Acción Social Empresaria: Liderazgo y Visión Cristiana para el Compromiso Empresarial
Acción Social Empresarial (ASE) es una asociación privada de Empresarios, Directivos y profesionales de la Empresa cristianos sin ánimo de lucro, fundada en 1951. Constituida de acuerdo con las normas del vigente Código de Derecho Canónico, y erigida por la Conferencia Episcopal Española (CEE) como persona jurídica, se rige por sus Estatutos y por las normas canónicas que le sean aplicables, y está inscrita en el Registro de Entidades Religiosas.
Porque crear empresa es crear oportunidades, un breve vistazo a la actualidad empresarial da buena cuenta de lo que la visión cristiana puede aportar a empresarios y emprendedores. Desde la precarización o empobrecimiento a la corrupción, pasando por la globalización y el papel de la inmigración, la presión creciente del Estado y la reacción individualista o la penetración de marcos ideológicos cada vez más polarizados, son cuestiones a la orden del día… y para las que la Iglesia tiene respuesta.
Nuevo Liderazgo y Proyección de Futuro en ASE
Juan Antonio Perteguer, promotor y director de centros educativos católicos, fundador de la Universidad Católica Digital e impulsor de la IA católica Lumen, ha sido recientemente nombrado presidente de Acción Social Empresarial (ASE). Se trata de una asociación privada de empresarios, directivos y profesionales de empresa que Perteguer integraba hasta ahora como consejero.
Este nombramiento sigue a la presidencia de Javier Fernández-Cid Plañiol, quien había sido nombrado por unanimidad por el Consejo de Dirección de Acción Social Empresarial (ASE) el 16 de junio de 2021, nombramiento ratificado por la Comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) el 23 de junio de 2021. En su nueva etapa, Juan Antonio Perteguer tiene el objetivo de dar continuidad e impulso a ASE y de forma muy especial la preparación del gran Encuentro aniversario ASE75 del 7 al 9 de mayo de 2026, que ha encomendado a su predecesor Javier Fernández-Cid.
Será una gran ocasión para agradecer, renovar y proyectar el futuro de ASE en la sociedad con ilusión y fidelidad a nuestra misión. Entre otros objetivos, menciona el de ampliar la presencia de ASE a toda España, fortalecer las delegaciones ya existentes, proyectar la voz de los empresarios y directivos cristianos españoles en los grandes debates globales y afrontar “con esperanza y criterio los desafíos éticos que plantea la inteligencia artificial”.
Qué es la Doctrina Social de la Iglesia (I)
Principios y Compromiso del Empresario Cristiano
Muchos empresarios, directivos y profesionales cristianos desean vivir su fe con coherencia, pero a menudo se sienten solos, sin formación suficiente o sin herramientas. ASE quiere acompañarlos, ofrecerles formación sobre Doctrina Social de la Iglesia (DSI), comunidad y presencia pública. Su testimonio en el trabajo es clave para construir una economía al servicio del bien común.
La empresa no vive aislada, su acción repercute en muchas familias y en la sociedad entera. Un principio básico de la DSI es la búsqueda del bien común, por eso, el empresario cristiano ha de buscar que su prosperidad contribuya también al bien de su entorno.
La Justicia en el Salario y el Trato al Trabajador
La Doctrina Social de la Iglesia es clara: la justicia en el salario y el trato digno al trabajador no es negociable. Todo empresario y directivo cristiano debe asumir esta exigencia con responsabilidad. Queremos ayudar a que este principio no solo sea conocido, sino vivido en las decisiones cotidianas.
El salario justo no es un ideal abstracto, sino una exigencia moral concreta. No se trata de caridad, sino de justicia. Es el medio concreto con el que el trabajador y su familia pueden vivir dignamente, no se trata sólo de supervivencia, sino de una vida en la que puedan formar una familia, educar a sus hijos, tener acceso a una vivienda adecuada, al cuidado de la salud, al descanso, a la participación cultural y religiosa, y a un futuro con esperanza. La DSI habla incluso de un “salario familiar justo”, es decir, un salario que permita sostener una familia con dignidad, aunque ese ideal se vea muy dificultado por el contexto actual. ASE debe ayudar a poner esto en el centro del discernimiento empresarial y directivo.
Componentes del Salario Justo según la DSI
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Supervivencia Digna | Asegurar las necesidades básicas para el trabajador y su familia. |
| Formación Familiar | Posibilidad de construir y mantener una familia. |
| Educación de Hijos | Acceso a la educación para los descendientes. |
| Vivienda Adecuada | Disponer de un hogar digno. |
| Cuidado de la Salud | Acceso a servicios sanitarios esenciales. |
| Descanso y Recreación | Tiempo libre para el reposo y el desarrollo personal. |
| Participación Cultural y Religiosa | Capacidad de integrarse en la vida cultural y practicar la fe. |
| Futuro con Esperanza | Perspectivas de desarrollo y seguridad a largo plazo. |
El Rol de la Empresa en la Sociedad y Ante el Estado
Vivimos una tensión entre una excesiva regulación y presión estatal y una concepción individualista del mercado. El empresario, emprendedor, directivo y profesional cristiano necesita un marco de libertad que le permita actuar con responsabilidad moral, desde la subsidiariedad, la participación y el respeto a la dignidad humana, siempre al servicio del bien común. ASE quiere ser espacio de reflexión y propuesta en este contexto.
La elevada presión estatal parece estar llevando a asumir posturas anarcocapitalistas, libertarias, etc. El pensamiento social cristiano no puede identificarse con modelos ideológicos temporales. La DSI no ofrece un modelo económico concreto, sino que ilumina la realidad social y propone que la economía debe respetar la dignidad de cada persona, estar a su servicio y del bien común, con justicia y solidaridad.
