Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

Alfredo Landa: Un Icono Inesperado del Cine Negro Español

by Admin on 23/05/2026

En el panorama del cine español, cada vez son más numerosos los thrillers realizados por directores nacionales. Quizá sea aventurado hablar de una época dorada, pero sin duda se puede disfrutar de grandes películas que hasta hace muy poco eran coto exclusivo de realizadores de otros países. Dentro de este resurgimiento del género, la figura de Alfredo Landa, conocido por su versatilidad, dejó una huella imborrable en el cine negro, especialmente a través de su colaboración con José Luis Garci.

Alfredo Landa y su incursión en el cine negro

José Luis Garci, en una de sus mejores películas, rinde homenaje al cine negro americano de los años 40. Alfredo Landa hace una magnífica interpretación de Areta, un antiguo policía que trabaja como detective y que recibe el encargo de encontrar a la hija de un empresario de Ponferrada. Tras sus primeros trabajos integrados en el movimiento «de la tercera vía», que se caracterizaban por reflejar los personajes y las circunstancias de la España de la Transición, y además tenían un trasfondo político, José Luis Garci decide hacer un cambio de registro hacia el cine negro, un género que le gustaba y que se hacía poco en España, y sobre el que ya había intentado llevar proyectos como Perfidia y La caja china que no llegaron a realizarse por diversas razones.

Para el papel de Germán Areta, Garci siempre tuvo en mente al actor Alfredo Landa desde que le vio en sus interpretaciones en el teatro. Los productores no creían en él para el papel del detective debido a las películas que había hecho en el Landismo. Sin embargo, Garci les dijo que si no la protagonizaba Landa, se iba a realizar otra película. El propio actor afirmó sentirse con miedo ante el rechazo del público por su cambio de registro o porque no pudiese hacer cosas que hacía en esas películas debido a que no le tomaran en serio. Para el papel de Moro decide tener a Miguel Rellán, quien hace su primer papel importante en el cine y con quien Garci ya había trabajado en Viva la clase media.

El rodaje y la producción de "El crack"

La producción comenzó en 1980 cuando Garci fundó en ese año su productora Nickel Odeon junto con José Esteban Alenda. A la hora de la escritura del guion, el director afirmó lo complicado que le resultó llevarlo a cabo, ya que, aunque era un amante, no sabía cuáles eran los límites con los que determinar si es cine negro o no. Garci le preguntó a Horacio Valcárcel si le interesaría coescribirlo, quien finalmente aceptó, comenzando así una colaboración que duraría hasta 2008 con Sangre de mayo. El rodaje se llevó a cabo en el mes de noviembre de 1980. La parte más complicada fue el rodaje en Nueva York. Garci ya había sido advertido por Manuel Summers sobre los problemas para rodar Ángeles gordos, a pesar de tener los permisos. El director decidió realizarlo sin ellos y tuvieron aún más dificultades, siendo expulsados de diversos lugares como la Quinta Avenida o el aeropuerto Internacional John F. Kennedy. A esto se sumó que al llegar a Estados Unidos se les había olvidado la ventanilla de cámara, lo que retrasó el rodaje un día, pero finalmente lo consiguieron en 3 o 4 días. En un principio Garci quiso para la banda sonora Dolannes melody de Jean-Claude Borelly, pero la dificultad para hacerse con los derechos hizo que el director acabara desistiendo. Tiempo después, Garci escuchó un día en Málaga Merci, Chérie de Udo Jürgens en un bar y se la imaginó interpretada al piano por Jesús Gluck, consiguiendo los derechos.

