Antonio López y López, Marqués de Comillas: Un Legado Empresarial y sus Controversias
Antonio Víctor López López de Lamadrid (nacido en Comillas el 12 de abril de 1817 y fallecido en Barcelona el 16 de enero de 1883) fue un importante empresario, banquero y senador español, conocido por su título nobiliario de Marqués de Comillas. Su vida es un ejemplo de ascenso desde orígenes humildes hasta convertirse en uno de los mayores potentados de España en el siglo XIX. Antonio López, primer Marqués de Comillas, fue un empresario y capitalista que, gracias a las empresas que supo organizar desde el humilde entorno familiar del que procedía, llegó a ser padre de un santo católico, si Roma resuelve a favor de la causa de beatificación abierta a mediados del siglo pasado, y su hijo Claudio López Bru es elevado por fin a los altares. Fue uno de los mayores potentados de España durante la segunda mitad del siglo XIX.
Primeros Años y Emigración a Cuba
Antonio Víctor López López de Lamadrid nació en Comillas, Cantabria, el 13 de abril de 1817. Fue el segundo hijo de Santiago López Ruiz del Piélago y Antonia López de Lamadrid Fernández. Aunque sus familias eran de origen noble, tenían pocos recursos económicos. Antonio tuvo tres hermanos: Genara, Claudio y Fernando. Su padre falleció en Cádiz en 1819, cuando Antonio tenía solo seis años. Huérfano de padre a los dos años, su madre difícilmente podía mantener a los tres hermanos de su labor como pescadera y de los frutos de la huerta que tenían en Cardosa. Sin haber cumplido todavía los diez años abandonó Comillas para trabajar con unos familiares en Andalucía (en Lebrija, Jerez y Cádiz).
Cuando era niño, Antonio López se fue a Lebrija para trabajar en el negocio de una prima de su madre. Según los registros de la familia Fernández de Castro, Antonio López se vio envuelto en un incidente en la calle. Para evitar problemas, un conocido de su madre, D. Así, en 1831, con catorce años, Antonio López dejó España y viajó a Cuba. Se estableció en Santiago de Cuba, donde abrió una tienda que vendía productos de todo tipo. Al parecer fue su paisano el naviero Fernández de Castro quien le proporciona un pasaje en el Reina de los Ángeles, desde Cádiz a Cuba. Desde 1831 y durante diez años trabaja de «mozo para todo» junto con otro emigrante paisano suyo, Manuel Calvo, ahorrando todo lo posible para poder afrontar un primer negocio.
En 1841 los dos amigos fletan un «petache» de harina procedente de Santander hasta La Habana, y luego lo venden en Santiago de Cuba, transformando la inversión en un importante capital, que le permite ese verano volver por primera vez a Comillas, ya como un joven y prometedor «indiano». De nuevo en Cuba se estableció en Santiago, menos abastecida que La Habana, dedicándose al comercio de todo tipo de objetos: pacotillas, ropa, alimentos, &c. En las Crónicas de Santiago de Cuba Emilio Bacardí apunta que Antonio López y López se inscribió en la matrícula de comerciantes de dicha ciudad en marzo de 1844. López había alquilado una de las casas de Andrés Brú Puñet, un catalán instalado en Cuba lustros antes, sita en la calle Santo Tomás, 26, donde instaló un baratillo o tienda de toda clase de géneros de inferior calidad.
Ascenso Empresarial en Cuba
Su escaso capital le forzó a buscar financiación externa tanto para la compra del género como para el desarrollo de su negocio. El asturiano Domingo Antonio Valdés, instalado en la vecina ciudad de Guantánamo, fue quien le facilitó los recursos líquidos necesarios. En total, en noviembre de 1847 la deuda de López con Valdés superaba los 20.000 pesos (o sea, las 100.000 pesetas). Entonces el de Comillas creyó llegado el momento de dar un giro en su camino: aprovechando las buenas relaciones que había tejido con Andrés Brú (el dueño del local) decidió pedirle la mano de una de sus hijas, movido tanto por la dote como por la posibilidad de convencer a su suegro para que financiase sus proyectos.
Antonio López debió trasladarse a Barcelona, ciudad donde residía la familia Brú desde la primavera de 1846. Planificando el viaje a la península, transformó en noviembre de 1847 su particular Casa de Comercio en la sociedad colectiva Valdés y López. Convirtió entonces su mercería de la calle Santo Tomás en su aportación a la nueva empresa, bajo la forma de una comandita de 12.000 pesos fuertes, e incorporó a su hermano Claudio [8.000 pesos] y a Domingo A. Valdés [40.000 pesos] como socios gestores. Las deudas de López con Valdés se transformaron en parte de la aportación al capital de este último. La nueva sociedad Valdés y López se inscribió en la matrícula de comerciantes de Santiago de Cuba el 3 de febrero de 1848.
