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Comunicación

La amenaza de los estereotipos en el emprendimiento femenino

by Admin on 23/05/2026

Durante mucho tiempo, el emprendimiento se ha visto como un campo dominado por los hombres, con una fuerte influencia de los roles de género tradicionales. Sin embargo, muchas mujeres que ingresan al mundo empresarial están desafiando estos roles. A pesar de que la población humana está equilibrada prácticamente al 50% entre hombres y mujeres, la igualdad de género en el emprendimiento dista mucho de ser una realidad. En España, solo el 4,7% de las mujeres son emprendedoras, frente al 6,3% en Europa. Esta disparidad resulta en que las mujeres impulsan únicamente el 20% de las startups, una cifra que se ha mantenido estancada durante años.

Estereotipos de género y su impacto en la intención y la materialización del emprendimiento

Para entender esta brecha, es fundamental ir más allá de la simple diferencia biológica entre hombres y mujeres y considerar cómo los estereotipos de género influyen en el proceso emprendedor. Según la teoría del rol social, la sociedad asigna características tradicionalmente masculinas (proactividad, competitividad, ausencia de miedo al riesgo) y femeninas (empatía, relaciones, sensibilidad). La actividad emprendedora se ha asociado predominantemente con rasgos masculinos.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Sevilla, liderado por el profesor Francisco Liñán y las profesoras Inmaculada Jaén y María José Rodríguez, ha arrojado luz sobre los complejos factores que perpetúan la baja proporción de mujeres emprendedoras. Este estudio analiza el proceso emprendedor en dos etapas clave:

  1. Fase cognitiva o mental: En esta etapa, la expresión de género individual es el factor más influyente en la intención de emprender. Las personas con una expresión de género asociada a los estereotipos masculinos muestran una mayor intención de iniciar un negocio. Curiosamente, aquellos con una expresión de género andrógina, que combina rasgos típicamente masculinos y femeninos, presentan la intención más alta, ya que perciben tener una gama más amplia de recursos. En esta fase, el sexo biológico no muestra una relación significativa con la formación de la intención emprendedora.
  2. Fase de materialización del negocio: Aquí, el sexo biológico se vuelve relevante, mientras que la expresión de género individual pierde importancia. El estudio revela que los hombres tienen una mayor probabilidad de materializar sus proyectos de negocio que las mujeres, y la principal razón de esta disparidad son las barreras sociales impuestas por los estereotipos de género.

Los resultados de esta investigación no solo ponen de manifiesto la complejidad del fenómeno del emprendimiento femenino, sino que también subrayan la necesidad de un cambio social para fomentar una mayor participación de las mujeres en el ámbito empresarial.

Desconfianza de inversores, clientes y socios

Debido a que el arquetipo del emprendedor es predominantemente masculino, las mujeres se enfrentan a prejuicios y desconfianza por parte de actores clave, como inversores, posibles socios o clientes. Esto se debe a que las mujeres no encajan en la imagen prototípica del emprendedor, lo que puede llevar a que otros agentes clave tengan prejuicios o desconfíen de su potencial.

Según la economista Eli Abad, fundadora de Between Technology, durante la sesión "Emprender en femenino" de la UPF Barcelona School of Management, aspectos culturales como el cuestionamiento del éxito de las mujeres en ciertas actividades, mientras se celebran ruidosamente los éxitos de los hombres, dificultan aún más la situación. Por ejemplo, Estée Lauder, Coco Chanel u Oprah Winfrey son más reconocidas por sus marcas o su labor periodística que por el imperio empresarial que construyeron.

El estudio Women Entrepreneurs 2014: Bridging the gender gap in venture capital del Babson College, realizado en EE. UU., demostró que menos del 3% de las casi 7.000 compañías que recibieron inversión entre 2011 y 2013 tenían a una mujer como ideóloga del proyecto o CEO. Las mujeres emprendedoras no solo tienen dificultades para conseguir crédito, sino que además parten de capitales iniciales inferiores. Se mantienen ciertas creencias sociales de que las mujeres tienen un menor compromiso, más dificultades para gestionar situaciones de presión y que están menos enfocadas en la obtención de beneficios con sus negocios. Expertos afirman que son víctimas del «patrón de reconocimiento», por el cual, al no haber antecedentes de éxito femeninos, las empresas de capital riesgo, los inversores privados y las entidades financieras son más reticentes a apostar por ellas. Es una cuestión de estereotipos y expectativas sociales “retrógradas”.