"El crack": El Detective Germán Areta

Germán Areta es un investigador privado que tiene una oficina situada en las cercanías de la Gran Vía madrileña, y colabora con un ayudante apodado «el Moro». Areta es un hombre duro y solitario que parece haber tenido en el pasado un accidente y, tras una dura rehabilitación, se ha enamorado de la enfermera que le cuidó, Carmen, a la que ayuda a sacar adelante a su hija, Maite. Un día, Francisco Medina, un empresario ponferradino, llega a Areta Investigación y le da al detective la misión de encontrar a su hija Isabel, una joven de 16 años de edad de la que desconoce su paradero. La única referencia es un antiguo novio que ahora trabaja en la radio. Cuando intenta conseguir información acerca de sus viejas amistades, a Germán le aconsejan que deje el caso. Esto se debe a que algunos altos cargos financieros están implicados en la desaparición de Isabel y, como advertencia para el detective, colocan una bomba en un coche que mata a Maite. Esto no solo no hace que Germán abandone el caso, sino que le determina más que nunca a averiguar qué le ocurrió a Isabel. Germán habla de uno de los hombres pagados por el financiero, sobre el caso de Medina, y descubre que la niña murió a manos de un financiero de gustos sádicos. Para encontrar al asesino de Maite e Isabel, Areta se desplaza a Nueva York, donde presencia una sesión de boxeo (su gran afición) en el Rockefeller Center.

Junto a Alfredo Landa tenemos a varios ilustres como Miguel Rellán, Manuel Tejada y María Casanova, entre otros. La comedida actuación de Alfredo Landa brilla sin grandes alardes, dando forma a un personaje de palabras justas y medidas. No solo es mérito de Landa, Garci también tiene parte de ese mérito, no solo dando forma a ese personaje sobre el papel, también de rodearlo de una Madrid costumbrista y gris, sin nada que eclipsara a un personaje tan duro como quemado de todo lo que en su trabajo le rodea. Pero es que además, aunque la película seguramente en su momento ya tenía un aire melancólico, esa melancolía hoy en día es mayor, gracias a ese retrato que nos brinda de lo que fueron los 80 en España. En cuanto a su historia, estamos ante todo un ejercicio de buen cine policiaco.

"El crack II": La continuidad de Germán Areta

La película de José Luis Garci cuenta con la incorporación de Arturo Fernández. Acompañando a Alfredo Landa, tenemos de nuevo a María Casanova, Miguel Rellán y José Bódalo. El personaje de Areta funciona, y con mucho gancho, un personaje que acentúa esas dos caras que mostró en la primera película, que no se arruga ante las adversidades ni ante las tentaciones, y que se preocupa más de la seguridad de sus cercanos que de la suya propia. La película de Garci nos muestra un retrato costumbrista de la España de los 70 y 80. En El crack II, Areta se enfrenta a un asunto de celos, que se va haciendo cada vez más complejo y peligroso. El detective averigua que la chica estaba embarazada y huyó de casa. Le aconsejan que deje el caso, pero Areta seguirá investigando hasta el final.

Aunque El crack II por lo general está peor valorada que su predecesora, muchos han disfrutado esta entrega casi tanto como la primera, con su estupenda y nostálgica ambientación y una buena historia de cine negro, solo lastrada por un final que a algunos no les ha gustado.

Alfredo Landa, conocido por su versatilidad actoral.

Tabla Comparativa de Películas de Cine Negro Español Mencionadas

A continuación, se presenta una tabla comparativa de algunas de las películas de cine negro y thrillers españoles mencionadas en el texto, destacando sus directores y temas centrales:

Título de la Película Año Director Protagonista Temática Principal
El crack 1981 José Luis Garci Alfredo Landa (Germán Areta) Investigación de desaparición, corrupción financiera, cine negro clásico.
El crack II 1983 José Luis Garci Alfredo Landa (Germán Areta) Asunto de celos, intriga criminal, continuidad del personaje.
El guardián invisible 2017 Fernando González Molina Marta Etura (Amaia Salazar) Asesinatos en el Baztán, mitología, drama familiar.
La isla mínima 2014 Alberto Rodríguez Javier Gutiérrez, Raúl Arévalo Desaparición de adolescentes, análisis social de la Transición, corrupción.
Cien años de perdón 2016 Daniel Calparsoro Luis Tosar, Rodrigo de la Serna Atraco a banco, intriga, confrontación entre líderes.
Celda 211 2009 Daniel Monzón Luis Tosar, Alberto Ammann Motín carcelario, supervivencia, drama social.
Tesis 1996 Alejandro Amenábar Ana Torrent, Eduardo Noriega Snuff movies, investigación, thriller de suspense.
No habrá paz para los malvados 2011 Enrique Urbizu José Coronado (Santos Trinidad) Conspiración islamista, narcotráfico, cine negro crudo.
El hombre de las mil caras 2016 Alberto Rodríguez Eduard Fernández, José Coronado Espionaje, corrupción política, thriller basado en hechos reales.
Que Dios nos perdone 2016 Rodrigo Sorogoyen Antonio de la Torre, Roberto Álamo Asesino en serie, crisis económica, ambiente pesimista.
Tarde para la ira 2016 Raúl Arévalo Antonio de la Torre, Luis Callejo Venganza, crimen, relaciones personales complejas.