En mayo de 1848, Antonio López regresó a España por un tiempo para casarse con Luisa Bru Lassús, la hija de su casero en Cuba. La familia Bru, que había prosperado en Santiago, había regresado a Barcelona. Antonio viajó a esta ciudad para casarse, y la boda se celebró en noviembre de 1849. La boda de Antonio López, celebrada en la ciudad condal en noviembre de 1848, permitió al cántabro, en efecto, sumar una dote de 9.000 pesos en efectivo (cifra que casi igualaba su propio patrimonio) e incorporar a su familia política como socios de su compañía: su suegro Andrés Brú Puñet como comanditario y su cuñado Andrés Brú Lassús como socio industrial. Después de su matrimonio, Antonio López recibió apoyo económico que pudo invertir en sus proyectos empresariales en Cuba.
Poco después de casarse, Antonio López regresó a Santiago de Cuba con su esposa. Allí desarrolló una gran actividad empresarial, especialmente a través de la sociedad "Antonio López y Hermano". Semanas más tarde, concretamente el 24 de julio, Valdés se retiró de la firma santiaguera, quedando como socios los hermanos López, que nombraron entonces a la empresa Antonio López y Hermano. Con un capital mayor, López pudo ampliar el horizonte de negocio de su empresa: incorporándose de forma intersticial en el negocio ilegal de la trata de esclavos, primero; y, después, en la compra de tierras de labor. Con la ayuda de su hermano Claudio López y otros socios, como Patricio Satrústegui, Antonio López abrió una nueva tienda de ropa en Santiago de Cuba y adquirió varias plantaciones de caña y cafetales.
El 2 de marzo de 1850 Antonio solicitó, junto con su antiguo socio Domingo Valdés, permiso para establecer una línea de vapores entre Guantánamo y Santiago de Cuba; servicio del que se ocupó el vapor General Armero. Todo parece indicar que ese buque fue utilizado para la introducción ilegal de esclavos en el oriente cubano. No en vano su puesta en marcha coincidió con un aumento del número de esclavos vendidos por Antonio López y Hermano. En Cuba Antonio López operó a través de tres sociedades personalistas («Antonio López y López», «Valdés y López» y «Antonio López y Hermano»). En 1853 el capital de su casa de comercio superaba las 500.000 pesetas.
Regreso a España y Consolidación Empresarial
Alrededor de 1855, con 38 años, Antonio López había acumulado una gran fortuna y decidió regresar a España. Su esposa y sus tres primeros hijos, nacidos en Cuba, habían regresado antes, a finales de 1852, debido a una enfermedad en la región. La epidemia de cólera que invade la isla de Cuba en 1853 aconseja la vuelta definitiva de la familia a la península, y junto con Luisa Brú y los tres hijos que ya tienen (María Luisa, Isabel y Antonio) se instalan en Barcelona, en el palacio de Puertaferrisa, frente a las Ramblas. Al poco de llegar, el 15 de mayo de 1853, nace Claudio López Brú, su cuarto hijo. Cuando su fortuna creció, compró el Palacio Moja en Barcelona, que se convirtió en la residencia de su familia y el centro desde donde dirigía muchas de sus empresas.
Los hijos de Antonio López y Luisa Bru Lassús fueron:
- Luisa Isabel López Bru: Nació en Santiago de Cuba el 20 de noviembre de 1850. Se casó con el empresario Eusebi Güell i Bacigalupi, el primer conde de Güell.
- Antonio López Bru: Nació en Santiago de Cuba el 2 de noviembre de 1851.
- María Luisa López Bru: Nació en Santiago de Cuba en 1852. Se casó con Joaquín del Piélago y Sánchez de Movellán, socio de su padre.
- Claudio López Bru: Nació en Barcelona el 14 de mayo de 1853.
