La Filosofía de Ayn Rand: Empresarios, Funcionarios y la Defensa del Individualismo
Ayn Rand, nacida Alisa Zinóvievna Rosenbaumen en San Petersburgo, Rusia, en una familia acomodada que perdió sus propiedades durante la Revolución rusa de 1917, emigró muy joven a los Estados Unidos a finales de 1925, obteniendo permiso para visitar a sus familiares. Nunca volvió a su tierra natal, donde la sociedad colectivista a su alrededor resultaba despreciada por ella. Su presencia en todos los ámbitos solo ha aumentado desde su muerte en 1982, y su filosofía se ha vuelto cada vez más conocida. Su vida, marcada por los cambios políticos y sociales, la llevó a establecerse en un país que, a pesar de sus imperfecciones, mantenía su auge y ofrecía oportunidades imprevisibles, permitiéndole conseguir de inmediato su anhelo de escribir.
Rand, después de trabajar como guardarropa y extra en películas, dedicó su vida a la literatura y al dominio de su idioma adoptivo. En 1936 completó su primera novela, «Los que vivimos», y en 1935 empezó a escribir su novela más conocida, «El manantial», que no se publicaría hasta 1943 en plena II Guerra Mundial. Otra de sus obras emblemáticas es «La rebelión de Atlas».
Los Pilares del Objetivismo de Ayn Rand
La filosofía de Rand, el Objetivismo, se basa en una serie de principios fundamentales que contrastan con las ideas colectivistas y altruistas dominantes. Para Rand, la realidad es un hecho absoluto que debe ser comprendido a través de la razón, la única fuente válida de conocimiento. Esta postura rechaza cualquier forma de misticismo o fe ciega y sostiene que la lógica y la evidencia empírica son las herramientas esenciales para entender y actuar en el mundo.
En contraste con la idea de que la realidad es un juguete de los dioses, o que varía de persona a persona, el Objetivismo sostiene que los hechos son hechos, independientemente de los deseos o las creencias de nadie. Las cosas son lo que son -y actúan en consecuencia-.
El Egoísmo Racional y la Libertad Individual
Uno de los conceptos más controvertidos de Ayn Rand es el del “egoísmo racional”. Para ella, el egoísmo no significa actuar en detrimento de los demás, sino buscar la propia felicidad y bienestar como objetivo moral, sin sacrificar valores ni principios. Rand propuso que cada individuo debe ser libre de perseguir su propia felicidad, siempre que respete los derechos de los demás a hacer lo mismo. En contraste con la idea de que tu vida le pertenece a otros (familia, nación, Dios), a quienes debes obedecer y servir, el Objetivismo sostiene que «tu vida te pertenece a ti, y el bien es vivirla».
El objetivismo sostiene que los derechos individuales son inalienables y deben ser protegidos por un gobierno limitado, cuyo único propósito legítimo es garantizar la libertad de cada persona para actuar según su propio juicio racional. En este sentido, Rand se opuso tanto al comunismo como al fascismo, criticando a ambos por intentar imponer un conjunto de valores morales a la sociedad. Rand consideraba el colectivismo como una de las mayores amenazas a la libertad individual.
El derecho a la propiedad privada está por encima de cualquier otro. Sin ese derecho, ningún otro se puede practicar. Rand defendía el ateísmo, el derecho a producir, distribuir y consumir drogas (a pesar de condenar su utilización). La libertad es para ella libertad para equivocarse, tomar drogas e incluso suicidarse. Rechazaba el reclutamiento forzoso de soldados, al que equiparaba con la esclavitud. Defensora del derecho de las mujeres a abortar y de que cada individuo tenga derecho absoluto sobre su vida y su cuerpo. Igualmente rechazaba cualquier tipo de censura, tanto de propaganda comunista, nazi o de pornografía. Consideraba que solo se debían castigar los actos delictivos, no las ideas.
La Visión de Rand sobre los Empresarios y el Gobierno
Para Ayn Rand el sujeto es lo primero y no se debe esperar nada de la acción del gobierno, que considera debe ser lo más pequeño posible. Parte de la base que el éxito depende de cada uno y que es el propio interés lo que mueve el mundo. En contraste con la idea de que el Estado existe para promover el «interés público», el Objetivismo sostiene que existe para proteger los derechos de cada individuo.
El libro «El manantial» narra la decadencia de los Estados Unidos como consecuencia del excesivo intervencionismo del gobierno. Divide Estados Unidos en dos clases: la de los "saqueadores" y la de los "no saqueadores". Los "saqueadores" están representados por la clase política y los cultos religiosos que piensan que toda actividad económica debe estar regulada y sometida a una fuerte imposición fiscal. Los "no saqueadores" son hombres emprendedores, los capitanes de empresa y los intelectuales que piensan que la solución está justamente en todo lo contrario. Para Ayn Rand un país no puede vivir sin su clase empresarial y la política debe subordinarse a las necesidades de la economía empresarial. Aboga por volver al espíritu de los colonos que lucharon contra Inglaterra en el siglo XVIII y contra el intervencionismo estatal y la defensa de sus derechos individuales.