Sin embargo, hay signos de cambio. Las empresas de capital riesgo que tienen mujeres en la dirección son las que más apuestan por las emprendedoras, triplicando (58%) las posibilidades de financiarlas. Monica Dodi, consciente de esta desigualdad, lideró la creación de Women's Venture Capital Fund, una firma de inversión de capital riesgo que invirtió únicamente en proyectos de negocio impulsados por equipos con diversidad de género, origen y etnia.

Autolimitación y barreras internas

No solo los factores externos, sino que las propias mujeres pueden autolimitarse al anticipar las dificultades y la falta de apoyo social que probablemente encontrarán, lo que frena su potencial y su intención inicial de emprender.

Además, la mayor dedicación de la mujer a las tareas domésticas juega en contra de sus probabilidades de emprender, ya que a menudo priorizan el bienestar de su familia, disponiendo de menos tiempo para iniciar una actividad económica y viéndose inclinadas a aceptar trabajos en función de su horario y no de su vocación o ambición.

Existe una barrera mental que las mujeres se imponen desde el primer día, lo que puede ser un tropiezo de arranque, ya que en ese punto se les quita la ambición por ser líderes y protagonistas de sus proyectos. Estudios muestran que el vacío de ambición por el liderazgo es muy notorio: en la mayoría de las empresas, más del 40% de los hombres aspiran a ser directores o líderes de las compañías, mientras que solo un 15% de las mujeres sueña con serlo.

Emprende SIN MIEDO AL FRACASO, aquí te enseño cómo

El miedo al fracaso es otro de los factores internos. La forma en que los individuos lideran está constituida en expectativas sociales inculcadas desde el nacimiento. Si un niño lidera a sus compañeros, se le considera un líder nato, mientras que a una niña en la misma situación se la tacha de "mandona" o "agresiva". La amenaza del estereotipo radica en todo lo que se nos ha inculcado desde pequeñas y cómo el entorno nos cuestiona. Aún creemos que hay ciertas carreras universitarias o trabajos exclusivos para hombres, lo que elimina automáticamente esas opciones de nuestra mente. Las mujeres no pensamos en tenerlo todo (un trabajo exitoso o una empresa propia en crecimiento más una familia estable), sino en el riesgo de tropezar y perderlo todo. Es crucial reconocer el potencial de crecimiento y la pasión que tienen las mujeres, y superar estas barreras mentales para alcanzar sus sueños.

Emprendimiento femenino e innovación: desafiando las expectativas

Investigaciones recientes destacan los importantes beneficios vinculados al emprendimiento femenino y la innovación. Nuestro estudio halló que las emprendedoras tienen más probabilidades de innovar en las primeras etapas. Esto desafía la idea de que las mujeres enfrentan más barreras para innovar en comparación con los hombres, como sugieren investigaciones anteriores.

Algunos estudios argumentan que las mujeres generalmente se alinean con las expectativas sociales, lo que podría limitar su potencial innovador. Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que las emprendedoras en las primeras etapas de sus empresas son más propensas a desafiar estas expectativas, adoptando rasgos típicamente asociados con los hombres, como la asertividad y la autodirección, especialmente cuando persiguen la innovación. Esto es importante porque gran parte de la investigación previa sobre género y emprendimiento se ha centrado en empresas más consolidadas.

Nuestra investigación también sugiere que desafiar los estereotipos de género puede llevar a las emprendedoras a obtener mejores resultados. Romper con estas normas, especialmente al aportar nuevas ideas y perspectivas basadas en la socialización de género, puede mejorar la innovación en las mujeres, incluso si causa incomodidad o va en contra de las expectativas tradicionales.