Alfredo Landa en un momento de reconocimiento a su carrera.

El "Neoliberalismo desde abajo" y su conexión con el cine

Aunque el tema central de Alfredo Landa en el cine se aleja de la discusión sobre el neoliberalismo, es interesante observar cómo otras obras del ámbito latinoamericano exploran las complejidades económicas y sociales que pueden influir en el contexto de las historias y los personajes. El libro La razón neoliberal de Verónica Gago, por ejemplo, interviene de manera muy original en el debate desplegado en torno a la categoría de neoliberalismo en los últimos veinte años. Rechazando su reducción a un conjunto de políticas macroeconómicas, impuestas «desde arriba», afirma un punto de vista diferente, aquel que une de manera estrecha el neoliberalismo con las profundas transformaciones acontecidas en el modo de producción capitalista en América Latina.

El neoliberalismo aparece como una «racionalidad» específica, por lo tanto como una forma de «gubernamentalidad» que es necesario investigar y criticar también «desde abajo», observando aquellos procesos de subjetivación y los comportamientos cotidianos en los que se traduce. Las categorías de «economías barrocas» y «pragmática popular» son centrales para la investigación de Gago. En el centro del análisis está La Salada, un gigantesco mercado (el mayor mercado «ilegal» de América Latina) situado en la frontera entre la ciudad de Buenos Aires y su provincia. Nacido en los años noventa por iniciativa de un grupo de emigrantes bolivianos, ha crecido de forma desmesurada tras la crisis de 2001, relacionándose de diversas formas con las nuevas redes económicas informales surgidas en Argentina. La Salada es un «territorio migrante» y a todos los efectos una zona de frontera.

La categoría de «economías barrocas» es esencial para evidenciar el carácter profundamente ambivalente de los fenómenos que están en el centro de la investigación. El «barroco» se presenta por una parte profundamente entrecruzado con una larga historia de prácticas indígenas y populares de resistencia y por otra sirve para nombrar la profunda heterogeneidad de las formas de actividad económica sobre las que se basan hoy la valorización del capital y la persistente realidad de la explotación. El espacio de La Salada, bajo esta perspectiva, es tanto un espacio de resistencia como de explotación.

Estas economías, en muchos casos transformadas a su vez por la afluencia de subsidios estatales ligados a las nuevas políticas sociales y marcadas por procesos de financiarización a través de una extensión sin precedentes del crédito al consumo, se presentan para Gago como uno de los lugares privilegiados para analizar la persistencia de la metamorfosis del neoliberalismo en América Latina. La fórmula «neoliberalismo desde abajo», introducida en este libro, es el centro de vivaces discusiones y tiene como objetivo indicar la relevancia estratégica de sectores de actividad económica, a menudo definidos como «informales», que las retóricas «neodesarrollistas» de los gobiernos «populares» tienden sistemáticamente a ocultar. Y a la vez subraya la determinación conflictiva y la ambivalencia constitutiva de los comportamientos y de la «racionalidad» que prevalecen dentro de estos sectores, los cuales, lejos de aparecer como «marginales» y destinados a ser «reabsorbidos» por el caminar del «desarrollo» y de las políticas de «inclusión social», son sobre todo lugares estratégicos de experimentación de formas de trabajo, de valorización y de regulación que reverberan con sus efectos sobre la sociedad en su conjunto.

tags: #alfredo #landahace #empresario #film

Publicaciones populares:

  • Conoce los modelos de liderazgo de John P. Kotter.
  • Análisis del Grado en Marketing e Investigación de Mercados
  • Éxito empresarial femenino después de los 50
  • Guía completa para la importación de arte para pequeñas empresas
  • Explora las innovaciones que redefinen el alojamiento.
Asest © 2025. Privacy Policy