Los defensores de la sociedad libre piensan en los negocios como una parte integral de la sociedad dinámica y progresista que defienden. En Occidente, el surgimiento de una cultura hospitalaria para los negocios ha desencadenado incalculables energías productivas. Los empresarios profesionales han tomado los productos de la ciencia y han revolucionado los campos de la agricultura, el transporte y la medicina. Tenemos más comida, más movilidad, más atención médica, más acceso a obras de ficción, teatro y música de lo que cualquiera podría haber predicho razonablemente hace unos siglos. El resultado de los negocios en el oeste, y más recientemente en partes del este, ha hecho que aumentara enormemente el nivel de vida humana. Hemos pasado, en el espacio de unos pocos siglos, desde un tiempo en el que quizás el 10% de la población vivía cómodamente, mientras que el 90% solo subsistía, a un tiempo en el que el 90% vive más que cómodamente y el 10% restante vive cerca de la subsistencia.
Los intelectuales que estudian la sociedad libre tienen, en los campos de la economía y la política, una buena comprensión de lo que hace esto posible: el individualismo. En economía existe una comprensión bien elaborada de que cuando los individuos autónomos participan en transacciones voluntarias, los bienes, servicios e información fluyen de manera eficiente hacia donde se necesitan. En política, existe una buena comprensión de cómo protegiendo los derechos individuales y limitando el poder del gobierno se previene la arbitrariedad y los límites que suprimen la creatividad e incentivo de los individuos en todas las áreas de la vida.
La Moralidad de los Negocios y el Interés Propio
El mundo de los negocios es una red de individuos, cada uno con su propia agenda en la vida, cada uno trabajando principalmente para su propio beneficio, y cada uno interactuando con los demás solo si es para su beneficio. Los negocios tratan sobre producción y comercio. La producción es una consecuencia de que los individuos se responsabilicen de sus vidas y ejerzan un juicio racional sobre sus necesidades y cómo satisfacerlas. El comercio es una consecuencia de la voluntad de los individuos productivos de interactuar cooperativamente para mutuo beneficio.
Mi tesis es que el núcleo de los negocios es moral, así como el núcleo de cualquier profesión válida es moral: educación, ciencia, arte. La profesión de la educación crea valor: la transmisión de conocimiento de una generación a la siguiente. La profesión de la ciencia crea valor: el descubrimiento de nuevos conocimientos. La profesión del arte crea valor: objetos que expresan y evocan temas importantes de la humanidad.
Sin embargo, la ética tradicional siempre ha encontrado que el egoísmo es altamente problemático. En cada profesión, algunos individuos actúan sin ética. Sin embargo, la mayoría de los especialistas en ética ubican los negocios en una categoría especial y problemática. Al hacerlo, la mayor parte de la ética empresarial contemporánea perjudica a los negocios. Aún peor, las soluciones propuestas están plagadas de consecuencias intencionadas y no intencionadas que a menudo son mucho peores que los problemas que intenta resolver.
La razón de esto es una tesis sostenida casi universalmente en la ética empresarial: las consideraciones morales y las consideraciones que generalmente impulsan a los negocios están en categorías completamente diferentes. Esto explica por qué los expertos en ética de los negocios tienden a no ser tímidos a la hora de pedir a las empresas que sacrifiquen sus ganancias y por qué la mayoría de los profesionales de las empresas no se sienten cómodos con el tema de la ética empresarial.
La dualidad del interés propio y la moral es tomada como una tesis filosófica general y fundamental en la ética empresarial actual, y es como una tesis filosófica general que debe abordarse y, en mi opinión, rechazarse.
Se argumenta que el interés propio es un problema en los negocios de las siguientes dos maneras. Primero, el motivo de lucro puede llevar a un individuo a dañar a otro, es decir, el interés propio conduce a pecados de comisión. Segundo, el motivo de lucro puede llevar a los individuos a no ayudar a los menos afortunados, es decir, el interés propio conduce a pecados de omisión. En ambos casos, se considera que la moral requiere del sacrificio propio. Para evitar los pecados de comisión, debo sacrificar la oportunidad de ganar, y para evitar los pecados de omisión, debo sacrificar un activo. En ambos casos, los conflictos de intereses entre individuos se consideran fundamentales.
La pregunta más importante aquí es: ¿Por qué debemos tomar los conflictos de intereses como fundamentales? ¿Cuál es la fuente de esta premisa? Si queremos decir que una verdad general y fundamental acerca de la moralidad es que el interés propio debe sacrificarse o dejarse de lado, entonces debemos aceptar como premisa que, como verdad fundamental y general, los intereses están en conflicto.