Las diferencias en las motivaciones también afectan la forma de innovar de las emprendedoras. Las mujeres pueden tener motivaciones únicas que influyen en su capacidad para innovar:

  • Reconocimiento: El deseo de reconocimiento puede impulsar a las emprendedoras a crear negocios innovadores y únicos, afectando no solo a sus emprendimientos, sino también a sus comunidades y mercados.
  • Respeto: Las emprendedoras a menudo trabajan arduamente para ganar respeto, demostrando sus habilidades y capacidades a través de la innovación, lo que las ayuda a ganar legitimidad y desafiar los estereotipos de género.
  • Autonomía: La motivación por la independencia les da a las emprendedoras la libertad para implementar nuevas ideas que en otros entornos podrían ser pasadas por alto o sofocadas.

Curiosamente, no encontramos un vínculo fuerte entre la seguridad financiera como motivación y la innovación. Si bien investigaciones previas sugirieron que las emprendedoras podrían priorizar la estabilidad financiera debido a preocupaciones familiares, otros estudios argumentan que las mujeres pueden restar importancia al lucro si entra en conflicto con mantener un equilibrio entre trabajo y vida personal.

En preparación y en sentido de responsabilidad, las mujeres superan a los hombres, y varios estudios indican que ellas tienen mayor aversión al riesgo, por lo que toman en consideración más factores en el momento de tomar decisiones. Además, se tiende a asociar el emprendimiento femenino a negocios con baja intensidad tecnológica y vinculados a la moda y al impacto social. Si bien estas actividades no son criticables, contribuyen a la perpetuación de un estereotipo que se debería superar.

Hacia una sociedad más justa e inclusiva

Los autores del estudio de la Universidad de Sevilla enfatizan que, para fomentar una mayor participación de las mujeres en el ámbito empresarial, es crucial actuar sobre los estereotipos sociales asociados al emprendimiento. Es necesario promover un entorno más justo, inclusivo y diverso que permita que el potencial emprendedor de todas las personas florezca, sin que los prejuicios de género les impidan convertir sus ideas en negocios reales.

En Guatemala, por ejemplo, alrededor del 49% del ecosistema emprendedor está representado por mujeres, ocupando el 4to puesto a nivel mundial en emprendimiento femenino. Las mujeres emprendedoras han logrado avances significativos en los últimos años, rompiendo estereotipos y abriéndose camino en diferentes sectores. El perfil de una mujer emprendedora exitosa se caracteriza por la pasión, el positivismo, el liderazgo, la capacidad de trabajar en equipo, la confianza en sí mismas y la resiliencia para sobreponerse a los tiempos difíciles. La capacidad de adaptarse al cambio y crear oportunidades es fundamental, como se demostró durante la pandemia. La frase: "Si te caes 7 veces, nos levantamos 8" es muy certera.

Aunque se ha avanzado en normas, políticas y entorno, la desigualdad de género sigue siendo una de las principales brechas. El desbalance entre la vida familiar y laboral es otro desafío, ya que las estructuras actuales no siempre permiten que las mujeres se realicen en ambas circunstancias. Y la falta de plataformas e incentivos económicos también es una barrera.

La libertad de ser nosotras mismas, de crecer, de aspirar a una mejor vida o simplemente de hacer realidad nuestro sueño está en nosotras mismas, de creer en nuestra capacidad, de ver las tormentas no como crisis, sino como oportunidades. Tenemos muy bien desarrollada la parte creativa, entonces, ¡CREEMOS! Más que un tema de aptitud, es un tema de actitud hacia la vida, de tener un corazón fuerte y escuchar activa y asertivamente al entorno. Durante años, a muchas mujeres se nos enseñó el mismo camino: Estudia. Durante años definimos liderazgo como sinónimo de jerarquía. Es hora de cambiar estas percepciones y empoderar a las mujeres para que lideren y emprendan sin limitaciones.

Tabla: Comparativa de Emprendimiento Femenino por Región (TEA)

Región/País Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) Femenina
Mundial 11%
España 4.5%
Europa 6.3%
Guatemala ~49% del ecosistema emprendedor (4º puesto mundial)

Fuente: Red GEM sobre Emprendimiento Femenino (2015), Observatorio del Emprendimiento de España (2024), Banco Mundial, datos específicos de Guatemala.

tags: #amenaza #de #los #estereotipos #emprendimiento #femenino

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