Una vez establecido en Barcelona, la primera de sus actividades navieras consistió en la compra en subasta pública del transporte de correo entre la península y la isla caribeña, para lo que adquirió en Amberes los barcos París y Ciudad Condal, los primeros de una naviera que, al fallecer, contaba con catorce vapores, algunos de los más lujosos de la época. Con el apoyo de tres de sus socios cubanos, fundó en 1856 la sociedad "Antonio López y Compañía". Esta empresa se dedicó inicialmente a operar varios barcos de vapor que cubrían la ruta del Mediterráneo, entre Marsella y Cádiz, con paradas intermedias. En 1857 constituye en Madrid la sociedad «Antonio López y Compañía», con sede social en Alicante y Barcelona, con seis socios de los que cuatro son gerentes (Antonio López, su hermano Claudio, Patricio Satrústegui y su hermano Joaquín M. Satrústegui), aunque los estatutos precisan que «el jefe de las casas será D. En 1859-1860 la naviera de Antonio López comienza a ser un aliado militar del gobierno, prestando sus barcos para el traslado de soldados a las campañas bélicas de África.
La oportunidad de participar, junto con el gobierno, en el transporte de soldados y suministros para la campaña militar en África (1859-1860) abrió las puertas a la naviera de López para obtener un contrato oficial de transporte de correo a las Antillas españolas. Y en 1861 logra el transporte de la correspondencia ultramarina de España, entre la península y Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, servicio recién privatizado que requerirá la actividad de nueve vapores de hélice. En 1864, a propuesta del Ministerio de Marina, se le otorga la Gran Cruz de Isabel la Católica. El próspero naviero tendrá ocasión de mejorar sus negocios y sus relaciones políticas en la «guerra de los diez años», que se desencadenó en Cuba en octubre de 1868. Fueron más de mil los viajes que la naviera realizó al servicio de la guerra civil que mantenían los españoles en Cuba, realizando entre la metrópoli y la isla unos cuatrocientos mil pasajes de soldados... facilitando al Estado el pago de los servicios prestados mediante cómodos plazos.
En 1863, Antonio López participó en la creación de un nuevo banco, el Banco de Crédito Mercantil, en Barcelona. Este banco impulsó diferentes negocios, como el desarrollo urbano del Ensanche de Barcelona y la promoción de proyectos ferroviarios. Introducido también en el terreno de la banca (en 1870 tenía Antonio López 12.000 acciones en el banco catalán Crédito Mercantil), fundó y presidió en 1876 el Banco Hispano Colonial (al que aportó 10.250.000 pesetas, un 13,7% de su capital inicial), para prestar al gobierno el apoyo económico en Cuba contra los independentistas. Su proyecto empresarial más importante fue la creación de un gran banco en Barcelona, el Banco Hispano Colonial. Este banco se fundó en 1876 para ayudar al gobierno español a obtener fondos. A partir de 1880, se convirtió en un banco de negocios muy importante. Gracias a la solidez financiera de este banco, Antonio López impulsó un gran grupo de empresas.
López participó directamente en la creación de la compañía ferroviaria de Zaragoza a Pamplona y Barcelona. Más tarde, en 1878, esta compañía fue absorbida por la poderosa Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, de la cual López llegó a ser vicepresidente. En 1881 alcanzaba Antonio López su plenitud como empresario e influyente personaje público: dio su nombre al Antonio López, un modernísimo buque de casco de acero y con luz eléctrica, pero se lo quitó a su naviera, transformada en la Compañía Trasatlántica; pasó a presidir el Crédito Mercantil; gracias al oportuno aviso de Cánovas del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, creó la Compañía General de Tabacos de Filipinas, que al poco se aprovechó del desestanco decretado por el Ministro de Ultramar; incrementó su presencia en la Compañía Ferroviaria del Norte, de la que era vicepresidente desde 1878; adquirió acciones en el coto minero de Aller (operación que tuvo que cerrar su hijo y heredero), apostando por el futuro de la minería asturiana; y, sobre todo, logró que la familia real aceptase su invitación para pasar el mes de agosto en su pueblo natal, en Comillas.
Antonio López tuvo contratado a su servicio al sacerdote y poeta Jacinto Verdaguer Santaló (1845-1902), navegando un par de años como capellán en barcos de su naviera y luego atendiendo en su casa como presbítero. El poeta catalán le dedicó agradecido L'Atlántida. «También tengo la segunda edición de la Atlántida costeada por nuestro paisano Antonio López», le escribe Marcelino Menéndez Pelayo a Gumersindo Laverde el 13 de diciembre de 1878; «Estos días hemos tenido en la Montaña al egregio Verdaguer, que ha venido como capellán de Antonio López» (MMP a Laverde, Santander 15 septiembre 1881). El protagonismo alcanzado en el verano de 1881 por el Marqués de Comillas animó al jesuita Tomás Gómez a dirigirse a su paisano, en el mes de septiembre, para proponerle fundar en Comillas un «Seminario de Pobres», proyecto que culminaría en la Universidad Pontificia de Comillas. Antonio López financió la construcción del Seminario Pontificio de Comillas, que más tarde se convertiría en la Universidad Pontificia Comillas.