La Escasez de Recursos y la Naturaleza Humana
Dos consideraciones globales sobre la condición humana se han usado tradicionalmente para demostrar que los conflictos de intereses son parte de la condición humana. Veamos primero la premisa económica: la afirmación de que vivimos en un mundo de recursos escasos. La escasez se usa en un sentido maltusiano o de suma cero: no hay suficiente para todos. Esto nos pone en conflicto entre nosotros: tu necesidad de alimentos, por ejemplo, y mi necesidad de alimentos, no pueden ser ambas satisfechas, por lo que uno de nosotros tiene que sacrificarse o ser sacrificado.
Lo que esto implica para la filosofía moral es que el interés propio es peligroso. En un mundo de escasos recursos, el interés propio conduce a una competencia brutal, el daño a los débiles por parte de los fuertes y el peligro de la sociedad en general. Lo que esto implica para los negocios es que las ganancias deben hacerse a expensas de otros.
El otro argumento importante para los conflictos de interés se basa en afirmaciones sobre la psicología humana y la biología. La esencia del puro egoísmo es imponer los gustos y disgustos de uno, los prejuicios sutiles y los propios caprichos sobre los demás.
El Colectivismo y el Sacrificio Humano
La parábola central del cristianismo es la crucifixión de Jesús, que se somete voluntariamente para limpiar a los humanos de sus pecados. La parábola ilustra (1) la necesidad del sacrificio humano: Jesús es fuerte y moral, mientras que los demás son débiles e inmorales, y resolvemos los problemas del débil y del inmoral sacrificando al fuerte y al moral; y (2) el colectivismo: todos los humanos reciben una parte del sacrificio de Jesús, ya sea que lo hayan ganado por su propio esfuerzo o no.
El eslogan principal del marxismo es “De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad”. El eslogan ilustra (1) la necesidad del sacrificio humano: algunos humanos son fuertes y capaces, mientras que otros son débiles y necesitados, y resolvemos el problema de los débiles y necesitados sacrificando a los fuertes y capaces; y (2) colectivismo: cada individuo es visto como un activo colectivo, y sus activos se redistribuyen a todos, ya sea que lo hayan ganado o no.
Rand considera que la sociedad está infectada por la filosofía altruista-colectivista. En el capitalismo, los individuos intercambian valores para beneficio mutuo, mientras que el colectivismo implica la expropiación y el sacrificio. Para ella, un código de ética racional no es místico y no es altruista, sino que afirma que «nadie es un medio para los fines de otros, ni otros para él».
| Concepto | Descripción | Implicación para Empresarios | Implicación para Funcionarios/Gobierno |
|---|---|---|---|
| Objetivismo | La realidad es un hecho absoluto, accesible por la razón. | Impulsa la lógica y la evidencia en la toma de decisiones empresariales. | Rechaza la intervención basada en creencias o deseos subjetivos. |
| Egoísmo Racional | Buscar la propia felicidad y bienestar sin sacrificar valores ni derechos ajenos. | Fomenta la búsqueda del beneficio propio como motor de la economía y la innovación. | Demanda un gobierno que proteja la libertad individual para esta búsqueda. |
| Libertad Individual | Derecho absoluto de cada individuo sobre su vida y cuerpo. | Esencial para la creatividad, la iniciativa y la libre interacción económica. | Gobierno limitado cuyo único fin es proteger estos derechos. |
| Propiedad Privada | Derecho inalienable y fundamental. | Base para la inversión, la producción y el desarrollo empresarial. | El gobierno debe salvaguardarla por encima de cualquier otra consideración. |
| Anticolectivismo | Rechazo de cualquier sistema que subordine al individuo a un grupo. | Critica las regulaciones excesivas, impuestos elevados y el intervencionismo estatal. | Aboga por la minimización del gobierno para evitar la opresión individual. |
| Función del Gobierno | Proteger los derechos individuales, no promover el "interés público". | Garantiza un marco de libertad y justicia para la actividad empresarial. | Debe ser lo más pequeño posible, sin intervenir en la economía o la vida personal. |
Ayn Rand - Liderazgos que Transforman la Historia | Parte 01
La Relevancia del Pensamiento de Rand Hoy
El pasado 26 de septiembre de 2024, la Fundación Rafael del Pino organizó un encuentro titulado “Voces liberales: Ayn Rand”, con la participación de Antonella Marty, politóloga y autora, y Roger Domingo, editor de Ediciones Deusto. El evento exploró cómo el pensamiento de Rand, basado en la defensa intransigente del individuo frente a la opresión estatal, es relevante en el contexto actual, donde los populismos y los nacionalismos han resurgido con fuerza. Roger Domingo también señaló la enorme influencia que Ayn Rand ha tenido en la política y la cultura empresarial de Estados Unidos. La defensa de la libertad individual y el rechazo a cualquier forma de coerción estatal han hecho de Rand una figura clave en el pensamiento liberal estadounidense. También sugirieron la lectura de sus ensayos filosóficos, como «La virtud del egoísmo» y «Filosofía: ¿Quién la necesita?», donde Rand expone de manera más directa y sistemática su pensamiento ético y político.
