro bien. Esta perspectiva implica un enorme salto cualitativo, ya que supone el planteamiento del valor como una relación social y no como una cosa, y es esa caracterización de relación social la que permite entender el carácter histórico y específico del valor y, en consecuencia, del modo de producción capitalista, mientras que los economistas burgueses naturalizan y eternizan la existencia del capital y de sus categorías.
Trabajo Abstracto
Si estamos tratando de entender las particularidades del capitalismo, debemos usar categorías que sean específicas de este modo de producción. Es decir, el trabajo abstracto apela al carácter singular del trabajo en el modo de producción capitalista. Una mesa podría ser producida por trabajo humano en cualquier otro tipo de modo de producción, pero solo bajo el capitalismo se le permite, gracias al trabajo abstracto, que tenga esa particularidad de ser intercambiada por cualquier otra mercancía.
El capitalismo tiende históricamente a convertir en mercancía a todo lo que está a su alcance, o sea, que va a combatir insaciablemente por poner en relación a dos mercancías cualesquiera. Pero al igual que es posible poner en relación a un bolígrafo con un camión, una silla, o una mesa, cualquier trabajo que se desempeñe en el capitalismo, independientemente de las circunstancias concretas que lo rodeen, puede ser igualado a otro distinto.
Bajo el capitalismo, las mercancías que se producen no son relevantes en tanto en cuanto valores de uso, sino como valores de cambio. Del mismo modo, el trabajo concreto que se desempeña no tiene ninguna importancia, ya sea este producir juguetes o producir bombas, lo único relevante es precisamente su carácter abstracto, y por tanto su capacidad de ser igualado a otros trabajos y a otras mercancías.
Así pues, el valor de cambio de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo necesaria para producirla. Es fundamental recordar que el valor no es una cosa, no es un número, sino una relación social, por tanto el valor de cambio, su expresión, no se determina de forma individual sino social.
Plusvalía
En el capitalismo, el proceso de producción no consiste en invertir una cantidad de dinero para obtener la misma cantidad de dinero después de vender las mercancías. No tendría ningún sentido, porque precisamente lo que necesita el capital es incrementarse, sacar más de lo que invirtió. En otras palabras, el propósito del proceso de producción de mercancías es que haya un proceso de valorización. ¿De dónde sale ese valor nuevo? De la mercancía fuerza de trabajo.
El feudalismo se caracterizaba por una estructura social jerárquica y una economía basada en la agricultura.
Cuando un capitalista contrata a un trabajador no le paga la totalidad de su trabajo, es decir, no le da el dinero de todas las mercancías que ha producido, porque entonces no obtendría beneficios. El capitalista no paga al trabajador su trabajo sino su fuerza de trabajo, su capacidad de producir valor. El salario de un trabajador de una empresa de zapatos no es igual a la cantidad de zapatos que es capaz de producir en una jornada, sino que es igual a las mercancías necesarias para reproducir su fuerza de trabajo y acudir al día siguiente a trabajar: comida, vivienda, ropa, entretenimiento, etc., en función de lo que cada sociedad en una época histórica considere necesario para reproducir la fuerza de trabajo.
Hay una afirmación fundamental en la crítica a la economía política que desarrolla Marx, y es que la fuerza de trabajo es «un elemento general creador de valor, condición que lo distingue de todas las demás mercancías». Marx considera que las materias primas y las máquinas únicamente son capaces de transferir el valor que se ha objetivado en ellas previamente, de ahí su categorización como trabajo muerto. Es decir, las máquinas no son capaces de generar nuevo valor, sino únicamente de trasladar el valor ya contenido en ellas en tanto que trabajo pasado.
En contraposición el trabajo humano o trabajo vivo es capaz de crear nuevo valor, ya que el salario real del trabajador es inferior a la capacidad productiva de su trabajo. En este sentido, la plusvalía es el trabajo no pagado del que se apropia la clase capitalista y el trabajo humano es la única sustancia que permite crear valor, precisamente porque el capitalista no está pagando por todo el trabajo que lleva a cabo el trabajador, por todo lo que produce, sino por la fuerza de trabajo.
Por tanto, los gastos del mantenimiento de la fuerza de trabajo constituyen el valor de la fuerza de trabajo, y la plusvalía es la diferencia entre el valor producido por la fuerza de trabajo y sus propios gastos de mantenimiento, el salario.
Feudalismo: Origen y Características
El feudalismo fue un sistema que predominó en Europa occidental entre los siglos IX y XV. Sus orígenes se remontan a la desintegración del Imperio Romano y las invasiones germánicas. La ausencia de un poder centralizado llevó a la formación de reinos y señoríos, donde los nobles ofrecían protección a cambio de lealtad y servicios.
Niveles Sociales en el Feudalismo
- Reyes o Monarcas: Era la autoridad máxima del reino y dueño de la tierra.
- Barones y Nobles: Poseían tierras otorgadas por el rey y gobernaban sobre sus vasallos.
- El Clero: Desempeñaba un papel de intermediación entre lo divino y lo humano.
- Caballeros: Guerreros que servían a los nobles a cambio de tierras y protección.
- Aldeanos, Campesinos y Siervos: Trabajaban la tierra y estaban sujetos a la autoridad de los señores feudales.
FEUDALISMO, CAPITALISMO Y COMUNISMO
En el sistema feudal, la economía se basaba principalmente en la agricultura y el comercio de mercancías. Los siervos trabajaban la tierra y entregaban parte de su producción a los señores feudales a cambio de protección. El comercio era limitado y se centraba en el intercambio de bienes y productos locales.
El feudalismo comenzó a declinar a partir del siglo XV, debido a factores como el crecimiento de las ciudades, el desarrollo del comercio y la consolidación de los estados nacionales. La aparición de nuevas formas de producción y la expansión del capitalismo marcaron el fin del sistema feudal.
Tabla Comparativa: Capitalismo vs. Feudalismo
| Característica | Capitalismo | Feudalismo |
|---|---|---|
| Base Económica | Producción industrial y servicios | Agricultura |
| Propiedad | Privada | Feudal (tierras otorgadas por el rey) |
| Clases Sociales | Burguesía y Proletariado | Rey, Nobleza, Clero, Campesinos |
| Relaciones de Producción | Salariado | Servidumbre |
| Motor Económico | Beneficio y acumulación de capital | Subsistencia y obligaciones feudales |