El empresario cristiano tiene que tener muy en cuenta que su actividad económica tiene una función social, y eso debe conducir, explicar y justificar todas las decisiones. Junto a esto, ser consciente de que los empleados, clientes, proveedores y accionistas forman parte de un ecosistema que no solo se ocupa de los intereses de uno, sino del conjunto. En definitiva, buscar el bien común y la solidaridad a través de la relación económica hace florecer lo mejor de las sociedades.
Inmigración y la Responsabilidad Empresarial
Un tema últimamente especialmente polémico y actual en la cuestión laboral es la inmigración. La DSI nos recuerda que todo ser humano tiene derecho a buscar condiciones de vida que le permitan realizarse plenamente, en su propio país y si no es posible en otro lugar adecuado. A su vez los estados tienen derecho a regular los movimientos migratorios de manera justa, ordenada, buscando siempre el bien común. En cualquier caso, los inmigrantes deben ser acogidos como personas con dignidad y ayudados a integrarse adecuadamente en la sociedad que los acoge.
El empresario cristiano está llamado a acoger, a integrar, a tratar con justicia al inmigrante, a ofrecer trabajos dignos, salarios justos, facilitando su integración en un clima de respeto y fraternidad.
Evangelizar desde la Estructura Empresarial
Sí, es posible evangelizar desde la propia estructura empresarial. Evangelizar desde la empresa es tan “sencillo” como vivir con coherencia la fe personal en el día a día de nuestra labor, en el trato con empleados, clientes, proveedores y sociedad.
Hay muchos ejemplos anónimos de buenos empresarios, emprendedores, directivos y profesionales que dedican su vida a trabajar por bien común, dar puestos de trabajo, pagar salarios familiares justos y vivir los valores fundamentales de la DSI: verdad, libertad, justicia y sobre todo Amor.
Respuesta de ASE ante la Crisis del COVID-19
Desde ASE se solidarizaron desde un primer momento con las víctimas del COVID-19 y han animado a los empresarios a dar lo mejor de sí mismos en estos momentos. Publicaron un comunicado en el que, en primer lugar, mostraban su cercanía a los que estaban sufriendo esta pandemia, y ofrecían algunos criterios. Ese texto recoge muy bien el espíritu de la asociación.
Hay muchas empresas que trabajan de forma decidida y callada en la lucha contra el COVID-19. No solo está en juego el empleo de muchas personas, sino también la viabilidad de las empresas. Por eso solicitaron a la Administración que facilite el clima adecuado y la libertad económica para que las empresas más afectadas por esta crisis puedan desarrollarse y recuperarse. Este marco es el que va a permitir que estas, cuando llegue el momento de la recuperación, se reincorporen a la economía.
Muchos empresarios y directivos vivieron esta situación de forma particular, demostrando su compromiso. Un empresario del sector de la formación en automoción, por ejemplo, manifestaba que él era un trabajador más de la empresa, como otro cualquiera, y que iba a aguantar todo lo posible antes de aplicar un ERTE. En un foro en el que estaban varios dirigentes le decían que para que la empresa pueda sobrevivir quizás era mejor acogerse a un instrumento de estas características, al menos de forma parcial. Él se negaba, y como la empresa ya no se podía hacer cargo, estaba poniendo dinero de su propio bolsillo.
Como empresarios y directivos cristianos, la doctrina social de la Iglesia es la que nos sostiene y nos soporta. En esos versos vemos lo que es posible y lo que no. Nuestro cometido como empresarios o directivos es aportar nuestro grano de arena al bien común manteniendo la actividad de nuestras empresas, que van a permitir la recuperación del país con la ayuda de todos y la colaboración del sector público. Cuando piden un marco adecuado a la Administración, se refieren a medidas que ayuden a que se pueda continuar con las distintas actividades, a que se pueda pasar el bache. El empresario asumirá su responsabilidad y sabrá devolverlas en su justa medida.
Inspiración y Llamada a la Acción
En primer lugar, Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Después los Evangelios, los Padres de la Iglesia y los diferentes pontífices, cada uno con su riqueza propia, son la principal inspiración. Encíclicas inspiradoras muy presentes son:
- Rerum Novarum
- Quadragesimo Anno
- Mater et Magistra
- Laborem Exercens
- Centesimus Annus
- Caritas in Veritate
- Laudato Si
- Fratelli Tutti
Y santos como San José, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús y Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) entre otros muchos. Y siempre bajo la protección de la Virgen María. Todos ellos nos ayudan a encarnar el Evangelio en lo cotidiano del mundo económico y empresarial.
Es fundamental que la sociedad reconozca, valore y promueva la labor silenciosa y perseverante de tantas personas cristianas, hombres y mujeres, empresarias, emprendedoras, directivas y profesionales que, con esfuerzo, riesgo valiente, responsabilidad y generosidad, contribuyen cada día a crear riqueza, mejorar la sociedad, generar empleo digno y sostener a muchas familias con salarios justos. Su compromiso con el bien común las convierte en un verdadero bien social, merecedor de gratitud, visibilidad y apoyo.
Por otra parte, Acción Social Empresarial hace una llamada sincera a todas las personas empresarias, emprendedoras, directivas y profesionales cristianas para que vean en ASE su casa, su asociación. ASE somos todos. Caminemos juntos, con la ayuda de la Virgen María, para que la excelencia empresarial y directiva sea siempre sinónimo de bien común, justicia social, solidaridad y amor concreto al prójimo. Como recordaba Jaime Balmes, “los sumandos se convierten en factores cuando están unidos”: solo unidos multiplicamos. Os invito a sumaros a este camino, a compartir ideas, rezar con y por nosotros, participar en los foros de ASE y, sobre todo, a decirme en qué puedo serviros. ASE necesita vuestro impulso.