El martes 16 de enero de 1883 falleció en Barcelona el primer Marqués de Comillas, tras sentirse indispuesto al terminar su habitual partida al tresillo. Falleció en 1883, el mismo año en que se colocó la primera piedra del seminario. Su hijo Claudio López Bru continuó con el proyecto de su padre. Al tenerse noticia de éste, los ayuntamientos de Cádiz, Santander y Barcelona, que fueron las ciudades que más directamente se beneficiaron de sus empresas, tomaron acuerdos para perpetuar su memoria. Además, Antonio López tuvo un papel fundamental en el final de la Primera República y en la restauración monárquica de 1874. Por este motivo, el rey Alfonso XII agradeció sus servicios otorgándole el título de Marqués de Comillas en 1878. En 1881, le concedió la distinción de grande de España. Fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y como caballero de la Orden de Carlos III.
Don Carlos Antonio López y el Paraguay en 2 minutos
Cronología de Eventos Importantes en la Vida de Antonio López
| Año | Evento |
|---|---|
| 1817 | Nacimiento de Antonio López en Comillas. |
| 1831 | Viaje a Cuba con 14 años. |
| 1841 | Primer negocio exitoso en Cuba. |
| 1844 | Establecimiento en Santiago de Cuba como comerciante. |
| 1848 | Matrimonio con Luisa Brú y asociación con su familia. |
| 1853 | Regreso a España y establecimiento en Barcelona. |
| 1857 | Constitución de la sociedad «Antonio López y Compañía». |
| 1861 | Obtención del contrato de transporte de correspondencia ultramarina. |
| 1864 | Condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica. |
| 1876 | Fundación del Banco Hispano Colonial. |
| 1878 | Concesión del título de Marqués de Comillas por Alfonso XII. |
| 1881 | Concesión de la distinción de Grande de España; transformación de su naviera en Compañía Trasatlántica; creación de la Compañía General de Tabacos de Filipinas. |
| 1883 | Fallecimiento de Antonio López en Barcelona. Colocación de la primera piedra del Seminario Pontificio de Comillas. |
Controversias y la "Leyenda Negra"
Una vez fallecido, creció la leyenda negra en torno a su persona, fomentada en buena medida por el odio activista de un cuñado suyo, que pretendió envilecer su biografía atribuyendo a la trata de esclavos el despegar inicial de sus negocios navieros caribeños. Respecto a la veracidad de las acusaciones que recaen sobre el Marqués, existen como de costumbre, varias versiones. Por un lado algunos autores consideran que la raíz de la leyenda del comillano como traficante de esclavos está en Pancho Brú. Hijo de Andrés Brú, cuentan que Pancho acusó al ya Marqués de Comillas de haberse aprovechado de la buena voluntad de su padre para conseguir que dejara sus negocios en manos del comillano, de obligarle a trabajar desde muy niño, aún siendo el hijo de su socio, de haber sido el culpable de que su padre le desheredara en beneficio de Luisa, esposa de Antonio, de ser un analfabeto y un «negrero». Dicen también que las acusaciones de Pancho son consecuencia de la envidia que el cántabro le provocaba al haber conseguido la confianza de su padre.
Es de suponer que algo tendrían de ciertas estas acusaciones. Pero como ocurre siempre con el paso del tiempo, se mezclan y confunden realidad y ficción. Las leyendas y los hechos. Hay de todas formas muchos indicios para creer que Antonio se dedicó a este 'negocio': en algunas de sus empresas tuvo dotaciones de obrajes como pago; en la primera estatua construida en Comillas en su honor, que fue destruida durante la guerra y reconstruida posteriormente, aparecían dos personas negras a sus pies; algunos dicen que niños, otros que mujeres; en su villa natal el peso de esta leyenda ha sobrevivido durante más de un siglo. Y aunque no se conoce documento alguno que pueda demostrarlo, todos estos factores inclinan a pensar que el tráfico de esclavos fue una de las actividades que enriquecieron al Marqués. Una entre tantas, pero no la principal. Raquel C. Sánchez, autora de la biografía, Antonio López y López, primer Marqués de Comillas, explica que aunque leyendas y hechos suelen mezclarse en la historia, “existen muchos indicios para creer que Antonio se dedicó a este 'negocio'”.
Siempre se supo que el empresario cántabro se dedicó a la compraventa de esclavos criollos, lo cual era completamente legal en aquella época. Sin embargo, como cualquier negocio, la esclavitud también tenía límites. En su libro, La controvertida historia de Antonio López, marqués de Comillas, se explica cómo funcionaba este tráfico ilegal de esclavos. Antonio López recurría a la corrupción de los funcionarios españoles, quienes facilitaban la documentación necesaria a unos esclavos recién traídos de África. “Compran negros de ambos ‘secsos’ en partidas y sueltos al contado los señores Antonio López y hermano”. El anuncio, publicado en el ‘El Redactor de Santiago de Cuba’, añadía la dirección a los interesados: calle de la Marina, número 38. A Cuba, con idéntico sistema y propósito, se calcula que llegaron capturadas en África y trasladadas a la fuerza unas 900.000 personas.
En medio de la polémica por la estatua, el historiador Martín Rodrigo, profesor titular de Historia Contemporánea en la UPF, se sintió interpelado. Él había investigado años antes para su tesis la vertiente empresarial del personaje, e incluso publicó una biografía en el año 2000, hoy descatalogada. El resultado es Un hombre, mil negocios. La controvertida historia de Antonio López, marqués de Comillas (Ariel), un pormenorizado repaso a la vida del naviero y financiero barcelonés del siglo XIX, el que fue Marqués de Comillas, amigo del rey Alfonso XII y uno de los empresarios más ricos e influyentes de Catalunya y España. En el capítulo cubano, proporciona nuevos detalles y documentos sobre su empresa dedicada a la venta de esclavos y añade toda la luz posible a su papel como negrero, con numerosos indicios que le vinculan a una actividad que, pese a estar prohibida desde 1821, supuso hasta 1867 el desembarco ilegal de cientos de miles de personas en Cuba. De los 900.000 que se estima que desembarcaron en la isla, según Rodrigo, 600.000 lo hicieron en ese período, con una notable participación de capitales catalanes en esas empresas.
Palacio de Sobrellano en Comillas, construido por orden de Antonio López.
Legado y Reconocimientos
En su pueblo natal, Antonio López, primer Marqués de Comillas, ordenó la construcción del Palacio de Sobrellano, construidos por el arquitecto catalán D. Antonio López, como muchos otros indianos, no se olvidó de sus paisanos, y al final de su vida quiso que se le recordase como gran benefactor en su tierra natal. Los recuerdos de su difícil infancia y su temprana orfandad le inclinan a la construcción de un colegio de segunda enseñanza para niños pobres. Finalmente, y a propuesta de su paisano, el jesuita Tomás Gómez Carral, que estaba buscando una nueva ubicación para el seminario de La Guardia donde ejercía de docente, financia la construcción de un seminario-escuela para niños pobres. El 20 de mayo de 1883, cuatro meses después del fallecimiento de Antonio López, se colocaría la primera piedra del edificio en lo más alto de la colina de la Cardosa, siendo inaugurado a principios de 1892.
El grandioso complejo de la Universidad Pontificia de Comillas. El Seminario Mayor es el edificio más antiguo y de mayor valor arquitectónico. Su construcción fue dirigida desde el principio por Joan Martorell y levantado bajo la dirección de su discípulo Cristóbal Cascante, interviniendo también Puig i Cadafalch además de otros importantes artistas del modernismo catalán.
Universidad Pontificia Comillas.
Homenajes y Retiro de la Estatua
El barrio de Comillas de Carabanchel debe su nombre al título nobiliario de Antonio López, antiguo propietario del suelo sobre el que ahora este barrio se asienta. Por este motivo, el rey Alfonso XII agradeció sus servicios otorgándole el título de Marqués de Comillas y el nombramiento como Grande de España. En el siglo XXI, la figura de Antonio López volvió a ser tema de debate público. En 2014, una asociación sugirió cambiar el nombre de la plaza de Antonio López en Barcelona, debido a la relación del marqués de Comillas con ciertas prácticas comerciales del pasado. En 2018, el Ayuntamiento de Barcelona anunció que retiraría la estatua de Antonio López de la ciudad. El 4 de marzo de 2018, la estatua de Antonio López y López fue retirada de Barcelona. La estatua estaba en la plaza que llevaba su nombre, y que fue renombrada en 2022. Una parte de la plaza ahora se llama "plaça de correus" y la otra "plaça d'Idrissa Diallo". En Carabanchel Antonio López es homenajeado con una calle y un barrio, Comillas, en honor al título nobiliario otorgado por Alfonso XII.
